Familias animadas: Conclusión - Ego Sum Qui Sum

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MAIK CIVEIRA & LA ALIANZA FRIKI ANTIFASCISTA

viernes, 24 de julio de 2009

Familias animadas: Conclusión


En verano del año 2008 escribí los siguientes párrafos:

"Desde 1960, de forma casi ininterrumpida, la animación norteamericana ha plasmado a la familia típica de los Estados Unidos, de forma satírica las más de las veces, en ocasiones de forma cándida y en otras de plano irreverente. Ya sea tratando de rescatar los valores familiares, o burlándose de ellos, los animadores norteamericanos nos han entregado toda una gama de personajes, algunos de ellos entrañables, otros olvidables y algunos injustamente olvidados.

Estas series de TV sirven como testimonio de los valores sociales de una época, ya sea elogiándolos o denostándolos. En ellas se puede apreciar una larga evolución en la forma de concebir la familia ideal/disfuncional."

Después de un largo camino, queda muy poco qué decir. Lo mejor es que cada quien lea los artículos de esta larga serie y se forme sus propias conclusiones:



Como dice la nota al inicio de esta serie, desde su publicación original le he hecho varias revisiones. Sin embargo, opté por ya no añadir más familias a esta colección. Las series animadas siguieron evolucionando después de mediados de los dosmiles (series infantiles como Phinneas y Ferb y para adultos como Bob's Burger), también podría haber abordado otras familias animadas de los 90 (como las de Rugrats o Hey Arnold!), pero creo que nuestra muestra es suficiente para apreciar una evolución de los conceptos más importantes que manejamos por aquí. 

Cuando Los Picapiedra llegaron a la TV, imitando el éxito de The Honeymooners, los Estados Unidos vivían un tiempo de bonanza creado por las políticas progresistas de Franklin D. Roosevelt. Esta situación permitió el acceso a la clase media suburbana de muchos trabajadores, e hizo posible que las familias blancas pudieran subsistir con el sueldo de un solo padre. Esta realidad siguió vigente, pero empezó a ser desmantelada desde finales de los 70 con la llegada del neoliberalismo.

En sus primeras temporadas, Los Simpson sí reflejaban las dificultades económicas por las que tenían que pasar las familias de la cada vez más deteriorada clase media. Una reparación de la casa es imposible si Marge no conigue empleo; Lisa necesita frenos, y no se puede pagarlos sin plan dental. Conforme la serie avanzó y se fue tratando menos del mundo real y más de las flipantes aventuras de Jomer y sus colegas. La situación socieconómica de los Simpson no les impide viajar por el mundo, codearse con celebridades o embarcarse en mil proyectos descabellados.


De todos modos, las series animadas post-Simpsons siguieron presentando familias de clase media suburbana que se mantenía con el sueldo de un solo padre. Esto ya no era un reflejo de la realidad, sino una convención del género. Las familias eran así porque así eran en las comedias sobre familias. El arte imitaba al arte, no a la vida. La única serie que retrató fielmente las carencias de la decadente vida clasemediera no era animada: la estupenda Malcolm in the Middle.

A lo largo de la hsitoria que recorrimos, el retrato de la unidad familiar, va de la comedia entrañable a la sátira más cáustica; del me río contigo al me río de ti y el me río para no llorar. Hemos visto cómo los padres han sido rudos hombres de clase trabajadora, amorosos inmaduros despistados, sabios patriarcas atribulados o descebrados abusivos. Desde Pedro Picapiedra hasta Homero Simpson, desde Harry Boyle hasta Héctor Reyes, desde los padres de Dexter a los de Stan Marsh... Las madres partieron de ser la voz de la razón, las que llevan los pantalones en casa, a ser igual de tóxicas y neuróticas que los hombres. Empezaron con Vilma Picapiedra y culminaron en Lois Griffin. Los perros recorrieron el camino de Dino hasta Bryan, o incluso Roger.

Cada serie le debe mucho a las anteriores, por sentar antecedentes en los cuales basarse o crear moldes para romper. La visión de la familia norteamericana ha pasado de ser cándida e idealizada, a ser satírica e irreverente. Ha pasado por la representación realista y ha tocado la farsa. Ha conocido la idealización y la distopía. En fin, ha sido un viaje muy largo, pero constante.


¿Qué le depara el futuro a las familias animadas? La sociedad cambia y estos cambios se verán reflejados en las series de animación. Quizá nuevos modelos de familia aparezcan. Cada vez se ven más familias homoparentales, por ejemplo. Faltaría una serie de TV mexicana sobre las familias, pero la TV nacional es siempre de evasión y nunca de crítica (¿se imaginan que en Televisa se burlen del culto guadalupano?).

De forma paralela a esta serie, he ido documentando cómo con la aparición de Internet, las madres de las familias animadas fueron consideradas sex symbols e inspiración para fanart erótico y contenido pornográfico. Esta breve exploración merece sus propias conclusiones, las cuales podrán ver en el apéndice titulado Familias animadas: MILFs.

Y bueno, antes de que empiece a divagar, me despido dando las gracias a todo mundo y diciendo, ¡que sigan viendo mucha tele!



Más análisis mamalones de la cultura pop:

5 comentarios:

Pereque dijo...

En agradecimiento por la serie, te pago con esto. Creo que te va a gustar. Pero cuidado porque es MUUUY adictivo.

¡Saludos!

Unknown dijo...

He leído algunos de los posts de esta serie y me han gustado. Lástima que no hiciste uno de Los Oblongs; eran excelentes.

Trataré de leer los posts que me faltaron.

Maik Civeira dijo...

Gracias por sus comentarios. Y gracias por ese sitio, es muy interesante.

Kyuuketsuki dijo...

Muchas gracias por este recorrido a las familias. Los posts de los simpson me encantaron... bueno, todos, realmente. Una vuelta verdaderamente interesante; soy fan de casi todas las familias expuestas. Veremos que depara "el futuro" para este tipo de series.

Daividme dijo...

A mi parecer un a critica de la familia mexicana es sin duda la familia peluche de Eugenio Derbez y han usado mas de alguna vez criticas ligeras pero críticas a los santos