jueves, 31 de mayo de 2018

Arruinando infancias: Secuelas horrendas y excelentes refritos



Hola, nenes. Con el mame de la nueva caricatura de Thundercats me dio por retomar un tema del que había estado queriendo escribir desde hace algún tiempo: el de esos extraños, y en ocasiones horribles, spin-offs de series animadas clásicas. 

Cuando un producto cultural tiene éxito, no tardan en aparecer imitadores. Pero también la compañía encargada de su creación quiere seguir exprimiendo dinero mientras sea posible. El problema es que a menudo el equipo creativo responsable del éxito ya no está por ahí, y entonces el proyecto queda en manos de ejecutivos que no entienden de qué se trata la cosa. O a veces los mismos creadores son sólo burritos que tocaron la flauta y se muestra incapaces de repetir la buena nota. 

Así, desde que existe la televisión y las series animadas para niños ha habido secuelas, refritos, spin-offs y demás, que muchas veces se desvían del sentido de la obra original, y en el afán de al mismo tiempo buscar nuevos caminos y preservar lo que se ha demostrado que funciona, acaban dándonos cosas bien pinches extrañas. No sé si alguien que hubiera sido un niño en los 60 hubiera visto un refrito de Los Picapiedra en los 80 y hubiera pensado "¡Están arruinando mi infancia!". A lo mejor ese mame es sólo de Genxers y Millennials.

Por el contrario, ha habido nuevas interpretaciones de series clásicas que han sido añadidos muy honrosos a la tradición, o que incluso han superado las versiones originales. En esta entrada veremos un poco de todo ello, para mostrar que el mame de "¡ay, mi infancia!" es bien estúpido.

Hablaba de Los Picapiedra y no es casualidad. Hoy en día recordamos sobre todo la serie original, quizá la de Los pequeños Picapiedra en los 80, y a lo mejor la película de acción en vivo con John Goodman y Rick Moranis en los 90 (con Rose O'Donnell como Betty, en uno de las peores decisión de casting en la historia de Occidente). Pero eso no fue lo único que existió. Oh, no.

Con Pebbles y Bam Bam como Daphne y Fred

Hannah-Barbera tienen un largo historial como plagiarios. Los Picapiedra era un plagio de The Honeymooners, y los refritos siguientes también echarían mano de otras ideas para reciclar. Ya en los 70 hubo una serie con Pebbles y Bam Bam como adolescentes resuelvemisterios, con todo y su banda de rock y mascota. Un fusil de Scooby-Doo y Josie y las Gatimelódicas, para acabar pronto. Subsecuentes reencarnaciones incluyeron sobre todo retransmisiones de viejas caricaturas y nuevos cortos cómicos.

Pero lo más locochón que han hecho con Los Picapiedra debe ser The Flintstones Comedy Show, que conocimos en Cartoon Network como De regreso a Piedradura, y que se transmitió entre 1980 y 1984. El show tenía un formato de sketches, y normalmente se componía de seis segmentos de unos 10 minutos cada uno. 



Éstos incluían uno para las desventuras tradicionales de la familia Picapiedra; aventuras scoobydoonescas con Pebbles, Bam Bam y Dino; hazañas del Capitán Cavernícola, en las que Vilma y Betty eran reporteras del periódico local (???); historias en las que Pedro y Pablo eran policías y resolvían delitos acompañados por su mascota Shmoo, un bicho de goma capaz de cambiar de forma; un fusil de Tom y Jerry con Dino persiguiendo a un ratón cavernícola, y las correrías de los Frankenstone, un fusil de los Munsters, que eran los vecinos y rivales de los Picapiedra. En fin, era una puta locura, muy lejos de la comedia de situaciones que parodiaba la vida suburbana moderna.

Un paréntesis para hablar del Capitán Cavernícola. A lo mejor ustedes lo conocen sobre todo por el segmento que tenía en el show de Los pequeños Picapiedra. Pero de hecho, su primero aparición fue en El Capitán Cavernícola y las Ángeles Adolescentes, que era, cómo no, un fusil de Los Ángeles de Charlie, más la dinámica de Scooby-Doo. Las Ángeles encuentran al incompetente superhéroe, congelado desde la prehistoria, y lo reviven para que, obvio, resuelva misterios con ellas en la década de los 70. La aparición del Capitán en Bienvenidos a Piedradura sería, entonces, un spin-off.



Lo que nos hace pensar, Vilma y Betty trabajaban con Chester, el alterego del Capitán Cavernícola, en un periódico, de adultas. Pero ellas de niñas veían el show del Capitán con su hijo Cavernicolín. O ¿a lo mejor Cavernicolín creció para convertirse en el nuevo Capitán? Si no, ¿qué pasó con él mientras su padre estuvo congelado por cientos de miles de años? ¿Creció, envejeció y murió pensando que su padre se había perdido en un glaciar? ¿Y por qué era el Capitán en único cavernícola que era una bola de pelos? ¿Cómo es que Vilma y Betty no notaban que Chester era la única otra bola de pelos en la ciudad? Demasiadas preguntas...

Para hablar de todas las veces que Hannah-Barbera intentó replicar la fórmula de Scooby-Doo necesitaríamos una entrada completa. De todos esos intentos, el más memorable es la serie animada de Josie and the Pussycats, conocida en España como Josefa y las Coñogatitas (tal vez), aunque, claro, este trío de felinas surgió de entre las páginas de Archie (por favor, no empecemos a discutir sobre Riverdale).



Después de una temporada a principios de los 70, en que las gatitas y sus insufribles acompañantes detuvieron delincuentes o algo así, a Hanna-Barbera se les ocurrió mandarlas ¡al espacio! Así tenemos Josie y las Gatimelódicas en el espacio. Por alguna burrada sin sentido, las gatas cayeron en un cohete y sin querer salieron disparadas al espacio exterior, donde tuvieron una serie de locas aventuras en mundos extraños mientras intentaban regresar a casa... Incluyendo, pero no limitándose a, un planeta de amazonas feminazis que cocowashean a nuestras heroínas para odiar a los onvres (¡ah, los setenta!).

Es que Hanna-Barbera se estaba fusilando a Perdidos en el espacio y no fueron los únicos. ¿Se acuerdan de La isla de Gilligan? Era algo así como Lost pero más realista y tenía mejor coherencia interna. Pues a mediados de los 70 Filmation produjo una adaptación animada de la serie original, que era básicamente lo mismo, pero con dibujitos. Los estudios no tardaron en darse cuenta que la cosa era bien sosa, y decidieron darle toque sabroso mandando a nuestros náufragos ¡al espacio! Vamos, que eso de hacer secuelas ¡en el espacio! es tan cliché que TV Tropes tiene una entrada al respecto.



La historia de El planeta perdido de Gilligan iba así: el Profesor construyó un cohete para que los náufragos pudieran escapar de la isla. Pudo haber hecho un bote de moto, pero ¡meh! El cohete salió de la isla, pero también del espacio y de sistema solar, y cayó en un planeta deshabitado. Ahora nuestros amigos están en una posición más desesperada que nunca, pero en el planeta pueden tener locochonas aventuras de ciencia ficción, con extraterrestres, poderes extraños y así. Claro, seguía siendo inexplicable por qué simplemente no mataban y se comían a Gilligan.

Tengo que decirles algo: ni Josie ni Gilligan perdidos en el espacio me parecían divertidos; me estresaban sobremanera. Seguía viendo esas caricaturas porque esperaba que un día regresaran a su casa y me frustraba que todos sus intentos fracasaran. Realmente vivía mortificado ¿qué tiene de divertido que la gente no pueda volver a sus hogares?


Uno de los spin-offs más raros y menos memorables es una serie de He-Man que salió a principios de los 90. Llamada simplemente The New Adventures of He-Man tenía una apariencia y estilo completamente distintos de la serie clásica de Filmation. Lo más notable era que He-Man usaba unos pantalones en vez de su clásica trucita, y una coleta en su rubia cabellera. Y bueno, Skeletor tenía ojos. Nomás véanlo.

La historia iba así: por alguna extraña razón, He-Man se ve transportado al planeta Primus, un mundo futurista genérico. Allí se une a los Guardianes Galácticos, una línea de juguetes de acción genéricos que sostienen una larga guerra milenaria genérica contra sus enemigos genéricos, los Mutantes Malvados. Pero Skeletor se une a los Mutantes y el resto es generalidad pura.

Skeletor. Tenía. Ojos.
Es una seria tan genérica y distinta a la original (que, digan lo que digan era bien alocada y tenía una identidad propia), que de chiquillo se me hacía imposible creer que estuviera relacionada con el He-Man que yo conocía. Sin embargo, no recuerdo a mis congéneres mayores diciendo "¡Pinche caricatura nueva de He-Man, ha arruinado mi infancia!"

Por otro lado, miren la serie de He-Man and the Masters of the Universe de 2002: era mucho mejor que la original. El diseño de personajes y la animación eran mejores; las líneas argumentales se extendían más allá de cada episodio y se nos contaba mucho más acerca del pasado y las motivaciones de los personajes; Teela era mucho más una guerrera que una damisela en peligro, y por último, Adam de hecho se veía como un jovencito enclenque, por lo que se justificaba que nadie se diera cuenta de que él y He-Man eran la misma persona.


Sin embargo, como le sucedió a la serie de Thundercats de 2011, pasó sin pena ni gloria. ¿Por qué será? Bueno, quizá es que la misma locochonería de la serie original es parte de su encanto. Es medio placer culpable, medio pena ajena, pero el caso es que no hay nada igual (excepto, claro, She-Ra). El refrito era una serie de acción/aventuras bastante decente, pero que tampoco te cambiaba la vida. Creo que lo mismo pasó con la de los Truenogatos.

Las Tortugas Ninja han tenido también tantas encarnaciones en la TV que sería titánico enumerarlas todas. Si recordamos la serie animada de los 80 y 90 es porque es con la que crecimos. Mis hijos han visto más bien la 3D que pasan en Nickelodeon, y otros niños crecerán con la nueva versión que se está cocinando. Quizá, con todo, la mejor ha sido la versión la que se transmitió entre 2003 y 2009, más fiel a los cómics, menos chistosona, con un Shredder que sí daba miedo y una April más competente.

Pero hasta ésa brincó el tiburón con un spin-off fallido, Fast Forward, que incluía rediseño de los personajes y mandar a las Tortugas ¡al espacio! No, más bien al futuro, en una época en la que hay aliens, gente dinosaurio y weas bien raras por el estilo. Además, era menos seria y más chistosona. El cambio se revirtió al año siguiente y la serie cerró con un broche de oro: un crossover entre sus Tortugas y las de la serie original.



Spider-Man es otro personaje que ha tenido más series de las que puedo contar. Pero si son niños de los 90, probablemente recuerden mejor la versión de aquellos años. Curioso: le pasó algo similar que a las Tortugas: en 1999 mandaron a Spidey ¡al espacio! En Spider-Man Unlimited.

En realidad, lo mandan a una tierra paralela futurista, donde hay una banda de rebeldes que resiste contra la tiranía de gente bestia, o una chingadera así, porque la compañía que hacía estas caricaturas ya no podía adaptar historias clásicas del Hombre Araña (ya se iba a producir la primera peli de Sony) y tenían que sacarse cosas del culo. Debe ser la adaptación más extraña del Trepamuros que se haya visto jamás y, como era de esperarse, fue un completo fracaso con sólo 13 episodios.



Volviendo a los 80, ustedes sabrán que mi serie favorita de aquellos años es Los Verdaderos Cazafantasmas. A lo mejor están esperando que hable de Extreme Ghostbusters, la secuela de los 90 que era más darksss y ¡EXTREMA! porque en los 90 todo era ¡EXTREMO! Pero no tengo mucho que decir de esa serie. No estaba nada mal; en cuanto a historias continuaba lo mejor de la tradición de la serie original, pero por otro lado no me gustaba el diseño de los personajes, le faltaba encanto y tampoco innovó mucho. Creo que lo único relevante que salió de allí fue el personaje de Kylie (💜💜💜).




No, vengo a hablarles de Pegajoso y los Verdaderos Cazafantasmas. ¡Oh, por Gozer! Si algo hubiera podido arruinarme la infancia habría sido ver cómo mi serie favorita se convertía gradualmente en esa cosa. Los ejecutivos, que como todos sabemos, son idiotas con traje, decidieron que el tono de la serie estaba muy darksss, y que Pegajoso (en España conocido como Moquete... no es broma), como era popular con los niños (los niños estúpidos, supongo), debía tener más relevancia.

ARGH!!!

Poco a poco se fue convirtiendo en algo más infantilón y chistorete hasta que llegó el punto en el que los diseños eran totalmente de caricatura, y las historias trataban de Pegajoso haciendo sus pendejadas mientras un científico loco y malo trataba de atraparlo. Es tan doloroso ver eso que hasta la película de las señoras Cazafantasmas parece una buena opción.

Uno de los intentos más descarados por colgarse de una moda pasajera y mezclarla con algo ya existente fue Yo Yogi! Ay, deos. Aquí se ve realmente lo que pasa cuando un montón de viejos se sientan a decir "¿bueno y qué le gusta a los mocosos?". Pues rap, referencias a la cultura pop y moda noventera tipo Salvados por la campana, y cosas cool, dude.



Sucedió Hannah-Barbera agarra al oso Yogi y a otros de sus personajes surgidos de cortos animados de los 60, los hace chavos en onda que montan patineta y usan la gorra para atrás, los meten en un súper centro comercial en vez de un bosque y los mandan a... ¡resolver misterios! Cómo chingados no. Para que tengan una idea: ¿se acuerdan de Magila Gorila? No, nadie se acuerda. Pues aquí aparece como el rapero Magila Ice... ¿captan?

Eso me recuerda a Loonatics Unleashed. Era una serie de atsión, por ahí del 2005, como que quería ser Batman del Futuro, pero con los Looney Tunes, o quizá queriendo capitalizar en el efecto Tortugas Ninja, pero una década demasiado tarde. Ajá, yo tampoco sé en qué bergas estaba pensando la Warner. En un futuro posapocalíptico, los descendientes de los Looney Tunes, adolescentes furros dotados de poderes especiales, unen sus fuerzas para combatir al mal... No lo sé, no es chistoso y tampoco es muy buena serie de atsión, con todo y que también trataron de hacerla darksss. Entonces, ¿de qué nos vamos a quejar? ¿De que todo lo hacen muy darksss o de que todo lo hace muy lait?

Esa misma cara puse yo.

Podríamos seguir aquí, hablando de secuelas horrendas. No olvides que hubo unas caricaturas en las que la Pantera Rosa hablaba, que también a Tom y a Jerry los hicieron hablar en un largometraje que a todas luces quería ser una película musical de Disney, que hubo una secuela en la que el Inspector Gadget tenía robotitos patiños, que Silvestre y Piolín fueron detectives, que hubo una racha en la que todo mundo tuvo su versión kids, y que Pinky y Cerebro vivieron en casa de Elmyra. ¡Vaya, hasta hace unos días no recordaba que hubo un Chicas Superpoderosas Z!




Así que, como ves, las compañías siempre han tratado de exprimir todo lo que puedan de un producto, siguiendo toda clase de modas estúpidas y traicionando el espíritu de la obra original. Y siempre lo harán, porque lo que quieren, lo que siempre han querido, es vender juguetes y espacios de publicidad, no compensar por el hecho de que somos una generación sin propósitos en la vida y llevando una existencia sin sentido.

La buena noticia es que siguen ahí las cosas que sí te gustaron y en las que te puedes refugiar cada vez que quieras hacer de cuenta que el mundo no gira a tu alrededor y no ha cambiado en los últimos 20 años. La otra buena noticia es que siempre habrá creatividad e innovación. De entre tanto refrito surgirán algunos que son buenos. Imagínense si en 1992 alguien hubiera dicho "¿para qué necesitamos otra serie animada de Batman si ya tenemos la de los 70?". No tendríamos BTAS ni el DCAU. Mejor aún, surgirán cosas nuevas y originales que ni te imaginas que te pueden gustar. En fin, ya supéralo.

martes, 29 de mayo de 2018

Thundercats, nostalgia y mame.



Hola, rucos. Como ustedes ya sabrán, si tienen acceso a Internet -y realmente nada relevante qué hacer con sus vidas-, hay estos días un mame bastante chocante respecto a la nueva caricatura de los Thundercats. Si no lo saben, o necesitan que les recuerden, básicamente, la cosa se ve así:




Uff... En fin, el anuncio de esta caricatura causó reacciones furibundas de inmediato. En particular entre la bandita de chavorrucos que fueron niños en los 80 y crecieron con la serie original de los Felinos Cósmicos. Aquí se dividieron en dos grupos de mamadores. El primero fue el de los esperables "¡Están arruinando mi infancia!". A ellos me voy avocar primero diciendo:


Como si, digamos, viste a tus padres ser baleados en un callejón. Eso sí arruina tu infancia. Supongo que algunas cosas pueden manchar tus recuerdos de la infancia, como, no sé, descubrir un día que tu abuelito a quien tanto querías era un oficial nazi buscado por el Mossad por haber sido el encargado de abrir las llaves de gas en Auschwitz.

Tus recuerdos de Thundercats están a salvo. La serie original seguirá existiendo y si, como yo, tienes la colección, la puedes volver a ver cuando quieras. De todas formas, lo más probable es que extrañes menos Thundercats como añoras la experiencia de ser un niño sin problemas, sin deudas y sin dolores de espalda cuando veías Thundercats.



Debe ser que las de series animadas de los 80 tuvieron un impacto fuerte en la cultura pop, o que nuestra generación es desesperadamente neostálgica y se niega a crecer, pero el caso es que puedes esperar que cada época tenga sus propias versiones de las Tortugas Ninja o Transformers, así como durante todavía más décadas las ha tenido de Batman. Y no pasa nada: como sea te quedas con la que más te gustó... Que, no es casualidad, será con la que tú creciste, aunque haya otras mejores. 

Pero tampoco salgas con quejumbre de "es que las caricaturas de ahora no son como las de mis tiempos". Jódete. Hoy en día algunas series animadas que pasan en la tele han alcanzado niveles de complejidad y creatividad que nunca se habían visto. ¿Hay también basura y cosas genéricas? Sí, siempre las ha habido y siempre las habrá. En tu época también las hubo, pero no te acuerdas de ellas. Conclusión: para de mamar.



¿Pero saben quién me ha molestado más? Los mamadores anti-mame. Si los primeros se ven como los rucos amargados que odian todo lo nuevo y todo lo de los jóvenes, los segundos quedan como los chavorrucos que quieren ser cool poniéndose del lado de la chaviza y marcando diferencia con los otros rucos. Como si la forma de enfrentar su crisis de la mediana edad fuera adoptar el rol de defensores heroicos de los GenZ, o peor: actuar como GenZ hipersensibles. Y me exasperan, porque se ponen una postura de superioridad moral inmamable. Así que ahora me voy a cagar en ellos y lo voy a disfrutar.

Como ya vimos, los rucos amargados no tienen razones válidas para ponerse mamones, pero los chavorrucos-cool se la volaron olímpicamente en sus respuestas. Uno de sus argumentos es "De todos modos la pinche serie original estaba bien chafa". No, tú también jódete.

Como les dije, tengo Thundercats en mi casa y todavía la veo de vez en cuando. La sigo amando. No creo que sean sólo los googles de la nostalgia, porque no me pasa lo mismo con He-Man o Dinoplatívolos, que sí me dan un poco de pena ajena, y a las que he vuelto a ver como placer culposo. Sí me pasa con Los Verdaderos Cazafantasmas, otra que amo hasta la fecha.

Es cierto que en Thundercats la animación era poco dinámica y reciclada, y que los argumentos de cada episodio eran bastante simples la mayor parte del tiempo. Pero pónganla en su contexto: entre las series animadas (excluyendo las japonesas) ¿cuál tenía una animación así de espectacular, aunque fuera sólo en el intro y algunas secuencias de acción? ¿Cuál tenia un diseño de personajes y de mundos así de creativos? ¿Cuál tenía una banda sonora tan gloriosa basada en leitmotivs?




Los argumentos no podían ser muy complejos porque en esa época no se manejaba que una sola línea argumental abarcara toda una temporada, como ahora. Por regla, cada conflicto tenía que resolverse en un solo episodio, y aun así se echaron algunas historias muy imaginativas, incluso con tonos trágicos, creación de mitos, dilemas éticos y reflexiones sobre la vida. Entre un mar de lugares comunes y aventuras trilladas, es cierto, pero era lo que había. 

Entonces, si no te gustó o ya no te gusta Thundercats está bien, pero no creo que se pueda honestamente negar que fue algo innovador en su momento, que hizo escuela (vean Solverhawks y Tigersharks) y que si se está haciendo una nueva versión es precisamente porque no es cualquier cosa, sino algo que dejó huella.



De cualquier forma, aún si la original Thudercats hubiera sido tan mala, esto no hace automáticamente buena a la nueva. De hecho, más que defender el nuevo proyecto, los chavorrucos-cool se han dedicado a atacar a los rucos amargados y a la serie original. Por ejemplo, está eso de "es que no es para ti, goe". Y en parte tienen razón. Quien no se interese o se sienta repelido por esta nueva caricatura puede simplemente ignorarla. Los treintones y cuarentones no son el público meta, de seguro, así que si la mayoría de ellos la boicotea, a Cartoon Network le va a dar igual. Vaya, hasta los creadores son más jóvenes que yo. Se ve que está hecha para niños chiquitos y, como padre lo digo, los niños chiquitos ven casi cualquier cosa.

Sin embargo, tengo algo que decir. A mí me gustan mucho las caricaturas. Ya casi no tengo tiempo para verlas, pero entre mis favoritas  contemporáneas tengo a Phinneas y FerbGravity Falls, Hora de Aventura Steven Universe... Y ¿les confieso algo? Me divierte mucho Peppa la cerdita; me hace reír espontánea y sinceramente. Tampoco creo ser un ruco amargado que no tolera nada nuevo. Puedo decir sin temor que Mystery Inc. es la mejor encarnación de Scooby-Doo que ha existido y que Friendship is Magic supera por mucho cualquier cosa que haya habido de My Little Pony.

"A ver, intentémoslo hacer al revés"

En realidad, habemos varios rucos que disfrutamos mucho de las caricaturas infantiles, y como tales bien podemos decir cuándo algo nos parece chido y cuándo algo nos parece una porquería, aunque a nadie le importe nuestra opinión.

También tengan en cuenta que cuando los creadores se deciden a hacer refritos, secuelas o en general a trabajar con material ya existente y bienamado por muchos, no están creando en el vacío algo que fácilmente pueda ser valorado por sí mismo, sino que se están colocando dentro de una tradición y que su producto será, de forma inevitable, juzgado en relación a todo lo demás que forma parte de la misma.

Siempre se puede responder "pues si no te gusta, no lo veas y ya", pero lo mismo podríamos decir de cualquier cosa, negando validez al gusto de criticar y a la catarsis del despotrique. Los chavorrucos-cool se han dedicado a regañar a quienes no han tenido una reacción favorable a la nueva serie, como si fuera un asunto de virtud ética, arrogándose un aura de santidad que no merece menos que un zape virtual.

"Hola, mis compañeros infantes. ¿Listos para disfrutar la nueva serie de Thundercats que los viejos no quieren ver?"

Sinceramente, para mí el concepto y diseño de la nueva Thundercats se ve bien pinche feo y pendejo, pero quién quita y al final resulta estar divertida. Teen Titans Go! (cuya influencia en esta nueva serie es obvia) tampoco es mi máximo, pero mis hijos la ven y yo mismo me HE encontrado riéndome a carcajadas con sus tonterías.

Además, estamos en un momento de la cultura pop en la que lo que triunfa es lo irónico, paródico y autorreferencial. Lejos hemos quedado de la década anterior, en la que todo quería ser grimdarkserious. La serie de Thundercats de 2011 era una joyita (aunque me pareció por momentos demasiado oscura y melodramática) y fracasó. Estamos en la época en la que Young Justice fue cancelada pero Teen Titans Go! tendrá un largometraje en los cines. Llegará el momento en el que el ciclo vuelva a empezar.



No, la nueva Thundercats no me va arruinar la infancia y puedo simplemente no verla. Lo más probable es que ni siquiera tenga mucho tiempo para hacerlo, de todos modos. Pero, carajo, distingan entre tres cosas diferentes:

A.- Puedes amar, odiar o ser indiferente ante la original Thudercats y eso está bien.
B.- Puedes amar, odiar o ser indiferente ante la nueva Thundercats y eso está bien.
C.- Lo que pienses de una no tiene que afectar tu percepción de la otra, ni invalida tus opinones al respecto.

Finalmente, todo este mame es de lo más irrelevante posible. Decidí abordarlo porque tenía ganas de despotricar (es catarsis, recuerden) y porque soy un chavorruco amargado que quiere verse cool regañando a todos los demás. ¡Salud!

domingo, 27 de mayo de 2018

La Guerra del Infinito: lo que nos dejó y lo que se llevó



Lo sé, ha pasado un mes desde que se estrenó Avengers: Infinity War, y ya hasta se agotó  el mame. Ya nadie habla de la peli y ni se comparten memes alusivos de los que inundaron las redes no mucho tiempo atrás. Ya no es momento de escribir al respecto, me dice el sentido común, es probable que a estas alturas ya nadie lo lea. Lo bueno es que sí publiqué a tiempo mi reseña sin spoilers.
Resulta que mayo es el mes más cruel, porque estoy en final de periodo escolar, con todo lo que ello implica, y casi no hay tiempo para nada más que no sea calificar exámenes y proyectos. De cualquier forma, no me quería quedar con las ganas de hablarles largo y tendido sobre el evento friki de nuestros tiempos. Así que, aunque haya pasado de moda, aquí tiene un análisis bien perrón y pretensioso. Spoilers assemble!

El mito cosmogónico

De un tiempo acá tengo ganas de hablar de la transformación que ha sufrido la figura del superhéroe a lo largo de las décadas. El superhéroe empieza como justiciero, un vigilante solitario que combate el crimen y otras formas de injusticia, un acto a la vez. Con el paso del tiempo, los héroes se convierten en guerreros, unen sus fuerzas con otros campeones y luchan auténticas batallas (no solamente duelos personales o escaramuzas) contra ejércitos enemigos. En los últimos años se nota en la cantidad de sagas que llevan war en el título (Civil War I y II, The Sinestro Corps War, Secret Wars, Trinity War, The Darkseid War, y DC tiene no una, sino dos, historias tituladas World War III)
Podemos verlo en la historia de los superhéroes desde su aparición en los cómics, pero también se nota cuando los personajes son adaptados a nuevos medios, específicamente en la diferencia que hay entre la aparición de cada héroe de Marvel en sus películas en solitario con lo que fue The Avengers. El Capitán América, claro, es una excepción, pues él nació como un soldado y su primera historia se ubica en el contexto de una guerra (y aún así la peli es más sobre su duelo personal con Red Skull que sobre la guerra en sí).
El siguiente paso es cuando el mito ya no se trata del héroe, sino del universo en el que vive. Es la diferencia que hay entre los mitos de las hazañas de Hércules, por decir algo, y el relato de la Cosmogonía. O que hay entre las historias de los profetas bíblicos y el relato del Apocalipsis. No se trata ya de un personaje en el camino hacia la grandeza o la santidad, sino del origen y destino del cosmos. En los cómics, se alcanza este punto cuando las maxisagas ya no se tratan de enfrentamientos entre los héroes y los villanos, sino de eventos que ponen en juego la estructura misma del universo, precisamente como Infinity Gauntlet, en la que se basa esta película, o la clásica de DC, Crisis on Infinite Earths.

Con Infinity War el Universo Cinemático Marvel alcanzó ese nivel cósmico. Nunca habíamos visto algo tan grande en la historia del cine. Nunca. No me refiero al costo de la producción, ni a la duración de la cinta, o siquiera a que estén todos los personajes juntos. The Avengers había hecho algo inédito mostrándonos a héroes provenientes de diferentes películas en un solo crossover, pero en los últimos seis años aprendimos que ese universo era mucho más grande de lo que pensábamos, y que sus mitos se extienden en el tiempo hacia la creación misma, en el espacio hasta los confines de la galaxia, y en escala hasta seres semidivinos, dimensiones infernales y reliquias ancestrales capaces de alterar la realidad.
Infinity War es la historia que conjuga todos esos elementos del MCU, toda la mitología y la creación de mundos que 18 películas anteriores habían estado presentándonos, y les da coherencia y sentido. Cada peli nos mostró un poco del panorama; ésta nos muestra al Universo Marvel como un todo interconectado, y en el conflicto entre los héroes y el villano es el universo mismo lo que está en juego.
En 2012 dije que después de The Avengers Marvel haría bien en retirarse con una nota ganadora, porque no había forma de superar el inmenso triunfo que habían logrado con un experimento tan riesgoso, y que entonces sólo les quedaba irse para abajo y empezar a repetirse o rebuscarse. En los años siguientes, con la Fase 2, pensé que tenía razón. Pero si aquella fue la más floja (la única realmente buena de esa racha es The Winter Soldier), la Fase 3 empezó a corregir el rumbo con mucho éxito. Y con Infinity War me demostraron que estaba totalmente equivocado.

Un relato bien narrado

Lo anterior nos da una idea de la tarea titánica que los hermanos Russo y los guionistas tenían en sus manos. Era muy fácil echarlo a perder y ellos salieron avante. ¿Cómo le hicieron? Habría que empezar por lo que sucedió desde antes de que iniciara la película.
El Universo Marvel, el de los cómics, hizo historia por el compromiso que sus creadores hicieron con la continuidad. Lo que sucedía en un cómic no era nada más una anécdota, sino que tenía consecuencias en los cómics posteriores, incluso en los de otros personajes. El MCU ha seguido, con mucho tino, el mismo modelo, así que todas las películas anteriores prepararon el camino para ésta, y no sólo presentándonos a los protagonistas y a las Gemas del Infinito (los MacGuffin de esta saga), sino creando el escenario en el que esta confrontación sería posible.
Al inicio de Infinity War la Tierra no tiene ni a SHIELD ni a los Vengadores ni a su Hechicera Suprema; Asgard ha sido destruida junto con casi todos sus guerreros; Ego, el último de los seres antiguos y ultrapoderosos conocidos como los Celestiales, ha muerto también. El universo nunca había sido tan vulnerable a la amenaza de Thanos. El trabajo de preparar este escenario tomó 18 películas.
A continuación tenemos el problema de cómo manejar una historia que tiene a tantos personajes. La solución fue sencilla, pero ingeniosa: dividirlos en subequipos, cada uno con sus propias misiones. En una línea argumental la mayor parte de los Vengadores tiene que proteger la Gema de la Mente que le da vida a Vision, lo cual culmina en la Batalla de Wakanda. En otra tenemos el intento fallido de los Guardianes de la Galaxia por evitar que Thanos se apodere de la Gema de la Realidad y rapte a Gamora. Esta línea argumental confluye con la de Iron Man, Dr. Strange y Spider-Man, a quienes los Guardianes se unen en un intento por detener a Thanos en Titán. Y claro, Thor, junto Groot y Rocket, parten en la búsqueda de un arma para detener a Thanos, línea que sólo al final confluye con la primera.

Lo anterior también tiene la consecuencia de que nuestros héroes están atomizados y tienen que enfrentarse al villano en situaciones desventajosas (el equipo de Iron Man y Dr. Strange es el que mejor sale parado). Desde un principio de la película, algunos de los héroes más poderosos quedan neutralizados: Thor pasa la mayor parte separado del resto; a Hulk le ponen tal madriza que ya no quiere volver a salir; los poderes de Vision se ven gravemente disminuidos por el ataque sorpresa de la Black Order; Scarlet Witch tiene que quedarse en la retaguardia para proteger a su amado.
Más aún, los seis Vengadores originales nunca están todos juntos. Clint ni sale en la peli; Tony y Thor están cada quien por su lado; Bruce tiene que arreglárselas sin ponerse verde, y Steve y Natasha no pueden hacer mucho ante esta crisis cósmica. Esto no puede ser casualidad, y sospecho que se nos está preparando un glorioso reencuentro para la entrega final, en la que veremos más del Cap, que apenas y salió en esta película.
Por lo anterior cada personaje tiene muy poco tiempo relativo en pantalla. De hecho, un fan se dio a la tarea de contar los minutos exactos y resulta que nadie aparece más de media hora. Quien  está más tiempo es Thanos, pues es el titán loco el verdadero protagonista, y bien podríamos ver Infinity War como la odisea del villano, el cual, en un típico viaje mitológico, enfrenta y supera diferentes desafíos, hace grandes sacrificios, se ve a sí mismo a punto de ser derrotado, obtiene las reliquias que buscaba y al final triunfa. Entonces Thanos es el personaje principal, cuya línea argumental va cruzando por las de todos los demás. Una decisión narrativa brillante.
Para que todo ello funcione, se necesita un buen montaje. No puedes tener un montón de líneas argumentales distintas sin que cada una tenga algo que llame la atención. La película corta de una a otra en el momento justo para mantener la tensión emocional a cada momento. Es cierto que no es perfecta; hay momentos en los que el tono y el ritmo son irregulares. Pero es tan buena como podía esperarse, teniendo en cuenta el enorme trabajo que tenía que llevarse a cabo. Éste es el tipo de historias que, en los cómics, normalmente se meten en una serie de 12 números, sin contar todos los tie-ins.

Thanos

El MCU no se ha caractierizado por sus grandes villanos; fuera de Loki, Vulture y Killmonger, casi todos han sido olvidables, con personalidades blandengues y motivaciones ridículas. Thanos tenía que ser la excepción o esta película no habría funcionado.
Mucho se ha hablado de la filosofía malthusiana de Thanos. El filósofo de la Ilustración Thomas Robert Malthus observó que la población humana crece geométricamente, mientras que la producción de alimentos crece sólo aritméticamente. O sea, mientras nuestra comida crece así: 2+2+2…, nosotros nos reproducimos así: 2x2x2… Así, llega un momento en que habrá más gente que recursos.
Las ideas de Malthus tuvieron un gran impacto en la historia del pensamiento occidental (en Darwin, por ejemplo, que halló en la teoría de la selección natural una respuesta a por qué no ocurre un escenario malthusiano a cada rato en la naturaleza), pero sus predicciones no se cumplieron (o quizá sólo se postergaron), con la Revolución Verde a mediados del siglo XX, una serie de desarrollos científicos que permitieron producir mucho más alimento que nunca, y así que pudiéramos llegar a ser 7 mil millones de changos pelones en este planeta.
A Thanos no se le ocurrió nada de eso. Teme que, como su planeta natal, la galaxia sufra por sobrepoblación y decaiga, y no le cruza por la mente que, por ejemplo, se podrían colonizar y terraformar planetas deshabitados. Con todo, Thanos es menos culero que Malthus, quien creía que la clase de gente cuya proliferación había que controlar eran los pobres. Thanos quiere eliminar a la población de la galaxia al azar (menos a sí mismo, qué pinches conveniente).

Sí, el plan de Thanos es una locura absoluta y no tiene sentido. Pero él está tan convencido de ello y lo discute de una forma tan desapasionada, que hasta hay tontitos en el mundo real que dicen con toda seriedad “numa, Thanos tenía razón”. Pero Thanos es un lunático. No es el típico villano que se ríe de su propia malignidad mientras se retuerce los bigotes. Aunque es despiadado y elimina sin miramientos a quienes se le oponen o lo traicionan, no se ve como alguien que disfrute de su propia crueldad. Está seguro de que sus acciones son buenas y eso es lo que lo hace aterrador.
Hay un análisis muy chévere sobre cómo Thanos pretende ser una figura paterna para todo el universo. Es un padre abusivo que literalmente torturó y mutiló a sus dos hijas, Gamora y Nebula, pero siempre con la idea de que les estaba haciendo algún bien. El retorcido “amor” paterno que siente por Gamora es sincero, así como el dolor que le causa el tener que sacrificarla. Pero eso no lo hace menos monstruoso.
Thanos quiere extender esa patria potestad a todos los seres vivos. Noten cómo llama “boy” o “my child” a casi todos los personajes a los que encuentra. Él quiere verse a sí mismo como un padre bondadoso, pero firme, que actúa por el bien de sus propios hijos, aunque ellos no lo entiendan. Eso es lo que lo hace un villano. Sus ideales pueden parecer muy nobles en lo abstracto (como los de Magneto o Ra’s al Ghul), pero sus acciones son abominables, porque va por ahí decidiendo quién vive y quién muere, privando a las personas de su libertad y sembrando dolor por donde pasa.

Los héroes

Otro personaje que pasa por un arco es Thor, cuya historia, paralela a la de Thanos, es otro típico viaje del héroe. Inicia desprovisto de su arma proverbial, habiendo perdido no sólo su mundo hogar, sino a la mitad de los que habían logrado escapar del Ragnarok, incluyendo a los últimos grandes guerreros de Asgard, su hermano Loki, y su amigo Heimdall. Ningún otro de los héroes ha perdido tanto como Thor al inicio de Infinity War.
Como en un clásico relato mitológico, Thor une fuerzas con otros seres que se encuentra en el camino y viaja a un lugar sagrado para obtener el arma que necesita. Pero para ello es necesario que esté dispuesto a sacrificar su propia vida, como lo vemos cuando tiene que recibir sobre sí mismo todo el poder de una estrella. Al final, lo consigue y regresa a la Tierra más poderoso que nunca, el Dios del Trueno en toda su gloria, arrancando vítores del público y de nuestro querido Bruce Banner.
Mientras tanto, mantiene esa actitud entre ruda y bobalicona por la que lo conocemos desde un inicio (pero sobre todo desde Ragnarok), en especial en momentos como “nunca ha peleado conmigo dos veces” y “sólo me matará si me muero”. Pero, como nos revela Mantis, tiene por dentro mucho dolor y arrepentimiento, y él mismo lo deja escapar con su “¿qué más podría perder?”
Al igual que Thor, el buenazo de Bruce está desprovisto de su poder, y como buen héroe mitológico tiene que probar su valía sin él. ¡Y vaya que Bruce demuestra tener grandes agallas! Sin contar con la ayuda de Hulk, se mete a la batalla como uno más e incluso es quien derrota a Cull Obsidian, de la Black Order.


No soy muy fan de Tony Stark y me dio mucho gusto que Steve le partiera la madre en Civil War, pero es cierto que de todos los héroes de Marvel, es el que tiene un arco de personaje más completo. Todo lo que ha vivido desde el final de The Avengers lo lleva hasta este momento. Como él dice, ha tenido a Thanos en la cabeza por seis años. Su fracaso en derrotar al titán hace que sus peores temores se hagan realidad. Cuando volvamos a ver sus visiones de pesadilla en Age of Ultron, tendrán un significado distinto, así como cuando le dijo a Peter Parker “no puedo tener tu muerte en mi consciencia”. Al final, Tony se encuentra derrotado y solo, en un planeta lejos de casa y sin tener los medios para volver. Ha perdido la batalla para la que había estado preparándose por años. Su fracaso es total.
Steve Rogers, el Capitán América, es el corazón de los Vengadores, pero aparece muy poco en esta película. Supongo que están guardando su mejor actuación para el capítulo final. De todas formas, como bien dice este análisis, es la brújula moral de Steve la que puede salvar al universo. Thanos piensa que está bien sacrificar millones de vidas para salvar millones más. Algunos de los Vengadores piensan que es correcto sacrificar una vida para evitar que Thanos triunfe. El Cap es el único que planta el pie y dice “no negociamos con vidas”. Para el Cap cada vida es valiosa y vale la pena defenderla.
Una cosa es que alguien elija pelear y arriesgarse a morir para salvar a alguien más (como el mismo Cap, todos los superhéroes y ejército de Wakanda). Otra muy distinta es que alguien decida quitarle la vida a un ser consciente, como lo hace Thanos, en nombre de una causa mayor. El autosacrificio puede ser heroico, el sacrificio de alguien más (alguien que no quiere ser sacrificado) es un acto de maldad y Steve no está dispuesto a dejar que se cometa. Es manteniéndose firmes a ese principio moral que los Vengadores pueden triunfar al final.

Más cosas chidas

Por supuesto, gran parte del encanto de la cinta es ver interactuar, por fin, a algunos personajes que hasta ahora no se habían encontrado. Ya teníamos muchas ganas de ver a Tony Stark y Stephen Stranger (¡los dos Sherlocks!) tratar de llevarse bien a pesar de sus enormes egos, y definitivamente la mancuerna que se ven obligado a hacer es de lo mejor de la película.
Pero hay otras interacciones que no nos esperábamos y que también resultaron encantadoras. Mi favorita, para sorpresa de mí mismo, fue le relación entre Thor y Rocket. Mientras todo el mundo había pendejeado al pobre mapache por dos películas, Thor es el primero que trata a Rocket con respeto (a pesar de que lo confunde con una liebre), y como un compañero de armas digno. A cambio, Rocket demuestra una generosidad y empatía cuyo usual cinismo le había impedido expresar hacia sus otros compañeros. Simplemente los adoré juntos. Aunque, claro, Rocket sí tiene mucho cariño por su familia disfuncional, los Guardianes, como reconoce cuando dice “pues yo, personalmente, sí tengo mucho que perder”. Trágicamente, es lo que sucede al final.

Creo que la mayor sorpresa de la película fue la aparición de Red Skull. Algunos fans ya sospechaban que la Gema del Espacio no lo mató sino que lo transportó a otro lugar, pero creo que nadie se esperaba encontrarlo justo allí, guardando la Gema del Alma. Fue sólo un detalle (realmente el personaje no tenía que ser Red Skull), pero a todos nos dio gusto saber qué había sido de ese villano.
Tampoco estábamos preparados para ver Peter Dinklage como Eitri, el enano herrero que forja a Stormbraker en Nidavellir. Fue una gran idea hacer que los enanos fueran gigantes. (¡Oh, mi gigante de Lannister!) Además, está esa emocionante escena en la que Groot, que había estado de adolescente respondón toda la película, da su brazo para completar la creación de la nueva arma de Thor. Eso lleva a preguntarnos, ¿es Groot digno? Sí, evidentemente sí lo es.
La batalla de Wakanda me recordó mucho a la de Naboo en Episodio I. Los buenos con sus escudos de energía, el campo de fuerza, los vehículos de combate y, una vez más, un ejército enemigo compuesto por seres desechables y sin mente. La batalla podría haber sido genérica, de no ser por varios puntos a su favor, entre ellos: A) Los wakandianos, por supuesto, quienes se ganaron nuestro corazón en Black Panther, y en especial M’Baku, a quien creo que todos estuvimos contentos de ver (y de que no desapareciera al final); B) La Black Order, villanos auténticamente peligrosos a quien uno odia más que a Thanos (éstos sí se muestran crueles y arrogantes), y a quienes deseamos desesperadamente ver derrotados; C) Okoye, que es simplemente genial, a pesar de que sale muy poco, pero en especial ese momento girl power! que tuvo con Natasha y Wanda al momento de enfrentar a Proxima Midnight (mi novia vitoreó en esa escena).

Mucho se ha dicho que Star-Lord la regó cuando nuestros héroes tenían a Thanos atrapado y a punto de quitarle el Guantelete. También falló Thor al no apuntar a la cabeza del titán para matarlo de un golpe, o de perdido mocharle el brazo de una buena vez. Pero si me preguntan a mí (pregúntenme a mí), el error que lo inició todo fue cuando los Guardianes no quisieron acompañar a Thor a Nidavellir. Si hubieran ido todos juntos, Thanos nunca habría atrapado a Gamora ni hacerse con la Gema del Alma. Pero yo nomás digo.

El futuro

En The Avengers, Tony le hizo una promesa a Loki: “Si no podemos salvar a la Tierra, ten por seguro que la vengaremos”. Creo que de eso se va a tratar la siguiente película, de los Vengadores buscando a Thanos para hacer justicia por los muertos. Estoy seguro de que veremos a los seis originales haciendo equipo otra vez (y a Tony haciendo las paces con Steve en una escena conmovedora). Estarán ahí también War Machine y Rocket, y supongo que Nebula también. Me gustaría ver también a Okoye y a Shuri (ésta en el manto de Black Panther), uniéndose a los otros.
Las películas de Ant-Man and the Wasp y Captain Marvel servirán de puente entre Infinity War y la película final, y seguramente esos héroes aparecerán para la confrontación final. Dado que ellos tienen acceso al Reino Cuántico y que es casi seguro que habrá viajes en el tiempo, es muy posible que esa película sea incluso más cósmica que la anterior, pues agrega una dimensión más a la odisea que nuestros héroes están por vivir.

A estas alturas es obvio que el Dr. Strange, después de haber visto 14 millones de futuros posibles, tenía un plan al entregarle la Gema del Tiempo a Thanos. De alguna forma, sólo se puede derrotar al villano dejándolo ganar. Quizá revivan muchos de los que desaparecieron con el Chasquido, pero dudo mucho que todos aquellos que murieron por otras causas regresen (Loki, Gamora, Vision). Ya veremos cómo acaba eso.
Es una cinta que me tuvo con el corazón saliéndoseme del pecho desde que empezó. Está llena de emociones y sorpresas. Me vi, junto el público, gritando, aplaudiendo y llevándome las manos a la cara de incredulidad. Pase lo que pase, los Russo tienen una tarea aún más grande por delante, y es que han subido muy alto la barra de lo que se puede esperar de una cinta de superhéroes. Por lo pronto, el MCU ha hecho historia, de forma en la que sólo la original trilogía de Star Wars lo había hecho en su momento, cambiando para siempre la industria cinematográfica y la forma en la que consumimos cine de gran presupuesto. Sobre todo, el MCU nos ha dado a los geeks comiqueros del mundo una experiencia que sólo en nuestros sueños más guajiros habíamos pensado que se haría realidad. El MCU es una de las mejores cosas que me ha pasado en mi ñoña vida.

jueves, 10 de mayo de 2018

Imaginerías sexis - 2014

Muy buenos días, o cualquiera que sea la hora a la que nos estemos leyendo. Como les conté en la entrada anterior, tengo el propósito de compilar y compartir las imágenes de mi álbum Imaginerías Sexis, para aprender sobre la historia del arte y darnos un gusto con algunas obras que se enfocan en la belleza del cuerpo humano, en especial el femenino.

En 2014 ya fui más constante y escogí una obra para cada mes, pero en ese entonces todavía andaba muy clasicista y androcéntrico, así que si quieren ver perspectivas un poco diferentes, no se pierdan la próxima entrega. Lo que sí hice fue tomar algunas obras que fueran un poquitín polémicas, para que podamos abrir la discusión sobre la mirada masculina en el arte y de lo que puede o no ser considerado "sexi". Con todo, no podrán negar la belleza y la calidad de estas pinturas.

Frío de Cesare Bacchi (1881-1971). Enero de 2014 y hace algo de heladez, incluso en mi natal Mérida. En esta imagen se puede sentir el frío que sufre la joven modelo; se sienten las agujas de hielo con las que el aire pincha su piel desnuda. Los colores se van volviendo más fríos conforme se alejan de la estufa, única fuente de calor en ese cuarto, que por lo visto se trata del estudio del artista. ¿Qué opinan de esta imagen? ¿Es un estudio del cuerpo humano en condiciones incómodas? ¿Un acto de crueldad someter a una modelo a estos suplicios? ¿Es sexi? ¿Qué dicen ustedes?




Cupido y Psique de William-Adolphe Bouguereau (1825-1905). Este pintor academicista francés tiene algunas de las obras que me parecen las más hermosas del arte decimonónico. Sus temas mitológicos eran una excusa perfecta para estudiar y exponer la belleza del cuerpo desnudo, como en esta pintura sobre Cupido y su amada Psique. Ella era una princesa mortal de la cual el mismo dios del amor se enamoró, provocando los celos de su madre, Venus. Después de superar múltiples pruebas, Psique se ganó un lugar entre los dioses del Olimpo y aquí la vemos siendo elevada hacia los cielos por su joven amante. Si él tiene alas de ave, ella recibió unas de mariposa. Pero además, la pintura es una bella representación del amor adolescente.




Un bacanal de Aimé Gabriel Adolphe Burgoin (1824-1902). Este pintor francés nos trae una fiesta muy particular. Los bacanales eran celebraciones en honor al dios Baco, o Dionisio, deidad del vino, las fiestas y el teatro. A estas fiestas asistían los sátiros, las ninfas, los cupiditos y alguno que otro pastor o pastorcilla afortunados. Se trataba de bailar, cantar, beber y follar como si no hubiera un mañana. Todo bien bonito, porque ello conectaba a los seres humanos con sus instintos naturales más básicos y, por lo mismo, con la divinidad. Los griegos eran gente muy sabia, oigan.




Las hijas del Cid de Ignacio Pinazo (1849-1916). Aquí tenemos una de las piezas más polémicas de la colección. Dos hermosas mujeres están desnudas y atadas a un árbol. Si les dijera que se trata de una escena sadomaso, parecería indudablemente un momento muy erótico. De hecho, creo que la intención del artista es precisamente tomar un momento de la leyenda medieval para presentarnos una escena erótica. Porque lo que se supone que retrata es el momento en el que las hijas de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, fueron apaleadas por sus maridos, los Infantes de Carrión, y abandonadas en el bosque. La violencia de género no es graciosa ni es sexi. Pero, ¿puede una obra de arte que la retrata ser leída como un objeto erótico? Lo dejo a juicio de mis lectores.



Bañistas de Aurelio Arteta (1879-1940). Se acercaba el verano y, como soy un chico del trópico, me gusta poner cosas playeras. Arteta fue un pintor vasco que, con la llegada de los fascistas al poder en España, huyó hacia México, donde pasó sus últimos años. Su obra, cargada de cierta melancolía por la tierra que le vio nacer, retrató el paso del mundo decimonónico, todavía rural y tradicionalista, a la estruendosa modernidad del siglo XX. En esta pintura podemos ver a algunas bañistas disfrutando tranquilamente en las playas de su natal Vizcaya. 




El pescador y la sirena de Frederic Leighton (1830-1896). Hay muchas cosas que me gustan de esta pintura, que elegí para decorar aquel verano de 2014. Está la belleza de su arte, por supuesto, y el encanto del tema de cuento de hadas. Pero lo que más me gusta es el contraste entre la pasividad de la figura masculina y el arrojo de la figura femenina, cuando a lo largo de la historia del arte ha sido casi siempre al revés. Es el joven pescador quien se "deja querer" por la apasionada sirenita, quien con fuerza lo atrapa entre sus brazos y hasta con la cola. Una cosa más: la pose del pescador recuerda bastantito a un Cristo. ¿Qué querrá decir esto?




Disputa entre Oberón y Titania de Joseph Noel Paton (1821-1901). Este pintor escocés nos regala una escena shakespereana, directo de la comedia más encantadora del Gran Bardo, Sueño de una noche de verano. Como recordarán, todo lo que sucede en esa obra es resultado de las maquinaciones de los reyes de las hadas, Oberón y Titania, que siempre andan peleando. La pintura muestra a estos personajes divinos rodeados de un séquito de seres mágicos, digna representación de la atmósfera ensoñadora y fantástica que Shakespeare crea en su obra. Titania, por supuesto, en el centro del cuadro, domina la escena con su hermosura y sensualidad.



Los creadores de dioses de Frank Frazetta (1928-2010). Cuando empecé este proyecto de las "Imaginerías Sexis", antes de pasar al arte clásico, incluí muchas imágenes de temas y calidades muy variadas. Muchos dibujos sensuales que nomás encontraba en Internet, ilustraciones tipo cómic e incluso un poco de Regla 34. Ya luego me fui poniendo más serio, pero no quise dejar del todo mi amor por el arte pop. Por eso, las dos últimas imágenes de esta colección son de artistas que están fuera de todo canon y academia, que son admirados por frikis, comiqueros y gente rara en todo el mundo, más que por adustos críticos de arte. Ya les había presentado a Frazetta como uno de mis artistas fantásticos favoritos. Lo que ven aquí es la imagen que pintó para portada de un libro titulado The Godmakers, de Frank Herre (el también autor de Dune). La imagen me parece tremendamente erótica por el torbellino de cuerpos femeninos y masculinos desnudos que se frotan, abrazan, tocan y besan. ¿A quién no le gustaría estar allí?



La robot de Hajime Sorayama (nacido en 1947). El otro artista fuera del canon, el primero de esta colección que sigue vivo, y el primero que no procede del mundo occidental (es japonés). Sorayama es famoso por sus ilustraciones eróticas, que han aparecido en publicaciones como Heavy Metal. Sus obras más célebres son las que retratan Fembots, o robots femeninas, altamente erotizadas. En los últimos años se ha cuestionado el retrato de las Fembots en la cultura pop, como el non plus ultra de la objetificación de las mujeres por parte de los hombres. ¿Qué mejor que una mujer sea literalmente un objeto fabricado para el placer y servicio de los hombres? Es por eso que ésta viene a ser la tercera imagen polémica de esta colección. ¿Ustedes cómo la ven?



Con esto terminamos por ahora. Al año siguiente decidí hacer cambios importantes y experimentos en la selección de imágenes para romper con las tendencias que había cultivado. ¿En qué consisten? No se lo pierdan la próxima vez.

martes, 8 de mayo de 2018

Imaginerías sexis - 2012 y 2013

Desde hace algunos años pongo una "Imagen sexi del mes" hasta el final del blog, para gusto y deleite de mis lectores. Un par de años más tarde se me ocurrió empezar a compilarlas en este álbum de Facebook, donde pueden verlas todas. Ahora que ya me he formado de una colección bastante respetable, quiero compartirlas en este espacio. Así podemos aprovechar para conocer un poco más de historia del arte y pasar un buen rato. Empezaré con los años 2012 y 2013, en los que no fui tan constante y por eso tengo menos imágenes de cada uno.

Antes de iniciar debo aclarar algunas cosas. Sí, el criterio de selección es evidentemente androcéntrico. No puedo sino admitir honestamente que seleccioné estas pinturas en función de lo que a mí, personalmente, me parece sexi, y que las comparto para gusto de quienes pueden tener gustos afines. Lo cual, dicho sea de paso, no me parece que tenga nada de malo. Como siempre he dicho, a todos los seres humanos nos gusta ver imágenes de personas que nos parecen atractivas.

Segundo, muy al principio la selección se fue por un enfoque muy clasicista y canónico. Todos los artistas aquí compilados son hombres, y en su mayoría europeos y decimonónicos. No se apuren, conforme avanzaba el tiempo empecé a elegir obras más variadas.

Una cosa más: lo "sexi" y lo "erótico" a menudo se cruzan, pero no siempre son lo mismo. En estas pinturas quise explorar los diversos aspectos que pueden entenderse por lo uno o lo otro. Incluso escogí obras de arte que por lo general no se calificarían de buenas a primeras con esos adjetivos, o que de plano trasgreden ciertos límites de lo aceptable. Esto es con el propósito de expandir nuestro criterio a través de la reflexión y la discusión sobre la tradición pictórica y nuestra apreciación del arte.

La Libertad guiando al pueblo de Eugéne Delacroix (1798-1863). Esta pintura normalmente se relaciona con la Revolución Francesa, y esto no es del todo equivocado, pero no se refiere a la de 1789, sino a la de 1830, cuando una revuelta se levantó en París contra el rey Carlos X, el último monarca absolutista. Me gusta de vez en cuando escoger imágenes que no son sexis o eróticas en el sentido tradicional. Es decir, no se trata aquí de sólo admirar el generoso pecho desnudo de la Dama Libertad, sino de considerar el atractivo de la lucha heroica y del ideal revolucionario de la libertad. La publiqué en junio de 2012.



Ulises y las sirenas de Herbert James Draper (1864-1920). La obra representa el famoso episodio de La Odisea en el que Ulises se acerca a las aguas habitadas por sirenas. Nuestro héroe tiene curiosidad por conocer el canto de estas criaturas, pero sabiendo que esto enloquece a los hombres, ordena a su tripulación que se cubran los oídos con cera y que a él lo aten al mástil. Mientras las sirenas de la mitología griega eran mujeres-pájaro, en esta pintura de Draper tenemos a las más conocidas mujeres con cola de pescado, que además la cambian por piernas y glúteos muy bien torneados al salir del agua.




El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli (1445-1510). Una de las más famosas pinturas del Renacimiento representa el mito de Venus, la diosa del amor y la belleza. Nacida de una concha que se formó entre la espuma del mar, a su voz producto de la sangre (o semen) de Urano, el cielo. Esta pintura representa todo lo que hizo grandioso y revolucionario el arte del Renacimiento, no sólo por la calidad de la obra, sino por el tema y la forma de retratarlo: la belleza sensual de la diosa, el gusto por la vida terrena y la celebración de la imaginería grecorromana, rompían con la austeridad del mundo medieval y anunciaban el inicio del Humanismo, de una era en la que el ser humano viviría para sí mismo. Ésta fue la imagen para agosto de 2012.



Desnuda con alcatraces de Diego Rivera (1886-1857). Era septiembre y quería poner una obra de arte mexicano, y nadie mejor que uno de los pintores que contribuyó a conformar la identidad cultural del México posrevolucionario. En esta pintura, Rivera nos muestra un ejemplo de "belleza mexicana", una mujer de piel morena y cabello negro. Las flores son, en su obra, un símbolo que conecta su obra con la iconografía de las culturas prehispánicas, que Rivera siempre estaba tratando de reivindicar. La modelo fue Nieves Orozco Soberanes, a la que, obviamente, Rivera acabó ligándose. ¿Qué tenía ese gordo horrible, neta?



La maja desuda de Francisco de Goya (1746-1828) es una de las pinturas más célebres del autor. Representa a una hermosa mujer que reposa plácidamente sobre un diván, mientras dirige una mirada sugestiva al espectador. Se encuentra a medio camino entre el Neoclasicismo y el Romanticismo. De la primera corriente toma las proporciones y la mesura; pero si en tiempos neoclásicos los desnudos se justificaban por el tema mitológico, aquí tenemos a una muchacha común y corriente con un toque de coquetería. Hasta la fecha es un misterio la identidad de la modelo.



Las tentaciones de San Antonio de Lovis Corinth (1858-1925). Como ya les había platicado alguna vez, uno de mis temas favoritos en la historia del arte es la leyenda de San Antonio, un ermitaño que se retiró al desierto para encontrar la santidad y que fue visitado por demonios que lo tentaban a pecar. En este caso, los demonios se presentan en la forma de hermosas y voluptuosas mujeres desnudas que le ofrecen su cuerpo y otros manjares. Acechando un poco más lejos, en las sombras están los demonios en sus verdaderas formas, grotescas y aterradoras. Con esta imagen cerramos el año en diciembre de 2012.



Beso en la cama de Henri De Toulouse-Lautrec (1864-1901). Iniciamos el mes del amor de 2013 con esta pintura del legendario bohemio francés. Toulouse-Lautrec, a quien ustedes seguramente recuerdan como John Languizamo en Moulin Rouge, se caracterizó por retratar la vida nocturna de París de la Belle Époque, en especial los cabarets, bares y prostíbulos. El amor prohibido era una constante en su obra, pionera del modernismo y del art nouveau. En esta pintura podemos ver a una pareja, desnuda bajo las sábanas, dándose un beso. El momento de la pasión queda sugerido, así como la naturaleza de la relación, que seguramente ocurre fuera del lecho matrimonial.



El regreso de Perséfone de Alfred Kingsley Lawrence (1893-1975). El pintor británico no regala una visión del mito clásico. Perséfone, hija de la diosa Deméter, había sido raptada por Hades, dios del inframundo, quien se había obsesionado con la joven diosa. Hades era hermano de Deméter, lo que lo hace tío de Perséfone. Zeus, padre de Perséfone (y hermano también de Deméter, así que igual es tío de su propia hija y suegro de su propio hermano) intervino y arregló que Perséfone pasaría la mitad del año en el inframundo con nuevo esposo y la otra mitad en la tierra con su madre. Eso explica la llegada de la primavera a la tierra. Esta pintura, con todo, tiene algo de erótica, y de no ser porque sabemos que se supone que son madre e hija, tiene hasta un subtexto lésbico, pues de hecho el tema mitológico era sólo un pretexto para poner cosas cachondas.



La primavera de Frédéric Soulacroix (1858-1933). Pues si en la anterior imagen veíamos en el inicio de la primavera, en esta la vemos ya en todo su esplendor. Este pintor italofrancés retrata a un conjunto de ninfas alegres danzando en el bosque, rodeadas de flores y verdor. La alegría y espontaneidad con la que estas bellas jóvenes bailan invitan a hacer lo mismo. Quizá sea hora de armar una pequeña fiesta campestre. Ésta fue la imagen para abril de 2013.



Abulia e ideal de Carlos Schwabe (1866-1926). Este pintor simbolista suizo-alemán nos da una de las pinturas más extrañas de la colección. Vemos aquí a dos figuras en un mar embravecido: una que surge de las aguas y que sujeta con furiosos tentáculos (y cabellos tentaculares) a una criatura alada que trata de escapar de su abrazo. Lo que Schwabe quiere representar aquí es la lucha eterna en el alma de los seres humanos, entre los ideales que tratan de elevar el alma hacia las alturas, y el spleen, o abulia, o sea la apatía e inacción propias de quien se encuentra decepcionado o deprimido por la vida.



Las hijas de Rán de Hans Dahl (1849-1937). Era verano, época en la que a todos se nos antoja ir a la playa, y por eso escogí esta pintura del sueco Dahl. En ella podemos ver a unas jóvenes bañándose alegremente entre las olas. Éstas son las hijas de la diosa Rán, que en la mitología nórdica es la encarnación del mar. Sus nueve hijas son ondinas, es decir, espíritus de las olas. Cada una de ellas representa un aspecto diferente de las ondas marinas. Habíamos visto ya varias obras inspiradas en la mitología griega, y era tiempo de pasar a ver algo de los nórdicos, aunque por tanta alegría y sol uno no creería que ese mar es el de Escandinavia.



Terraza con vista al Mar de China de Adrien-Jean Le Mayour (1880-1858). Seguimos veraneando, cómo no, y en este caso traemos una vista del lejano oriente, visto a través de los ojos de este pintor belga que pasó una buena parte de su vida en Bali, Indonesia. Allí vivió con su esposa, la bailarina y pintora balinesa Ni Pollock, quien fue su colega y colaboradora y frecuentemente su modelo. Juntos les tocó vivir la ocupación japonesa de Indonesia y la independencia del país. Sus obras están fuertemente inspiradas por el arte y la cultura de Bali.



Florinda y sus damas en el bosque de Franz Xaver Winterhalter (1805-1873). Llegó noviembre y se me antojó poner algo otoñal, justo como este bosque. En esta pintura podemos ver a un grupo de bellas jóvenes departiendo en la naturaleza, no muy lejos de un castillo. Ya está empezando a quitarse la ropa y mirarse con mucha buena onda pues en toda buena pijamada no tardan las chicas en ponerse lésbicas. Pero la fiesta no acabaría bien, pues el rey Rodrigo el Godo poco después raptaría a Florinda, la doncella en el centro, lo cual desencadenaría una serie de eventos que culminaría con la conquista árabe de España.



Lady Godiva de John Collier (1850-1934). Cerramos en diciembre de 2013 con esta pintura del prerrafaelista Collier, uno de los más célebres por sus temas de la mitología medieval. En este caso retrata la leyenda de la esposa de Leofric, conde de Mercia en el siglo XI. Según la tradición, Leofric subió los impuestos a sus vasallos más allá de lo razonable. Godiva intercedió por el pueblo, pero Leofric no cedió. Entonces ella encabezó la primera protesta nudista de la historia. Salió montada en su caballo, sin más abrigo que sus largos y hermosos cabellos, a pasear por las calles de Conventry. Los aldeanos, por respeto, no la voltearon a ver excepto un mirón llamado Tom (y de ahí el nombre "Peeping Tom"), quien como castigo fue fulminado por un rayo. Es una hermosa historia, pero por desgracia nunca ocurrió.



En una entrada futura les compartiré más obras de arte sexi. Mientras tanto, me encantaría leer sus comentarios y opiniones al respecto. ¡Hasta la próxima!

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