jueves, 30 de noviembre de 2017

We can be heroes!



Por fin está en cines la película con la que he soñado desde que era un pequeño nerd, la reunión en la pantalla grande de todos (bueno, algunos) mis héroes favoritos, Liga de la Justicia. Y bueno, la peli está… Ok.

He esperado algún tiempo antes de sentarme a escribir; ya vi la película dos veces (casi nunca pago dos veces por una peli en cines), y he estado escuchando opiniones diversas al respecto. Es que quería bajarle un poco a la emoción y aclarar mis pensamientos. Dudo mucho que se pueda objetivo hablando de arte y entretenimiento, pero sí trataré de ser honesto.

Voy a contarles algunas cosas que pasan en la peli sin arruinar ninguna sorpresa (de hecho, no hay sorpresas) para hablar de lo bueno, lo malo y lo regular de Justice League.

Lo meh



La historia no es que sea mala, es sólo genérica. La trama es formulaica, simple y lineal: llega un villano que quiere conquistar el mundo con ayuda de un ejército de monos alados; los héroes se van reuniendo de uno en uno; tienen una pelea inicial con el malo de la que apenas salen bien librados; durante un momento parece que el equipo se va a fragmentar; pero van, presentan batalla y ganan. No está mal, sólo es rutinario, y algunos pensarán que es una ventaja dejar de lado las complicaciones innecesarias de Batman v Superman con sus mil subtramas que no llevaban a ningún lado.

El villano, Steppenwolf, no es el peor del cine de superhéroes. Es sólo meh. Es poco conocido fuera del círculo comiquero y los espectadores no tenían ninguna referencia de él antes de esta película. No lo vemos desplegar su maldad y tampoco mucho de su poder, como para odiarlo o temerle. Sabemos que al final será derrotado. La voz de Ciarán Hinds está bien padre, pero el aspecto del tipo es ordinario y olvidable.

Lo mismo podríamos decir de las secuencias de acción: están lo suficientemente entretenidas, pero no es nada que no hayamos visto antes (excepto la pelea bajo el agua con Aquaman, que es lo único auténticamente novedoso en cuanto a acción se refiere).

Saca de onda que Man of Steel haya tenido mejores secuencias de acción que sus dos secuelas. Creo que en ambas los creadores han querido dejar fuera de peligro a todos los civiles, después del genocidio de MoS, pero no entendieron el punto: lo que molestó de la batalla contra Zod en Metrópolis no es que hubiera víctimas civiles, sino que a Superman parecían no importarles un comino. La solución no es quitar a los civiles de la escena, porque así el público no siente que haya nada en riesgo, sino mostrar a los héroes haciendo de todo para salvarlos. En cambio, aquí tenemos a una familia rusa que ocupa tiempo desproporcionado en pantalla y apenas se sobreentiende que también había otras personas en peligro.

Lo malo



Por otro lado, el tono de la peli es irregular, pasando de lo épico y solemne a lo chistín marvelero. Está bien que le hayan querido bajar dos rayas a la sordidez. El contraste entre Superman y Batman funciona porque uno es un ser de luz y el otro una criatura de la noche, y cuando en BvS ambos son un par de emos depresivos, se pierde mucho de lo que hace interesante su interacción. Estuvo bien que le regresaran las sonrisas y el humor a Superman, pero esos one-liners que le impusieron a Batman fueron infames: “Dios mío, de verdad es alto”, “Sí, definitivamente algo está sangrando”. Faltó nomás “Nunca salgo de la cueva sin ella”.

El problema de ritmo de la película se nota en que todo sucede muy rápido y muy fácil. Nuestros héroes entienden y aceptan la situación a la que se enfrenta muy rápido y saltan a las conclusiones acertadas de forma muy conveniente, sin detenerse a pensarlo ni un momento. Esto se nota sobre todo en la resurrección de Superman (no es spoiler, los de Warner son unos ridículos por querer mantenerla en secreto), cuando nuestros héroes entienden “¡a huevo, así se revive a un muerto!”, que la posibilidad del asunto ni se discute y su pertinencia apenas merece comentarios.

Lo peor: hicieron de la muerte de Superman algo irrelevante. Mataron a Supes en una secuencia que sobraba, en la segunda película en la que aparecía, y lo revivieron más fácil que al perro de Frankenweenie. Además de que mientras en BvS el kryptoniano es una figura que polariza al público (como las películas de Zack Snyder), resulta que en Justice League todo el mundo lo quería, lo extrañaba y lo quiere de regreso (como a Zack Snyder).

Por la misma razón se me hace difícil de tragar que el mundo se haya sumido en la desesperanza por la falta de Superman (más de eso en un momento), un personaje al que llevaban dos o tres años de conocer. Eso y que la caja matriz de Steppenwolf esperara a la muerte del kryptoniano para reactivarse… ¿por qué no lo hizo durante los siglos que no hubo superhéroes en la Tierra?

Otra inconsistencia: Cyborg dice que fue creado cuando la caja matriz se activó tras la muerte de Superman. Pero en BvS vimos un video de la creación de Cyborg que ya existía mucho antes de que Superman muriera (estaba en poder de Luthor desde hace quién sabe cuánto). ¿Qué pasó ahí? ¿Un hechicero lo hizo?

Por último, esta cinta de Snyder refleja a la perfección algo que en la teoría de género se llama the male gaze, o “la mirada masculina”, y que en cine se expresa mediante la forma en que las mujeres son encuadradas por la cámara. En este caso, la mirada masculina cae sobre Diana de forma muy evidente. El personaje es el mismo (es lo máximo del mundo mundial), pero la cámara le dedica demasiada atención a su escote y su culo, en oposición evidente a cómo lo hacía Patty Jenkins en Wonder Woman. No me quedó claro si su falda es más corta, pero definitivamente se le levanta y se le ve el calzoncito todo el tiempo, lo que antes no pasaba. Lo mismo sucedió con las amazonas, cuyas armaduras de batalla fueron cambiadas por bikinis de metal. Todo esto serían simplemente clichés bobos típicos del género, pero como ya teníamos el antecedente de Wonder Woman, que rompía precisamente con todo ello, se siente como un  retroceso.

Lo bueno



Pero lo bueno, a mi parecer, compensa por lo malo y lo mediocre. Lo mejor de la película fueron los protagonistas. Cada uno de los seis magníficos está caracterizado a la perfección y cada uno tiene un momento, aunque sea breve, pero que es suficiente para conocer qué pasa por su mente y con su vida.

Flash es el novato nervioso, Batman el veterano cansado, Diana es la líder nata pero está insegura de su papel, Aquaman es un buen tipo que no halla su lugar en el mundo y Cyborg se siente como un fenómeno. Por supuesto, aquí tenemos POR FIN al Superman que queríamos ver, el símbolo encarnado de la esperanza y de lo mejor del espíritu humano.

Me pareció fantástico el arco argumental de Batman, que inicia desde BvS, en donde tenemos un hombre consumido por la amargura, que al descubrir la auténtica humanidad en Superman (sí, que haya sido con lo de Martha es una tontería, pero lo que significa ese momento es maravilloso) reencuentra la suya propia. En esta película continúa con ese mismo viaje, y tiene unos momentos de introspección en los que admite que “Superman era más humano que yo”. ¡Y sí! De eso se trata la oposición entre Bats y Supes: que uno quiere ponerse por encima de la humanidad como superhombre nietzscheano, mientras el otro es profundamente humano a pesar de su origen semidivino. Y tengo entendido que en una versión más extensa de esta cinta, Batman profundizaba más en cómo se había dejado dominar por la furia y convertido en un asesino (¡muero por ver esa edición!). O sea, Superman salva a Batman, metafóricamente le devuelve la vida, y por eso tiene sentido que después sea Bruce quien literalmente le devuelva la vida a Clark.



Repito, incluso si parece que tienen poco tiempo para desarrollarse como personajes, los momentos que sí tienen, los diálogos que enuncian, son suficientes para entender sus personalidades, sus motivaciones, sus conflictos internos. Si acaso, lo único que me molestó fue que Flash no parara de ser chistín y poner cara de subnormal todo el tiempo, pero es que yo no tengo sentido del humor, o algo así.

La química entre ellos es también perfecta. De hecho, los mejores momentos de la película suceden cuando están ahí, interactuando como personas, y no tanto cuando luchan contra los monos alados de Steppenwolf. Desde los roces tensos hasta la entrañable camaradería, estos actores y las relaciones que crean para sus personajes son los que pone el corazón de la película.

Luego están los momentos hell yeah!, esas escenas emocionantes que hacen vibrar el corazón de los fans comiqueros. Hablo de secuencias como: el flashback a la batalla contra Steppenwolf en la antigüedad (no puedo esperar a ver la versión extendida); o cuando Superman revive y los demás tienen que pelear con él porque se pone berserker (y en particular ese momento súper cool en el que Supes ve a Flash a supervelocidad); o cuando Supes regresa a patearle el trasero a Steppenwolf.

¡Detalles! Batman v Superman estaba llena de detalles que no sólo eran guiños para los fans, sino que nos hablaban de la riqueza mitopoética del Universo DC, que se extiende en el tiempo y el espacio mucho más allá de lo que nos muestran las películas. Lo mismo sucede en esta nueva entrega, sólo que aún más: Atlantis, Themyscira, Apokolips, los viejos dioses, los nuevos, las escenas poscréditos... ¡LOS LINTERNAS! ¡Oh, por Darkseid!



A continuación otros detallazos que me encantaron: El mar de Aquaman, que para hacerlo más badass no nos mandan a las playas de California llenas de surfistas y chicas en bikini. Aquí tenemos el mar tormentoso y helado de las latitudes septentrionales, el de las playas rocosas azotadas por las mareas. Un mar hostil para un héroe rudo.

La Gotham de Batman, que en la película anterior sólo parecía Metrópolis de noche, aquí se ve como la Ciudad Gótica que conocemos por los cómics. Tiene el aspecto más comiquero desde las películas de Tim Burton (en general, toda la peli se ve más comiquera). Hablando de eso: la banda sonora de Danny Elfman, con mucho más corazón que la repetitiva música de Hans Zimmmer, y que tiene el corazón de darnos el tema de Batman de 1989, el tema de Superman de 1978 y el tema de la Mujer Maravilla del año pasado, ¡juntos en la misma peli! Qué gozadera.

La secuencia inicial (y Snyder siempre se saca unas secuencias iniciales estupendas), que nos muestra al mundo desesperanzado tras la muerte de Superman. Dije que no le veía mucho sentido que ésa fuera la causa de que la gente hubiera perdido la esperanza. Pero creo que sí es un buen reflejo del ánimo que domina en estos días oscuros en los que el fascismo parece estar de vuelta. Sospecho que originalmente esa secuencia debía ser más larga, pero por lo pronto nos muestra dos características clave de la realidad contemporánea: la crisis económica, encarnada en el pobre mendigo con el letrero “lo intenté” a sus pies; y el odio fanático creciente, ejemplificado por los racistas que atacan la tienda de una mujer musulmana. Son sólo dos detalles, pero muy poderosos.



Por último, una cosa más que me parece fabulosa de esta película: resulta ser, quizá no de manera intencional, una especie de metáfora del DCEU. Inicia sombría y acaba luminosa. Déjenme elaborar aquí.

Si leemos la saga de Snyder como una trilogía, veremos en ella la estructura clásica del viaje de los héroes: Man of Steel  es el capítulo introductorio, en el que el héroe se asume como tal; Batman v Superman es el episodio central, más oscuro, en el que el papel del héroe es cuestionado y tiene que reafirmarse a través del autosacrificio; Justice League sería la culminación de ese viaje, la salida a la luz después de haber pasado por las tinieblas, en que los héroes se entronan, metafóricamente, como los protectores de la Tierra. El meollo de toda la cinta es la búsqueda y el reencuentro de la esperanza perdida. Sé que la forma en que ese viaje mítico está narrado en muchos momentos no funciona, pero si lo ven como una narración completa, se darán cuenta de que al final tiene sentido.

Pues la misma trayectoria del DCEU de Snyder se ve reflejada en la odisea de sus héroes. Hay una primera entrega que sienta las bases, una segunda en la que este universo no está seguro de lo que quiere ser y se deja llevar por la oscuridad, y una tercera en la que redescubre su identidad como la expresión de una mitología en la que lo más importante es el heroísmo y la esperanza en que el sol volverá a salir. Y la voz en off de Lois lo resume a la perfección.

En conclusión, como película Justice League es de base genérica y hasta mediocre, pero tiene suficientes elementos positivos como para hacerla muy disfrutable, divertida y hasta emocionante. El problema es que la tan esperada película de la Liga de la Justicia debía haber sido mucho más. Esta tenía que haber sido el Avengers de DC, no una más del montón. Así, es natural que decepcione a muchos, y lo único que puedo hacer yo es invitarles a ver lo bueno en ella.

Pero bueno, a fin de cuentas qué sé yo. Digo, a mí me gustan The Phantom Menace Spider-Man 3, así que quizá no quieran hacerme caso...

Teoría de la recepción



Sobre las elecciones entre Bob Patiño y el Alcalde Diamante, Lisa Simpson dijo “¿Cómo es posible que un criminal condenado obtenga tantos votos y otro criminal condenado obtenga tan pocos?” A menudo me siento así cuando veo las reacciones ante las películas de Marvel y las de DC. Digo, cosas como BvS y JL distan mucho de ser perfectas, pero el odio y desdén que generan me parece desproporcionado, sobre todo teniendo en cuenta que el grueso del MCU está lleno de películas entre aceptables y olvidables. Mucho de lo que se le achaca a las de DC se perdona a las de Marvel. Por ejemplo, díganme un solo villano memorable de Marvel que no sea Loki; pero por alguna razón todo mundo se ensaña con Steppenwolf.

Primero, los fans de DC debemos dejar de lado las teorías conspiratorias (¡Mickey Mouse los tiene sobornados a todos!) y los ataques ad hominem a los que no les gustan estas películas (¡es que eres un borrego sin criterio propio!). Tampoco podemos culpar de todo a un prejuicio anti-DC por parte de la crítica: Wonder Woman tuvo un excelente recibimiento. Menos podemos decir que el cine de superhéroes grimdarkserious ya no pega: Logan es una cinta en verdad trágica y le fue de maravilla en crítica y taquilla.

¿Entonces qué es? Bueno, sospecho que algo tiene que ver que aunque Marvel tienen un montón de pelis que son puro relleno palomero, también tuvo un excelente inicio con Iron Man y un espectacular final de primera temporada con The Avengers, además de alguna auténtica joyita como The Winter Soldier. Es más fácil perdonar traspiés y tonterías cuando la totalidad de la saga tira para el lado bueno.



Creo que las tres películas de Snyder son mejores que la entrega de Marvel promedio. Pero de 5 películas totales, tres “están chidas”, una es honestamente buena (Wondwer Woman, pero fue la cuarta en salir) y otra más es una reverenda porquería (Suicide Squad, obvio). Tomándolo como un todo, DC no sale bien parado.

Aun así, creo que eso no basta para explicar el odio y desdén que reciben las cintas de DC."Bodrio" ha sido una palabra que he leído a menudo y me parece fuera de toda proporción. Sigo creyendo que hay razones culturales que pesan más, que quizá el estilo de Snyder no va de acuerdo con el zeitgeist de la época, que quizá han salido en un mal momento o que generaron expectativas que no podían cumplir. Quizá en el futuro se aprecien mejor. Pero bueno, qué sé yo: a mí me gustó Watchmen.

viernes, 24 de noviembre de 2017

La Civilización Occidental

Ruinas griegas


Nuestro uso de la frase “Edad Oscura” para cubrir el periodo entre el año 600 y el 1000 es señal de nuestra indebida preferencia por concentrarnos en Europa occidental. En China este periodo incluye los tiempos de la dinastía Tang, la mejor época de la poesía china, y en muchos otros aspectos una era muy destacable. De la India a España, la brillante civilización islámica florecía. Lo que se había perdido para la cristiandad en estos tiempos no se había perdido para la civilización, sino al contrario.

Nadie habría imaginado que Europa occidental se convertiría más tarde en la civilización hegemónica, tanto en poder como en cultura. Para nosotros, parecería que la cultura europea occidental es LA civilización, pero ésta es una visión estrecha. Mucho del contenido cultural de nuestra civilización proviene del Mediterráneo oriental, de los griegos y de los judíos. En cuanto al poder, Europa occidental fue dominante entre el final de las Guerras Púnicas y la caída de Roma –es decir, aproximadamente durante seis siglos entre el 200 a.C. y el 400 d.C. Después de esos tiempos, ningún estado en la Europa occidental se pudo comparar con China, Japón o el Califato.

Nuestra preponderancia desde el Renacimiento se debe en parte a la ciencia y al método científico, en parte a las instituciones políticas que lentamente se construyeron durante la Edad Media. No hay razón, en la naturaleza de las cosas, que asegure que esta superioridad continuará. En la guerra presente [la Segunda Guerra Mundial], gran fuerza militar ha sido desplegada por Rusia, China y Japón. Estas naciones combinan la técnica occidental con ideologías orientales –bizantina, confucionista o sintoísta. La India, si se independiza, contribuirá con un nuevo elemento oriental. No parece improbable que, durante los próximos siglos, la civilización, si sobrevive, tendrá una mucho mayor diversidad de la que ha tenido desde el Renacimiento.

Existe un imperialismo de la cultura que es más difícil de vencer que el imperialismo del poder. Mucho después de la caída del Imperio de Occidente –de hecho, hasta la Reforma protestante- toda la cultura europea conservó una nota de imperialismo romano. Ahora tiene, para nosotros, una nota de imperialismo occidental-europeo.

Creo que, si queremos encontrar nuestro lugar en el mundo después de esta guerra, tendremos que admitir a Asia como una igual en nuestros pensamientos, no sólo política, sino culturalmente. Qué cambios nos traiga esto, no lo sé, pero estoy convencido de que serán profundos y de gran importancia.

Tomado de Historia de la filosofía occidental, de Bertrand Russell


La mezquita de Córdoba


Me pareció pertinente rescatar la reflexión de Russell (uno de mis pensadores favoritos), en especial en estos tiempos en los que se habla del supuesto peligro que corre la "cultura occidental" por el influjo de inmigrantes de otros orígenes, que traen sus propias cosmovisiones y tradiciones.

Ya de por sí es bastante problemático definir en qué consiste la cultura occidental. Por conveniencia y comodidad, a sabiendas de que el término es inexacto e insuficiente, usémoslo para referirnos a ese agregado cultural heterogéneo que tiene en común la doble raíz grecolatina y judeocristiana (y, en menor medida, germanocéltica). Que abarca Europa, pero también el mundo anglosajón desde Norteamérica hasta Australia y, sí señor, América Latina (con un asterisco, por la enorme influencia de las culturas amerindias de la conformación de la identidad latinoamericana).

Hoy en día, algunos reaccionarios, no sólo en las blancas Europa y Estados Unidos, sino también en la colorida América Latina, quisieran mantener intacta y prístina la herencia cultural de Occidente, sin contaminación de fuentes extranjeras. Pero su visión de lo que es la cultura occidental es estrecha, limitada a sólo algunos fetiches descontextualizados y superficialmente comprendidos.

Russell es difícilmente el típico mamerto multiculti de los que despiertan la antipatía de derechistas y centristas por igual. Pero ya en 1944 nos recuerda que Occidente se construyó con aportaciones fundamentales de otras culturas, que su hegemonía no durará para siempre y que es necesario que empecemos a comprender y apreciar otras tradiciones culturales para adaptarnos a un mundo cada vez más diverso.

No hace mucho, hablando del canon occidental, decía yo que, así como hoy desde Canadá hasta Argentina se lee a los clásicos griegos, llegará el momento en que nuestros programas educativos tendrán que incluir obras chinas o árabes. Un mundo más integrado va a requerir de mayor entendimiento entre todos nosotros. De lo contrario nos convertiremos en provincianos culturales.





Los neofascistas suelen alardear del orgullo que sienten por las raíces grecolatinas y germanocélticas. Pero, como nos explica Carl Sagan en el capítulo El espinazo de la noche de su serie Cosmos, si Grecia se convirtió en el portento que llegó a ser en la Antigüedad, se debe al factor accidental de su geografía. Era una región principalmente insular y costera, un pueblo de marineros y comerciantes. Estaba lo suficientemente cerca de otras civilizaciones más antiguas y avanzadas, como Egipto, Persia y Babilonia, como para aprender mucho de ellas. Pero estaba lo suficientemente aislada para no dejarse dominar por ninguno de esos viejos imperios. Esa mezcla de oportunidad para aprender de otros y de independencia y libertad fue lo que llevaron a Grecia a la grandeza.

El influjo enriquecedor está en la cuna misma misma de Occidente, pero no termina ahí: el Imperio Romano era multicultural; como pueblo mediterráneo, los romanos se veían a sí mismos más cercanos a los norafricanos y a los mediorientales que a los bárbaros nórdicos. El mundo árabe mantuvo vivos los conocimientos de los griegos y romanos, que regresaron a Europa gracias a los filósofos islámicos como Avicena. Uno de los grandes triunfos de la cultura occidental, la Revolución Científica, sería impensable sin las aportaciones previas de la ciencia del mundo islámico, que van desde la química hasta el cero (traído desde la India). Desde el té y el café, hasta el jazz y el rock, la influencia de Asia, África y la América prehispánica en la conformación de Occidente es profunda.

El verdadero peligro para el mundo occidental es el anquilosamiento, la cerrazón al cambio, la renuncia a la riqueza cultural que pueden aportar otras civilizaciones. Una de las grandes fortalezas del agregado heterogéneo al que llamamos "Occidente" ha sido precisamente su capacidad para abrirse a las enseñanzas de otros. En el caso de América Latina, esto incluye revalorar nuestras raíces indígenas y africanas. Y si bien debemos oponernos a ideologías y prácticas que vayan en contra de los derechos humanos, la libertad individual o el avance del conocimiento científico, las respuestas que proponen los reaccionarios y xenófobos precisamente van en contra de esas conquistas culturales que tanto valoramos. 


Arquitectura neomaya en Yucatán


Termino con un extracto más, de otro de mis pensadores favoritos:

De hecho la cultura griega, al menos desde los tiempos de Pitágoras, no se podría concebir sin tener en cuenta a la cultura egipcia, y en el magisterio de los egipcios y los caldeos se inspiró el más típico de los fenómenos culturales europeos, o sea el Renacimiento, mientras que el imaginario europeo, desde los primeros obeliscos descifrados y hasta Champollion, desde el estilo imperio a las fantasmagorías de la new age, modernísimas y muy occidentales, se ha nutrido de Nefertiti, de los misterios de las pirámides, de las maldiciones de los faraones y de los escarabajos de oro.
No vería yo como algo inoportuno, en una Constitución, una referencia a las raíces grecorromanas y judeocristianas de nuestro continente, unida a la afirmación de que, precisamente en virtud de esas raíces, del mismo modo que Roma abrió su propio panteón a dioses de toda raza y elevó al trono imperial a hombres de piel negra (sin olvidar que San Agustín era africano), nuestro continente está abierto a cualquier otro aporte cultural y étnico, considerando esta apertura precisamente como una de sus características culturales más profundas.
Tomado de Las raíces de Europa, de Umberto Eco


viernes, 17 de noviembre de 2017

Yo sólo quería ser popular: 10 años de Ego




Pues sí, mis queridos contertulios. Hoy merengues, el 17 de noviembre del año 2017, este su espacio está cumpliendo 10 añotes de existencia. Figúrense. ¿Quién pensaría que seguiría haciendo esta tontería después de una década? Yo no, ciertamente. Esperaba a estas alturas tener un mejor trabajo :,v

Mucho ha pasado desde que inicié un blog oscuro y pequeñito, descuidado y ocurrente, en aquel lejano 2007 (mismo en el que inicié mi carrera como docente, por cierto). He aprendido a no cagarla tanto, a no decir no más cualquier cosa que se me ocurra y a tratar de fundamentarlo todo con fuentes fidedignas. He aprendido que es más importante tratar de aportar algo que hacerse al irreverente. En los últimos años me he vuelto más mangina.



He escrito 795 entradas (contando ésta). El blog ha recibido más de 4 millones de visitas. Tengo más de 4 mil seguidores en mi fanpage. Pero, según las estadísticas, mi época de fama y gloria ya pasó. Nunca he vuelto a tener tantos lectores como en agosto de 2013. Y si todavía en abril de este año recibía más de mil visitas diarias y cada entrada nueva llegaba a las mil en la primera semana, a partir de aquel mes por alguna razón mi rating se desplomó (específicamente, después de esta entrada sobre videojuegos nostálgicos). Ahora es un milagro si alguna entrada nueva alcanza la mitad de eso. Y pos sí me pone triste, porque creo que he escrito algunos de mis mejores textos en el último par de años.

Pero de pronto me llega algún mensaje bonito que me recuerda que no hago esto por la fama, la fortuna o el sepso. Que mientras quede alguien que pueda sacar algo positivo de estos debrayes, aquí seguiré. Además, si no escribo se me pudre el alma.



Me dicen que ya nadie lee blogs. Pues sí, hay tantos sitios de Internet interesantes, que cuentan con la participación de muchos colaboradores cada uno, que un blog que publica un texto nuevo una vez a la semana tendrá problemas para captar la atención. Me dicen que el futuro (¡qué digo, el presente!) está en el video. Quizá es así y algún día dé el salto a Youtube, pero como producir videos requiere de mucho tiempo y yo apenas tengo para sentarme y escribir estas líneas a lo largo de una semana, no creo que vaya a pasar pronto.

Otros me dicen que debería especializarme para tener un público bien segmentado. Pero a mí me gusta ser hombre del Renacimiento, pato y vato de interés general. Veo a este proyecto como una revista de un solo hombre, con todo lo bueno, malo e insuficiente que eso pueda traer. Así, seguiré hablándoles una semana sobre monstruos que follan señoritas y a la siguiente sobre las raíces filosóficas y culturales del fascismo.

En fin, no quiero que esta entrada sea demasiado larga o demasiado deprimente. Pero déjenme platicarles de los años dorados de blogósfera en español. Eran tiempos en los que casi todo el mundo llegó a tener un blog, incluyendo a varios de mis amigos. Y a otros tantos los conocí en la red.

Antes de que Facebook y Google se comieran la Internet, la blogósfera fue una gran red social. Claro, algunos blogs existían no más para que las personas compartieran sus anécdotas de la vida cotidiana y sus amigos y conocidos les comentaran. Para eso sí que sirve Facebook, y debieron haber sido los primeros que en emigrar hacia allá. Pero otros surgieron para hacer tertulia y debate, para compartir conocimientos y reflexiones.

Unos a otros nos enlazábamos en nuestras entradas y blogrolls, nos comentábamos mutuamente y hasta nos mandábamos memes y retos. Incluso armábamos eventos colectivos en el que todos escribíamos de un mismo tema y en uno de los blogs aparecía un menú con enlaces a los demás. Teníamos una buena comunidad, pues.

¿Recuerdan cuando ponía encuestas?

Así, más que celebrar mi década de estar aquí perdiendo el tiempo cuando podría estar trabajando en algo que me dejara dinero, y además de agradecer a ustedes que siguen por acá, quiero honrar a mis compañeros de la blogósfera, los que dejamos en el camino. Estos son algunos de los blogs que más extraño. Amigos míos, los saludo con orgullo:

Desde el Infierno: Diabla, mi querida Diabla. Todos éramos fanses de esta chica que escribía sin pelos en la lengua. En su genial estilo nos hablaba de las vicisitudes de ser una chica rebelde y medio darks en un mundo conformista y lleno de machos idiotas.

El increíble show del Señor Paquidermo: Miauricio Jiménez, alias Morocco, es una de las personas más entrañables que he conocido a través de las redes. Poeta, feminista y rebuena gente. En este blog nos compartía sus anécdotas con su estilo tan simpático, y de vez en cuando hasta sus poemas.

Dulcamara Inc. El Dr. Dulcamara era un merolico que vendía toda clase de chucherías al estilo de viajante de ferias de finales del siglo antepasado. Gran ilustrador, alguna vez quise reclutarlo para hacer alguna colaboración, pero nunca se dejó. Pásenle a la diversión.

Cultura Pulp: Uno de mis blogs favoritos en español dedicados a las cosas locochonas de la cultura pop. No se dejen engañar por su aspecto actual; cuando inició era todo colorido y extravagante. Era el lugar al que ibas para leer curiosidades insospechadas.

La Corte de los Milagros: Pereque fue mi mentor. No sé si él lo sepa. Pero cuando todavía andaba muy confundido con todo esto de la realidad, la fantasía, la ciencia y la magufería, fue él quien, después de Carl Sagan, me ayudó a poner las cosas en claro. Uno de los mejores blogs de escepticismo que se escribieron en lengua española. Estés donde estés, se te extraña, Pereque.

¿Se acuerdan de los Egocómics?


El Desván del Abuelito: Es una hermosa joya de la red de redes. Este blog español se dedicaba a reseñar rarezas de la cultura pop más retro y más extraña que se puedan imaginar, desde películas hasta tebeos. El estilo con el que escribía el abuelito era para carcajearse con cada línea. Se mudó a Wordpress y luego dejó de publicar. Ahora subsiste como página de Facebook.

Piedrita de Oro: La maravillosa Kix escribía lúcidas aunque breves entradas en este blog que, como los mejores, era de temas varios y diversos. Su agudeza como escritora iba a la par de su afabilidad como persona.

Ya vas que chutas: El Karate Pig era otro todólogo, y yo siempre lo leía con gusto, excepto cuando hablaba de futbol, porque de eso no entiendo ni mais. En otros temas, así fuera de política o cómics, sí que me interesaba leer sus opiniones agudas. Se le quiere al KP.

La Bitácora Mordaz de Sir David von Templo: Considero a David uno de mis mejores amigos de los Internetz y su blog era de los más divertidos e interesantes. Era de los más jóvenes de nosotros y se le notaba siempre su entusiasmo. Es una lástima que ya no siga escribiendo.

¿Se acuerdan de los Demotivationals?

Reflexiones de un Hijo del Pop: David Moreno es uno de mis críticos de medios favoritos. Paisano yucateco, lo conocí primero en su programa de Radio Universidad. Siempre estaba yo ansioso por leer sus críticas de cine y TV, pero también cuando le entraba a hablar de política. Su blog sobrevive en Wordpress y también colabora en Soma.


Éste no es el blog de N: Una sola letra identificaba a la autora de este blog, dedicado sobre todo a la poesía, pero también a la reflexión. Me gustaban mucho sus poemas, pero su estilo prosístico me encantaba. Me emocionó cuando anunció su regreso en 2014, pero luego no le siguió, rompiéndonos a todos a el corazón.

De la realidad aparente y de la realidad real: Mónica es una de las personas más inteligentes que conozco (virtualmente). Socióloga, atea y una excelente ensayista, se aventaba unas entradas fabulosas en las que pendejaba a todo mundo. Ahí anda por el feis, y todavía la consulto para quitarme un poco lo bestia.

Ahuramazdah: Otro de mis senseis en eso del escepticismo fue el gran Keith. Sus entradas son un genial ejemplo de cómo hacer divulgación y enseñar pensamiento crítico de forma sencilla y efectiva. Hace poquito publicó un texto por primera vez en varios años.

De las maravillas al nunca jamás: Aletta era otra de esas blogueras que hablaban de todo un poco. Sus textos eran breves, pero muy bien escritos y lo suficientemente fuertes para que nomás con eso desencadenar la discusión.

¿Se acuerdan de los Duelos Improbables?


Tiburcia y TheJab: Esta pareja de blogueros colaboraban para escribir de todo un poco, como son los mejores blogs. Son personas simpatiquísimas, cuyos textos leía siempre con interés. Por supuesto, también eran parte de la familia de escépticos fantásticos.

El blog Ausente: Otro gran blog dedicado a la cultura pop rara, en especial a todo lo que tenga que ver con la fantasía, la ciencia ficción, el horror y el cómic. Hace mucho tiempo que ya no publica una entrada, pero quiero pensar que no está del todo abandonado.

Mitos y Timos: Éste es uno de los mejores blogs de ciencia y escepticismo en español. Por cada tema que aborda tienen detrás una investigación documental súper pro. Hace menos de un año que fue su última publicación; espero que sólo esté desatendido y que en cualquier momento regrese.

Mélange: El blog de Marichuy es de los de la vieja escuela, de ésos que tratan de todo y de nada. Que no más son los pensamientos salvajes de una persona muy inteligente. Siempre es un gusto leerla. Igual lo rescato porque cada vez publica menos.

Postcards from the Edge: Armando es un auténtico experto en literatura de ciencia ficción. Lector voraz, conocedor de todas las obras y todos los autores. El blog trata sobre todo de reseñas de libros. Su última entrada es de hace un par de meses, así que tampoco es que esté abandonado, pero como que cada vez publica menos y deja pasar más tiempo, ya me da miedo que en una de ésas tire la toalla.

La pata izquierda de Cthulhu: Lo mejor para el final, quizá el blog que más extraño de todos es el del cuatito Abraham Sánchez. Él sí alcanzó el estatus de verdadero blogstar, con un montón de comentarios para cada uno de sus geniales posts. Se caracterizaba por su estilo agudo y su humor muy ácido en el que se burlaba de todo y de todos. Ahora escribe de vez en cuando en Medium.

¿Recuerdan cuando nos volvimos virales?

Hubo algunos blogs que ya no pude recuperar, porque no sólo nunca se actualizan sino que de plano ni existen. Blogs como El Bizcocho de Montecristo, Ornitorrincos vestidos de paisano y Kentucky Freud Chicken eran una delicida por su sentido del humor y porque, cual es la esencia del blog, se animaban a tratar de casi cualquier tema.

Al inicio de la Internet 2.0 los blogs reinaron. Algunos blogueros notorios dieron el paso a publicar en revistas digitales o hasta tener sus propios libros. Otros simplemente fueron abandonando el oficio. Pero quiero pensar que por el breve momento en que fuimos relevantes contribuimos a construir un medio de comunicación multidireccional, una Gran Conversación en la que cada quien fue alternativamente maestro y discípulo, orador y oyente, artista y crítico, divulgador y detractor. Y no sé cuánto tiempo seguiremos por acá, pero mientras me sea posible, diré:


¡LARGA VIDA A LOS BLOGS!

¡Gracias por estos 10 años!


jueves, 9 de noviembre de 2017

Extremismo y conspiranoia



“Las leyendas atraen a lo mejor de nuestros tiempos, así como las ideologías atraen al promedio, y los murmullos sobre horrorosos poderes que están detrás del escenario, atraen a lo peor de lo peor.”
INTRODUCCIÓN

Hace poco les hablé de Los orígenes del totalitarismo de Hannah Arendt, una lectura obligatoria para empezar a entender cómo surgieron y cómo funcionaban los monstruos del nazismo y estalinismo, y al mismo tiempo echar luz sobre lo que sucede estos días con el auge de los fascismos.

Entonces les decía que Arendt hace énfasis en la importancia de las teorías conspiratorias en la conformación y consolidación de los movimientos totalitarios. No fue la única; también Karl Popper, autor de La sociedad abierta y sus enemigos hizo referencia a cómo los movimientos extremistas, que destruyeron la democracia en sus propios países y sumieron al mundo en baños de sangre, se sirvieron de las teorías conspiratorias. Para propósitos de esta entrada, usaré puras citas de la obra de Arendt.

Una teoría de la conspiración es una narrativa según la cual por lo menos algunos de los acontecimientos más importantes del mundo y la historia están manipulados por una cábala secreta que ostenta el poder, así sean los illuminati, los judíos o los extraterrestres reptilianos de Alpha Draconis. Sostiene que la realidad aparente, tal como se nos muestra en los medios de comunicación, los libros de texto, el consenso científico y demás, es una ilusión creada por esos malvados grupos para ocultar la realidad tal cual es.




Bueno, desconfiar de la autoridad es muy sano. El problema es que los teóricos de la conspiración (o como nos gusta llamarlos, conspiranoicos) van más allá de sospechar que los poderosos hacen cosas chuecas que nos ocultan; ellos creerían cualquier ficción, sin importar cuán absurda, sobre las personas o grupos a los que odian. Para explicar por qué la conspiración no sale a la luz, le atribuyen una omnipotencia increíble y una ubicuidad tal que incluiría a prácticamente todo el mundo: los gobiernos, los medios, los expertos, la academia, los científicos, etcétera.

“Como los demagogos que les precedieron, los portavoces de movimientos totalitarios poseían un instinto infalible para todo aquello que la propaganda partidista o la opinión pública ordinaria no se interesara en tocar. Todo lo escondido, todo lo sucedido en el silencio, se convierte en algo de lo más significativo, sin importar su relevancia intrínseca. La turba realmente creía que la verdad era cualquier cosa que la sociedad respetable pasara hipócritamente por alto.”

Mucho se ha dicho acerca de la difusión de teorías conspiratorias y noticias falsas en la era digital. Lo que hace algunos años era cosa de unos cuantos loquitos a los que era fácil ridiculizar pintándolos con sus sombreros de aluminio, hoy es problema que se ha salido de control, que ha llevado a los adherentes a tales teorías a puestos de poder (como el mismo Donald Trump con sus delirios de que “el cambio climático es un complot chino”) y empezado a causar estragos en el bienestar de las personas (como los movimientos antivacunas, que han provocado el regreso de enfermedades casi erradicadas en el mundo desarrollado).

La creencia en teorías conspiratorias es en parte el resultado de características psicológicas innatas en el ser humano, que nos hacen detectar patrones hasta donde no los hay y atribuir intencionalidad y agencia donde sólo hay procesos aleatorios o sumamente complejos.

 “Lo que convence a las masa no son los hechos, ni siquiera hechos inventados, sino la consistencia de un sistema del que presumiblemente son parte […] Lo que las masas se niegan a reconocer es lo fortuito de la realidad. Están predispuestas a las ideologías porque explican los hechos como simples ejemplos de leyes y eliminan las coincidencias al inventar una omnipotencia que está supuestamente a la raíz de todos los accidentes. La propaganda totalitaria prospera en esa huida de la realidad a la ficción, de la coincidencia a la consistencia. […] La huída de las masas de la realidad es un veredicto en contra del mundo en que son forzadas a vivir y en el que no pueden existir, ya que la casualidad se ha convertido en su amo supremo y los seres humanos necesitan la constante transformación de lo caótico y accidental en patrones artificiales de relativa consistencia.”

Pero además las teorías de la conspiración florecen en épocas de crisis y conflictos; son síntoma de la disolución de los lazos de confianza entre los miembros de la comunidad; son reacciones viscerales a cambios sociales drásticos que no pueden explicarse de manera simple. Y son armas perfectas para los movimientos extremistas porque, al contagiar a miles de personas con una visión delirante del mundo, las pueden atraer a sus filas.

“La revuelta de las masas en contra de la realidad, el sentido común y todo lo plausible en el mundo fue el resultado de su atomización, la pérdida de su estatus social junto al cual perdieron todo el sector de relaciones comunales en cuyo marco el sentido común tiene valor. En tal situación de desamparo social y espiritual, la mesurada comprensión de la interdependencia entre lo planeado y lo arbitrario, lo accidental y lo necesario, no puede darse más. La propaganda totalitaria puede insultar al sentido común tan escandalosamente sólo cuando el sentido común ha perdido toda validez.”




Hay teorías conspiratorias de todos los colores políticos, pero de las que quiero hablar en esta entrada son las que promueven los grupos de ultraderechas en Occidente, llámense alt-right, neonazis, nacionalistas blancos o lo que sea. Como todos sabemos, la teoría conspiratoria por excelencia es la del complot judío internacional para controlar/joder al mundo. Por décadas antes de que Hitler encendiera el horno, se fue cocinando una conspiranoia según la cual los judíos controlaban los hilos del mundo; que estaban detrás de las revoluciones, del auge de las ideas socialistas, de las crisis económicas, de los cambios sociales, de la inestabilidad política y, en fin, de todo lo malo que a usted se le pudiera ocurrir.

El texto base de este disparate (aunque no fue lo que la inició) son los infames Protocolos de los sabios de Sión, que presenta a los judíos reunidos como villanos de esos que se frotan las manos y se retuercen el bigote mientras alardean de su maldad; una visión tan pueril y caricaturesca que cualquier persona con dos dedos de frente se dio cuenta de inmediato que se trataba de un fraude. En efecto, la falsedad de los Protocolos ha sido conocida desde un primer momento, pero ha pasado a la historia, junto con La carta del Preste Juan o la Donación de Constantino como uno de los documentos falsos que ha influido más en la historia humana porque, bueno, somos una especie crédula y manipulable.

Hablando de crédulos y no tener dos dedos de frente, uno de los fanses de Los Protocolos fue ni más ni menos que don Adolfo Hitler, el fracasado pintor y exitoso genocida, quien en su Mein Kampf aseguraba que era la neta del planeta.

“El espejismo de un dominio judío ya existente fue la base para la ilusión de una futura dominación mundial alemana. Esto es lo que Himmler tenía en mente cuando dijo que ‘le debemos el arte del gobierno a los judíos’, específicamente a los Protocolos, que ‘el Führer se había aprendido al pie de la letra’.”

Y bueno, ya sabemos cómo resultó eso: en el asesinato en masa de millones de judíos, gitanos, homosexuales y otros grupos indeseables para los nazis. Las teorías conspiratorias modernas de la extrema derecha retoman el complot judío internacional, pero también tienen nuevos delirios.


REVISIONISMO HISTÓRICO



Básicamente, dicen que todo lo que sabemos de Hitler, los nazis y el Holocausto es mentira. En su versión de la historia, Hitler ni siquiera era racista; no odiaba a los judíos como raza, sólo quería salvar al mundo de la conspiración judía internacional.

Dicen que el exterminio sistemático y deliberado de los judíos y otros grupos nunca ocurrió, o que las cifras están infladas. Que los campos eran de concentración, no de exterminio y que los judíos se murieron allí por hambre o enfermedades, no porque los hayan querido exterminar. ¡Valiente excusa! Mucho ojo, que de negar el Holocausto a justificar el Holocausto hay sólo un paso, y si hablas con un negacionista el tiempo suficiente te va a decir “bueno, pero lo merecían”.

Estas visiones son insostenibles frente a toneladas de evidencia histórica, pero lo más importante es que los nazis nunca negaron sus crímenes, ni sus objetivos (no se iban a contentar con los judíos; los eslavos eran los siguientes), ni sus ideales racistas. Todo está documentado, hasta por ellos mismos. Y es aquí donde se convierte en verdadera conspiranoia: nos han hecho creer todo esto los amos del mundo, que son, adivinen, los judíos.

“El objetivo de estos constructos tan variados era siempre revelar la historia oficial como una broma, demostrar una esfera de influencias secretas de la cual lo visible, lo rastreable, lo conocido de la realidad histórica era sólo una fachada erigida explícitamente para engañar al pueblo”


MARXISMO CULTURAL



Ya les he hablado de este término, que los conspiranoicos de derechas usan para llamar a cualquier cosa que sea de izquierda o liberal, desde los movimientos LGBT y el feminismo, hasta la crítica a los excesos del capitalismo actual. Ante la imposibilidad de explicarse un mundo que está cambiando y en el que cada vez más personas están a favor de la diversidad, la inclusión y la tolerancia, atribuyen estos cambios sociales a la infección de una ideología que lo permea todo desde las universidades hasta Hollywood.

En sus versiones más moderadas, los derechistas te dirán que el marxismo cultural es una moda intelectual que los bobos siguen sin darse cuenta de que lo que están difundiendo realmente es comunismo. En su versión totalmente conspiranoica, se trata de una ideología perversa creada expresamente por, ya saben, los judíos, para destruir el mundo occidental con banderas de arcoíris y manifestantes topless.

“Ante la alternativa de enfrentar el desarrollo anárquico y la arbitrariedad total de la decadencia, o rendirse a la consistencia rígida y fantástica de una ideología, las masas siempre escogerán lo segundo y estarán listas para pagar un costo individual, no porque sean malvadas o estúpidas, sino porque en el desastre general este escape les garantiza un mínimo de amor propio.”


GENOCIDIO BLANCO



Es aquí donde la cosa se pone loca (aun más). Según esta conspiranoia, los blancos son una clase oprimida que corre el peligro de ser exterminada. Se basa en dos hechos: la migración desde otras partes del mundo hacia Europa o Norteamérica existe, y la tasa natalidad en los países de primer mundo (de población principalmente blanca) ha descendido en las últimas décadas.

A ello le suman el detalle de que algunos de los dueños de medios de comunicación más importantes del mundo son judíos y voilá, tienen un non sequitur del tamaño del Tercer Reich: los judíos están impulsando la eliminación de la raza blanca. Según los alt-righteros, todo movimiento a favor de los derechos de los migrantes, de dar asilo a los refugiados o de combatir el racismo sistémico en la sociedad y la cultura, tienen el objetivo de cometer un genocidio blanco.

“Simples falsificaciones desde el punto de vista académico eran sancionadas como historia cuando los movimientos las sostenían y pretendían obtener de ellas la inspiración necesaria para actuar.”

Tal narrativa sólo puede ser sostenida con falacias y falsedades. Para empezar, no se puede llamar genocidio si no estamos ante un asesinato masivo. Ciertamente no está pasando nada ni remotamente parecido a los verdaderos genocidios que han ocurrido a lo largo de la historia humana.

Lo que sucede son cambios demográficos, del tipo que siempre están teniendo lugar. Es la proporción relativa de los “blancos” (las razas humanas son un constructo social bastante reciente y que no tiene valor científico alguno)  la que está disminuyendo ante otros grupos étnicos, no el número total. Esto se explica porque en las sociedades desarrolladas, con un bajo índice de mortalidad infantil, equidad de género, prosperidad material y muchas expectativas académicas y laborales, las familias deciden tener menos hijos. De hecho, eso se contagia a los migrantes, y tras una o dos generaciones, su tasa de natalidad cae también.

Por eso algunos alt-righteros han preferido llamar al fenómeno “remplazo étnico”. O sea, dicen que las otras razas están lentamente “desplazando a los blancos” y que así las cosas los blancos terminarán siendo minoría. Este escenario es sólo de temer para quien realmente cree que las “razas humanas”, las naciones y las culturas están condenadas a vivir por siempre en constante lucha a muerte, y que las únicas opciones son ser vencedores o vencidos. Para los putos nazis, pues.

“El racismo no era para ellos una teoría debatible de dudoso valor científico, sino que se realizaba cada día en el funcionamiento de la jerarquía de una organización política en cuyo marco de referencia habría sido ‘irreal’ cuestionarlo.”

Me encanta cómo ponen a México como un país uniformemente cafecito


Algunos dicen que lo que peligra es la “cultura occidental”. Pero no es que en realidad estén preocupados por los valores de la democracia, los derechos humanos y las libertades civiles, que heredamos de la Ilustración, pues gustosamente los destruirían con tal de llevar a cabo las medidas necesarias para mentener la “pureza racial”. Tampoco parecen estar interesados en preservar las bellas artes y la tradición filosófica del canon occidental… En cuya composición entran las aportaciones de mujeres, personas de color, homosexuales e influencias de otras culturas, todos estos grupos a los cuales los alt-righteros desprecian.

Lo que estos fulanos temen perder en realidad son las dinámicas familiares y los roles de género tradicionales por un lado, y por otro, un mundo en el que jamás tengan que ver a personas de otras razas, presenciar manifestaciones de otras culturas o escuchar palabras en otros idiomas.

En pocas palabras, así como las agrupaciones religiosas dicen que “no odiamos a los homosexuales, sólo queremos defender a la familia”, estos individuos dicen “no odiamos a las otras razas, sólo queremos defender a la raza blanca”. Pero el punto es que la “raza blanca” no está en peligro alguno, es simplemente que ellos son unos racistas de porquería.

"El racismo puede bien acarrear la perdición para el mundo occidental y, para el caso, de la humanidad misma."



Se inventan mentiras como que “Alemania está siendo destruida por los refugiados” (aquí, aquí y aquí), que “Barrios enteros en Europa y EUA están bajo la ley islámica” (aquí) que “Suecia es la capital mundial de la violación” (aquí), para difundir el miedo contra los migrantes en general, y los musulmanes en particular.

Linduras por el estilo son difundidas en el pseudo-documental With Gates Wide Open, el cual está lleno de tomas falsas o en contextos diferentes a lo que afirma la narración, además de subtítulos falsos para que parezca que los migrantes están planeando la destrucción de Occidente (aquí y aquí). Son los viejos Protocolos para una generación audiovisual, y al igual que el libelo decimonónico, a pesar de haber sido refutado contundentemente, sigue circulando como la gran revelación de una verdad oculta.

Lo que asusta aquí es pensar a dónde serán capaces de llegar si siguen estas creencias hasta sus últimas consecuencias. Pues, si realmente creen que están siendo exterminados, ¿qué acto, por más atroz que sea, no podrían racionalizarlo como “legítima defensa”?

“El supuesto de una conspiración judía mundial fue transformado por la propaganda totalitaria de un asunto factual cuya objetividad podía debatirse, en un elemento capital de la realidad nazi. El punto es que los nazis actuaron como si el mundo estuviera dominado por los judíos y necesitaran de una contraconspiración para defenderse a sí mismos.”

LOS “MODERADOS”



¿Saben cómo di por primera vez con ese pseudo-documental? Me lo pasó en mi fanpage de féisbuc un lector. Él creía en todo lo que se dice en el videíto y me lo pegó como parte de su argumentación a favor de que existe una verdadera conspiración judía para erradicar a la raza blanca.

Lo llamé “criptonazi” y se ofendió, con razón. Me dijo que no era racista, no deseaba atacar a las otras razas o quitarles sus derechos; sólo le parecía sensato que los blancos quisieran tener países sólo para ellos, al igual que los asiáticos y los africanos. De verdad creía y le atemorizaban los reportes de la destrucción causada por negros, migrantes y musulmanes, y que era válido que los blancos occidentales se defendieran. No negaba el Holocausto ni admiraba a Hitler, pero dado que muchos de los magnates más poderosos del mundo son judíos, le parecía plausible la versión según la cual ellos estaban detrás de esos estremecedores hechos. Es más, él no se consideraba de derechas: era un liberal clásico. ¿Y saben qué? Yo lo creo.

Nuestro amiguito es un ejemplo bastante común de lo que pasa con muchas personas comunes y corrientes ante las teorías conspiratorias de los extremistas. Ellos no son los fanáticos violentos que quieren “la sangre y la tierra”, los completos lunáticos que han perdido todo contacto con la realidad. Son gente común y corriente, algo ingenua y con poca experiencia en la vida, que toman algunos puntos de la narrativa totalitaria y piensan “pues tiene sentido…”

“No fueron la habilidad de Stalin y Hitler en el arte de la mentira, sino su capacidad de organizar a las masas y convertirlas en una colectividad que respaldara sus mentiras, lo que causaba fascinación.”

Ése es el problema. Hitler logró convencer a tantas personas de seguirlo porque aunque atacaba siempre a los judíos no dijo desde un principio “así que, si me eligen, prometo matarlos a todos alv”. No, él decía que había que hacer a Alemania grande otra vez, darle trabajos a la gente y  no permitir que el resto del mundo siguiera abusando tan gandallamente de la madre patria.

Para que los movimientos extremistas triunfen tienen que dar una cara de cierta respetabilidad ante el resto del mundo, avanzar poco a poco. Para esos propósitos resultan muy útiles esas personas que simpatizan con sólo uno que otro punto de la narrativa conspiratoria. Mientras los fanáticos convencidos están en el núcleo, a sabiendas de que sus ideas son demasiado radicales como para ser aceptadas de buenas a primeras por las mayorías, estos aliados incautos van introduciendo en el discurso común ciertas nociones cuya validez el extremismo necesita que sean aceptadas, o por lo menos consideradas como dignas de discusión.



“Los simpatizantes de los movimientos totalitarios, que son a todas luces ciudadanos inocuos de sociedades no totalitarias, difícilmente pueden ser llamados fanáticos monomaniacos. A través de ellos, los movimientos totalitarios hacen que sus mentiras fantásticas aparezcan más aceptables en general; pueden difundir su propaganda en formas más sutiles, más respetables, hasta que la atmósfera está tan completamente envenenada con elementos totalitarios que difícilmente son reconocidos como tales, pues aparentan ser opiniones políticas normales.”

Diferentes aspectos del extremismo de derechas atraen a diferentes personas. Puedes aprovechar la reacción de rechazo que en muchas personas causa el feminismo, y ya que te están prestando atención, hablar contra los inmigrantes y los musulmanes.  Puedes atraer a los religiosos diciendo que estás en contra del aborto, o a los capitalistas diciendo que estás en contra de las políticas socialistas. Puedes apuntar que las migraciones de musulmanes amenazan con destruir a Occidente, sin decir que los judíos están detrás de eso, y podrías atraer a algún judío. Puedes apelar al clasismo y racismo de homosexuales blancos adinerados, dejando de lado la homofobia esencial al centro de tu movimiento (el mismo Hitler tuvo entre sus primeros colaboradores a algunos homosexuales, a los que posteriormente liquidó).

Puedes plantear cuestiones aparentemente sensatas como “¿Por qué no está bien que los blancos se enorgullezcan de su raza y los negros o asiáticos, sí?” o “¿Por qué nadie se escandaliza si Japón se cierra a los migrantes, pero todo el mundo le exige a los países blancos abrirse?”, o plantear falsas equivalencias entre los neonazis y movimientos como Black Lives Matter o Antifa.

Es a estos moderados a los que habría que apelar para que se den cuenta de lo que en realidad están defendiendo. No se puede convencer a los fanáticos, pero se puede evitar que los ingenuos caigan en su trampa, que sigan difundiendo inadvertidamente pequeñas dosis de propaganda extremista. Pero será difícil, porque ésta es la era de la posverdad.


LA ESENCIA DE LA POSVERDAD



¿Conocen el sitio Snopes? Es magnífico. Hace un estupendo trabajo al refutar y desmentir noticias falsas y rumores de Internet. En tiempos de la elección estadounidense de 2016 el sitio estuvo muy ocupado porque la cantidad de noticias falsas que se difundían era tremenda. Hoy, más que nunca, el trabajo de los fact-checkers es vital. El problema es que la posverdad podría ser demasiado hasta para ellos.

No hace mucho me topé con la página de un simpatizante de Trump que despotricaba contra Snopes. Decía que siempre que compartía alguna noticia sobre las cosas horribles que hacía la Hillary, alguien le remitía a un artículo del sitio que desmentía la información. Eso no podía ser; tenía que haber una explicación. El fulano llegó a la conclusión de que si Snopes decía que sus historias sobre Trump y Hillary eran mentira, era porque el sitio estaba financiado por George Soros.

George Soros es un financiero húngaro-americano de origen judío y uno de los hombres más ricos del mundo. También, como muchos billonarios aburridos, se ha dedicado a la filantropía, y financiado proyectos de corte liberal a favor de la democracia, la educación y los derechos humanos. Esto lo ha convertido en el protagonista de innumerables rumores conspiranoicos. Ha venido a ocupar el lugar que alguna vez tuvieron Rotschild y Rockefeller como supervillano que mueve los hilos del mundo. Tan es así, que Snopes tiene una colección de camelos respecto a ese señor.

“En un mundo siempre cambiante, incomprensible, las masas habían llegado a un punto en el que, al mismo tiempo, creerían cualquier cosa y ninguna, pensarían que todo es posible y nada es verdad.”




Ahora, el punto aquí no es discutir la confiabilidad de Snopes, que es excelente. Sino dar con qué se trata esto de la posverdad. Si los políticos y figuras públicas siempre han dicho mentiras y las personas las han creído, ¿qué tiene de especial el concepto de “posverdad”? Después de muchos meses de reflexión y experiencias con loquitos en las redes, creo que he dado con algo.

La posverdad se diferencia de la simple mentira en que es imposible refutarla. Es decir, estamos ante el fenómeno de personas que simplemente niegan la realidad aunque la tengan en frente. Porque, y éste es el meollo del asunto, todos los criterios de verdad han sido destruidos. Las evidencias, los hechos, la coherencia lógica, el consenso de los expertos… todo aquello a lo que recurríamos como criterios de veracidad pueden ser negados por una mentalidad irracional cada vez más común.

¿Fuentes confiables? Ni Snopes ni Wikipedia, ni la NASA ni la ONU, ni la revista Science ni el New York Times, ni Harvard ni Cambridge se salvan; basta decir que son parte del establishment para negar cualquier cosa que digan. Hasta la ciencia y la lógica misma pueden ser negadas en el mundo de la posverdad. ¿La ciencia niega las razas humanas? Es porque las universidades están controladas por liberales políticamente correctos. ¿Falacias lógicas? “Yo no creo en las epistemologías occidentales” me dijo alguien una vez.

 “El súbdito ideal del totalitarismo no es el nazi convencido o el comunista convencido, sino un pueblo para quien la distinción entre la realidad y la ficción, entre lo verdadero y lo falso, ha dejado de existir.”

De todo lo que hemos discutido aquí, eso es lo que más me asusta.



FIN

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