viernes, 24 de mayo de 2019

Nuestra guardia ha terminado. El fin de Game of Thrones





Así que Game of Thrones terminó. La serie basada en la saga A Song of Ice and Fire del estadounidense George R.R. Martin, que acaparó los ojos de medio mundo, llegó a su final tras 8 temporadas. En Internet, mientras tanto, ha iniciado una guerra civil. Es decir, un tren del mame desbocado. Muchos fans están contentos con el final, pero otros muchos (y parecen ser muchos más) están no sólo decepcionados sino activamente molestos.

A estos últimos les recomiendo que le bajen al mame, especialmente a los ridículos que han firmado la petición de Change.org para que se rehaga la última temporada. Todo lo quieren personalizado, pero parece que no aprendieron nada de Bandersnatch: la personalización es una ilusión también.

Sí cabe, y voy a argumentarlo a continuación, una crítica de los desaciertos de la última temporada, las decisiones narrativas torpes y personajes que actuaron fuera de su carácter establecido. Súbanse conmigo al tren y, ojo:

Soy el escudo que protege al reino de SPOILERS!



Sobre todo, lo que más ha molestado a los fans es lo que pasó con Daenerys y su salto parkour hacia el Lado Oscuro. Muchos sentimos que fue gratuito e injustificado, una traición al personaje. Ante esto la respuesta estándar es: enlistar las veces en las Daenerys había hecho algo cruel, mencionar los genes Targaryen y, por último, atacar a los fans quejosos diciendo que lo que pasa es que la serie no acabó con un final feliz en el que Dany y Jon reinaran juntos y felices para siempre.

Estos alegatos están equivocados, además de que son bien mamones y chocantes. Y antes de que me quieran chingar con algo como…




Jojojo. Ay, mira qué gracioso. Bueno, si tengo que sacar mis credenciales: soy licenciado en Letras, tengo un diplomado en dirección cinematográfica y otro en guion, soy profesor de Literatura, tengo dos libros publicados y sé de qué mergas les estoy hablando. Aunque nada de eso importa, sino los argumentos que estoy a punto de desarrollar.

Daenerys había sido cruel y podemos juzgar si esos actos de crueldad eran signos tempranos de megalomanía, pero siempre estuvieron dirigidos hacia sus enemigos, hacia aquellos que la habían lastimado, traicionado o amenazado, nunca contra los inocentes. Es más, la crueldad de Daenerys siempre tenía como fundamento la protección o liberación de los inocentes. Hasta los Tarly tuvieron la oportunidad de rendirse y la advertencia de que, si no lo hacían, Dany los rostizaría vivos. Flipar de pronto y cometer el acto más perverso que cualquiera hubiera llevado a cabo en ocho temporadas simplemente no está de acuerdo con su personaje.

Además, no olvidemos que otros personajes también cometieron actos atroces. Tyrion mató a su amante con sus propias manos y luego asesinó a su padre. Antes, voló toda la flota de Stannis con fuego valirio. Sansa echó a su violador a que se lo comieran los perros. Jon ejecutó a Janos Slynt por no obedecer sus órdenes y a los compañeros de armas que lo habían intentado asesinar, incluyendo a un preadolescente. Arya masacró a todos los Frey, y a un par de ellos no sólo los mató, sino que los cocinó y se los dio de comer a su padre. Todas estas acciones son terribles, pero ninguna de ellas fue tomada como síntoma de psicopatía de ninguna de estos personajes. “Ah, pero es que lo hicieron como parte de una batalla, de una venganza o de un castigo”. Sí, exactamente como lo hizo Dany con todas sus ejecuciones antes de King’s Landing. Incluso la ejecución de Varys estaba totalmente justificada, pues el eunuco estaba conspirando en su contra.


Como dice este videoensayo, poner antecedentes no es lo mismo que desarrollar a un personaje: no porque puedas señalar momentos en el pasado que anunciaran este desenlace significa que estuviera bien escrito cómo se llegó a él.

Una de las reglas básicas en la escritura es show don’t tell. Si quieres que tu público entienda que un personaje tiene un rasgo de personalidad tal, o que la situación en la que se encuentran es de cierta forma, se los muestras mediante hechos y acciones. Pero si eres un escritor mediocre y no confías en la capacidad lectora de tu público, lo que haces es simplemente decir que las cosas son así o asá, ya sea a través de los diálogos de los personajes, o (R’hllor nos libre) con una narración en off.

Así, toda la última temporada hemos tenido a personajes diciendo lo inteligente que es Tyrion, pero nunca a él tomando una acción inteligente (o siquiera decir un diálogo ingenioso). De la misma manera, los diálogos entre Tyrion y Varys se dedican a decirnos que Daenerys se está volviendo una tirana loca. No importa que de hecho Dany siempre hubiera escuchado los consejos de ambos; no importa que hubiera pospuesto su conquista del trono para salvar a toda la humanidad; debemos creer que ella es una histérica irracional loca de poder porque nos lo están diciendo.


El contraste entre las acciones de Dany y lo que Varys y Tyrion estaban diciendo de ella era tal que yo pensé que el punto era mostrar cuán injustos podían ser ellos en sus tramas y sospechas, cuán prejuiciados podían estar en contra de esta mujer poderosa. Pero no, resulta que ellos estaban diciendo los hechos tal cual se supone que son.

La relación entre Daenerys y Jon, y la transición final de ella hacia el Lado Oscuro recuerdan a otra línea argumental similar (y similarmente fallida), la de Anakin y Padme en Star Wars. Ellos tienen cero química y se enamoran sólo porque la trama lo requiere: no puede haber otra conclusión porque necesitamos que Luke y Leia nazcan. Puedo entender por qué Jon y Daenerys se sienten atraídos el uno al otro (están bien ricos ambos), pero eso de que se enamoren perdidamente hasta que ya no pueden vivir el uno sin el otro, ¿cuándo pasó? ¿Por qué pasó? Pues nada, la trama requiere que ellos dos se enamoren tanto que ella no pueda soportar que él ya no la quiera besar después de saber que son tía y sobrino. Y claro, los personajes se la pasan diciéndonos cuánto se aman y cuán obvio es para todo mundo.




Con Anakin se aseguraron de presentarnos a un patanzuelo berrinchudo e impulsivo que no tenía otro destino posible para él que irse al Lado Oscuro. A nivel dramático, su conversión falla, porque no se siente como una tragedia, sino como lo que tenía que suceder. Con Daenerys es al revés. Lo quisieron jugar como plot twist, pero no había suficientes elementos para hacer esa conversión creíble. Y los genes Targaryen son los midiclorianos de Game of Thrones: ok, son una “explicación”, pero no mamen, qué cosa tan más chafa.

Por lo menos Anakin tiene una disyuntiva: debe decidir si se une a Mace Windu y acaba con Palpatine y la amenaza Sith, pero pierde la oportunidad de salvar a su esposa; o puede buscar el poder pasa salvarla y corromper su alma en el proceso. Dany tenía dos opciones: no matar a nadie y ser reina, o volverse mala sin razón y matarlos a todos.

Si el proceso hubiera sido presentado de otra manera, por ejemplo, si las fuerzas Lannister de verdad hubieran sido un reto y la única forma de derrotarlas hubiera sido causando mucho daño a los civiles inocentes, tendríamos, por lo menos, un dilema moral. O si Dany hubiera descendido lentamente hacia la paranoia, empezando por eliminar no sólo a los que la traicionaran, sino también a los que ella sospechaba sin pruebas de haberla traicionado y así hasta llegar a matar por capricho, entonces habría habido un desarrollo.

Es cierto que Daenerys había sufrido mucho últimamente, pero ni siquiera tanto como en el pasado, ni mucho más que otros personajes, y, sobre todo, estar adolorida, furiosa o triste no es lo mismo que estar demente, como ejecutar a un traidor no es lo mismo que masacrar a centenas de civiles inocentes. Aquí tenemos que hablar de la mentada misoginia. Dejemos de lado que para algunas personas sí parece ser inaceptable que cualquier personaje femenino haga algo malo, o le pase algo malo o muestre alguna debilidad. No se trata de eso. El sexismo no está en el hecho de que se volviera malvada (bien escrito habría podido ser una gran y desgarradora tragedia), sino en lo que los escritores entienden como la locura femenina: una mujer emocional es igual que una mujer loca, y una mujer loca es capaz de cualquier cosa.




La complejidad moral siempre había sido uno de los puntos fuentes de la serie, lo que la hacía realista a pesar de estar llena de magia, dragones y zombis.  Desde que David Benioff y D.B. Weiss (D&D) se quedaron sin los libros de Martin y se pusieron a inventar, hemos visto más un paradigma Hollywoodense de buenos y malos sin intermedios. Además, los malos se visten de negro y hacen cara de malo, y por si fuera poco, terminan presentándose con imaginería nazi (aunque el pensamiento y la carrera de Daenerys tuvieran nada que ver con el fascismo, y tenga implicaciones muy incómodas eso de equiparar a extranjeros morenos con las tropas de Tercer Reich), porque es la simbología fácil y barata para indicar “mira, goe, estos son malos”.

La mala escritura no se detiene ahí. Las incongruencias plagan la obra desde hace tres o cuatro temporadas, y los sucesos dejaron de ser las consecuencias de sus reglas internas, de las acciones de los personajes y de sus relaciones con la realidad en la que viven, para pasar a suceder lo que el capricho de los guionistas demandaba. De una narrativa social que trataba de los problemas de una civilización entera, con la forma en la que sus instituciones, prácticas culturales y costumbres afectan la vida de los personajes, pasamos a una narrativa individualista en la que los héroes actúan como si sus circunstancias no tuvieran peso.


Por ejemplo, en el cuarto capítulo de esta temporada iniciamos con las fuerzas de Daenerys diezmadas, uno de sus dragones asesinados (tan fácil como cazar un pato). Dejemos de lado la imbecilidad que implica el que nos hagan creer que una flota completa se puede aparecer de pronto a distancia de disparo frente a su flota enemiga sin que ésta la vea venir (eso no se podía ni cuando los barcos ya tenían cañones). Dejemos de lado la explicación estúpida de que Tyrion, Varys, Daenerys, Greyworm y Jon “se olvidaron” de estar atentos a la Flota de Hierro cuando era literalmente lo único a lo que debían estar atentos en el viaje hacia Dragonstone. Dejemos de lado que la flota de Daenerys fue casi destruida por completo y que sus enemigos tenían rodeada la puta isla, de la que luego salió son problemas ni eventualidades con todas sus tropas restantes para atacar King’s Landing. Digo, que ya quedamos que la congruencia interna ha valido pito.

Lo que es un ejemplo flagrante de mala escritura es lo siguiente: los sucesos ocurridos en los primeros capítulos de esta temporada habían debilitado las fuerzas de nuestra protagonista. Igualmente se hicieron esfuerzos por mostrar las nuevas ventajas a disposición de los antagonistas (los mercenarios, la flota, las ballestas gigantes). Los espectadores veíamos la situación y nos preguntábamos “¡¿cómo le va a hacer ahora?!”. Es decir, se plantea una nueva y ominosa dificultad para la protagonista y lo que seguía era narrar qué nuevas estrategias podría usar para superarla o fracasar en el intento.




¿Qué es lo que pasa? Todas las desventajas de Daenerys y todas las ventajas de Cersei valen kibi desde el primero momento de la batalla. Dany ni siquiera intenta nada nuevo, simplemente vuela con su dragón y destruye la flota, las ballestas y los ejércitos mercenarios, sin que siquiera sus Dtorhaki e Inmaculados tuvieran que hacer gran cosa. Las flechas mortíferas que podían ser lanzadas por decenas con precisión infalible se convierten en juguetitos inservibles. ¿Por qué? Simplemente porque la trama así lo requería. ¡Ah, pero Tyrion y Varys nos prepararon diciéndonos que la victoria de Daenerys era inevitable, a pesar de que se pasaron capítulos anteriores construyendo un escenario en que a todas luces se veía harto difícil!

“Güey, pero es una serie de fantasía. Es puro entretenimiento. Es ridículo que le pidas demasiado.” Mira: lo atractivo de Game of Thrones fue siempre cómo con todo y estar en un clásico escenario de fantasía medieval, rompía con las convenciones del género. A pesar de la magia, se asentaba en una serie de reglas que seguía con mucha fidelidad y retrataba las relaciones sociales y la psicología humana de forma realista.

Como analiza este otro videoensayo, antes en Game of Thrones la narrativa se basaba en acciones y consecuencias. La situación de un personaje lo llevaba a tomar decisiones de acuerdo a su psicología; estas decisiones a su vez generaban reacciones y tenían repercusiones. Ned Stark toma la decisión de informar a Cersei de que conoce su traición, porque él es muy honorable, y esa acción lo lleva a su muerte y la pérdida de su familia, porque sus enemigos no son honorables. Pero en las últimas temporadas los personajes toman decisiones que no tienen sentido ni con su personalidad ni como respuesta a la situación. Lo que guía la narrativa es el deseo de los creadores de dar escenas épicas, espectaculares o emocionantes.

Así, una serie que se preocupaba mucho por mostrarnos el peso de las consecuencias de todo lo que sucede, terminó guiándose por la meta final a la que querían llegar a huevo los escritores. Si antes el costo de la guerra jugaba un papel importante, ahora King’s Landing y la Fortaleza Roja se restauran como si nada. Si antes las decisiones erradas tenían consecuencias fatales para los protagonistas, ahora los personajes populares se ven protegidos por el capricho de los guionistas y pueden estar rodeados de decenas de zombis, y su popularidad los salva (a este cliché se le llama plot armor).

Probablemente el ejemplo más infame de esto es la decisión de juntar un equipo con los personajes más badass y populares de la serie para ir a atrapar un zombi, el plan más estúpido jamás diseñado por cualquiera, y que ultimadamente no tiene consecuencias más que darle un dragón al Rey de la Noche. Ah, pero qué cool es tener a todos esos personajes juntos en una misión comando.




Personajes que eran grandes manipuladores como Littlefinger y Varys mueren cuando la serie ya no sabe qué hacer con ellos. El inteligente Tyrion, que planeó una estrategia de defensa brillante en la Batalla de Blackwater, diseña una defensa estúpida para Winterfell, pero que permite muchos momentos que se ven chidos. El plot twist de Jon Targaryen sólo sirvió para enemistarlo con Daenerys y que ella terminara por volverse loca. Los Dothraki, feroces guerreros de la estepa a los que sólo unía su devoción a Daenerys, desaparecen después del asalto a King’s Landing.

Greyworm, justo después de espetarle a Tyrion que él “no había venido aquí para hablar”, lo deja decir su panegírico y nombrar a un rey, al que todos aceptan sin pedos, como aceptan sin pedos que el Norte se independice. La trama de Bronn, encargado de matar a Jaime y a Tyrion, además de que lo tiene teletransportándose de un lugar a otro, sólo sirve para que el mercenario quede como relevo cómico en una de las escenas finales, y nomás porque se trata de un personaje carismático. La amenaza existencial que según esto hacía ver a los conflictos políticos de Westeros como una fruslería pueril, se resuelve en un periquete. Las cosas que suceden sin sentido, las catástrofes que no dejan consecuencias, las líneas argumentales que no llevan a ningún lado, los personajes que actúan en contra de su carácter… todo ello se acumula masivamente en la última temporada, y sobre todo en el episodio final.


El único argumento que me compro para justificar lo que pasó es que la serie ya se había convertido en una telenovela boba y que lo mejor era que se despidiera de la forma más espectacular e hiperbólica posible. Mentalizarme para aceptarlo fue lo que me permitió disfrutar del capítulo final, pero no deja de ser una lástima que una serie que había sido tan notoria por su guion inteligente, la verosimilitud de su desarrollo y las convenciones que rompía, terminara convertida en un espectáculo de efectos especiales con estereotipos de fantasía genérica.

Así que, como ven, no se trata de “no me dieron el final que yo quería”, sino que traicionaron una serie que fue en un principio mucho más grande y extraordinaria de lo que terminó siendo. No espero lo mismo de El Señor de los Anillos o Star Wars o del Universo Marvel que lo que esperaba de Game of Thrones, y esto no es sólo capricho mío: la serie nos había enseñado a esperar más y mejores cosas. Cada uno de estos mundos tiene sus reglas internas y es coherente con ellas, pero GoT se dedicó a violar las suyas.

Aun así, sigue siendo un hito en la historia del entretenimiento televisivo y la cultura popular. Puedo ver por qué quienes nunca la vieron más que como tal la siguieron apreciando hasta su último capítulo. La calidad de la producción, la fotografía y los efectos especiales fue impecable, con una belleza, realismo y elegancia que nunca se habían visto en la televisión y rara vez en cine. Las actuaciones siempre fueron de primer nivel, y aun en esta última temporada, nunca faltaron los momentos espectaculares, épicos o conmovedores. La despedida de Tyrion y Jaime es una de las escenas más bellas y emotivas de toda la serie, y algunos arcos de personaje siguieron siendo fieles a su esencia hasta el final: los de Theon, Brienn, Arya y el Perro. No faltaron las sorpresas ni el suspenso que me hizo sentir taquicardia, literalmente.



La segunda mitad de Game of Thrones puede ser muy inferior a la primera, pero haciendo un balance, sigue siendo una de las mejores series de TV, y de las mejores experiencias en cultura pop que he tenido en mi vida, que cambió para la siempre la forma en la que vemos televisión y nos relacionamos con ella, llevó la fantasía épica al mainstream y abrió las puertas para muchos otros asombrosos experimentos. Tocó los corazones de miles de fans en todo el mundo y el hecho de que causara unas reacciones emotivas tan fuertes demuestra que no es poca cosa, porque no cualquier producto pop lo logra.  

A pesar de sus carencias, Game of Thrones sigue siendo algo muy grande, algo que ha dado mucho de qué hablar y que sin duda lo seguirá haciendo. La serie nos dio mucho, lo que toda buena fantasía sabe hacer: nos dejó soñar con mundos imposibles al mismo tiempo que nos reveló profundas verdades sobre nuestra realidad. Por ahora, nuestra guardia ha terminado. Todo debe terminar, hasta las series, hasta los sueños. El invierno y el verano se suceden y el ciclo empieza de nuevo.

Valar morghulis

5 comentarios:

Verreaux dijo...

Siempre se dijo que el final seria agridulce, pero la verdad fue bastante insipido y apresurado.

Sobre daenerys yo siempre crei, desde mi lectura de los libros que el personaje tomaria un camino mas villanesco, pero demonios no pudieron darnos ese giro desde algunas temporadas atras y no justo en el penultimo capitulo, eh visto videos donde se teorizaba que se volveria una especie de gengis khan de westeros una conquistadora, pero volverla una especie de hitler socialista, porque razones para luego matarla, tecnicamente su conversion al lado oscuro y muerte se dio en un dia o menos, tengo la sospecha de que al ser un personaje tan popular optaron por atrasar esto, para que las ventas de mercancia no bajaran.

Jon snow, parece ser que acariciar a ghost fue el unico desarrollo en su personaje desde que volvio de la muerte, no me molesta que la profecia de azor ahai quedara en el limbo, muchos fans se obsesionaron con la profecia y con el señor de la luz, lo cual hubiera reducido esto a una vulgar historia del bien vs mal divino, muy lejano a lo que martin promete.

La idea de bran como rey, me parecia atractiva sus habilidades de ver el pasado y el futuro me hicieron pensar que seria una especie de Leto II de westeros, sin embargo al final parece que ni sus habilidades fueron tomadas en cuenta y la gente lo eligio por ese discurso de politico en campaña de tyrion, porque el norte se quiere independizar si tecnicamente el rey seria alguien de su familia gobernante, de hecho otras regiones de westeros deberian tener mejores motivos Dorne, Iron Island y the Reach ala que por cierto le terminaron imponiendo un lord paramount cuyo unico merito era ser amigo de los lannister y fan favourite, siento que muchos personajes tuvieron demasiado plot armor esta temporada (vamos hasta en harry potter se atrevieron a matar mas personajes en su ultimo libro), y que muchos personajes fueron traidos de vuelta sin mas razon que complacer fans.

Lo que me lleva al fandom, creo que deberian de empezar una cosa la libertad creativa, los creadores no te deben nada, las peticiones online son lo mas torpe que eh visto, claro que tenemos derecho a criticar su creacion, todo producto cultural estara sujeto a ello, pero tratar de interferir en el proceso creativo, demuestra lo toxico del fandom en estos tiempos.

pero en fin, solo espero que la pelicula de dune este buena

R dijo...

Valar Dohaeris

Marcos dijo...

Yo también sentí que hace algunas temporadas ya no era el mismo GoT. Pero ps lo veía porque había personajes que ya quería mucho. Y porque Emilia Clarke <3.

jose loayza dijo...

Lo mas malo es que tal vez ya no vengan series con tal magnitud mediática a futuro, con el nacimiento de Disney+ y el final de Juego de Tronos es casi la muerte de ''lo eventos en tv'' aunque si la mayoria lo ve por HBO GO pero ''al horario'' en que su pais se estrenaba.
Sera el tesoro perdido entre la tv y el streaming.
La demás series por mas buenas que sean como son las misma nuevas series de HBO nunca abarcaran ese entorno mediatico que fue Juego de Tronos.
Y Disney saco su sable laser y mato, mato a las como 4 o 5 temporada de Juego Tronos.

Nano dijo...

Lo que nunca me decepciono fue el soundtrack

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