jueves, 30 de mayo de 2019

Deus vult! Fundamentalismo cristiano y extrema derecha





Hola. Este texto es una continuación y actualización de mi par de entradas tituladas Los talibanes de América, en las que desglosé el desarrollo del fundamentalismo cristiano, en particular en las inglesas evangélicas, primero en los Estados Unidos, y más tarde en América Latina. Eso incluye una relación estrecha con el ascenso de movimientos políticos de extrema derecha en todo el mundo.

Brasil, la Biblia y Bolsonaro

Brasil es el ejemplo más egregio de cómo la utraderecha más oscurantista ha ganado poder en América Latina, y lo hizo con el apoyo de las iglesias. Allí la bancada evangélica, compuesta por más de 90 miembros, tuvo un papel importante en la destitución de Dilma Rousseff. En Rio de Janeiro fue electo un político evangélico y otros quieren seguir sus pasos. Éste es un país en el que los crímenes de odio contra la comunidad LGBTQ+ han venido en aumento, en especial tras la elección de Jair Bolsonaro.

El llamado “Trump brasileiro” no es evangélico, sino católico, pero eso no le ha impedido formar alianzas con los ultraderechistas protestantes. Después de todo, tienen los mismos enemigos en común: los fantasmas del “marxismo cultural” (es decir, cualquier postura progresista) y la “ideología de género” (cualquier cosa que huela a feminismo o derechos LGBTQ+).



Se ha dicho antes que una triple B constituye la alianza que llevó al poder a Bolsonaro: la biblia, la bala y el buey: las iglesias, el ejército y la industria agropecuaria (a esta última podríamos llamarla también “el billete”, para englobar a todo el gran capital). Su compromiso con el capitalismo más salvaje queda claro en su negacionismo del cambio climático y su disposición a entregar la Amazonia a la agricultura y ganadería a gran escala, sin importarle los derechos de los pueblos indígenas que la habitan.

Para cortejar a la bala, el mandatario llegó incluso a pretender que se convirtiera en fiesta nacional la conmemoración del golpe de Estado, que implantó una dictadura en Brasil a partir de 1964 y hasta 1985, dejando cerca de 500 muertos y desaparecidos. Este proyecto sólo fue parado por el rechazo masivo de la población y la prohibición por parte de una jueza.



“Brasil sobre todo y Dios sobre todos” ha sido el lema de Bolsonaro. Nunca ha disimulado su nacionalismo extremo y su firme creencia de las virtudes castrenses (ambos rasgos del fascismo). Natalia Viana, en el New York Times, explica:

“Siempre se identificó con los más radicales, con aquellos que creían que el gobierno tenía que ser más duro contra los “terroristas” comunistas. Ha alabado abiertamente la tortura, el asesinato y la persecución de opositores del régimen.

Si alguien cree que eso es cosa del pasado, su discurso de campaña basta como evidencia. La promesa de “liberar a Brasil del socialismo” —el país nunca fue socialista— moviliza a los radicales defensores de la dictadura, que creen que el golpe militar salvó al Brasil del comunismo en plena guerra fría. El nuevo presidente de Brasil dialoga con una versión radical del pasado. Y no solamente cuando se trata de la vida pública.” 

Bolsonaro empezó a acercarse a los líderes evangélicos por lo menos desde 2008; durante su campaña presidencial recibió el apoyo de la Iglesia Universal del Reino de Dios y de la Asamblea de Dios, entre otras que normalmente habrían competido entre sí por feligreses. Éstas depositaban su confianza en que Bolsonaro impulsara sus proyectos sociales: combatir el matrimonio igualitario y el derecho a la interrupción del embarazo, e incluir a las religiones en la educación pública.

El ejército, el capital y la religión: esta triple alianza impía ha estado presente en todos los casos en los que hemos visto a la ultraderecha resurgir y ganar poder.

Nazis y Templarios

Pepe the Frog, Kekistán y los Cruzados, símbolos comunes de la alt-right en redes sociales

Deus vult! era el grito de batalla de los guerreros cristianos en las Cruzadas; significa “¡Dios lo quiere!”. El lema ha sido reivindicado por la ultraderecha en Europa, Estados Unidos y, recientemente, América Latina [aquí, aquí y aquí]. Caballeros templarios, y otra iconografía de esos siglos, son usados como emblemas junto a esvásticas y cruces célticas. Si uno entra al perfil de un joven (casi siempre son hombres jóvenes) y encuentra esos íconos, le será fácil adivinar sus opiniones políticas.

Simbólicamente, lo que significa es escalofriante. Reivindica las Cruzadas no como un episodio vergonzoso para historia europea, que dejó cicatrices y resentimientos que han trascendido los siglos, sino como una gesta heroica en contra de “los infieles”. El grito es una declaración de guerra contra todo lo que no sea europeo (es decir, blanco) y lo que no es cristiano. Se alimenta de la creencia lunática de que la “cultura occidental” está amenazada por el Islam, el progresismo y el multiculturalismo (los fantasmas de la “ideología de género” y el “marxismo cultural”). Y si ése es el caso, ¿qué no es legítimo hacer en el nombre de Dios?

Éste es un fenómeno internacional, y tiene como uno de sus ejes principales el impulso antidemocrático exportado desde Rusia. Antonio Salgado explica:

“Varios líderes de la ultraderecha han abrazado la narrativa “eurasianista” del ideólogo ruso Aleksandr Dugin. De acuerdo con artículo de Brandon Hawk en The Washington Post, esta ideología está basada “en un nacionalismo religioso fundamentalista que busca crear un imperio cristiano que restaure el tradicionalismo enraizado en valores cristianos ortodoxos conservadores y en la supremacía de las personas blancas”. Dugin tiene una fijación con la Edad Media, que se ha convertido en la bandera contra el mundo moderno que se pretende destruir. Los motivos medievales están presentes desde las fotografías de perfil de bots o de simpatizantes de la ultraderecha hasta los discursos de sus líderes.”

Neonazis en Polonia

Felipe Martins, colaborador de Bolsonaro y su asesor especial en asuntos internacionales, tuiteó el lema en por lo menos dos ocasiones; el día de la votación: “Se ha declarado la nueva cruzada. Deus vult!”; y el de la inauguración presidencial: “La nueva era ha llegado. Es toda nuestra. Deus vult!”.

La ultraderecha brasileña está obsesionada con la Edad Media europea. Presenta a Brasil no como una nación multiétnica y mestiza, sino como una hija sólo de Portugal, como una nación europea trasplantada al continente americano; un país blanco y cristiano. Paulo Pachá, en una pieza para Pacific Standard explica:

“En el Brasil de Bolsonaro, el nuevo gobierno y grupos de ultraderecha están promoviendo una versión ficticia de la Edad Media europea, insistiendo que el periodo fue uniformemente blanco, patriarcal y cristiano. Este revisionismo reaccionario presenta a Brasil como el más alto logro de Portugal, enfatizando una continuidad histórica que presenta a los brasileños blancos como los verdaderos herederos de Europa. De esta forma, la ultraderecha plantea a Brasil como esencialmente ligado al pasado medieval imaginario de Portugal.”

El gobierno de Bolsonaro incluyó en un principio a Ricardo Vélez, un ministro de educación que pretendía censurar la educación sexual y erradicar el “marxismo cultural” de las escuelas; sus planes incluían reivindicar la dictadura militar en los libros de historia. Sus posturas eran tan escandalosas que fue removido del cargo recientemente.

También obtuvieron a una pastora evangélica, Damares Alves, al frente de ministerio de las mujeres y los derechos humanos. Se trata de una persona que al llegar al poder anunció el fin de la “idelogía de género” y el regreso al orden en el que “los niños se visten de azul y las niñas, de rosa”. Está en contra del aborto cualquiera que sea la circunstancia, y desde su plataforma ha organizado un evento en contra del feminismo como algo que “corrompe y pervierte”.

Estos mismos símbolos y discursos se repiten en el resto de América Latina, en especial con los llamados “hispanistas”. Mientras los reaccionarios en Europa quieren reivindicar al Tercer Reich y negar el Holocausto, en América Latina pretenden pintar de lindos colores la conquista española, la Colonia y las dictaduras locales, y plantean luchas sociales como las guerras de independencia y las revoluciones como catástrofes que destruyeron buenos proyectos de nación. Como siempre, en la lucha por la interpretación de la historia, lo que realmente se juega es el presente.

Neonazis hispanistas en México

Por el dedo de Dios se escribió

En el contexto del ascenso global de la ultraderecha, impulsada tanto por las iglesias evangélicas como por ciertos sectores del catolicismo, ¿cómo pintan las cosas en nuestro país? Como ya había mencionado, en México tenemos al Frente Nacional por la Familia, un movimiento político que se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la adopción por parte de parejas homosexuales, así como al aborto y a la educación sexual. Durante las marchas organizadas por el Frente Nacional por la Familia, los neonazis mexicanos hicieron su aparición.

Por ello resultó preocupante la alianza que en las elecciones de 2018 se dio entre Morena, el partido del actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, con el partido más derechista del país, el Partido Encuentro Social, cuyas propuestas son contrarias al estado laico. El PES perdió su registro poco después de las elecciones. Para muchos progresistas simpatizantes de Morena, parecía cumplirse aquello a lo que apostaban: que Amlo sólo aprovecharía los números que le sumaba ese partido, pero sin darle concesiones a su programa ideológico.

Pero ante aquellos temas que son campo de batalla entre reaccionarios y progresistas (aborto legal, matrimonio igualitario, etc.), Amlo se ha mostrado más bien tibio, sugiriendo la necesidad de consultas ciudadanas, lo cual no tiene cabida en asuntos de derechos humanos. Es cierto que proclamó un Día Nacional contra la Homofobia, Lesbofobia, Bifobia y Transfobia, lo cual es muy bueno, pero se quedó corto al no implementar leyes federales que garanticen el acceso pleno a sus derechos. Las personas de mismo sexo, por ejemplo, tendrán que seguir interponiendo amparos, u proceso harto engorroso, para poder casarse en estados en los que todavía no se ha reconocido ese derecho.

Si lo que Amlo quiere es tener contentos a los ultraconservadores para evitar conflictos que estorben su proyecto, debería recordar que el gran error de Madero (uno de sus ejemplos a seguir), el que lo costó la presidencia y la vida, fue tratar de mantener satisfechos a los porfiristas. Pero éste podría no ser un cálculo estratégico de Amlo; quizá lo que sucede es que él personalmente simpatiza con los reaccionarios en esos temas.

Amlo en numerosas ocasiones se ha declarado “cristiano”, dejando cierta ambigüedad sobre si debemos entenderlo como católico o protestante. Como fuere, públicamente ha dicho que es fiel seguidor de Jesucristo y en su campaña fue bendecido por grupos evangélicos.


No hace mucho, el presidente se reunió con la agrupación Confraternice, formada por representantes de las iglesias evangélicas, para discutir la posibilidad de darle concesiones de radio y televisión. Aunque todavía no ha salido nada concluyente de aquella reunión, y el gobierno federal dijo que “se iba a estudiar la posibilidad”, el encuentro significa el reconocimiento de los grupos confesionales como fuerzas políticas a las que hay que tener en cuenta.

En un artículo para Animal Político, Armando Luna explica que esta situación está relacionada con el retiro de las funciones sociales del Estado a la llegada del neoliberalismo, y constituye una amenaza a la laicidad:

“Todo esto nos obliga a replantear la laicidad en nuestro país. La aprobación, en el Congreso del Estado de Nuevo León, de una reforma a la Constitución Local para proteger la vida desde el momento de la concepción, ocurrió entre las reuniones de Confraternice con el presidente, la secretaria y el subsecretario de Gobernación. La reforma constitucional y la apertura e interlocución del gobierno federal deben leerse como vulnerabilidad de la laicidad.

Esta vulnerabilidad, dentro del contexto político internacional, es un problema grave para la política interna, como muestra el caso de Trump con los evangélicos estadounidenses, o Bolsonaro con los evangélicos brasileños; disolver la barrera entre ambas esferas de la vida pública abre la puerta a opciones ultraconservadoras y reaccionarias, a programas políticos de exclusión y de negación de derechos humanos para mujeres y personas de la diversidad sexual; no sólo el matrimonio igualitario o aborto, sino el acceso a servicios de salud y la posibilidad de que actos de violencia en su contra queden impunes.”

[Actualización 19/06/19): el acercamiento ha llegado todavía más lejos en las últimas semanas, pues Amlo ha dado luz verde para que las iglesias participen en con el gobierno en "generar modelos, programas, estrategias colaborativas, protocolos, acciones y acuerdos que propicien una colaboración entre asociaciones y agrupaciones religiosas" para reformar el tejido social. Amlo le está dando a las Iglesias un papel que deberían tener la educación y la cultura. Antonio Salgado Borge nos explica por qué esto es peligroso en un texto titulado ¿La santa transformación?]

Morena, más que un proyecto guiado por una serie de preceptos ideológicos centrales, se ha mostrado como una agrupación política heterogénea, llena por igual de oportunistas y de idealistas, cuyo único eje aglutinador es la figura de Amlo como caudillo. De ahí que en el partido no falten los ejemplos de políticos y militantes que manifiestan públicamente opiniones retrógradas. No olvidemos a la senadora Lilly Téllez y sus vociferaciones contra el aborto. Es decir, existe un ala conservadora, incluso reaccionara, en Morena.

El presidente López Obrador con líderes evangélicos

Como ya habíamos dicho también, estos grupos están obsesionados con la “ideología de género”. Así, una asociación afiliada al FNF, el Consejo Mexicano de la Familia (hay que conocer sus eufemismos: profamilia = antigay), proclamó su propio Día Internacional contra la Heterofobia, un absurdo total, porque la heterofobia como tal no existe, y los que la invocan sólo son homofóbicos molestos porque los señalan por ser homofóbicos. Es como cuando los racistas exclaman “racismo a la inversa” cuando los acusan de racismo.

El más reciente escándalo que vincula a políticos y miembros de las iglesias, tiene que ver con la secta cristiana La Luz del Mundo. Políticos de diversos partidos homenajearon al “apóstol” Nasoón Joaquín García, líder de esta secta, en un evento que tuvo lugar en el Palacio de Bellas Artes (algo que viola la laicidad del estado mexicano). Poco después, diputados otorgaron un reconocimiento al “apóstol”. En una nota muy completa para Etcétera, Orquídea Fong informa lo básico que debemos saber sobre La Luz del Mundo, incluyendo sus nexos con partidos políticos (incluyendo Morena), empresarios y medios de comunicación, así como el impresionante poder político y económico que han acumulado.

“En los trabajos que cito arriba y muchos más, entre ellos trabajos de sociólogos y especialistas en estudio de la religión publicados en libros y revistas académicas, se recuperan testimonios de ex miembros de la secta que señalan que:

1.- Se les indicaba que el líder era representante de dios en la Tierra. Dudar de ello, cuestionarlo o desobedecerlo era impensable. Esto es un signo de control, propio del comportamiento sectario.

2.- A las mujeres se les prohíbe usar maquillaje, pantalones, maquillaje, alhajas o faldas cortas. Deben usar mantilla para cubrirse la cabeza y no provocar a los varones.

3.- La mayor parte de los matrimonios son arreglados. Es frecuente que el líder avise a los varones: “te voy a dar esposa”. Las parejas, o bien se conocen el día de la boda o tienen solo tres meses de noviazgo. Después, deben casarse.

4.- El difunto Samuel Joaquín [apóstol anterior] hacía que le llevaran jovencitas a que le bailaran semidesnudas, le dieran masaje y tuvieran relaciones sexuales. Si la joven se resistía, las mujeres mayores de su círculo inmediato la sostenían para que pudiera violarla.

5.- También los jóvenes varones era víctimas de los abusos sexuales de Samuel Joaquín.”



Cuando los medios de comunicación hicieron eco de estos acontecimientos, Amlo respondió tibiamente que no había que hacer tanto ruido, sino que había que ser “laicos, pero tolerantes”. La misma periodista, Orquídea Fong, replicó:

La discusión es otra y muy clara: no al uso de los espacios públicos para eventos religiosos, no importando si son cristianos, satanistas, judíos, santeros o taoístas o mencione usted la confesión que se le ocurra.

También es un “no” al contubernio de la clase política con organizaciones religiosas, sea del signo que sean. Y, sobre todo, es un “no” a la cercanía de personajes públicos con personajes cuestionables, al frente de organizaciones acusadas de graves abusos a los derechos humanos.

A nadie engaña usted con sus llamados a la “tolerancia”. No después de la cantidad de insultos que ha proferido durante tanto tiempo, y el desprecio que ha mostrado a diversos grupos sociales.

La ciudadela que posee la Luz del Mundo en Guadalajara
[Actualización (05/06/2019): Naasón Joaquín García fue detenido en California por los delitos de pornografía infantil y violación de menores. Este giro sólo hace que el llamado de Amlo a la "laicidad con tolerancia" y los vínculos entre Morena y otros partidos con la Luz del Mundo sea todavía más indignante y perturbador.]

Tan lejos de Dios…

No se crea que éste es un ataque en particular contra Morena o Amlo. Los grupos religiosos fundamentalistas tienen allegados en todos los partidos políticos, y La Luz del Mundo, antes de expandir sus horizontes, instruía a sus fieles a votar sólo por el PRI. No debemos olvidar que el PAN ha sido siempre el partido de la derecha católica, ni obviar su hermandad con la organización de ultraderecha, el Yunque (cuyos objetivos son "defender el catolicismo" e "instaurar el reino de Dios en la tierra"), y que ya tiene vínculos con el partido franquista Vox. Estos días, tampoco podemos hacernos de la vista gorda con respecto a los mexicanos poderosos vinculados a la secta sexual NXIVM, de origen estadounidense, acusada de delitos sexuales y trata de personas. Entre la lista se incluye a los hijos e hijas de expresidentes y empresarios vinculados al PRI y el PAN.

Lo grave es que uno esperaría que un gobierno de izquierdas, como se supone que es el de Amlo, funcionara como barrera contra el crecimiento de las ideologías reaccionarias, no que las envalentonara. Pero de un gobierno de izquierda tampoco esperaríamos la militarización de la seguridad pública con una Guardia Nacional. Mucho menos una alianza con el gran capital, ni un alejamiento de las energías renovables para favorecer a la industria de los hidrocarburos, que recuerda a los discursos negacionistas de Trump y Bolsonaro. De nuevo: la biblia, la bala y el billete.

Sucedió en Estados Unidos con Trump, en Brasil con Bolsonaro y en otros países de América Latina, no es improbable que en México neonazis y fundamentalistas religiosos terminen aliándose para respaldar los mismos proyectos políticos. Y no, no se trata del delirio absurdo de la desubicada “oposición” mexicana, que alucina que Amlo quiere convertirse en dictador, o que él personalmente es comparable a Trump. Lo preocupante es que está abriendo muchas puertas que no debería, que no está poniendo las salvaguardas que sí debería, y que en un futuro cercano (digamos, las elecciones de 2024) todo esto podría facilitar el triunfo de una ultraderecha intolerante y demagógica.

El Yunque, organización católica de extrema derecha

No hace mucho se reveló que una caridad cristiana en Estados Unidos desvió 56 millones de dólares hacia grupos de odio, y no podemos ignorar el profundo trasfondo misógino en el gigantesco movimiento anti-aborto que ha proliferado bajo el gobierno de Trump, en contra de lo que la ONU ha reconocido como un derecho humano. Janet Porter, una de las artífices de las leyes anti-aborto en Ohio (una de las más estrictas del mundo), encabeza una organización considerada como un grupo de odio y acusa a la homosexualidad de haber causado el Gran Diluvio bíblico. Celebrando el éxito de las nuevas leyes anti-aborto promulgadas en diversos estados sureños, y haciendo eco de teorías conspiratorias antisemitas, el presentador de TV Rick Wiles advirtió:

“Nosotros los cristianos estamos resistiendo y expulsando el sionismo. Eso es lo que hacemos. El sionismo trajo la matanza de 65 millones de bebés a América y nosotros vamos a ponerle un fin y a imponer un orden cristiano en este país.”
En México, los grupos cristianos ya están repitiendo los mismos discursos conspiranoicos de la extrema derecha gringa y europea. En una manifestación contra la educación sexual, encabezada por miembros del PAN y el FNF, se hicieron ecos de la teoría conspiratoria del “gran remplazo” o “genocidio blanco”, un complot de los judíos para acabar con la raza blanca a través de la inmigración y la liberación sexual:

“Es bien sabido que la ONU da dinero a los países que adoptan estos adoctrinamientos y estas políticas ¿por qué? Porque hay una política clarísima desde la ONU para reducir la población, México está a punto de entrar a un invierno demográfico, así como entro hace años ya a Europa. Ustedes pueden checarlo perfectamente bien, los europeos han desaparecido, están en extinción. Están siendo repoblados porque ya no tienen manera de reducir estos índices”.



De nuevo: si estas personas creen que es la propia raza la que está en peligro existencial, ¿qué no serán capaces de justificar para defenderlo? La libertad de religión no sólo implica poder ser libre para tener una religión, sino quedar libre de las imposiciones de las religiones de otros. En México, las personas que están a favor de los derechos de las mujeres y las minorías, quienes valoran todavía la laicidad y la libertad de pensamiento, debemos estar alerta a lo que está sucediendo en nuestro país y cómo ello es un reflejo de tendencias mundiales. Los simpatizantes de Amlo no pueden refrenarse de criticar el ala reaccionaria de Morena o la abulia del presidente frente a estos temas. A México le ha costado mucha sangre construir y defender un estado laico. Dejar que se debilite le puede abrir las puertas al fascismo.

FIN, POR AHORA

5 comentarios:

El Guajolote dijo...

Ya sé que tú simpatizas por el progresismo liberal y todo eso, pero pues algo que hay que aceptar es que los gobiernos "progresistas" han resultado ser extremadamente tibios en estas cuestiones, y aunque es probable que no simpatices con Slavoj Zizek, esta "tolerancia absoluta" es la que sirve de cómplice indirecta al surgimiento y fortalecimiento de estos movimientos de ultraderecha, y ese fue también en parte, uno de los mayores errores de los gobiernos de Clinton y Obama y que dieron cabida al surgimiento de la alt-right y de que terminara ganando Trump, y creo que aquí es donde la izquierda actual (y esto lo digo como izquierdista) debe dejar de ser tan hippie y tan tibia con estos personajes, y si bien no pido que se termine implantando un estado confesional ateo como en la Unión Soviética o China, pues sí pido que se les limite en la participación política, que es lo mínimo como requerimiento para mantener la "secularidad" del país.

Maik Civeira dijo...

Pues en esto, estoy de acuerdo contigo, mi estimado Guajolote.

Verreaux dijo...

Creo que la izquierda se quedo muy en el pasado con su idea de la derecha, como esos señores mochos que se espantaban con el rock y los hombres de pelo largo, que si existen, pero actualmente la derecha se ah transformado y vemos muchas formas, jovenes tatuados, homosexuales, gente de color y otra minorias, vamos ahora no tendras a un señor formal sermoneandote si no probablmente a una persona joven de aspecto cool exponiendote sus ideas de una forma amable y hasta divertida, las mismas herramientas que se creia se utilizarian para transmitir las noticias e ideas de "la juventud pensante y liberal" redes sociales, youtube, etc an sido las mismas que an ayudado a la proliferacion de alt-right, conspiranoicos, neofacistas, etc.

Tambien la pobreza de nuestro pais es un gran caldo de cultivo para la proliferacion de estos grupos religiosos, muchos de ellos "ayudan" de alguna manera a la gente pobre, lo que les genera apoyo popular, lo cual me lleva al otro lado gente muy "liberal y de izquierda" que se desentiende de estas cosas, soy gay y cada ves que me topo con comentarios tipo "todos los movimientos son validos, pero yo me enfoco nada mas en los derechos LGBTIQ" me hacen rabiar, siento que quienes los dicen son personal lgbt de clase alta o media mas preocupados por conseguir los derechos que les faltan que en ayudar a otros, tambien estan los "liberales" que sueltan las mismas tonterias de cualquier persona de la derecha hablando de feminazis, racismo a la inversa, etc.

no se si conoscas el canal de renegade cut, donde analiza peliculas desde un punto de vista social, tiene algunos videos sobre la religion y varias cuestiones sociales, muy interesantes, te dejo el enlace a donde habla de los evangelicos y trump.

https://www.youtube.com/watch?v=q2RFlwrjf20


Martin dijo...

Gran artículo mi estimado Ego, sin embargo una corrección, o puntualización, si cabe: Bolsonaro sí es evangélico, no hace mucho se bautizó en culto con un pastor como parte de su alianza con esa "igreja"

https://gauchazh.clicrbs.com.br/politica/eleicoes/noticia/2018/11/novo-batismo-deu-impulso-a-ligacao-de-bolsonaro-com-os-evangelicos-cjo0m3ed50axn01pi6b3nd76w.html

Maik Civeira dijo...

Verreaux: Sí, creo que hay mucho de eso. También creo que la ziquierda se convirtió en algo demasiado moralino y sermoneador en la peor época de los SJW, y que con ello perdió la capacidad de apelar a mucha gente. Creo que por fin ya se están dando una reacción en el sentido correcto, como podemos ver en varios canales de la LeftTube.

Martin: Gracias por la corrección. No dudo que esta súbita transformación espiritual sea por conveniencia estratégica.

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