miércoles, 19 de junio de 2019

Mindblow: 12 planteamientos filosóficos que te volarán el cerebro






Uno de los placeres intelectuales más grandes de la vida es el mindblow y el mindgasm, ese momento en el que comprendes algo tan increíble (o que comprendes por qué algo es incomprensible) que sientes que tu mismo cerebro está experimentando un orgasmo. La apreciación del arte y el estudio de la ciencia pueden llevarte a tener esos momentos, pero también lo puede hacer la filosofía.

Hace un tiempo les planteé el viejo problema del árbol en medio del bosque para platicar sobre la importancia de estudiar filosofía. Como les dije en aquella ocasión, el punto no es tanto encontrar una respuesta, sino el proceso de pensamiento que desencadena. En la misma línea, hoy les traigo nada menos que doce planteamientos filosóficos que te volarán la mente hasta que dudes de tu existencia misma.

Ojo, que lo importante no es si decides creerte estos planteamientos o no. De hecho, bien puede ser que al final decidas que son patrañas, falacias o discusiones bizantinas. Lo importante es que hagas el ejercicio de tratar de entenderlos y, entonces, de encontrarles una respuesta propia (se les han dado respuestas y refutaciones a lo largo de la historia, pero yo no te las voy a decir). Esto se trata de ejercitar tu mente en el pensamiento crítico y analítico. Y, con suerte, que tengas un mindgasm ;)

1.- LA NAVE DE TESEO

Según la leyenda, la nave en que viajaba el héroe Teseo había estado en Atenas desde hacía varias generaciones, pues cada vez que una tabla del barco se estropeaba, los atenienses la cambiaban por otra.

Aquí la pregunta es, si todas las tablas han sido cambiadas a lo largo del tiempo, ¿sigue siendo el mismo barco? Si lo es, ¿en dónde se encuentra la esencia, la identidad del barco? ¿En sus materiales, en su estructura, en su historia, en la idea que tenemos del barco? Si ya no es el mismo, ¿en qué momento dejó de serlo? ¿Cuando se cambió la última tabla, cuando se cambió la primera, cuando se sustituyó la mitad? Si tomáramos todas las tablas desechadas y construyéramos un barco, ¿sería el original o uno nuevo?

En un tema relacionado, Heráclito de Éfeso (535-484 a.C.) afirmó que todo está en movimiento y cambio constante, en un proceso interminable de ser y dejar de ser. Él decía que “nadie se baña dos veces en el mismo río”. Pues si vamos al río un día y al siguiente volvemos, no sólo las aguas del río ya serán otras, movidas por la corriente, sino que nosotros mismos habríamos cambiado, aunque sea de forma imperceptible.

¿Y tú, sigues siendo la misma persona, aunque la mayor parte de las células de tu cuerpo hayan muerto y sido sustituidas por nuevas a lo largo de tu vida?



2.- LA IMPOSIBILIDAD DEL CAMBIO Y DEL MOVIMIENTO:

El filósofo Parménides de Elea (530-¿? a.C.) decía que todo movimiento o cambio es una ilusión. ¿Cómo podía decir eso? ¿Acaso no vemos que las cosas se mueven y cambian todo el tiempo? Él proponía esta explicación lógica: si decimos “yo he cambiado”, ¿a quién se refiere el sujeto “yo”? Si yo soy lo que era antes del cambio, entonces sigo siendo el mismo y no cambié. Si soy otro, el resultado de ese cambio, entonces el “yo” no puede aplicarse a mi persona, y entonces no soy “yo”. Es ilógico. Para Parménides, el cambio es lógicamente imposible y, por lo tanto, una ilusión.

Su discípulo Zenón de Elea (490-430 a.C.) ideó una paradoja para apoyar las ideas de Parménides. ¿Puede Aquiles, un guerrero famoso por su velocidad al correr, atrapar a una lenta tortuga? El sentido común dice que sí, ¿pero cómo? Para que Aquiles pudiera recorrer el total de una distancia, primero tendría que recorrer la mitad, ¿no? Pero antes de recorrer esa mitad, tendría que recorrer la mitad de la mitad. Y antes, la mitad de esa mitad. Y así hasta el infinito. Aquiles tendría que recorrer una infinidad de puntos intermedios para alcanzar a la tortuga. Y por definición no se puede recorrer el infinito. ¿Cómo, entonces, explicamos el movimiento?



3.- EL DESTINO ESTÁ EN LOS ÁTOMOS

Demócrito de Abdera (460-370 a.C.) Decía que toda la materia está formada por partículas diminutas e indivisibles llamadas átomos. Se dice que llegó a esa conclusión al cortar una manzana: si los objetos materiales fueran completamente sólidos, sería imposible cortarlos, dividirlos o romperlos. De modo que la materia debía estar formado por partículas diminutas. En esto, Demócrito se adelantó por siglos a la física moderna.

Pero lo que nos importan son las consecuencias que esto tiene para la vida humana. Demócrito pensaba que todo está gobernado por leyes naturales y que el movimiento de los átomos determina todo lo que sucede. Cada cosa que ocurre es simplemente la consecuencia de todas las cosas que ocurrieron anteriormente. Como si fuera una canica golpeando y haciendo rebotar a las otras, la secuencia de su movimiento está determinada por el movimiento inicial.

Incluso el pensamiento, cuando creemos que elegimos con total libertad, es resultado del movimiento de la materia en nuestro cerebro, el cual responde a nuestra naturaleza, nuestras experiencias y nuestro conocimiento. ¿Cómo podemos hablar de libre albedrío en un universo gobernado por causas y consecuencias?



4.- EL ARGUMENTO DE SAN ANSELMO

El filósofo medieval San Anselmo de Canterbury (1033-1109) propuso el famoso argumento ontológico para probar la existencia de Dios. Decía más o menos así: Todos tenemos la idea de un Ser perfecto, superior a todas las cosas (incluso quienes negamos la existencia de Dios, somos capaces de concebir y comprender esta idea). Si afirmo que el Ser que concibo es perfecto, parte de esa perfección tiene que ser la existencia, pues si ese Ser no existiera entonces no podría afirmar que es perfecto. 

O sea, si digo que la idea de Dios consiste en un Ser perfecto, eso lógicamente implica que existe, o de lo contrario no podría afirmar que es perfecto. Si podemos concebir la idea del Ser perfecto, éste tiene que existir. La idea del Ser perfecto sólo puede existir si el Ser perfecto existe. Por lo tanto, Dios existe.

¿Qué opinas de este argumento? ¿Te parece que tiene sentido? ¿Puedes pensar en qué dirías para apoyarlo o refutarlo?



5.- LA PARADOJA DE GALILEO

El científico italiano Galileo Galilei (1564-1642), además de ser uno de los impulsores de la Revolución Científica, planteó una paradoja que ha causado que más de uno se rompa la cabeza. Los números son infinitos, ¿estamos de acuerdo? Pero de todos los números, la mitad son pares y la mitad son nones. Pero, además, el conjunto de los números pares es infinito, al igual que los números nones. Sin embargo, la totalidad de los números sigue siendo mayor que el conjunto de pares o el de nones.

¿Cómo es esto posible? ¿Cómo podemos hablar de la mitad del infinito? ¿Cómo un conjunto infinito puede ser más grande que otro? Galileo llegó a la conclusión de que los conceptos mayor y menor sólo aplican a cantidades finitas, pero los matemáticos modernos consideran que, en efecto, hay infinitos más grandes que otros. ¿Cómo la ves?



6.- PIENSO, LUEGO EXISTO

René Descartes (1596-1650) se planteaba muy seriamente el problema del conocimiento. ¿Cómo sé que puedo conocer? ¿Cómo puedo confiar en lo que perciben mis sentidos? ¿Cómo sé, por ejemplo, que no estoy atrapado en un sueño, o que un demonio maligno pone ante mí un mundo que es sólo una ilusión?

Descartes duda para no dudar, es decir, duda de todo hasta encontrar un principio firme del cual no se pueda dudar y desde el cual se pueda construir el conocimiento. En esto consiste la duda metódica, o duda cartesiana. Puedo dudar de todo, pero si dudo es porque tengo una mente con la cual puedo dudar. Si dudo, quiere decir que por lo menos mi mente existe, que yo existo. La existencia de mi mente y de mí mismo es esa certeza de la cual puedo partir para conocer el mundo. Descartes lo expresa con la famosa frase Cogito, ergo sum, “Pienso, por lo tanto, existo” (y no “primero pienso y después existo”, como mucha gente lo malentiende).

La segunda parte de su razonamiento es menos intuitiva. Descartes se pregunta, ¿cómo puedo saber que existe Dios? Él nota que la idea de perfección no puede venirle del mundo, puesto que en éste nada es perfecto. Tampoco puede venir de sí mismo, puesto que él no es perfecto. Esta idea tuvo que estar de forma innata en su alma. ¿Quién la puso ahí? Tendría que haber sido el creador de su alma, un ser perfecto, es decir, Dios. Y si Dios existe y es bueno y perfecto, no pondría frente a él un mundo para engañarlo, así que el mundo también debe ser real.



7.- LA APUESTA DE PASCAL

Blaise Pascal (1623-1662) fue un brillante científico y matemático. Inventó la primera calculadora (la pascalina) y aportó al estudio de la probabilidad y de la mecánica de fluidos. Además, fue filósofo. Una de sus contribuciones más memorables fue la llamada Apuesta de Pascal. Él se plantea si uno debe creer en Dios o no, y hace un cálculo para determinar cuál es la apuesta más segura. Si Dios no existe y creo en él, no pasa nada. Si Dios no existe y no creo en él, no pasa nada. Si Dios existe y creo en él, me salvaré. Pero si Dios existe y no creo en él, me condenaré. Por cuestión de probabilidades, lo más seguro es creer en Dios. ¿Qué opinas de este razonamiento?

Una versión tecnofuturista de este dilema se ha planteado en los últimos años en comunidades en Internet: el Basilisco de Roko. Imagina que fuera posible crear una inteligencia artificial que fuera consciente de sí misma y capaz de acceder a todo el conocimiento humano a través de las redes. Rápidamente, este basilisco tomaría el control del mundo y se dedicaría a castigar retroactivamente a todos aquellos que en el pasado no ayudaron a su creación.

Volvamos al presente. Teniendo en cuenta que la creación del basilisco es una posibilidad latente, ¿ayudarías a su construcción para evitar recibir un castigo en el futuro? ¿Te opondrías a su creación, sabiendo que, si no logras evitarla, el basilisco te castigará?



8.- EL PROBLEMA DE LA INDUCCIÓN

En lógica, la inducción consiste de partir de información particular hacia conclusiones generales. Es el método de las ciencias naturales, pues son las que tratan de encontrar patrones o principios generales. Pero el filósofo David Hume (1711-1776) señaló un problema latente: ¿cuán seguros podemos estar de que, cualquiera que sea el número de observaciones individuales que se han realizado, la próxima se conformará a las expectaciones? El hecho de que el sol salga todos los días no significa que también saldrá mañana.

Es materialmente imposible que podamos revisar la totalidad de los casos. Y si pudiéramos, de nada serviría hacer inducciones. Tenemos que partir de una muestra limitada y concluir a partir de ella principios generales. ¿Pero cómo podemos estar seguros de que no estamos haciendo generalizaciones infundadas?

Podemos contar con que hasta ahora la inducción nos ha funcionado bien, o sea, que cada caso de inducción hasta ahora aplicado ha dado resultados. Pero, oh ironía, eso sería hacer inducción también. Podría llegar a darse el caso en que la inducción fallara. Además, si resulta no es confiable, la deducción tampoco. La deducción parte de conocimientos generales y si esos conocimientos son inexactos, las conclusiones que infiramos a partir de ellos serán falsas. ¿Cómo salimos de este embrollo?



9.- LA PARADOJA DE LOS CATÁLOGOS

Bertrand Russell (1872-1970), en su faceta como matemático, es autor de uno de los problemas más inquietantes de la filosofía de esta ciencia: la paradoja de los catálogos. Cada biblioteca tiene un libro que es un catálogo de todos los libros que tiene la biblioteca. Algunos de estos catálogos se incluyen a sí mismos en la lista de libros, pero otros no. Ahora, supongamos que queremos hacer un par de catálogos de los catálogos de las bibliotecas, y hacemos uno que enlista a todos los catálogos que se incluyen a sí mismos y otro en el que se enlistan los catálogos que no se incluyen a sí mismos.

Hasta aquí todo bien. El catálogo de los catálogos que se incluyen a sí mismos lo podemos poner en la misma lista. Pero, ¿dónde ponemos al catálogo de los catálogos que no se enlistan a sí mismos? Si no lo anotamos en su propia lista, entonces es de los que no se enlistan a sí mismos y por lo tanto lo tendríamos que poner en sí mismo. Pero si lo ponemos en sí mismo, entonces tendríamos que ponerlo en el catálogo de los catálogos que se enlistan a sí mismos. Esta paradoja fue expuesta por Russell para demostrar las contradicciones de la teoría de conjuntos en la filosofía de las matemáticas.



10.- ZOMBIS FILOSÓFICOS

¿En qué consiste la consciencia? Éste es uno de los problemas más longevos de la historia de la filosofía. En el siglo XX se plantearon algunos experimentos mentales para abordarlo. Uno de ellos es el de los zombis filosóficos, ideado por el filósofo australiano David Chalmers (nacido en 1966).

Obviamente tú tienes una mente, tienes pensamientos y percibes el mundo con tus sentidos, ¿verdad?. Pero, ¿cómo sabes que los demás a tu alrededor también tienen una vida interior? Podrían ser zombis, que en todo se vieran y se comportaran como seres humanos, pero no tuvieran consciencia, sino que sólo actuaran por reflejo.

Después de todo, nuestro cerebro realiza muchas funciones automáticas que no dependen de que nosotros estemos conscientes de ellas: desde la digestión hasta el crecimiento y las reacciones involuntarias. ¿Cómo saber que el actuar, incluso el hablar y el convivir, de otra persona no es así? Funcionalmente, no sería distinto de un ser humano con consciencia, excepto que tendría ninguna clase de vida interior. No podemos asegurar que alguien tiene consciencia sólo porque así se ve desde fuera.



11.- LA HABITACIÓN CHINA

Otro experimento para abordar el problema de la consciencia es el de la habitación china, planteado por John Searle (nacido en 1932). Supongamos que tenemos una habitación en la cual hay algunas personas, ninguna de las cuales habla la lengua china. Alguien afuera de la habitación escribe en una papeleta una pregunta en chino y la inserta en una ranura. En la habitación hay un manual con instrucciones que indica a las personas adentro que cuando reciban una papeleta con los símbolos tales, respondan sacando un papel con otros símbolos cuales. Así, la persona afuera estaría recibiendo las respuestas correctas en chino, a pesar de que ninguna de las personas habla esa lengua.

¿Eso significa que la habitación habla chino? ¿Qué hay entonces de una computadora programada con miles de funciones que imitan el pensamiento de una persona, aunque ninguna de ellas esté consciente de lo que hace? ¿Será posible que nuestras propias mentes funcionen de forma parecida, como la suma de muchos órganos llevando a cabo funciones distintas sin que la consciencia resida como tal en ninguno de ellos?



12.- EL DILEMA DEL TRANVÍA

Ideado por la filósofa Philippa Foot (1920-2010), este dilema pone a prueba nuestras convicciones éticas. Un tranvía corre descontrolado por una calle y, si sigue su curso, atropellará a cinco personas. Tú estás de pie junto a una palanca capaz de desviar el tranvía hacía una riel alternativa; pero si lo desvías, causarás la muerte de una persona atrapada en las rieles.

¿Qué hacer? ¿Cuál es nuestro deber moral? La muerte de una sola persona es menos mala que la muerte de cinco, claro está. Pero, ¿tienes tú el derecho a tomar esa decisión? ¿Podrías vivir con ella? Si te quedas quieto y dejas que esas cinco personas mueran, ¿no sería igualmente tu responsabilidad? ¿Eres igualmente responsable de lo que sucede como consecuencia de tus omisiones?

¿Qué tal si no fueran solamente cinco personas, sino diez o veinte? ¿Cambia en algo el dilema? ¿Y si la sola persona a la que tuvieras que sacrificar para salvar a las veinte fuera una eminencia médica, un genio de la ciencia o un gran talento artístico? ¿Se puede sopesar así el valor de una sola persona contra el de veinte? ¿Y si fuera un ser querido tuyo?



Espero tus respuestas tentativas y comentarios. Espero que se  despierte tu interés en temas filosóficos y te den ganas de aprender más. Si estás en una fiesta pachequeando con tus amistades, que saquen su celular y lean estos planteamientos, para ver cómo se viajan. Si esta entrada les gusta y recibe muchas vistas y compartidos, haré una continuación sobre planteamientos filosóficos útiles para la vida práctica. Nos vemos.

5 comentarios:

Ce Acatl dijo...

Hola. Excelentes planteamientos. Dan mucho que pensar. Expondré mis pensamientos que, como bien dices, seguramente pueden ser perfectibles.

1. Me parece que lo que hace al barco Real es la idea que yo tengo del barco. La materia no tiene propósito ni sentido fuera de nuestra mente. Solo es materia. El barco seguirá siendo el mismo para quien considere ciertas circunstancias que mencionas sobre su construcción o deconstrucción, y no seguirá existiendo para quien considere otras. Al final, es la idea que cada quien tenga lo que le da realidad al concepto barco.

2. Con esta si me agarras en curva. Lo único que puedo mencionar es que efectivamente pensado así, el ejemplo de Aquiles recorriendo mitades infinitas y su imposibilidad de recorrer el infinito suena lógico, sin embargo la distancia Real a recorrer es finita. La puedo ver y medir. Ahí si esta confuso!

3 También confuso, jaja. Creo que en un universo donde la conciencia no hubiera surgido, estaría de acuerdo en todo el futuro quedo definido desde el momento inicial del Big Bang, donde no hay nadie con cuya mente decida alterar la dirección o naturaleza de la materia. Se me dificulta pensar que las decisiones concientes que tomamos puedan ser concecuencias previsibles de estados a anteriores.

4. La lógica del planteamiento de San Telmo me parece correcta, pero si alguno de los enunciados que sostienen el razonamiento fuera erróneo, supongo que aunque sea lógico no es verdadero. Y para mi, el enunciado que es falso es este: "Si afirmo que el Ser que concibo es perfecto, parte de esa perfección tiene que ser la existencia, pues si ese Ser no existiera entonces no podría afirmar que es perfecto" Es posible que para que sea perfecto no necesariamente tenga que existir. Podría existir solo como concepto? En ese caso lo que es Real que existe es el concepto de Dios. Innegable.

5. Yo también llegué a la conclusión de Galileo de que no el concepto mayor y menor solos aplica para cantidades infinitas. Me gustaría saber cómo los matemáticos actuales rechazan esta idea.

Sigo más al rato con los demás puntos.

Maik Civeira dijo...

Ce Acatl: gracias por comentar. Qué bueno que te animaste a dar tus respuestas tentativas. Ésa era la idea de esta entrada. Espero tus demás respuestas, y ojalá que los demás lectores se animen también.

Mario dijo...

Está chidita para morros de prepa. En particular, los haría demostrar con conocimientos básicos de pre-cálculo que la hipótesis de 2 es errónea.

Maik Civeira dijo...

Mario: Exactamente. Para estudiantes y público en general. Y justo el ejemplo que mencionas puede servir para la enseñanza de las mates. Saludos.

Anónimo dijo...

Esta muy padre los planteamientos y quisiera opinar sobre dos de ellos, el de aquiles y la tortuga que yo sepa hay una ecuación (no me la se porque es muy avanzada y no la se de memoria) que se resume en si tu tienes un cuadrado y lo partes a la mitad y esa mitad la partes a la mitad y ese cuarto lo vueles a partir asi y así como lo numeros fraccionarios son infinitos nunca dejaras de dividir en cuadrado en fracciones sin embargo siguen siendo un entero, esto a su ves se explica con otra par entonces no importa la fracciónes que recorra aquiles el siempre recorrerá un entero, esto se responde con otra paradoja(la paradoja del hotel infinito) la cual plantea que el infinito no es un número ni una cantidad sino una expresión esto respondería la de los números pares y nones ya que no es uno mas grande que otro simplemente son infinitos por lo que al fin y al cabo yo entiendo que son lo mismo y no hay uno mayor ni menor, gracias por la publicación

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