“Tal
vez el ejemplo más claro del sueño de la humanidad de usurpar los poderes de
Dios sea la creación de un ser humano artificial. En el relato bíblico de la
Creación, en nacimiento de la humanidad constituye el remate de toda la
historia. ¿Puede la humanidad creada dedicarse a continuación a crear por sí
mismas una humanidad subsidiaria? ¿No sería ése el ejemplo extremo del
presuntuoso orgullo del aprendiz de Dios, y no merecería el hombre ser
castigado por ello?”
Estas palabras
son del escritor Isaac Asimov, divulgador de la ciencia, gran maestro de la
ciencia ficción del siglo XX, famoso por sus muy serias especulaciones sobre el
futuro de la robótica y de la inteligencia artificial[1].
Corresponden a su introducción al libro The Ultimate Frankenstein, publicado
en 1991 en los Estados Unidos para celebrar el 60 aniversario de Frankenstein,
la película clásica dirigida por James Whale y estelarizada por Boris Karloff.
Se trata de una colección de relatos inspirados ya sea en la novela de Mary W.
Shelley, ya sea en la película.
Frankenstein y
su Monstruo están de moda otra vez, gracias a la adaptación dirigida por
Guillermo del Toro este 2025. Me alegro, porque están entre mis libros y
películas predilectos. Por supuesto que estoy preparando un análisis bien
atento de esta nueva iteración, pero para no dejarles sin nada que leer esta
semana, les vengo a comentar de esta antología, que en castellano se ha
publicado bajo los títulos El mito de Frankenstein y Frankenstein
insólito, en ambas ocasiones por Timun Mas.
Desde hace más
de doscientos años que volvemos al concebido por Mary Shelley una tormentosa
noche de 1816. Ha sido una fuente inagotable de reflexiones sobre nuestras
vidas y su significado. Ahora que vivimos en un mundo en el que las mal llamadas
“inteligencias artificiales” nos inundan por todas partes, vuelven como
fantasmas las preocupaciones de aquella joven pionera del gótico y la ciencia
ficción: el peligro de la ciencia y el avance tecnológico perseguidos con
temeridad; la responsabilidad de los creadores con sus creaturas; la
posibilidad de que éstas los superen y se vuelven contra ellos… Aunque
publicados en una era anterior a la universalización de Internet, estos relatos
tienen mucho que decirnos al respecto.
En general los cuentos son buenos, aunque hay algunos menos creativos que
otros. Muchos autores se fueron por el camino fácil de imaginar qué habría
pasado con el monstruo después del fin de la novela, y no se les ocurrió gran
cosa. Pero en general, todos nos dan perspectivas distintas sobre la
importancia de Frankenstein en nuestra cultura. Además, de la introducción de
Asimov, el volumen incluye una semblanza filmográfica de la pluma de Leonard
Wolf, que presenta una lista de algunos títulos cinemáticos inspirados en la
obra de Mary Shelley, con una breve sinopsis y reseña de cada una; la lista es
anterior a la adaptación de Kenneth Branagh de 1994, claro está, lo que nos
permite ver que realmente no había gran cosa fuera de las de Universal, las de
Hammer y la de Mel Brooks.
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| Fotito de mi ejemplar comprado hace muchos años en Librerías Dante |
La antología en
sí consta de diecinueve relatos. Éstos fueron los que más me llamaron la
atención:
Casi
carne de Katherine Dunn. Este relato se sale del molde, toda vez que,
si está relacionado de alguna forma con Frankenstein, lo es
temáticamente. Una mujer de negocios, exitosa pero solitaria considerada poco
atractiva, se aficiona a los robots sexuales para satisfacer sus deseos. Es un
cuento que sólo se ha hecho relevante en nuestros días en que lo humano se
sustituye con lo artificial hasta para los aspectos más íntimos de la vida.
Fortaleza de Kurt Vonnegut. Uno de los más originales. Nos
presenta una situación en la que la vida de una anciana rica es prolongada más
allá de lo natural gracias a la sustitución de sus funciones biológicas por
mecanismos artificiales. Ya saben, los ricos siempre están tratando de abolir
la vejez y la muerte. Está escrito en forma de libreto teatral y presenta
algunas imágenes sumamente grotescas.
Sueños de F. Paul Wilson. ¿Recuerdan que, en la película
del 31, Frankenstein le había puesto a su monstruo un cerebro criminal? Este
relato nos cuenta la historia desde el punto de vista de la dueña de ese
cerebro, una joven mujer acusada injustamente de homicidio, que un día
despierta en el cuerpo creado por el irresponsable científico. Es un cuento muy
introspectivo, que entre otras lecturas admite una muy actual alegoría trans.
El Estado contra Adam Shelley de Benjamin M. Schutz. Otro de los
más originales, que recrea la historia desde una nueva perspectiva. La
adolescente Mary Shelley intenta abortar, pero la ley se lo impide. Intenta
suicidarse, pero el doctor Victor Frankenstein la mantiene con vida
artificialmente para que el bebé pueda nacer. El niño viene deforme, con
proporciones gigantes y fuerzas descomunales. Tras años de trágica existencia
en la orfandad, descubre que debe a la Frankenstein la horrible vida que le ha tocado.
Esta helada región mi corazón oprime de Steve Ransic Tem y Melanie
Tem. A mi gusto, el mejor relato de la colección, que sólo pude apreciar
después de haber leído la biografía de Mary Shelley. Atormentada por la rara
enfermedad que la consume tras una vida de desdichas, Mary alucina que su
monstruo por fin viene a verla. Se refiere a varios hechos verdaderos en la
vida de la autora, y da como resultado un cuento profundamente conmovedor.
Última llamada para los hijos del Shock de David J. Schow. Es un
cuento nostálgico y entrañable en el que los tres monstruos clásicos, Drácula,
Frankenstein y el Hombre Lobo, se reúnen en un bar para recordar sus viejos
tiempos de gloria y fama. Va a ser el deleite para los fans del ciclo clásico
de películas de terror en blanco y negro.
Hay otros relatos que valen la pena, incluyendo los de algunos nombres
conocidos en el mundo de la literatura especulativa, como Brian Aldiss y
Phillip José Farmer, pero no quería extenderme por ahora. Como sea, recomiendo
mucho el librito a fans de los tornillos y las cabezas planas. Si tienen ganas
de más reflexiones frankensteinianas, pásense por la
magna serie que escribí con motivo del bicentenario de la novela, en donde
hablo de la autora, su obra y su influencia en la cultura.
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