miércoles, 3 de julio de 2019

Los insólitos Hombres-X (Parte II: Los dosmildieces)




¡Epa! Seguro quea antes querrás leer la primera parte, en la que analizo la saga de los Hombres-X en la década de los dosmiles.


X-Men: First Class (2011)
Dir: Matthew Vaughn



Las dos películas anteriores parecían haber enterrado la saga para siempre. Pero esta cinta trajo la frescura que tanto se necesitaba. En su momento quizá no me impresionó tanto pero, después de haberla revisitado y, sobre todo, viéndola en contraste con todas las demás, me parece que fue la mejor en su momento; sí, incluso por encima de las dos primeras, a las que tengo mucho cariño.

La película logró un milagro por segunda vez: hacer un casting perfecto para dos personajes que ya tenían un casting perfecto. James McAvoy y Michael Fassbender son tan buenos como Patrick Stewart y sir Ian McKellen en los roles de Charles y Erik. No sólo tienen mucha química, sino que la exploración de lo que los pone en lugares opuestos del espectro es brillante, lo que hace cuanto más trágico su desenlace.



Si el Xavier de Stewart tiene un aire de padre sabio y benévolo, el nuevo Charles de Mcavoy es medio patán. Tiene y ha tenido una vida privilegiada, y al mismo tiempo una necesidad de reconocimiento y admiración. De ahí su actitud opresiva respecto a Raven, a quien obliga a estar en camuflaje todo el tiempo. Para Charles es más importante ser aceptado por la gente normal que procurar que los demás mutantes se acepten a sí mismos.

Pero ¿por qué? ¿Por qué tendrían los mutantes que esforzarse a seguir los patrones de la “normalidad”, incluso estando entre los de su tipo? ¿No es un poco como el gay heteronormado a quien le molesta que los demás sean demasiado “locas”? Con total desconsideración Charles “saca del clóset” a Hank. Para la comunidad gay, eso es una violación grave a la privacidad de una persona, pues la pone en peligro. Pero el joven Xavier, desde su posición de privilegio, no piensa en esas cosas.



Erik, en cambio, ha tenido una vida dura y solitaria. Conoció, y no es exageración, la peor cara de la humanidad e hizo de la venganza la fuerza motora de su vida. No encontró a otro como él sino hasta pasada la treintena. Eso sí, ver a Magneto matando nazis es increíblemente satisfactorio. Uno de los mejores diálogos de toda la saga se da en esta cinta:

C: Te lo digo, Erik. Esto es el inicio de algo increíble. Podemos ayudarlos.
E: ¿Podemos? Identificación. Es así como inicia. Termina con ellos rodeándonos, experimentando con nosotros, eliminándonos.
C: No esta vez. Tenemos enemigos en común. Los rusos, Shaw… Nos necesitan.
E: Por ahora.

En la trilogía original el dilema moral está muy claro: los Hombres-X son los buenos y Magneto, si bien puede tener algunos puntos comprensibles a su favor, es el malo. Aquí, es más difícil hacer juicios tan contundentes. Los soldados rusos y gringos sí estaban tratando de matar a los mutantes, ¿por qué no era legítimo que Magneto le devolviera los balazos? La observación de Charles, “sólo estaban siguiendo órdenes”, es ofensiva para alguien que vio a su pueblo morir a manos de los que sólo estaban siguiendo órdenes.


Éste fue el inicio de una breve, pero muy buena racha para los Hombres-X. Hay que agradecer por esta película.

The Wolverine (2013)
Dir: James Mangold



Es una mucho mejor película que las dos anteriores apariciones del personaje. Mejor actuada, mejor dirigida, con un enfoque más adulto y realista. También es aburridona. Tiene un montón de personajes que no podrían interesarme en lo más mínimo y una trama dinástica cuyos enredos no vale la pena seguir.

Hay un par de cosas que me gustan, además de las secuencias de acción bastante decentes y bien montadas. Una es la escena poscréditos, que realmente no tiene nada que ver con la película, pero que plantea el escenario de Days of Future Past.

La otra es que por primera vez vemos a un Logan madreado por la vida y miserable tras la muerte de Jean. Fue una gran decisión incluir a Famke Janssen como Jean en los sueños/alucinaciones de nuestro héroe. Hugh Jackman se avienta la mejor interpretación que había hecho de su icónico personaje hasta el momento. Por otro lado, conocer ese dolor tan profundo permite apreciar mejor tanto el final feliz de Days of Future Past, como el desenlace trágico de Logan. 




Además, ésta fue la primera experiencia del director James Mangold con el personaje, que nos llevaría a nuevas alturas pocos años después.

X-Men: Days of Future Past (2014)
Dir: Bryan Singer



Cómo pinches amo esta película. Sé que probablemente no sea la mejor, pero es mi favorita de la saga. No está tan bien armada como First Class, y comete una enorme falta de respeto hacia los fans al matar fuera de cámara a la mayoría de los personajes establecidos en aquélla.

Wolverine obtiene un papel protagónico, pero en realidad no hace gran cosa más que andar de aquí para allá, y ni siquiera tenemos la oportunidad de verlo pelear contra Magneto sin la desventaja de un esqueleto metálico. Y no podemos olvidar la estupidez de “reclutemos a Quicksilver para que nos ayude a rescatar a Magneto” en vez de “reclutemos a Quicksilver para que nos ayude a detener a Trask y que chingue su culo Magneto”.


Pero esta película es maravillosa. Siento que no puedo tanto hacer un análisis como enlistar sus grandezas. Reúne el reparto de dos diferentes series y además se las arregla para introducir personajes nuevos. Nos da el inmenso gusto de ver a Wolverine interactuar con los jóvenes Charles y Erik, y ayudarlos a desarrollarse como individuos. Hace una adaptación decentemente fiel de una de las narraciones más clásicas de las historietas.

Logra interesarnos en dos dramas paralelos que ocurren simultáneamente en dos épocas distintas (tan paradójico como suena), y consigue que en ciertos momentos nos tengan comiéndonos las uñas, suspirando o de plano gritando y aplaudiendo. Provee una cantidad equilibrada de acción, desarrollo de personajes, exploración de conflictos y fanservice. Por cierto, les recomiendo enfáticamente la versión extendida, conocida como The Rogue Cut.



Nos da algunos momentos enormemente emotivos, como cuando los viejos Erik y Charles se toman de la mano y lamentan haber perdido tanto tiempo peleando. O ése en el que el Charles el joven habla con su contraparte del futuro:

C del pasado: Así que esto es lo que ha sido de nosotros. Erik tenía razón: la humanidad nos hace esto.
C del futuro: No, si les mostramos un mejor camino.
Cp: ¿Aún crees en eso?
Cf: No porque alguien se tropiece y se extravíe del camino, significa que está perdido para siempre. Todos necesitamos un poco de ayuda en ocasiones.
Cp: No soy el hombre que era. Abrí mi mente y casi acaba conmigo.
Cf: Tienes miedo y Cerebro lo sabe.
Cp: Todas esas voces… ¡Tanto dolor!
Cf: No es a su dolor a lo que temes, sino al tuyo. Y por más asustado que estés, ese dolor te hará más fuerte. Si te permites sentirlo, si lo aceptas, te hará más poderoso de lo que jamás has imaginado. Es el don más grande que poseemos: soportar el dolor sin derrumbarnos. Y surge del más humano de los poderes: la esperanza. Por favor, Charles, necesitamos que recuperes la esperanza.

Entre First Class y Future Past vemos tres arcos de personajes completos. Charles pasa de ser un joven arrogante y despreocupado; sufre pérdidas y se convierte en un hombre roto y sin esperanza; reencuentra su misión de la vida y retoma el camino para convertirse en el sabio Profesor X que conocemos. Raven pasa de ser una chica temerosa, sometida a los deseos de su hermano mayor, se convierte en una mujer fuerte e independiente que se las arregla sola, y en un momento crucial toma una decisión que la pone en un camino distinto; el viaje en el tiempo impedirá que se convierta en la asesina desalmada que conocimos. Erik se debate entre la compasión y la venganza y entendemos por qué al final escogerá, para siempre, la segunda.


Future Past es el Avengers de X-Men: una cinta en la que confluyen las diversas narrativas y personajes presentados hasta ahora, en la que por fin podemos ver una historia fantástica y alocada al nivel de los cómics, pero profundamente humana, como es la tradición de Marvel. Es el final perfecto para la saga. Pero, a diferencia de lo que pasó con el MCU, la serie de los Hombres-X no pudo superar esta cima. Después ya nada más se iría hacia abajo.

X-Men: Apocalypse (2016)
Dir: Bryan Singer




Qué flojera de película. Apocalypse, que es como el Darkseid o el Thanos de los X-Men, está reducido a un villano de capítulo semanal de los Power Rangers. Oscar Isaac es un buen actor, pero el papel debía ser para el tipo “alto, rudo y silencioso”, al estilo Jason Momoa, y eso sólo porque no quisieron usar CGI. Vamos, que hay cosplayers que se veían mejor que ese adefesio que hicieron para la película.

Creo que podemos decir con certeza que para este punto que la saga ya se había agotado. Los conflictos son los mismos. Otra vez Magneto se debate entre ser bueno o ser malo (y al final decide ser bueno, por rutina). Otra vez tenemos como villano a un supremacista mutante que quiere barrer al mundo.

Ugh
Su plan ni siquiera tiene sentido; en un momento Apocalypse hackea la mente de Charles y entonces pudo haberla usado para matar a todos los humanos, como X2 ya nos había demostrado que era posible. En vez de eso hizo lanzar todos los misiles nucleares del mundo… hacia el espacio, en vez de usarlos contra la humanidad como iba a hacerlo Shaw en First Class. Se ve que los escritores no estaban pensándole mucho.

Con respecto a los otros personajes, sólo podemos lamentarnos de que los introduzcan si darles la oportunidad de desarrollarse, especialmente Psylocke, a quien muchos fans estábamos esperando, y quien ni siquiera aparece en la siguiente. Bueno, por lo menos tiene esa genial secuencia con Quicksilver y otras bastante guapas.


Fox hace todo lo posible por poner a la Mystique de Jennifer Lawrence en un papel central, incluso cuando se nota a leguas que la actriz ya no quiere hacer estas películas. Odiaba ponerse el maquillaje azul, así que dejaron a su personaje en su look de rubia guapa, aunque ello fuera en contra de su esencia como mutante orgullosa: “no debería tener que esconder quién soy”. Rebecca Romijn fue más profesional que usted, señorita Lawrence.

Logan (2017)
Dir: James Mangold



De vez en cuando, casi cada década, aparece una película de superhéroes que marca un nuevo estándar, que le dice a un público sorprendido “Ah, no creías que podíamos hacer esto, ¿verdad?”. Logan es una de ellas.

¿Qué puedo decir de este triste y hermoso filme? Hay muy poco que pueda añadir al análisis que hice cuando salió, excepto decir que me ha parecido mejor y mejor con el paso del tiempo. Es una deconstrucción del género superheroico, al cual desromantiza y reinterpreta en el contexto de una realidad cruda y violenta. Es también un comentario social sobre el creciente poder de las corporaciones y su capacidad para corromper gobiernos e influir en la vida de las personas comunes.



Es, por último, una historia que reflexiona sobre la dureza del tiempo y la inevitabilidad de la muerte. Logan, con todo y ser un mutante, se enfrenta a los mismos problemas que muchos adultos cuando rondan los 50 o 60 años, incluyendo el declive en su salud y dos responsabilidades harto onerosas: el tenerse que encargar de un padre enfermo que no deja de reclamarle sus fracasos, y el comprender que tiene una hija a la que le debe protección y guía.

No puedo hacer suficiente énfasis en las excelentes actuaciones de nuestros tres protagonistas. Patrick Stewart como Charles y Hugh Jackman como Logan hacen las interpretaciones de sus respectivos personajes, lo cual no es poco decir, porque ya se habían lucido mucho. La jovencísima Dafne Keen, en el papel de Laura ‘X-23’, es un prodigio.


Ésta es, sin duda, la mejor película de la saga, y una de las mejores cintas de superhéroes que se han hecho jamás. Maldición, hasta sólo ver el tráiler me hace llorar.

X-Men: Dark Phoenix (2019)
Dir: Simon Kinberg



Como dije en mi reseña, esta película es ofensivamente mediocre. La primera mitad es lenta y se siente como que van a repetir The Last Stand. De hecho, resulta que el director es el mismo guionista de aquella, que quería una segunda oportunidad. Pues le salió muy mal.

Por fortuna, la segunda mitad da algunos giros interesantes y la peli se hace algo más divertida. Plantea escenarios novedosos, como que el equipo sea popular y considerado como superheroico, o que Magneto viva tranquilo en una comuna hippie sin molestar a nadie. También está chido que por primera vez en siete películas el villano no sea un supremacista mutante ni un humano con intenciones genocidas. Por lo demás, la cinta se desarrolla entre clichés ya vistos mil veces.

Despotrique ñoño: Estos eran los trajes que presentaron al final de Apocalypse y homenajean los diseños clásicos del cómic. ¿Por qué coño no los usaron en Dark Phoenix?

El salto de una década entre First Class y Future Past está justificado; además, ambas películas aprovechan el contexto histórico como parte de la trama. Pero la decisión de seguir saltando diez años entre cada película se volvió ridícula; los personajes no envejecen de forma correspondiente, la época en la que se desarrolla la peli no afecta para nada al argumento y todo esto sólo añade más errores de continuidad. Mínimo le hubieran puesto a Magneto el cabello ccano y ligeramente largo, para que se pareciera más al de los cómics.

Respecto errores de continuidad, no me refiero ni siquiera a nitpicking mamalón, sino a cuestiones que rompen la narrativa de la saga como tal. Uno puede perdonar que ­First Class contradiga a las películas anteriores con datos como la edad que tenían Erik y Charles al momento de conocerse, o el año y circunstancias en las que Charles quedó paralítico. Es que son dos datos que era necesario cambiar para contarnos una nueva historia que al final valió la pena. Pero ni que Dark Phoenix o Apocalypse estuviera tan chingona como para justificar la falta de respeto que Fox ha demostrado por su público, al no importarle la continuidad en lo absoluto.


Me he estado haciendo esta chaqueta mental desde que la vi: ¿qué tal si la trama hubiera sido más o menos igual, pero encaminada a redondear la saga completa? En Future Past Charles leyó la mente de Logan, ¿recuerdan? Bien, pues supongamos que vio lo que iba a pasar con Jean Grey con la fuerza Fénix, y desde entonces había estado, sin decirle a nadie, tratando de prevenir ese futuro. De pronto, la crisis ocurre muchos años antes de lo esperado (resultado de los viajes en el tiempo), con una Jean adolescente. En algún punto de la película, los demás le reclamarían a Xavier, una vez más, sus errores y su arrogancia al pretender controlarlo todo.

De repente aparece ¡Jean adulta! Femke Janssen se aproxima a Jean y comienza a manipularla, haciéndole creer que quiere ayudarla a liberar sus poderes, pero en realidad pretende desatar la furia del Fénix. Al principio, como público, no sabríamos qué está pasando, no sabríamos si de verdad es la Jean del futuro o una alucinación de la joven mutante que está volviéndose loca.

Sólo ya avanzada la cinta sabríamos que se trata de un ser desconocido con capacidad de cambiar de forma y resistir ataques telepáticos, miembro de una raza que ha llegado a la Tierra después de que los eventos de Apocalypse llamaran su atención. Esto podría hasta añadir elementos de horror cósmico, dejando en la incógnita detalles sobre estos nuevos enemigos, lo cual iría de acuerdo con el tono darks que querían darle a la cinta.

Les dejo a ustedes imaginar cómo se resolvería el conflicto, pero les puedo imaginar una escena en la que Jean parece haberse desintegrado en una nube de fuego para destruir a sus enemigos, y cuando todos creen que está muerta, partículas cenicientas comienzan a girar en el aire en torno a un centro, y entonces, de una llamarada sobrecogedora, surge Jean como Fénix, teniendo total control de sus poderes, en una escena que homenajeara el cómic original.



Raven tampoco estiraría la pata, sino que quedaría gravemente herida y en coma durante la cinta (concesión a Jennifer Lawrence, que se ve que está harte de hacer esto). Peter por fin le diría a Erik que es su es su hijo, cambiando para siempre el destino de Magneto. Al final, Charles no se retiraría, sino que se tomaría un par de años sabáticos, conduciéndonos a la escena tipo Dark Knight Rises en la que juega ajedrez y toma vino con Erik.

Un epílogo postcréditos nos llevaría al Instituto Xavier como lo vimos al final de Days of the Future Past, revelándonos a la verdadera Jean adulta, en control de sus poderes, muy feliz con Scott, y a otros de los personajes, en sus versiones mayores, pasándola bien. Fin.

Ya me hice una película mejor en mi mente. La disfrutaré en momentos de aburrimiento, como juntas de trabajo o regaños maritales.

Conclusiones

La saga de los Hombres-X tuvo grandes aciertos y grandes fracasos. Entre estos últimos está el no haber podido construir una narrativa central coherente que unificara todos sus episodios. En vez de eso, fue improvisando sobre la marcha, con cada capítulo nuevo. Hizo falta una guía que conjugara la multitud de voluntades y visiones diversas de cada equipo creativo. La comparación con Marvel, a quien parecía querer imitar en cierto punto, es inevitable, y resulta desafortunada para X-Men.

Otro de sus problemas, que no envejecerá muy bien, son algunos hechos que socavan su mensaje a favor de la diversidad y la tolerancia. Es que tener como protagonistas a un montón de chicos blancos, heteros y bonitos no ayuda a subrayar la idea. La mutación ha sido leída, según sea el caso, como metáfora de la raza, la homosexualidad o las discapacidades, pero muy pocos de los personajes principales han sido de minorías raciales y ningún personaje ha sido abiertamente gay (Deadpool se cuece aparte).



Eso no se lo critico a las primeras dos películas: Magneto es un judío sobreviviente del Holocausto (interpretado por un gran actor gay); Mystique y Nightcrawler tienen cuerpos no canónicos; Storm es negra; el Profesor X está en silla de ruedas, y podríamos argumentar que las condiciones de Rogue y Cyclops son formas de discapacidad. Todo ello era bastante atrevido y revolucionario para principios de los dosmiles. Tampoco olvidemos que una de las mejores secuencias de acción de la segunda película incluye al héroe acuchillando a agentes del gobierno de los Estados Unidos, algo subversivo para un mundo post 9/11.

Esto se pierde un poco en The Last Stand en 2006, con los mutantes malos que son feos y de pieles oscuras, y los héroes pelean junto a las fuerzas armadas en contra de ellos. Para 2011, año en que apareció First Class, era ya ridículo que todos siguieran siendo niños bonitos, blancos y heteros. Sólo Bestia y Mystique podían temer a la discriminación por su aspecto, y ella pasa la mayor parte del tiempo como la bellísima Jennifer Lawrence. Esto no sería tan frustrante si no fuera porque, de los dos únicos miembros de color en el equipo de los X-Men, Darwin muere sin siquiera entrar en acción, y Angel Salvadore se une a los villanos.


Eso no es un problema en sí mismo, puesto que no creo que las obras de arte o entretenimiento tengan la obligación moral de ser representativas ni incluyentes. Cada quien debe ser libre de crear como le plazca y cada quien puede escoger las obras creativas que se acomoden con sus gustos y valores. Pero esto sí que contradice el mensaje principal de una saga sobre unos personajes que son muy importantes para muchas personas en todo el mundo, en especial conforme la década de los dosmildieces iba avanzando y la lucha por la inclusión estaba cada vez más presente en los medios y el debate público. Como serie, perdió la oportunidad de ser la primera en tener protagonistas queer, mujeres y personas racializadas en la pantalla grande, una primicia que debía haber sido de X-Men más que de ninguna otra. 

Por último, no podemos dejar de dirigirnos al elefante en la habitación: dos de los realizadores más involucrados en esta saga, Byran Singer y Brett Ratner, han sido denunciados como depredadores sexuales. Singer ha sido acusado de abusar de muchachitos adolescentes, mientras que Ratner tiene una larga trayectoria acosando mujeres en el set. Estos son hechos ajenos a la obra en sí, pero, así como muchos podemos disfrutar de las películas a pesar de ellos, muchas personas preferirían no hacerlo. De cualquier forma, terminan manchando la serie e interfiriendo con los valores que pretende transmitir.


Es una lástima que una serie tan fundamental en la creación de la cultura pop del siglo XXI haya tenido una trayectoria tan errática y un final tan decepcionante. Es una ventaja que podamos quedarnos con sólo lo mejor e ignorar todo lo demás. Por ese lado, tenemos los grandes triunfos de la saga, muchos de los cuales ya detallé al hablar de cada filme. Nos ha dado no sólo algunas de las mejores obras del género, sino que en dos ocasiones distintas (con X-Men en 2000 y Logan en 2017), ha establecido nuevos estándares de lo que puede llegar a ser este tipo de cine. Nos dejó personajes memorables, castings perfectos que difícilmente serán sustituidos en un futuro, y muchos momentos emocionantes y hermosos. Realmente amo estas pelis y disfruté mucho pasar el verano de 2019 revisitándolas.

Creo que, deberíamos armamos un ciclo de cine así:

1.- X-Men
2.- X-Men 2
3.- The Last Stand
4.- First Class
5.- Days of Future Past

De esta manera tenemos una pentalogía redondita y conclusiva, con un capítulo central malosón, pero entre cuatro entregas excelentes y con un buen final. Incluso le podemos añadir The Wolverine entre las número 3 y 4, pues ciertamente no aporta mucho, pero tampoco le quita nada. Logan, la mejor película de la franquicia, queda como un spin-off en una línea temporal alterna. Así es como yo vería la saga en el futuro, y es como se la presentaría a alguien nuevo. Todo lo demás sale sobrando.


El discurso central de X-Men, a favor de la inclusión y la diversidad, en denuncia a la intolerancia y el supremacismo, es incluso más necesario hoy que a principios del siglo. Los adolescentes de ésta y todas las generaciones, en especial los que son queer o minorías raciales o simplemente se sienten fuera de lugar, necesitan escuchar ese mensaje: lo que te hace diferente, que hace que los demás te miren con suspicacia, no es una maldición, sino que puede ser tu fortaleza; no tienes nada que te puedan curar, pues eso mismo forma parte de la persona que eres y de lo maravillosa que puedes ser. Aquello que te hace distinto, en realidad te vuelve INSÓLITO.

Como pilón, les dejo esta maravilla:

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