Navidarks: Arte lúgubre para días deprimentes - Ego Sum Qui Sum

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PROFESOR MAIK CIVEIRA & LA ALIANZA FRIKI ANTIFASCISTA

viernes, 7 de enero de 2022

Navidarks: Arte lúgubre para días deprimentes

Una de las cosas que más nos molestan a los grinches es la felicidad artificial de la época navideña. No se puede ser feliz por programación ni por decreto; no se pueden desterrar todos los sentimientos negativos ni el desencanto con la vida nomás porque la convención social dicta que tenemos que sonreír, comprar tonterías y aguantar familiares tóxicos por el solsticio de invierno.


Afortunadamente siempre podemos contar con que habrá arte que nos entienda en nuestra cínica amargura. Después de todo, se siente bien cuando validan las emociones pesarosas, cuando nos dicen "sí, a veces estamos tristes, a veces andamos de humor sepulcral, y no tenemos por qué esconderlo ni disimularlo". Además, es bueno recordar que hasta en la oscuridad podemos encontrar belleza y que lo bueno de la vida no siempre es bonito.


El invierno es frío y oscuro, sobre todo en las regiones del mundo en que la nieve cubre la tierra, pero incluso en mi tropical Yucatán, donde los días son nublados y la humedad hace que la hgeladez cale hasta los huesos. Así pues, aprovechando que ésta es la última semana de la temporada, les comparto una selección de hermosas pinturas que son invernales pero nada tienen que ver con la winter wonderland de la que nos cantaba Bing Crosby. Una bonita forma de contrarrestar la melcocha con la que nos atosigan esta época.


CASPAR DAVID FRIEDRICH
(1774-1840)


PAISAJE DE INVIERNO


Empezamos por acá, con uno de los pintores más representativos del Romanticismo alemán. Este movimiento artístico se caracterizó por la revalorización de la naturaleza, en particular de cómo la inmensidad de los escenarios naturales nos recuerda nuestra porpia pequeñez. La arquitectura, en particular las ruinas de edificios medievales, era otro elemento común, que estaba ahí para recordar lo inexorable del paso del tiempo. Friedrich es el mejor exponente de estos temas en el arte romántico con sus paisajes desolados y monasterios ruinosos. En esta pintura tenemos en primer plano unos pocos pinos solitarios en una extensión yerma e inhóspita. Un crucifijo y unas hachas abandonadas son la única compañía de estas coníferas. En la lejanía, la ominosa silueta de una iglesia gótica, apenas visible entre la bruma.

OTRO PAISAJE DE INVIERNO

La soledad humana en la inmensidad del cosmos es un tema recurrente en la obra de Friedrich y en el Romanticismo en general. Aquí tenemos a un leñador, una figura humana que apenas se distingue, por su color y su tamaño, de los tocones muertos que le rodean. Toda la naturaleza, salvo este personaje, está muerta o moribunda. El cielo es de un gris oscuro que contrasta con la blancura de la nieve, cuyo frío abrazo se extiende más allá de lo que alcanza la vista. La cultura pop importada de otras latitudes nos hace pensar en el invierno como una época colorida y alegre, y a menudo olvidamos que el frío ha sido, por la mayor parte de la historia humana, un enemigo implacable.

CEMENTERIO BAJO LA NIEVE

El Romanticismo gótico amaba los cementerios, infalible recordatorio de la fragilidad humana y de lo poco que valen nuestras vanas ambiciones y delirios de grandeza. Una tumba recién excavada anuncia la llegada de un nuevo residente al camposanto. Lo único que crece aquí son las hierbas junto a las lápidas que dan la bienvenida al recién llegado. Hasta los árboles son recuerdo de la muerte. La entrada y la barda del panteón son más bien modestas y, ya que la albura gélida se extiende bajo el cielo nublado sin que la interrumpa una sola construcción, podemos adivinar que éste se trata de un humilde complejo campirano.

EDMUND KOKEN
(1814-1872)

PEQUEÑA ALDEA EN EL RHIN

Otro alemán romántico, Koken nos muestra en esta ocasión una vista de una pequeña aldea germana. Esta pintura en particular no se antoja demasiado lúgubre, aunque tampoco es muy alegre que digamos. Hay personas trabajando en sus actividades diarias a pesar del frío, pero no están cantando villancicos, porque Navidad es sólo una breve temporada en un largo invierno. Lo que más me gusta de la imagen es la aguja de la que debe ser una iglesia gótica al fondo, recortada sobre un cielo casi tan gris como la tierra congelada.

ENTRADA A UNA IGLESIA EN INVIERNO

Ahora sí estamos en lo nuestro. Aquí vemos la puerta del atrio y un poco de la parte lateral de una iglesia gótica (los campanarios son inconfundibles) en un penumbroso escenario invernal. No parece que el edificio esté en ruinas, pero tampoco se ve como el espacio seguro y acogedor que un templo cristiano debería ser. Sin coronas de adviento ni pinos de verde follaje, parece más bien un castillo embrujado en un bosque siniestro, sacado de un oscuro cuento de hadas.

ATMÓSFERA NAVIDEÑA

Ah, por fin una pintura que no trata sólo del invierno, sino explícitamente de la Navidad. Aunque lo cierto es que lo único es que en esta lúgubre escena lo único propio de las fiestas es la solitaria figura humana llevando un raquítico pino navideño. Adivinamos que se dirige a su hogar para decorarlo según la tradición, pero no sabemos si lo esperan sus seres queridos o una soledad tan absoluta como la que se percibe en la imagen. Por lo demás, este escenario pintado por Koken es un poco una combinación de los dos anteriores. El pequeño pueblo cubierto de nieve de la primera pintura más el ambiente sombrío de la segunda, para otorgarnos una atmósfera navideña que no es precisamente la de las tarjetas que venden en Sanborns.

JULIUS VON KLEVER
(1850-1924)

PUESTA DE SOL INVERNAL

Tu concepción del invierno puede variar mucho dependiendo de si eres una persona de clase media en una ciudad moderna, incluso una en la que hace mucho frío, o si eres un campesino alemán del Báltico que vive a principios del siglo XX (y además te tocó vivir la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa). En una las regiones más septentrionales de Europa el invierno es algo a lo que se sobrevive luchando, especialmente en el campo. El anochecer en el iniverno no es el momento en el que enciendes las lucecillas que decoran la fachada, sino en el que te preparas para muchas horas (¿días? ¿meses?) de fría oscuridad.

ESCENA VESPERTINA

Otra puesta de sol invernal en la campiña báltica. Los elementos comienzan a volverse familiares: la tierra y los edificios por igual cubiertos de nieve, los árboles muertos, el río congelado que vuelve inútil la barcaza, la luz trémula de un sol a punto de extinguirse. La casita por lo menos tiene vecinos en esta ocasión y no está del todo aislada, pero eso no quita que podamos sentir la hostilidad de la naturaleza.

LA TORMENTA QUE SE ACERCA

Si las dos pinturas anteriores nos muestran escenas relativamente estáticas, ésta de lleno nos arroja a un momento de violencia, de furia de la naturaleza. Las pinceladas de Klever nos permiten percibir la fuerza del viento gélido, anunciando la llegada de una tormenta de nieve que pronto dejará esta campiña inhumada en partículas de hielo. La carreta está descubierta y ofrece poco refugio a sus ocupantes, que deben apresurar el paso para llegar a casa antes de que la tempestad caiga sobre ellos.

HEINRICH GORGATEN 
(1850-1911)

FIGURAS EN UN CAMINO EN LA NIEVE

Las escenas crepusculares pueden ser a la vez bonitas y lúgubres. Por lo menos esta pintura de Gorgaten nos muestra una escena tranquila, y los caminantes, probablemente una madre y su hijo, pueden caminar con calma hacia su hogar antes de que caiga la noche, sin la premura a la que obliga la inminente llegada de un temporal. Que este momento les sea un remanso entre tanta imaginería macabra.

PUESTA DE SOL EN EL BOSQUE

Me parece curioso que la mayoría de los pintores en esta selección sean alemanes (y todos son oriundos de tierras boreales), pues es de los países germánicos que vienen muchos de nuestros símbolos navideños, empezando por el arbolito y acabando por las coronas de adviento. Pero es como si estos artistas quisieran decirnos "Eso no es el invierno; esto es el invierno". Como esta puesta sol en un bosque, donde contrastan los tonos negros de los árboles muertos y los cuervos con la blancura de la nueve y los tintes rojizos del atardecer. Un bosque invernal no es un lugar para ir a dar un paseo.

MANSIÓN CON TORRE A LA LUZ DE LA LUNA

Si el bosque no se siente muy navideño y las cabañitas de los campesinos son demasiado sórdidas, ¿qué tal una gran mansión en un campo nevado...? Oh, por dios, ¿seguros que ésta no es una decoración de Halloween? Pues no, la luna llena, que en una imagen de Nöel estaría cruzada por el trineo de Santa Claus, aquí es una presencia siniestra, que ilumina la escena con una luz amarillenta y mortecina. Los motivos usuales nos hablan de la dureza de los meses de invierno y a ellos se suma una casona en la penumbra, en la que sólo unas tres ventanas iluminadas advierten la presencia de humanos vivos. El escenario perfecto para contar una historia de terror en Navidad.

AUGUST FRIEDRICH SCHENK 
(1828-1901)

OVEJAS EN UNA TORMENTA DE NIEVE

Schenk, pintor de origen danés que hizo la mayor parte de su carrera en Francia, fue famoso por sus paisajes y escenas de la vida animal. A lo largo de la historia del arte, la vida pastoril suele estar idealizada en exceso, mostrada como algo para anhelar, en contraste con la complicada vida de ciudad. Schenk, en cambio, no tiene reparos en retratar lo más duro de este mundo, pues estar en contacto con la naturaleza también significa ser más vulnerables a su violencia. Aquí las ovejas no están siendo alegremente dirigidas por su pastor, sino atrapadas en el insuficiente refugio que les brinda una pequeña formación rocosa, mientras una tormenta cae sobre ellas.

ANGUSTIA

Acaso la pintura más desgarradora de esta galería (y la más famosa de Schenk), esta obra no necesita mucho comentario. El invierno mata. La nieve cubre los cuerpos. La naturaleza no tiene piedad. El título de la pintura lo dice todo: es lo que siente la madre ante el cuerpo de su criatura y lo que sentimos nosotros al contemplar la escena.

EL HUÉRFANO

Prácticamente el mismo tema que en la obra anterior, pero con los papeles invertidos. Los cuervos, cuyo negro plumaje presenta siempre un atractivo contraste con la nieve, son los emisarios de la muerte. El rostro de dolor en el joven cordero es casi humano. Si una madre sufriendo la pérdida de una cría es una escena que rompe el corazón, ésta lo hace el doble, pues sabemos que la frágil criatura sobreviviente se encuentra completamente vulnerable ahora que está sola en el mundo.

SYDNEY MORTIMER LAURENCE 
(1865-1940)

LA ESTRELLA POLAR 

Pasemos ahora a una ronda rápida de artistas, con una obra por cada uno. El primero es Laurence, un artista estadounidense que se especializó en los paisajes de Alaska. Me gusta mucho esta pintura; no es particularmente melancólica, pues el bosque de coníferas que rodea una acogedora casita se ve aún vivo y el cielo estrellado es hermoso. Pero no es una imagen idílica ni excesivamente colorida como las que suelen mostrase en estas fechas de felicidad artificial. Es, simplemente, una escena hiperbórea.

LUDVIG MUNTHE 
(1841-1896)

PATINANDO AL ATARDECER

Quizá el tema de la pintura no sea demasiado darks; después de todo, este pintor alemán de origen noruego simplemente nos está mostrando a un grupo de personas patinando sobre un laguito congelado. Entonces, ¿por qué se siente inquietante? Será quizá por el claroscuro que contrasta rojo con negro, el contorno de la mansión que parece sacada de la portada de un libro de terror, la silueta todavía más lejana de la ilgesia gótica o las ramas desnudas de los árboles. Es decir, el título de la obra nos está diciendo "aquí nomás hay personas divirtiéndose", pero los elementos de la misma, que remiten a imaginería siniestra, parecen incongruentes con tal momento lúdico.

SEYMON SERGEIEVICH PLATONOV 
(1860-1925)

PAISAJE DE INVIERNO

Si alguien puede hablarnos de la crudeza del invierno, ése es un ruso. Los paisajes del país eslavo se mezclan necesariamente con el folklor de sus gentes, cuya portentosa imaginación ha poblado los bosques por igual de criaturas fantásticas y brujas monstruosas. Este bosque nevado, con una solitaria cabañita en el fondo, bien podría ser el hogar de la mítica Baba Yaga. O simplemente la vivienda de un campesino muy pobre y poco habituado al contacto humano en una tierra inhóspita. Entre los árboles desnudos y ennegrecidos, la luz del sol parece una mancha de sangre bermeja.

VALENTIN RUTHS 
(1825-1905)

EL INVIERNO

Esta pintura parece, a primera vista, un paisaje montañoso como tantos otros. El invierno epónimo no parece demasiado crudo, pues aún se aprecia el follaje de los árboles y algo de verdor en las laderas de las montañas. Entonces ves los ataúdes. ¿Por qué están ahí, a la intemperie? Ni siquiera se ve cerca un cementerio o una cripta. ¿Qué significan? Están cubiertos por una fina capa de nieve, por lo que deben tener algún tiempo ahí, por lo menos antes de esta primera nevada. El que estén todos juntos indica que sus ocupantes murieron más o menos al mismo tiempo. Que no hayan sido enterrados sugiere que no quedaba nadie para hacerlo. En nuestros tiempos de pandemia, las imágenes de cajas amontonadas esperando sepultura es una que conocemos bien y que provoca escalofríos.

LOVELL BIRGE HARRISON 
(1854-1929)

VÍSPERA DE NAVIDAD

Ahora sí, no sólo temas invernales, sino expresamente navideños a partir de la obra de este artista nortamericano. Como muchos otros paisajistas de finales del siglo XIX y principios del XX, Harrison adoptó el estilo que se conoce como "tonalismo", caracterizado por el uso de tonos grises, azules o marrones que daban a sus obras atmósferas oscuras y brumosas. Aunque el título de esta pintura habla de la Noche Buena, fuera de la nieve nada nos indica que estamos en la época navideña. Evidentemente, en esta diminuta aldea no se necesita tanta prafernalia como en nuestros tiempos para recibir la Navidad.

OTTO LUDVIG SINDING 
(1842-1909)

PELEA EN UNA FIESTA DE NAVIDAD

Inserte chistes sobre los terrenos del abuelo. Sabemos bien que las celebraciones navideñas no son esos momentos de paz, armonía y unión familiar que los comerciales de Coca-Cola nos quieren vender. Siempre hay algún par de hermanos que no se llevan bien, algún matrimonio a punto de tronar, alguna nuera harta de la pasivoagresividad de la suegra, y un montón de situaciones por el estilo. Súmele a ello el consumo de alcohol y el estrés que de por sí nos provocan las fiestas y tendremos todo lo necesario para que la trifulca estalle en cualquier momento. Por eso nos gusta esta pintura navideña del artista noruego Sinding: es brutalmente honesta. Y aunque no sabemos qué provocó la bronca, adivinamos que no debe ser algo muy ajeno a lo que conocemos por chisme o experiencia.

OTTO HESSELBOM 
(1848-1913)

NOCHE BUENA ANTE LA TUMBA

Finalizamos con una nota triste. Esta pintura del artista sueco nos recuerda que la Navidad es un momento de extrema nostalgia y melancolía para muchas personas, en especial quienes tienen problemas con sus familiares, se encuentran lejos de sus seres queridos o han perdido a alguien en estas fechas. La pintura es una perfecta representación de este sentimiento. Una figura masculina está postrada frente a una tumba. ¿Quién está en ella? ¿Su pareja, un hijo, un hermano o mejor amigo? No lo sabemos, pero sí que es suficiente el dolor que siente para doblegarle y hacerle caer de rodillas. El arbolito decorado sólo hace que las escena sea todavía más trágica.

Con esto terminamos la muestra de arte invernal y navideño lúgubre. Espero que hayan encontrado belleza en estas obras, que hayan visto expresados sus propios sentires, que algo en sus almas se haya movido. Ojalá se animen a compartir sus impresiones. Feliz inicio de año.


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2 comentarios:

gt7h1 dijo...

Respecto a "El Invierno" de Valentin Ruths, ¿no podría ser de ataúdes que no han sido enterrados porque la tierra está congelada? Me parece recordar que en algún lado vi, (muy probablemente en el canal de Youtube de Ask a Mortician; tristemente no recuerdo el video concreto), que algunos cementerios tenía un edificio reservado para dejar los cuerpos en invierno, porque era imposible abrir la tierra. Y las bajas temperaturas los conservaban hasta la primavera, cuando ya era viable excavar.

Maik Civeira dijo...

Eso bien podría ser. Excelente aporte, gracias.