Sin camino a casa: ¿Por qué Spider-Man es tan importante? (Conclusión) - Ego Sum Qui Sum

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jueves, 27 de enero de 2022

Sin camino a casa: ¿Por qué Spider-Man es tan importante? (Conclusión)


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¡Hola, pacientes de aracnofilia! Hemos llegado al tercer y último capítulo de esta serie en la que recorremos la saga cinemática del Hombre Araña para entender la importancia y el significado de este superhéroe. Si se las perdieron, aquí están la primera parte y la segunda. Como habrán visto, no estamos conformándonos nomás con reseñar cada película, sino que procuramos enmarcarlas en su contexto.

 

Así pues, antes de pasar a la entrega más reciente del Arácnido en el Universo Cinemático de Marvel, tenemos que detenernos un momento para hablar del concepto del multiverso, cómo ha sido usado en los cómics de superhéroes y cómo evolucionó a partir de la necesidad de explicar que diferentes versiones de un mismo personaje coexistieran en distintos medios y hasta pudieran encontrarse. Originalmente quería incluir un apartado dedicado a ello, pero como es costumbre, me quedó un tratado largo y sesudo, que pueden leer completo aquí. A continuación retomaré algunos puntos básicos.

 

V. HACIA EL ARACNOVERSO

 


El primer antecedente del Spider-Verse se dio en la última temporada de la serie animada de Spider-Man (1994-1999), en un arco argumental en el que nuestro Spidey principal debe hacer equipo con versiones de sí mismo provenientes de universos paralelos para derrotar al poderoso Spider-Carnage. Esta alianza de alternos incluía a un Hombre Araña en armadura de Iron Man, a otro que había adoptado los brazos mecánicos del Doctor Pulpo y a uno más que era simplemente un actor que interpretaba al superhéroe, un personaje ficticio en su mundo.

 

Mucho después, en 2010, salió el videojuego Spider-Man: Shattered Dimensions, en el que figura una alianza de algunas de las versiones de Spidey más populares en los cómics: estándar, Ultimate, 2099 y Spider-Noir. La historia del juego fue escrita por Dan Slott, quien después sería el autor principal de la saga Spider-Verse en los cómics.

 


Ésta por fin vio la luz entre 2014 y 2015 como un magno evento de proporciones épicas. Decenas de personas arácnidas de múltiples líneas temporales y universos paralelos unen sus fuerzas contra una familia de vampiros cósmicos que quieren alimentarse de ellas. No sólo incluye mancuernas entre los Hombres-Araña alternativos que ya habíamos visto en los cómics, sino que introdujo a nuevos personajes, como la favorita de las masas: Spider-Gwen. Y todavía fue más lejos al incluir versiones que se habían originado en otros medios, como las series de TV y las tiras de los periódicos.

 

Creo que mi subtrama favorita es en la que Miles Morales y el Peter Parker chistosón de la serie Ultimate Spider-Man tienen que ir brincando por el multiverso y reclutando aliados. Así es como llegan al mundo de la serie animada de los 60 y podemos ver a estas dos encarnaciones de Spidey (las más modernas en ese momento) convivir con una de las más clásicas. Es una preciosidad ese cómic.

 


Lo único que extrañé fue la versión de la serie animada de los 90 y la de Spectacular Spider-Man, que es considerada por los fans la mejor del Arácnido. Supongo que no querían opacar al de Ultimate, que en ese momento era la serie que se transmitía. Ah, lo que sí me rompió el corazón fue que (spoiler), mueren un chingo de Hombres-Araña de diferentes universos, y cada muerte duele, pero en especial la del protagonista de Spider-Man and his Amazing Friends, porque fue ésa mi primera serie de Spidey.

 

El evento fue tan exitoso e influyente que de inmediato tuvo secuelas, spinoffs e imitaciones, tanto en Marvel como DC (estoy seguro que la idea de Metal Nights, con los Batman malignos de muchos universos, vino de ahí). Es uno de los pocos mega-eventos comiqueros que he leído en los últimos años y de los que más me han gustado. Me pareció tan bonita la idea que pensé que merecía ser adaptada a la pantalla grande. Así, después de ver Homecoming en 2017 escribí lo siguiente:

  


Ok, no quiero insinuar que el mundo me debe a mí la idea de una película del Spider-Verse, pero si ustedes ñoños quieren hacerme una estatua en algún lado no me quejo. No, ya en serio, en realidad estoy seguro de que muchos fans tuvimos ideas similares y que ésas estuvieron flotando en el aire (y circulando en redes) de aquí para allá hasta que lograron materializarse, primero como la película animada Into the Spider-Verse de 2018, y ya en 2021 como No Way Home.

 

Sobre la primera, ¿qué les puedo decir? Es una cosa absolutamente hermosa. Como se ha dicho, es la mejor película de Spider-Man, uno de los mejores largometrajes animados de la década y una de las mejores cintas de superhéroes de la historia. No hay nada en ella que no sea estupendo, ya sea la animación, el diseño de personajes, la historia, el humor, el drama, las secuencias de acción y el desarrollo de sus temas y protagonistas. Casi sólo puedo repetir lo que dije en la reseña que escribí después de verla:

 


Lo fantástico de esta película es que, a pesar de estar trabajando con personajes que conocemos muy bien, logra sorprendernos. Ni Miles Morales ni Peter Parker son tomados tal cual de ninguna de las versiones que hemos conocido, ya sea en Marvel, Ultimate, las series o las películas: hace mezclas creativas y te agarra desprevenido cuando crees que ya sabes qué esperar.

 

Le habla al mismo tiempo a dos generaciones: a los chavitos y adolescentes, que miran con asombro y algo de miedo el mundo que tienen por delante, inseguros todavía de lo que quieren llegar a ser; pero también a los viejos millennials y genexers que ya sentimos que la vida nos ha madreado (y engordado) mucho. Peter y Miles encuentran el uno en el otro una fuente de inspiración y propósito en un momento de sus vidas en el que ambos están desorientados.

 


Los respectivos argumentos de la saga de cómics y de la peli animada son completamente distintos. Lo que tienen en común entre sí, y donde radica su brillantez es que ambas manejan como tema central una cuestión: ¿Quién es Spider-Man? ¿Qué es lo que hace que este superhéroe sea quien es? ¿Y por qué es tan importante para nosotros?

 

Creo que esta peli en particular nos responde que cualquiera puede ser Spider-Man. O casi cualquiera. Más bien, parafraseando a Auguste Gusteau (¿o fue Anton Ego?), un héroe arácnido puede surgir de cualquier parte. Es decir, a cualquier persona puede picarle una araña radiactiva, ése es un hecho fortuito. Pero convertirse en alguien heroico no es tan extraordinario.

 


Peter Parker aprende por las malas que el bien propio depende del bien del prójimo. Pero ésa es una lección que mucha gente puede llegar aprender por sus propias experiencias, y la experiencia de perder a un ser querido ante el crimen o la injusticia no es tan extraordinaria para la gente común. No puedes andar por la vida sólo ocupándote de tus propios asuntos, sino que tienes que ver por tu vecindario, tu barrio. Y a Spidey su barrio lo respalda. Que la araña pique a Peter, a Gwen o a Miles es lo de menos. La idea es que las personas comunes y corrientes son fundamentalmente buenas y harán lo que es correcto. Por eso es tan importante que haya tantas versiones de Spidey: casi todos tendremos una con la cual identificarnos, así sea el adolescente inseguro, la niña genio, la chica ruda o hasta el señor cuarentón que siente que ya pasaron sus mejores años.

 

Hay algo más en la esencia de Spider-Man: la tragedia y el sacrificio. A todos los Spidey los hermana alguna pérdida que marcó sus vidas. Sin embargo, no buscan venganza, sólo hacer el bien, y para ello a menudo sacrifican lo que les haría más felices. Es de lo que trata No Way Home, que es a donde queríamos llegar. Aguas, que vienen spoilers, aunque creo que si a estas alturas no la han visto es porque probablemente no les interesa mucho…

 

VI. DE REGRESO A CASA

 


Primero, quiero ofrecer mis más sinceras disculpas a todos los fans de Spidey que durante meses estuvieron asegurando que Tobey y Andrew aparecerían en esta película, y que también veríamos a Matt Murdock y a Eddie Brock. Yo siempre les dije que no tenían razones para creer eso más que rumores alocados y sus deseos de verlos realizados. Les llamé necios por creer que Andrew mentía cuando negó su participación en la peli y los amonesté por no practicar un sano escepticismo. Y resulta que todos los rumores eran ciertos. Resulta que las fotos filtradas eran verdaderas. Ustedes tenían razón y yo estaba equivocado. Soy un borrico. Ahora no puedo volver a descartar ningún rumor por más loco que sea; ya no sé qué es real y qué no. *Se estremece en posición fetal*

 

Ahora, la pregunta es: ¿Los fans adivinaron lo que iba a suceder en esta peli? ¿O más bien los productores pusieron atención a lo que los fans querían y lo hicieron? Ah, eso es algo a lo que tendremos que volver más adelante, porque tiene algunas posibles implicaciones sobre el futuro del cine.



Por ahora concentrémonos en la película. ¿Y qué me pareció? ES ASOMBROSA. Miren, en sí no es una obra maestra del séptimo arte, pero sí es una especie de milagro. Recuerden que tanto Spider-Man 3 como The Amazing Spider-Man 2 fracasaron en gran parte porque se excedieron en sus ambiciones y metieron demasiados personajes y subtramas. No Way Home tiene demasiados personajes y subtramas. Es un triunfo de sus creadores que funcione tan bien, incluso si por momentos se desequilibra el ritmo o tiene algunos agujeros argumentales.

 

Hablando de eso: ¡NITPICKING! Si se supone que el hechizo traía de otros universos a quienes supieran que Peter Parker es Spider-Man, ¿por qué vino Electro, quien nunca lo supo? ¿Cómo es que el Doc Ock sabía lo que había pasado con Norman Osborn si Peter mantuvo las circunstancias de su muerte en secreto? Aunque Spidey cure a los villanos, si los envía al mismo momento del que fueron extraídos, ¿no mueren de todos modos? Y si no mueren, ¿no estaría creando un montón de líneas temporales variantes? ¿Por qué Ned, por más mágico que sea, pudo abrir un portal de pura chiripa, habilidad que al Hechicero Supremo le costó un huevo aprender? Vamos, para empezar, ¿por qué un hechizo para borrar recuerdos puede abrir el multiverso?

 

Éstas y otras son preguntas que jamás obtendrán respuesta, ¿está claro? Y la verdad no importa. Después de todo, un hechicero lo hizo. Literalmente. Pero si quieren pueden revisar las respuestas rebuscadas que han dado los geeks aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

 


Ok, al grano. Decía que No Way Home debía haber sido un desastre por la cantidad de subtramas y personajes que tiene. No sólo están los tres Hombres-Araña y los cinco villanos, sino el Doctor Strange y Wong, J.J. Jameson, MJ y Ned, la tía May y Happy, el resto de personajes secundarios de las otras entregas de Spidey del MCU y la lola de Ned. Joder, esta película tiene un reparto más grande que las dos primeras de los Vengadores. Y logra integrarlos a todos orgánicamente en una sola narración, porque la peli está dividida en tres actos muy bien estructurados.

 

El primero se trata de los problemas de Peter después de la exposición pública de su identidad. Esta parte nos permite despedirnos de los profesores y compañeros de la escuela de Peter, a los que ya habíamos conocido y tomado cierto cariño. Es bonito que no los desaparezcan así nomás, sino que podamos verlos e interactuar entre sí y con Peter una vez más. De pilón, nos dan una breve pero súper bien aprovechada escena con el Matt Murdock de Charlie Cox.

 


El segundo acto trata del hechizo que sale mal y la llegada de los villanos a los que hay que capturar y curar. Aquí realmente arranca la película que moríamos por ver, y es donde empieza a sorprendernos. Este acto nos regala una improbable batalla entre el Doctor Strange y Spider-Man, que este último gana de la forma más nerd posible, pero eso apenas es un extra. El meollo es la aparición de personajes de las otras series cinemáticas, interpretados por sus actores originales. Y amé absolutamente todos estos momentos.

 

Sí, Lizard y Sandman están medio como extras, pero pedirles más ya sería quisquilloso. Tenemos al Doctor Pulpo de Alfred Molina, al Duende Verde de Willem Dafoe y al Electro de Jamie Foxx en las mismas escenas. ¡Es que es increíble! Actores de primerísimo nivel, poniendo todo para interpretar a villanos de caricatura con profesionalismo y dignidad. No los meten ahí nada más sin rima ni razón, sino que la película usa sus personalidades y sus motivaciones como parte integral de la trama.

 


Este Peter se enfrenta a un dilema moral que las otras películas se habían ahorrado al simplemente hacer que los villanos se murieran solitos por sus propias acciones. Los enemigos del más joven Spidey se habían vuelto criminales por elección propia, pero a los provenientes de los otros universos unos accidentes les habían trastornado la mente. Ahora Peter tiene la oportunidad de ayudarlos, y la decisión de hacerlo es un ejemplo de heroísmo propio del Spider-Man de los cómics que no habíamos visto mucho en las adaptaciones, uno que no implica habilidad en combate sino compasión.

 

Por cierto, me encantó cómo Ned y MJ se integran a la trama mejor que nunca. Ellos y Peter tienen una vibra muy Harry-Ron-Hermione que se me hizo adorable. Es conmovedor ese momento en que logran ayudar Otto y por primera vez se acallan las voces que habían estado torturándolo. Electro, por su parte, queda reivindicado como villano, no sólo porque se ve más chido, sino porque hacen ese cambio de imagen parte de la motivación de un personaje que toda su vida se había sentido como un don nadie.

 


Como anotación, ese diálogo entre Sandman y Electro, en el que uno explica que cayó a un súper colisionador y el otro que cayó en un tanque de anguilas eléctricas mutantes, para al final rematar con “hay que fijarte en dónde caes”, me pareció delicioso, porque abraza lo absurdos que son los orígenes de los superpoderes en los cómics.

 

Por supuesto, es Willem Dafoe quien se roba todo este acto central con su genial interpretación, la cual, me atrevo a decir, incluso supera a la original. Además le escribieron los mejores diálogos. Este Duende Verde da todavía más miedo que hace veinte años y, aunque sus escenas son pocas, Dafoe lo eleva de un villano medio ridículo al nivel de los mejores que hemos visto en el cine de superhéroes. Tan cabrón que hasta chinga a Strange por un momento.

 


Y es que el Duende Verde / Norman Osborn es el máximo enemigo de Spider-Man. En los cómics es quien más le ha jodido la vida a nuestro héroe. Pero nadie más que Willem Dafoe podría haberlo encarnado en el cine. Así que la decisión es una puta genialidad: traigan al primer antagonista del primer Spider-Man y conviértanlo en el villano definitivo de todo el Aracnoverso. Tan definitivo que asesina a la tía May.

 

Ésa fue otra de las decisiones más sorpresivas y atinadas de esta película. En vez de repetir la historia del tío Ben, le da ese papel a May. Es ella quien tiene un trabajo en una organización que ayuda a las personas, es quien enseña a Peter que es su deber ayudar a alguien si puede hacerlo y quien enuncia la frase que habíamos esperado tanto escuchar: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

 


Podríamos argumentar que la muerte de May es todavía una experiencia más terrible para este Peter de lo que fueron las pérdidas de los tíos Ben fue para los otros dos. Porque en estos casos, Ben murió indirectamente por causa del egoísmo de su sobrino. Pero este Peter estaba tratando de hacer lo correcto, estaba tratando de ayudar a los demás, y parecería que la vida lo castigó por eso. Es comprensible que el chaval quede lleno de rabia y deseo de venganza, a pesar de que la misma May, herida de muerte, le insiste en que siempre hay que hacer lo correcto sin importar las consecuencias. Sería necesario que los otros dos Hombres-Araña terminen de enseñarle la lección.

 

Entonces viene el tercer acto y, la verdad sea dicha, es bellísimo. Es increíble la química que tienen Tobey, Andrew y Tom en pantalla. En verdad se sienten como hermanos perdidos que se reencontraban después de mucho tiempo.

 


Aquí estoy de acuerdo con quienes dicen que este último acto se lo roba el Spidey de Andrew Garfield. Fue donde me di cuenta que el chaval siempre había sido un excelente Hombre Araña, y el problema era que le habían dado malos guiones. Es él quien tiene todo un arco de personaje en sólo un tercio de la peli. Viene todo jodido de la pérdida de Gwen e inseguro de su valía como héroe, pero tiene la oportunidad de aliviar un poco su dolor y resarcirse del sentimiento de culpa y fracaso al rescatar a MJ.

 

El Spidey de Tobey es a quien más ganas tenía de ver, y no me decepcioné, pero es también, de los tres, el personaje que menos se desarrolla. Está ya bien establecido y no tiene mucho hacia donde crecer, así que funge aquí como un mentor sabio y experimentado, más en control de sus acciones y emociones que sus contrapartes más jóvenes. Por eso es una chulada que sea él quien reivindica al Spidey de Andrew diciéndole que no dude de sí mismo porque “eres asombroso” y quien detiene al enfurecido Spidey de Tom cuando estaba a punto de matar al Duende Verde.

 

Podría pasarme toda esta reseña enumerando momentos preciosos que de sólo recordarlos se me eriza la piel. Así que simplemente lo diré de esta manera: No Way Home supo aprovechar a cada uno de sus personajes al máximo, por quiénes son y por lo que significan. Nomás por eso merece todos los aplausos.

 


Amé lo que esta alianza de héroes simboliza: un pase de estafeta. He aquí a los Hombres-Araña del pasado compartiendo sus conocimientos con el más joven de ellos, dándole una palmadita en la espalda y diciendo “es tu turno”. El Peter más joven deja de ser el niño mimado que anhela impresionar a sus mayores para convertirse en el héroe que todos conocemos y amamos. Recoge las enseñanzas de la tía May y de sus dos “hermanos mayores” y lleva a cabo el máximo sacrificio que cualquier Hombre-Araña hubiese hecho en el cine: renuncia a todo para mantener al universo y a sus seres queridos a salvo. Porque Spider-Man es quien hace lo correcto cueste lo que cueste.

 

No Way Home se siente de verdad no sólo como una película del MCU y de su Spider-Man, sino como la culminación de las otras dos series del Arácnido. De esta manera, el arco de personaje del Spidey de Tom se vuelve metaficcional; no sólo crece por lo que vive en su propia historia, sino que ésta crece a partir de las historias que le precedieron, que comunican toda su fuerza a este último episodio. Es la consolidación no solamente de este Spider-Man en particular como personaje, sino de Spider-Man como un símbolo tan importante para todos nosotros.

 

VII. ¿CONCLUSIÓN?



Volvamos a la cuestión: ¿Los fans adivinaron lo que iba a suceder en esta peli? ¿O más bien los productores pusieron atención a lo que los fans querían y lo hicieron? Podría ser un poco de ambos, pero me inclino a pensar que fue más bien lo segundo. Si esto es así, ¿qué significa para el futuro del cine? ¿Cada película será el resultado de estudiar los deseos del público y cumplirlos, como un Santa Claus que lee cartitas y entrega sobre pedido? Esto da un poco de miedo, porque podría significar que veamos cada vez menos propuestas arriesgadas y más fan service complaciente.

 

Esto puede producir tanto películas buenas como malas. Por ejemplo, The Rise of Skywalker fue una película diseñada por completo a partir la respuesta del público a The Last Jedi, y es una completa basura que insulta la inteligencia de los fans. Pero No Way Home y (me atrevo a argumentar con mucho texto) la edición de Justice League de Zack Snyder muestran que, partiendo de lo que quieren los fans se pueden crear proyectos que funcionen. Después de todo, tener que cumplir con ciertas expectativas alocadas y lograr que salga bien, que al mismo tiempo sea satisfactorio y sorprendente, es un reto de creatividad.

 

Tomemos, por ejemplo, el nuevo género que ha sido llamado sardónicamente “orgía de propiedades intelectuales”, en el que un estudio suelta en una sola película montones de cameos y referencias a personajes y obras de las que tienen los derechos. Son películas como The Lego Movie, Ready Player One, Ralph Breaks the Internet y Space Jam: A New Legacy. La película de Lego es muy divertida y me parece admirable que sus creadores hayan logrado meter de contrabando un mensaje anticorporativo en algo que es prácticamente un comercial de juguetes de dos horas. Pero todas ellas se caracterizan por atiborrar imágenes reconocibles sin hacer nada con ellas; Gandalf, los Picapiedra, Mad Max y las princesas Disney están allá para que el público señale la pantalla y grite “ahí están”, mas nunca se explora la identidad de estos personajes ni su significado. En cambio, No Way Home se trata por completo de quién es Spider-Man y por qué significa tanto para nosotros. Así que no, no todo fan service y no todo crossover de propiedades intelectuales es igual.

 


Pero eso no quita el peligro de que las salas de cine terminen inundadas de productos hechos a la medida, sin nada que rete las expectativas del público y que le muestre que puede amar algo que antes ni se le había ocurrido desear. Claro que esto sería algo que afectaría solamente al ala más comercial, y que siempre existirá un cine más de autoría y experimentación. Pero el cine comercial también alguna vez fue un espacio para la creatividad y la exploración de nuevos territorios. En especial en los géneros fantásticos y de aventuras podía presentar propuestas novedosas que rompieran moldes y que después se convertieran en clásicos. Pensemos, por ejemplo, en las películas de Steven Spielberg, George Lucas, Tim Burton, Ridley Scott o James Cameron del último cuarto del siglo XX. Hoy ya nunca se ven películas que no formen parte de una franquicia preestablecida.

 

Para bien o para mal, No Way Home es una película que no se sostiene por sí misma, en una serie que no se sostiene por sí misma. De por sí la trilogía de Spidey en el MCU tiene sentido sólo en el contexto de las otras entregas de Marvel; ahora requiere de otras dos series, otras cinco películas, para completar su significado. Doctor Strange in the Multiverse of Madness parece que va a ser esto mismo elevado al cuadrado. ¿Es éste el futuro de Marvel?

 


Desde hace tiempo que existe una queja entre los fans del cómic de superhéroes: que depende más de eventos que de historias. Que, en vez de preocuparse por construir buenos y novedosos relatos, desde hace mucho que se basa en grandes eventos con cientos de personajes y catástrofes cósmicas para llamar la atención. ¿Corremos el riesgo de que el cine de superhéroes vaya por este lado?

 

Bah, pero a lo mejor no hay necesidad de ponernos apocalípticos. Puede ser que esta tendencia se agote y pase, como todo. Además, nunca le atino al futuro, porque yo no entiendo a la gente, caray. Por lo pronto, estoy agradecido de que exista esta película, y aunque no todo lo que haga Marvel a estas alturas me interesa, sí hay proyectos que me emocionan mucho. Quién sabe, con esto del multiverso quizá todavía queden agradables sorpresas por delante.

 

FIN

 

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