viernes, 25 de octubre de 2019

Imaginerías macabras pero sexis

Saludos, criaturitas de la noche. Continuamos con la recopilación de arte que ha aparecido en mi página a lo largo de los años. En esta ocasión, les traigo una selección especial de obras pictóricas para este Halloween. Se trata de una colección en la que lo sexi y lo macabro se fusionan, una mezcla ganadora, puesto que lo macabro hace que todo sea más sexi, cómo no. La oscuridad puede ser tremendamente seductora, como una larga tradición de creencias en demonios tentadores nos puede comprobar. Después de todo, la religión, al hacer una equivalencia entre demoniaco, malvado y sexual, sólo ha logrado que las tres sean atrayentes por igual.


La visión de Fausto, de Luis Ricardo Falero (1851-1896). Este pintor español del siglo XIX nos trae una escena de la leyenda del doctor Fausto, el mítico alquimista y astrólogo que hizo un pacto con Mefistófeles, príncipe del Infierno, para alcanzar el conocimiento ilimitado y placeres mundanos. Su historia ha sido retomada por escritores como Christopher Marlowe y J.W. von Goethe. En esta pintura podemos ver lo que Fausto ve, una clásica representación del sabbath de las brujas, en el que mujeres, viejas y jóvenes, realizan una orgía con demonios, vuelan por los aires en escobas o a lomos de animales como machos cabríos y alcanzan el éxtasis demoniaco. Sobre todo se ve que la señorita de la esquina inferior izquierda la está pasando muy bien.



Drácula y su víctima, de Clyde Caldwell (n. 1948). Este artista estadounidense se especializa en obras de fantasía. De hecho, lo estaba considerando para mis colecciones de arte erótico y fantástico (parte uno, parte dos), pero creo que quedará para otra ocasión. Aquí podemos ver al Conde Drácula llevando entre sus brazos a una hermosa joven, desvanecida. El escenario recuerda al cine de horror clásico de Universal Pictures y Hammer Films, altamente estilizado, con una imaginería propia de Überwald, la arquetípica tierra del horror gótico. Fueron precisamente las cintas de Hammer las que contribuyeron a mezclar el horror gótico con el erotismo más sensual en la imaginación pop del siglo XX.



La Muerte y la doncella, de J.P. Lynch (n. 1962). Se trata de un tema muy popular en la historia del arte, que desciende de las representaciones medivales de la "danza macabra", en la que los muertos y la muerte danzan para recordar que esta vida es pasajera y que los dedos de la parca alcanzan a todos por igual, jóvenes y viejos, ricos y pobres, hermosos y feos. El tema de la doncella y la Muerte se popularizó a partir del Renacimiento. Supongo que su impacto proviene del contraste entre la belleza de la joven y la depcrepitud del esqueleto viviente que representa a la Muerte. El pintor alemán Lynch nos trae una de las rendiciones más siniestramente eróticas.



Ella, de Gustav-Adolf Mossa (1883-1971). Existe un poema muy famoso de Charles Baudelaire titulado La giganta, en la que el poeta imagina lo hermoso que debía haber sido vivir a la sombra de una mujer colosal y acurrucarse en su seno como un gato perezoso. Pero a Mossa esto no le parecía divertido. El artista francés cosnideraba que la sociedad de su tiempo era decadente y creí que la "nueva mujer" de principios del siglo XX era perversa y peligrosa. Dedicó su etapa simbolista a retratar a femme fatales, mujeres seductoras y perversas de la mitología. Una de ellas, es la giganta de Baudalaire, aquí representada (con todo y su gato en el regazo) como un ser apocalíptico sembrando muerte y destrucción. Ahora bien, no sé ustedes, pero me parece que, a pesar de la intención misógina, esta imagen, como otras "mujeres fatales" de Mossa, resultan inintencionadamente empoderadoras.



El ángel caído, de Alexandre Cabanel (1823-1889). Esta pintura ya se las había compartido en mi colección de arte que trata del diablo y el infierno. Aquí tenemos a Lucifer, recién expulsado del paraíso. Cuenta como sexi porque, caray, nomás miren el cuerpatzo de este muchachón, trazado por el pincel del artista francés. Se decía que Lucifer era el más hermoso de los ángeles antes de la Caída y esta pintura lo retrata muy bien. Pero no es sólo la belleza viril del joven Príncipe de las Tinieblas; es su poderosa mirada, semioculta por el gesto de ira y desprecio con que mira a los ángeles que conservaron el Cielo. Es esa cara de chico malo y peligroso (un poco Anakin Skywalker, ¿no creen?), lo que resulta tremendamente seductor.



El sueño de la esposa del pescador, del japonés Katsushika Hokusai (1760-1849). Si alguna vez habían tenido la duda de saber de dónde salió el hentai de tentáculos, he aquí la respuesta. Esta obra del japonés Hokusai nos muestra el ensueño de una mujer, en la que recibe las atenciones de un galante octópodo. Por la forma en la que está hecha la imagen, se puede ver que la mujer no está asustada ni sufriendo un ataque (a diferencia de mucho del porno de tentáculos), sino que, por el contrario, da la bienvenida a su amante cefalópodo y dsifruta del intercambio. Ya había hablado de esta pintura cuando traté el tema del erotismo entre monstruos y mujeres hermosas



La Muerte espiando a los amantes, del alemán Michael Hutter (n. 1936). De nuevo, el fascinante contraste entre la belleza de la juventud, ahora representada por una pareja haciendo el amor en el bosque, y la decrepitud de la Muerte. Así andamos todos nosotros, incluso los enamorados, pues la Muerte nos acecha incluso en los momentos en los que nos sentimos más vivos. La Parca, sin embargo, ¿está simplemente esperando el momento de cosechar sus almas? ¿O está atestiguando el acto amatorio, una experiencia vital que sabe que jamás podrá tener? ¿Es envida o morbo lo que hay en su mirada vacía? Para escenario de este perturbador momento, el pintor alemán crea imimágenes de fantasía surrealista, que parecen una mezcla entre los delirios medivales del Bosco y la representación de mundos alienígenas en la cienca ficción moderna.



Señal furtiva, de Luis Royo (n. 1954). Ésta es una obra ya clásica del artista español, de quien hablé en aquella entrada sobre arte erótico fantástico. Royo se caracteriza por la influencia del cyberpunk y el gótico en sus obras, mismas en las que abundan imágenes de mujeres hermosas que entran en contacto con seres menos celestiales. En este caso vemos a una mujer uniéndose con un demonio. No se trata de una agresión, como se puede notar en la cara de éxtasis de la joven, además de que queda claro quien preparó la sesión invocatoria con velas rituales. El escenario se difumina en el humo de éstas, que forman la imagen de una calavera con el pentagrama satánico. Pura brujería de la buena, pues.



Anima mundi, de Roberto Ferri (n. 1978). Este pintor italiano ha ganado mucha notoriedad gracias a la difusión de su trabajo en las redes sociales. Casi cualquiera de sus obras podría estar en esta colección, ya que lo macabro y lo erótico se funden en ellas. Ferri recupera un estilo que recuerda a las corrientes artísticas que van desde el barroco del siglo XVII hasta el simbolismo del siglo XIX, más que a las vanguardias experimentales del arte en el siglo XX. En la imagen vemos a una mujer alada (¿un ángel? ¿un súcubo?) sentada en el pecho de un hombre (¿agonizante? ¿adormilado? ¿sometido por ella?). El título de esta obra significa "el alma del mundo" ¿qué podrá significar? 



Lilith y Eva, de Yuri Klapoukh (n. 1963). Cuenta la leyenda que antes de Eva hubo otra mujer: Lilith, quien fue repudiada por Adán y expulsada por Dios del paraíso porque no se quiso someter a los designios de su hombre (y porque quería coshar de vaquerita y no de misionero). En realidad, Lilith tiene su origen en la mitología mesopotámica, donde era la principal doncella de Inanna o Ishtar, diosa de la fertilidad y el erotismo. A los hebreos antiguos eso de las deidades femeninas no les molaba, y menos que quisieran coshar, así que decidieron convertir a Lilith en un demonio de la noche. En esta reinterpretación del artista ruso, Lilith aparece seduciendo a Eva, liberándola del yugo masculino de Adán y Yahavé. ¿Notaron que hay una quinta mano en la escena? ¿De quién será?



Enjambre, del estadounidense Adam Miller (n. 1979). Otro pintor que recupera la tradición artística de siglos pasados, en particular del barroco, como se parecia en el enmarcado oval de esta obra. Con una ciudad industrial de fondo, vemos a un enjambre de figuras humanas desnudas, revoloteando por los aires en una evidente agonía, desenvolviéndose tal como lo hace el enjambre de abjeas que zumba cerca. ¿Qué significa esta inquietante imagen? ¿Es alguna alegoría de la industrialización y sus crímenes contra la naturaleza? ¿Las figuras humanas están siendo atacadas por las abejas? ¿Son las abejas las que se convierten en personas? Todo es macabro, ¿pero es sexi? ¿Qué opinan ustedes?


La mujer maldita de Octave Tassaert (1800-1874). Esta pintura se ha vuelto muy popular recientemente, redescubierta en las redes sociales. Respondiendo a su título, el comentario más común que he leído de parte de las mujeres que ven esta obra va en la línea de "pues no parece muy maldita". ¿De dónde salió esta pintura? Su autor, un poco conocido artista francés delsiglo XIX, nunca conoció más que un modesto éxito durante un breve periodo de su carrera, y se suicidó desesperado por la acumulación de fracasos. La pintura es imposible de encontrar en redes en alta resolución, y es difícil saber quién fue la primera persona en subirla a Internet y llamar la atención sobre ella. 

El título parece referirse a la creencia tradicional de que una persona "maldita" es aquella acosada por demonios o espíritus malignos, algunos de los cuales se presentan en formas seductoras. Pero, en efecto, la mujer no parece estarlo pasando mal. Un artículo de La Izquierda Diario señala que mucha de la obra de Tassaert criticaba duramente los valores hipócritas de la sociedad burguesa de su época. Así, bien puede ser que la evidente contradicción entre el título de la obra y el obvio placer erótico que emana de ella sea una forma de subrayar esa hipocresía mojigata. No es de extrañarnos que la obra fuera prohibida y censurada.



Vampiras, del artista danés Jonas Biörn. Como pilón, les dejo esta obra de un artista danés. No pude encontrar más datos sobre él. Verán, cuando empecé este proyecto en 2012, no tenía un criterio uniforme en la selección de imágenes, por lo que lo mismo podía poner alguna obra de arte clásico como alguna ilustración perrona (por eso también está aquí la de Caldwell), tanto pinturas como dibujos o ilustraciones digitales, tanto eroticonas con clase, como rayando en lo porno. Además, no me preocupaba mucho por averiguar del autor ni el contexto de la obra. Pues bueno, por eso aquí hay un par de vampiras dándose unos besotes riquísimos y sanguinarios. ¿Qué más quieren para pasarla bien este Halloween?


Espero que les hayan gustado estas imágenes, que los pongan en el humor adecuado para disfrutar de estas noches de brujas y que les inspiren muy hermosas pesadillas. Les invito a dejar sus comentarios. Si no lo hacen, el chamuco se los va a comer o algo. 



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