miércoles, 16 de octubre de 2019

El hombre que ríe



Asopotamadre, qué cansado es esto de hacer videos, caray. Teniendo que trabajar en los minutos que tengo libres entre clases o en los recreos, grabando en mi celular chino a la media noche cuando los niños están dormidos. Haciendo mis imágenes con Paint y Power Point... Bueh, considerando todo eso, no voy tan mal...

Joker está en carteleras y lleva semanas siendo el centro de una polémica / tren del mame. Como fan de DC no podía dejar pasar esta oportunidad. Aquí viene mi reseña de la película, pero sobre todo un análisis de las respuestas que ha desatado. ¿De qué formas diferentes puede interpretarse Joker?

Aquí está ya el video. Un agradecimiento especial a mi amigo Daniel Cuevas, que me está ayudando muchísimo con este proyecto. Para quienes prefieren leer, les dejo el texto que sirvió como guion aquí abajito.




EL HOMBRE QUE RÍE

Parte I: Explicar el mal

¿Qué es el mal? ¿Cómo surge? ¿Qué es lo que lleva a un ser humano a cometer actos atroces?

En el libro, Explaining Hitler, Ron Rosenbaum aborda el dilema ético de si es correcto tratar de explicar a Hitler. Es decir, si no será que, al hacer el intento de encontrar las razones detrás de las atrocidades cometidas por una persona, ya sea en la psicología, la biografía, la historia o el análisis sociocultural, no terminamos quitándoles la responsabilidad personal sobre sus actos, o incluso justificándolos.

Ante ese dilema, hay quien adopta la alternativa de entender a Hitler como un ser de una maldad excepcional e inexplicable. Simplemente era malvado. Pero Rosenbaum combate esa tentación, la cual nos resultaría cómoda, porque nos libra de considerar una aterradora realidad: que hasta la maldad más extrema forma parte de las posibilidades humanas, de un continuo de capacidades destructivas. Entender esa realidad es necesario para prevenir y combatir el mal.



Algo similar sucede con respecto a los terroristas, los tiradores civiles o los asesinos en serie. Nunca faltará quien prefiera una explicación sencilla, que reduzca los múltiples factores posibles a uno solo que corresponda con lo que de antemano crea que es bueno o malo. Así, se puede culpar a una religión violenta, una ideología malvada, o una cultura perversa.

Por ejemplo, con el ascenso de la extrema derecha en Occidente, varios comentaristas han observado que el proceso de radicalización de hombres jóvenes es muy similar, tanto para el extremismo islámico como para el terrorismo neonazi. Pero en donde los analistas profesionales profundizan, los opinadores en redes sociales simplifican. En el caso de los terroristas musulmanes, la derecha culpa exclusivamente al Islam, mientras la izquierda alega que se trata de una reacción contra el colonialismo occidental.

En el caso de los terroristas neofachos, la derecha asume que son solitarios enfermos mentales, mientras que la izquierda culpa a males inherentes a la cultura occidental, como el racismo y el sexismo. Cada bando desdeña la complejidad de cada caso para permitirse tener una explicación simple: los malos son malos por culpa de una religión malvada, de una cultura malvada, porque son malos.

Parte II: La seducción del inocente



Dictadores genocidas, asesinos en serie, terroristas políticos… Son lo más cercano que tenemos en el mundo real a los supervillanos de cómic, y muy a menudo superan con su realidad a la ficción de las viñetas.

En un principio, los villanos de cómics eran simplemente “malos”. Sin matices, sin explicaciones. Pero hacia las últimas décadas del siglo XX, la cosa empezó a cambiar, conforme nuevas generaciones de creadores llegaban al medio, mientras los lectores pasaban de ser predominantemente niños y púberes, a ser adolescentes y jóvenes adultos.

La simple dualidad de héroes impolutos y villanos perversos no satisfacía ya. No hay tiempo para hacer una reseña histórica de todo este proceso, pero el principal impulso vino de Marvel, con personajes como Magneto o el Dr. Doom.

La tendencia no tardó en llegar a los cómics de Batman. Al tiempo que se cuestionaba la legitimidad y hasta la cordura del héroe enmascarado, se daba un matiz a sus enemigos. No eran solamente criminales aterradores, sino figuras trágicas. Violencia intrafamiliar, acoso escolar, pobreza y precariedad, desgracias personales… Leyendo las historias de villanos clásicos como el Acertijo, el Espantapájaros o el Sr. Frío, encontramos todos estos elementos (súmenle misoginia y relaciones de pareja abusivas, y tenemos a Hiedra Venenosa).

El mensaje de todas estas historias era bien claro: ninguno de estos monstruos nació como tal, sino que llegó a serlo gracias a una multitud de factores distintos, mezclados en el crisol de una sociedad resquebrajada. Más aún, esa misma sociedad es la que creó a Batman. El Hombre Murciélago pudo haber sido uno más de los villanos a los que combate, de no haber tenido un montón de privilegios materiales y el apoyo emocional en figuras como Alfred o Leslie Thompkins. Cuando Batman combate con algún psicópata escapado de Arkham, ve el reflejo de lo que él mismo pudo haber sido.



En ese sentido, la película Joker de Todd Phillips es perfectamente fiel a los cómics que toma como base. Esta historia de Arthur Fleck, un hombre con serios problemas de salud mental que, por una serie de circunstancias desafortunadas, termina convirtiéndose en un asesino en serie, se inserta fielmente en la tradición de las historias de los villanos de Batman, y del Guasón en particular.

Ok, no les voy a decir que Joker es una película profundísima y psicológicamente compleja, ni un estudio filosófico bien denso sobre la naturaleza del mal. Tampoco lo son los cómics de los que les hablo, ni siquiera los más ambiciosos. Su retrato del descenso a la locura se inspira más en las representaciones que se han visto en la cultura popular que en la psiquiatría o la psicología reales. (Un tip: las alucinaciones no funcionan así). El “realismo” que pueda alcanzar la peli esta limitado por el hecho de que se trata de la historia de un supervillano, un payaso asesino salido de los cómics de Batman. Y, sin embargo, la cinta reconoce grosso modo que el problema de la maldad es multifactorial.

No es sólo la enfermedad mental. Es el maltrato infantil. Es la violencia física y emocional en la vida cotidiana. Es la precarización y la desigualdad económica. Es el clima de inseguridad y delincuencia. Es la falta de acceso a cuidados psiquiátricos. Es el fácil acceso a armas de fuego. Es la serie de coincidencias desafortunadas. Es la masculinidad tóxica.



Al mirar la película, el proceso por el que Arthur Fleck se está deteriorando cada vez más, uno puede notar los diferentes momentos en que las cosas pudieron haber seguido un camino diferente.

Como fan de los cómics, y en especial como fan de Batman, eso me encantó. Con el increíble trabajo actoral de Joaquín Phoeniz podemos acompañar a Arthur Fleck y verlo transformarse poco a poco hasta que, de pronto te das cuenta que tienes frente a ti al Guasón, al que conoces del cómic y los otros medios. Al de la risa perturbadora, al agente del caos que ha decidido que la existencia es una broma absurda, que nada tiene sentido, que ningún principio moral tiene validez, y que entonces, ¿por qué no reír?

Y eso es jodidamente aterrador.

Parte III: Why so serious?



En mis redes sociales, la mayoría de mis contactos y seguidos son personas de izquierda, y más aún de la izquierda comprometida con la justicia social. Somos puro social justice warrior, pues. Eso me ha llevado a leer opiniones muy extrañas sobre la película.

Claro, hay mucha gente a la que honestamente no le gustó. Puedo entender que opinen que es de mal gusto, aburrida, poco interesante o pretenciosa, y que también piensen que los elogios han sido exagerados o hasta ridículos. Pero eso no explica que entre tanto camarada haya una abierta hostilidad contra este filme y contra aquellos a quienes les gustó. Porque el juicio ha sido básicamente “ésta es una película malvada, para gente malvada”.

Parece que el asunto empezó cuando la peli se presentó en el circuito de festivales de cine y una parte de la crítica dijo que la cinta “glorificaba la violencia” o que hasta era “para incels”. Honestamente, creo que eso arruinó la película para muchos, porque la convirtió en un campo de batalla en la guerra cultural: entre izquierda vs derecha, progresistas vs reaccionarios, social justice warriors vs right-wing edgelords.

Así, una forma de mostrar lealtad a la tribu, de posicionarse como fiel izquierdista-progre-socialjustice era denostar la cinta. Me da la impresión de que hubo banda que odió Joker desde un inicio y que la fue a ver con prejuicios. No sólo la película era denostada, sino que aquellos que la habían disfrutado no merecían otra cosa que el desdén y la suspicacia de la gente con consciencia social.



Pero independientemente de que algunos de ellos hayan sentido muy fuerte el instinto de manada, ¿acaso no hay algo de cierto en la interpretación de la cinta como una apología de valores de ultraderecha? Francamente, no veo muchos elementos en ella para sostener esa lectura.

La película no glorifica al Guasón. Arthur Fleck es patético, pero nunca es simpático. Al principio uno pensaría de él “pobre tipo, ojalá alguien le echara una mano”, pero no “me gustaría ser su amigo”. Ni siquiera al inicio es un tipo completamente inocente. Una secuencia temprana lo establece como un acechador bastante tétrico. También él toma malas decisiones. Pasa de despertar lástima a inspirar terror, pero nunca admiración…

Cuando se le da a un villano una “razón” para ser como es, no se trata de justificarlo, ni de glorificarlo. Se trata de darle dimensión, de hacerlo más complejo e interesante, quizá hasta de comentar algo sobre la situación que le dio origen.



Cuando Magneto dice que en Estados Unidos no hay verdadera tolerancia y que los que ostentan el poder destruyen a los que son diferentes, el punto no es que digas:

“Joder, tío, el Imanes tiene razón, hay que extinguir a todos los putos Homo sapiens

Ni tampoco que digas

“¿Lo viste, loco? Los que critican al sistema son terroristas”

Se trata de retar, de poner a prueba las convicciones éticas del héroe, y de los espectadores que queremos verlo triunfar; de que el triunfo del héroe también implique superar el reto moral que el villano le plantea. Porque requiere un poquito de esfuerzo entender cómo el villano puede a lo mejor tener un punto, pero seguir siendo un villano.

Y sí, habrá idiotas que digan “Thanos tenía razón” o “La Galaxia estaba mejor con el Imperio”. Pero eso es precisamente porque tienen un sistema de valores hecho un desmadre, pues las películas claramente, sin lugar a dudas, establecen que son malvados, incluso si pueden llegar a tener un punto válido. 

Entonces, no se me hace raro para nada que hayan aparecido los típicos dudebros barbacuello a decir que el Guasón es un héroe y que lo que hizo está bien y es maravilloso. Pero ni de lejos es ésa la actitud que se necesita para apreciar y disfrutar la cinta. Es sólo un caso más de gente que se identifica con personajes que la misma obra presenta como modelos negativos. Wisecrack hizo un video muy bueno sobre este mismo fenómeno, hablando de Psicópata americano

Parte IV: We live in a society



Quien haya dicho que el Guasón es un incel, sólo ha escuchado que existen los incels, pero no creo que haya leído mucho al respecto, menos que haya entrado a sus foros o que haya hablado con ellos. Hace unos meses fui blanco de ataques por parte de un grupúsculo de neofachos otakus incels, recibí sus mensajes de odio y a su vez tuve el impulso masoquista de meterme a sus perfiles a tratar de entender qué mergas pasa por sus cabezas. Pero no me hagan caso a mí; mejor vean el video de Natalie Wynn al respecto.

El Guasón no es para nada un incel, una subcultura propia de los tiempos de Internet. Su personaje se inspira, como ya se ha dicho, en los antihéroes de películas de los 70 y 80. Lo único que Arthur Fleck tiene en común con los incels es que se trata de un hombre heterosexual solitario e inadaptado. No comparte con ellos ni el rango de edad ni la clase social. Le falta la narrativa ideológica  de una ultraderecha violentamente misógina y racista. Fleck no está simplemente ardido contra el feminismo porque no tiene con quién coger; es alguien que auténticamente ha sufrido abusos y violencia.

Incels o no, muchas interpretaciones desde el lado progre van por ahí: la película trata de decirnos que los hombres blancos se vuelven violentos por culpa “de la sociedad”. Esa justificación, argumentan, niega los factores de género y raza, y le da la razón a los hombres blancos resentidos en todo el mundo.



¿Recuerdan lo que les decía en el primer apartado? Queremos explicaciones simples para la maldad. Cuando se nos presenta una aproximación algo más complicada que la que ya hemos aceptado, entonces se toma con suspicacia. Y, como dije, la película no es precisamente un profundísimo tratado de psicología, pero la caracterización de su protagonista tiene más aristas de lo que le están dando crédito.

Por ejemplo, Joker reconoce sutilmente que, entre tantos factores, también hay un asunto de género. La madre de Arthur está tan desequilibrada, delirante y necesitada de afecto como él. Pero ella no se vuelve violenta hacia afuera, contra la sociedad, sino que se vuelve violenta hacia dentro del hogar, contra su propio hijo, al que brutaliza desde niño. Penny Fleck es tanto una víctima de la sociedad como su hijo, pero es él quien sale a matar gente.

Entonces Joker no dice que no haya un problema de masculinidad o de privilegio racial. Pero sí señala que “es más que sólo eso”, y ciertamente pone el énfasis en el conflicto entre clases sociales. Ésa debe ser la razón por la cual la cinta ha tenido un mejor recibimiento con la izquierda marxista que con la izquierda de la política identitaria. Algunas personas en esta última, al sentir que la peli no encaja exactamente con su propia narrativa sobre cuál es el origen de todo mal, como no enfatiza EL factor que consideran el principal y casi único, reaccionan con suspicacia y rechazo.

Algunas observaciones me parecen válidas. Hay muchas películas que abordan el sufrimiento del hombre blanco; no hay suficientes que visibilicen a los demás grupos. Muchas que tratan la demencia criminal violenta, pero no suficientes que aborden las muchas otras formas menos espectaculares (y menos estigmatizantes) de la enfermedad mental. Muchas que hablan desde el punto de vista del criminal violento, y muy pocas que empaticen con las víctimas de esa violencia, especialmente si no son hombres blancos.

Pero ésas son críticas muy válidas hacia la industria cultural, no hacia algo que esta película en particular haya hecho mal. No podía esperarse que la historia de un supervillano de cómics fuera otra cosa.



La frase “vivimos en una sociedad” ha caído en el ridículo porque la imagen del Guasón de Ledger había sido tomada por criptofachos diciendo tonterías pseudointelectuales. Y, sin embargo, nadie declaró a la película de Nolan como un ícono fascista. Y eso que ésa es una peli mucho más abiertamente derechosa. Hoy en día, muchos trolls derechairos han tomado cariño a Joker y la defienden de las críticas izquierdistas con la misma rabia irracional y argumentos estúpidos con los que dicen cualquier cosa. Pero tengo una duda que me da vueltas…

Veamos, el filme ofrece puntos típicamente izquierdosos para explicar el problema del mal, como la desigualdad económica o la negligencia a las personas con enfermedades mentales. Si las primeras críticas provenientes de los festivales de cine no se hubieran centrado tanto en el aspecto de “hombre solitario” y más en el de “sociedad desigual”, y la hubieran celebrado por ello, me pregunto si la reacción de la derecha no habría sido condenarla como “panfleto neomarxista posmoderno que predica el odio contra los ricos”. Entonces quizá el mame habría sido al revés.

No han faltado toda clase de interpretaciones extravagantes y contradictorias, desde ambos lados del espectro ideológico. A este randiano le parece mal que la película promueva la idea de que es la sociedad la que hace malo al hombre, porque él, como buen anarcocapitalista, sabe que cada quien es responsable de lo que le pasa. Esta morra entiende que el Guasón es presentado como un modelo negativo, pero lo lee como un político izquierdista alborotando a los resentidos sociales contra la gente de bien. Y esta persona no se decide si los amotinados de Gotham son presentados bajo una luz simpática porque representan a los seguidores de Trump, o son presentados bajo una luz negativa porque representan activistas de izquierda. Pero debe ser algo malo, así que decide que son las dos cosas.

Si la cinta fuera un panfleto profascista tan claro, esas interpretaciones no habrían aparecido. En cambio, sí que cabe tomar la cinta desde una óptica de izquierda. Les dejo las siguientes palabras deMichael Moore. Ya saben, Michael Moore, quien hizo un documental sobre los tiradores masivos y que podrá ser muchas cosas, pero no un incel facho:

“Todo lo que los americanos hemos escuchado sobre esta película es que debemos temerle y mantenernos alejados de ella. Nos han dicho que es violenta y enfermiza y moralmente corrupta. Nos han dicho que la policía estará en cada función de este fin de semana en caso de ‘problemas’. Nuestro país está en una profunda desesperación, nuestra constitución está desgarrada, un loco temerario tiene acceso a los códigos nucleares… pero por alguna razón, es una película de la que deberíamos tener miedo.

Yo sugiero lo opuesto: el mayor peligro para nuestra sociedad estaría en que NO la vieras. Porque la historia que cuenta y los asuntos que plantea son tan profundos, tan necesarios, que, si desvías la mirada del genio de esta obra de arte, te perderás el regalo del espejo que nos está ofreciendo. Sí, hay un payaso perturbado en ese espejo, pero no está solo… Nosotros estamos ahí parados junto a él. Joker no es una película de cómics. El filme se sitúa en algún punto de los 70 en Gotham / Nueva York, la capital del mal: de los ricos que nos rigen, de los bancos y corporaciones a los que servimos, de los medios que nos alimentan con “noticias” que creen que debemos absorber. Pero esta película no es sobre Trump. Es sobre la América que nos dio a Trump. La América que no siente necesidad de ayudar a los marginados, a los desposeídos. La América en la que los asquerosamente ricos sólo se hacen más ricos y más asquerosos.

Parte V: Valoración



Bueno, las palabras de Moore me parecen un tanto hiperbólicas, pero comparto el sentimiento. Ésta me pareció una excelente película. Sí, sé que es inferior que las obras clásicas a las homenajea. Estoy consciente de que este filme no arriesga ni revoluciona, sino que se inspira en otros, que en su tiempo fueron revolucionarios y arriesgados, pero que hoy son canónicos. Entiendo que a algunas personas eso les parece chafa, una forma de presentarse como muy artístico, pero sin ofrecer nada más que un pastiche sin innovaciones.

En cambio, a mí me encantó, porque ésta es la primera vez que se usan esos elementos del cine para contarnos la historia de un supervillano. He ahí donde está la innovación. Es un collage, pero muy bien armado, y en lo personal disfruté mucho las referencias que iba soltando. Me parece que es como cuando los autores de la generación de Alan Moore, Frank Miller o Grant Morrison, incorporaron inspiraciones y referencias de la “alta cultura”, el cine de autor, la literatura y la filosofía para llevar los cómics de superhéroes a un nuevo nivel.

La peli es fiel a la esencia caótica del Guasón, y lo nebuloso de su origen. Algunas cosas que pasan son claramente fantasías o delirios. De otras, no sabemos bien qué pensar. Incluso se sugiere que todo lo que vimos podría ser otra de las historias de origen que el Guasón se inventa, porque qué más da.



Esta peli retoma una de las escenas más reproducidas en el cine y la TV de superhéroes, el asesinato de los Wayne, y le da todo un nuevo significado. Uno político, además. Y matiza a Thomas Wayne, que deja de ser el patriarca perfecto y honorable que habíamos conocido en todas sus otras encarnaciones.

De hecho, aunque no duda en hacer retratos muy sórdidos, sí que evita caer en romanticismos. La revuelta contra la élite en Gotham no es presentada como una heroica revolución, sino como un motín de violencia sin sentido, la consecuencia impostergable de años y años de abusos e irresponsabilidad de la clase privilegiada.

No es perfecta; así como puede ser sutil y ambigua, puede ser obvia y redundante hasta la condescendencia, como si por momentos no confiara demasiado en la inteligencia de su público. Pero tiene momentos hermosamente filmados y una estética alucinante, desde la fotografía hasta la banda sonora. La actuación de Joaquín Phoenix es espectacular, y eso se ha dicho mil veces. Pero el trabajo de Robert DeNiro también merece elogios. Y en general todo el reparto.



No, no creo que Joker sea el Taxi Driver de esta generación. Pero sí creo que bien puede ser el Dark Knight de esta década. No sé si sea la mejor película de cómics, pero sí pienso que está en la misma liga que Logan. Esta cinta des-romantiza al superhéroe, pero al final sigues sabiendo que se trata de un héroe. Joker des-sataniza al supervillano, pero queda clarísimo que al cabo sigue siendo un villano.

Batman y el Guasón son de los personajes ficticios más fascinantes que haya dado la cultura pop del siglo XX. Su enemistad eterna, la oposición entre el orden y el caos, entre la rabia dirigida y la demencia desatada, tienen lo que se necesita para convertirse en un relato arquetípico. No es de extrañarnos que por eso cada cierto tiempo aparece alguna obra relacionada con estos personajes que impacta con fuerza en la cultura de masas.

Parece que, como dijo otro Guasón hace más de 10 años, “estamos destinados a hacer esto por siempre”.

___________

PD: Valoraciones positivas de Joker desde la izquierda:

The Guardian: Joker isn't an ode to the far right
The Jacobin: Joker and the long history of movie moral panics
Comfy Spectre: Joker: A Marxist analysis
Salon: Joker: a harsh indictment of Neoliberalism
Left Voice: Joker: the despair of capitalism and the hope of riots
Socialist Appeal: Joker - You get what you deserve
Jack Saint: Joker wasn't the movie we deserved, but the one we needed
Ashleigh: Is Joker an incel folk hero?
Peter Coffin: Joker, the Culture War and Pure Ideology


13 comentarios:

Jacob dijo...

Un contacto de Facebook especialmente activo y muy vocal sobre sus ideas políticas (al que yo considero un fascista) dijo que Joker era una película con un importante mensaje político así que la fui a ver con predisposición de ubicarla en un lado del espectro político. Después de verla me parece que no tiene sentido hacerlo. La película pinta a Wayne como un rico idiota indolente y con complejos de salvador y a los pobres los pinta como salvajes. Joker mismo lo dijo "yo no soy politico", y a esas alturas yo ya estaba esperando que lo dijera. Creo que la ambigueamb politica es para reforzar el sentido de que la película está contada desde el punto de vista del Joker (y él "no es político")

Gerardo Centeno García dijo...

Mike, excelente entrada. Me pareció interesante el shifting conceptual propuesto entre la representación del protagonista como un "hombre solitario" a "una víctima de un sistem pútrido." Sin embargo, me quedé esperando a que hablaras sobre las teorías respecto a las alucinaciones del Arturo. Mencionas que las alucinaciones no pasan así en la vida real pero, dentro del mundillo del film, se me hace un elemento interesante que da lugar a muchísimo debate: ¿Qué fue real? ¿De verdad pasaron los acontecimientos donde Murray muere? ¿Qué tranza con la escena final? ¿Es Arthur el Joker que en el futuro atormentará al Hombre Murciégalo (sic) o este vato solo se debrayó ha estado encerrado en Arkham casi toda la película? Hubiese estado chingón que lo comentaras.

Verreaux dijo...

Creo que parte de su exito tambien radica en ser el antimarvel, incluso mas que las primeras entregas del DCEU.

Me parecio genial que se brincara la idea de "solo se necesita un mal dia" y hacer que la pelicula empezara con un arthur ya bastante dañado y ver como va degradandose poco a poco, el hecho de mostrarnos como este hombre esta desesperado por ser notado, por ser alguien y como cuando comete un crimen brutal por fin logra esa notoriedad, ala ves que se convierte sin querer en un icono entre la lucha de clases, al final prefiere ser ese payaso asesino notable y aclamado, que el insignificante arthur fleck.





Anuel dijo...

"males inherentes a la cultura occidental, como el racismo y el sexismo"

Debe ser que en Asia y en África no existe el sexismo.

Maik Civeira dijo...

Inherente no significa exclusivo, licenciado. Y no puedo creer que todo ese texto, esa línea haya sido lo que le triggereó y no pudo dejar pasar sin hacer un comentario cliché

Maik Civeira dijo...

Exacto. Joker es producto de fuerzas sociales y políticos, pero él mismo es anti-político, porque es anti-civilizatorio. Un agente del caos que niega la posibilidad del funcionamiento social de la humanidad.

Maik Civeira dijo...

Gracias! Es un rollo bien interesante. Cuando acabó la peli lo que pensé fue: "¿y si éste no es el Joker sino otro loquito que se imaginó cómo habría sido su vida si en vez de ser un loquito insignificante hubiera sido el Joker?"

Es ambiguo a propósito y están padres las teorías, pero por la misma ambigüedad creo que nunca podremos resolver la duda.

Saludos!

Maik Civeira dijo...

Justo por ahí va el análisis de Wisecrack: sobre la necesidad de ser vistos, de sentir que existimos:

https://youtu.be/dyi0ZcEyBNE

JorgeLaris dijo...

Ego, me gustó tu reseña. Concuerdo que a veces parece que la gente está más interesada por ser identificada de tal o cual banda, que se deja llevar por el mame de su tribu que por otra cosa. Sobre los villanos chidos ¿Has visto o leído Naruto? Te lo recomiendo mucho. Si te fe flojera el animé, está el manga más accesible. Suerte con tus videos ¿Has podido ver los que hice de Historia Prehispánica de México, Peces de Babel? Saludos

Unknown dijo...

¡Me encantó!!! Te extraño en el mundo virtual cotidiano, como no tienes idea. Ojalá podamos vernos pronto en el de carne y hueso. ¡Abrazo enorme!!!

Maik Civeira dijo...

Hola, muchas gracias! También extraño estar ahí... Oye, ¿pero quién eres? 👀

Maik Civeira dijo...

Hola! Uy, no. Perdona, pero lo he olvidado. ¿A qué te refieres? 👀

Alfonso dijo...

Ego, me encanto tu reseña. Coincido en muchos puntos, sobretodo en lo exageradas que han sido las críticas negativas hacia la cinta diciendo que hace apología a la violencia o que representa a los incels.

No romantiza al Joker ni tampoco lo hace el héroe, solo un hombre que es tanto victima como victimario de las circunstancias que le toca vivir. Y en eso todos podemos sentirnos identificados.

Quizá te interese...