Lo que te han dicho sobre Henry Ford y los derechos laborales es falso - Ego Sum Qui Sum

Breaking

MAIK CIVEIRA & LA ALIANZA FRIKI ANTIFASCISTA

sábado, 15 de agosto de 2020

Lo que te han dicho sobre Henry Ford y los derechos laborales es falso

 


Quizá se hayan topado alguna vez con esta imagen, que asegura que no fueron los sindicatos, ni el movimiento obrero, mucho menos Marx o el socialismo, los que crearon las jornadas laborales de ocho horas ni los fines de semana libres. Resulta que en realidad fue el mismísimo Henry Ford, el gran industrial del automóvil, quien ideó estos magníficos beneficios. Lo hizo en 1926 porque, con la gran visión empresarial que lo caracterizaba, Ford se dio cuenta de que, al mejorar las condiciones de sus empleados, éstos trabajarían mejor, y además los mejor capacitados se sentirían atraídos para ir a trabajar en su compañía.



¿Es cierta esta historia? Una pequeña parte, sí. En su mayoría, no. La interpretación que se le pretende dar es completamente falaz. Varios sitios de los que se dedican a combatir la desinformación han abordado el tema, como PolitiFact en inglés, y Maldito Bulo en español.  ¿Qué sucedió en realidad? Bueno, pues resulta que la idea de la jornada máxima de ocho horas fue planteada por un socialista, el inglés Robert Owen, en tiempos tan lejanos como 1833. Desde entonces, organizaciones obreras habían estado pidiendo su realización.


Parece ser que la primera vez que se implantó la jornada laboral de ocho horas fue por ley, en Melbourne, Australia, en 1856. En Estados Unidos, el sindicato National Labor Union se fue a la huelga en 1867 para exigir que la jornada de ocho horas fuera ley, pero eso no ocurrió. Al año siguiente se aprobó una ley, que aplicaba sólo para los trabajadores del gobierno y contratistas.


Así, en 1886 la Federación de Sindicatos y Oficios Organizados de Estados Unidos y Canadá acordó irse a una huelga mayor si la jornada laboral de ocho horas no se ponía por ley. La huelga inició el 1 de mayo, y en Chicago culminó el día 4, con enfrentamientos entre anarquistas y la policía; siete agentes y cuatro obreros murieron. Así de fuerte estaba la lucha, entre una clase obrera que quería derechos, y una clase empresarial que no quería dárselos, apoyada por un gobierno que respondía a sus intereses. Es por eso que el primero de mayo es el Día del Trabajo.



Cuando la compañía de Henry Ford aplicó esas condiciones laborales para sus empleados en 1914 (y no 1926 como dice el meme, porque ni siquiera eso pueden tener bien), la lucha por los derechos de los trabajadores ya llevaba décadas. No es que Ford fuera un pionero en ocurrírsele, es que fue de los primeros empresarios en ceder ante la presión de un movimiento obrero organizado. Más aún, la existencia de estas condiciones favorables dependía de la voluntad de la empresa, pues no estaba obligada por ley, y Ford no la concedió a todos sus empleados, sino a los que consideraba que “lo merecían”, y reservándose el derecho a retirarlos en cuanto quisiera.


No sólo no fue idea de Ford, sino que tampoco fue que Ford haya puesto el ejemplo y los demás empresarios hayan dicho “oh, qué buena idea ha tenido mi colega”. Apenas unos años después, en 1919, cuatro millones de trabajadores en todo Estados Unidos se fueron a huelga para exigir la jornada de ocho horas. Es decir, no se sentaron a esperar la buena voluntad de sus patrones; tuvieron que seguir luchando.


Si finalmente estos derechos laborales se extendieron, fue porque finalmente el gobierno obligó a las empresas a hacerlo. Fue en el año de 1938, cuando Franklin D. Roosevelt (un presidente al que la clase empresarial tachaba de bolchevique y que hasta conspiró para derrocarlo) firmó la Fair Labor Standards Act, como parte de su New Deal, la serie de políticas que le pusieron riendas al capitalismo salvaje, crearon un estado de bienestar, y produjeron la época de mayor prosperidad y menor desigualdad en la historia de los Estados Unidos.




¿Saben qué sí hizo Henry Ford? Llevó a cabo negocios con la Alemania Nazi, recibió una condecoración del gobierno de Adolf Hitler, se dedicó a promover el nazifascismo en Estados Unidos, revivió el infame libelo Los protocolos de los Sabios de Sión y publicó uno nuevo titulado El judío internacional. Estos dos acusaban al pueblo judío de orquestar una conspiración mundial, y fueron responsables de esparcir el antisemitismo en el mundo. Su gran héroe capitalista, de la libertad y blablablá, era un puto nazi.


Eso fue en Gringolandia. Y en México ¿qué tuvo que pasar para que esos derechos laborales comenzaran a ser una realidad? Oh, casi nada. Quizá han escuchado de la Revolución Mexicana y la Constitución de 1917. Ajá, tampoco fueron los acaudalados industriales porfiristas los que por su buena voluntad decidieron libremente adoptar estas medidas. Es más, se resistieron cuanto pudieron a aceptarlas. ¿Recuerdan las masacres de Cananea y Río Blanco?


Entonces, si nuestros derechos laborales básicos no fueron creación libre y espontánea de la clase capitalista, ¿por qué quieren hacernos creer que sí? Recuerden que, de fondo, el meollo de toda postura conservadora es justificar el statu quo, racionalizar por qué la élite que tiene el poder lo merece y por qué nos conviene a todos que esa élite esté allí. Entonces, fábulas como ésta tienen una moraleja muy clara: si se les deja libres a los poderosos, en su sabiduría ellos llevarán a cabo lo que es mejor para todos. Por el contrario, si los burócratas o los movimientos de masas los presionan y coartan su libertad de acción, a todos nos va a ir mal. Por lo tanto, hay que dejarlos hacer lo que crean correcto.



La entrada anterior vimos que los conservadores, si bien no tienen más remedio que admitir la legitimidad de ciertos movimientos sociales, quieren hacernos creer que los actuales carecen de esa legitimidad. En la misma línea, quieren hacernos creer que para lograr el cambio social, el progreso, no hay que organizarnos, no hay que presionar ni exigir, no hay que tratar de crear nuevas leyes, sino dejar hacer y dejar pasar. Porque, ultimadamente, lo que quieren es preservar el statu quo.


“¿Los conservadores? ¡Pero si yo vi esto en una página de libertarianos! ¡Hasta Gloria Álvarez lo compartió!” Los libertarianos bien pueden rechazar los aspectos más mojigatos de la moral tradicionalista conservadora, en temas como las drogas y la sexualidad. Pero, de fondo, los libertarianos defienden la idea de que, dejándolo a sus anchas, el capitalismo crea una élite que llega al poder y la riqueza por mérito propio y que desde allí hace cosas que nos benefician a todos. Por eso el liberatarianismo no deja de ser una ideología fundamentalmente conservadora, aunque los mismos libertarianos no se den cuenta.


El mito de Henry Ford otorgando derechos laborales por su inmensa bonditud tiene paralelos tratándose de otros movimientos. Quizá te topes con materiales que insistan en que no fueron los movimientos feministas los que empoderaron a la mujer, sino la invención de los electrodomésticos y la píldora anticonceptiva. O que no fue la Revolución Francesa la que introdujo el ideal de los Derechos Humanos, sino ciertos teólogos católicos. Estas historias suelen tener una pizca de verdad: sí, la invención de los anticonceptivos hizo las cosas más fáciles, y sí se pueden encontrar antecedentes importantes en la concepción de los derechos humanos en filósofos católicos. Pero estos son sólo factores en una historia compleja, en la que las luchas sociales tuvieron el peso decisivo. Apliquen este criterio cada vez que se topen con una historia así.


Los derechos de las personas no pueden depender de la buena o mala voluntad de los poderosos, pues éstos sólo cederán en lo mínimo necesario, mientras buscan obtener su máximo beneficio. Por eso debemos luchar por esos derechos, no esperar a que buenamente nos los cedan, y una vez conquistados, asegurar un orden que nos permita confiar en que siempre serán respetados.

 


Ésta fue la segunda de dos introducciones. Pronto hablaremos de movimientos sociales contemporáneos. ¡Nos leemos!

 

Entradas relacionadas:

2 comentarios:

Dark dijo...

Recuerdas esta entrada?
https://www.maikciveira.com/2017/11/yo-solo-queria-ser-popular-10-anos-de.html

Pues, la diabla ha vuelto. Solo paso a dejar el chisme.


Dark

Maik Civeira dijo...

Ah, no entendí. :(

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA
Haz click para conocer la historia