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martes, 7 de junio de 2022

Chip N' Dale: ¡¿Qué demonios?!

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En mayo de 2022 se estrenó en la plataforma Disney+ la película Chip N’ Dale: Rescue Rangers, que mezcla animación con acción en vivo. No creo que mucha gente la estuviera esperando; yo no había visto más que un avance oficial, y tampoco topé mucho al respecto en redes sociales sino hasta que se estrenó. Entonces causó sensación por todas partes, con muchos memes alusivos, elogios que la comparaban con el clásico ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, y comentarios desesperados de furros que habían visto profanado a un símbolo sexual de su juventud. ¿Qué demonios?

 

Bien, para quienes no lo sepan o necesiten recordarlo, Chip y Dale: Rescatadores fue una serie animada que se transmitió originalmente entre 1989 y 1990. La serie tomó al par de traviesas ardillitas que habían aparecido en varios cortos animados de Mickey Mouse y el Pato Donald, y les dio un nuevo papel como investigadores y justicieros. A ellos dos se unían el gentil gigante Monterrey Jack, la ratoncita genio de la tecnología Gadget y la pequeña pero valiente mosca Zipper. Juntos, estos Rescatadores enfrentaban a villanos varios con planes malvados y estrafalarios, y salvaban a personajes en apuros. Era una serie muy divertida y entrañable, que se grabó en el corazón y la memoria de toda una generación. Además, tenía una canción bien pegajosa.

 

Chip y Dale: Rescatadores fue parte de una época dorada en la animación para TV de Disney, que nos dio otros grandes clásicos, estupendas series llenas de creatividad e imaginación, que se volvieron inmensamente populares. Incluso después de su transmisión original, siguieron apareciendo durante años, formando lo que llegó a conocerse como la Tardeada Disney, un bloque de series animadas que en mi México conocimos a través de TV Azteca.

 

Quizá lo más interesante era que reinventaban, para tiempos modernos, un montón de géneros narrativos, con inspiración tomada del pulp y otras expresiones culturales añejas: Patoaventruas era de búsqueda de tesoros en lugares exóticos a la manera de Indiana Jones; Aventureros del aire seguía los pasos de las novelitas de ases de la aviación; Osos Gummi era fantasía medieval; El Pato Darkwing se inspiraba en pulps de vigilantes enmascarados (especialmente La Sombra)… Chip y Dale, por su parte, retomaban las aventuras de detectives y espías.

 

Corte a al siglo XXI, una época en la que la nostalgia Millennial por los productos culturales de los 80 y 90 ha dominado la cultura pop. A veces con buenos resultados, otras con menor fortuna, las series, caricaturas y películas de aquellos tiempos han recibido plétoras de refritos, secuelas, homenajes, pastiches y demás.

 


En 2017 Disney lanzó una nueva serie de Patoaventuras, un refrito de la original, que resultó ser extremadamente buena. De veras, es una maravilla que nadie debería perderse. Otros personajes de la Tardeada Disney aparecieron en esta serie como personajes invitados, incluyendo a los Rescatadores de Chip y Dale. Era de esperarse que pronto veríamos otro refrito, igual de bueno, enfocado en estos personajes. Lo que obtuvimos fue muy diferente…

 

Chip N’ Dale: Recue Rangers es una comedia con un sentido del humor irreverente, y a menudo muy ácido, claramente dirigida a la generación que creció con estos personajes. Aquí Chip y Dale no son los de la serie animada, sino los actores que los encarnaron, en un mundo en que los dibujos animados coexisten con humanos reales. O sea, las caricaturas son en realidad grabaciones o filmaciones de personajes de dibujos animados actuando. Sí, como en Roger Rabbit.

 

Décadas después de haberse cancelado su show y de haber roto su amistad, Chip y Dale se reencuentran para investigar la desaparición de su amigo Monterrey Jack, quien tenía problemas con la mafia. Las ardillas parten en su busca, lo que los llevará a una serie de disparatadas aventuras, en las que destaparán una red de tráfico de dibujos animados dirigida por un envejecido y amargado Peter Pan. En fin, la película es una locura total.

 


Uno de sus atractivos principales es la enorme cantidad de cameos de personajes ficticios que aparecen en la película. Y no sólo del Imperio Disney con todas sus filiales (Star Wars, Marvel, Pixar, Muppets…) sino de todo: había personajes de Warner, Universal, Dreamworks y hasta de South Park (aquí una lista muy completa).

 

Estos cameos están usados, la mayor parte del tiempo, como chistes visuales que poco tienen que ver con la trama, pero que casi siempre funcionan bien para sacar una risita y darle sabor a la película. En otras ocasiones los personajes nada más están ahí para que el público los señale y diga “hey, ahí está”. Y bueno, está el Sonic feo, que ha sido uno de los gags más ingeniosos que hayamos visto este año.

 

Pero, la película en sí, ¿qué tal está? Muy chistosa; me reí, me entretuve, me involucré en la trama. Todo bien. Me pareció alocadamente divertida. Aunque la verdad, me la he pasado pensando más bien en aspectos de su origen y realización. ¿A quién se le ocurrió esta idea? ¿Cómo es que la aprobaron? ¿Cómo Disney consiguió los permisos de compañías rivales para usar a estos personajes? Lo que me ha llamado la atención ha sido sobre todo su recepción. Gente elogiando la película como si fuera una brillante sátira que deconstruye la nostalgia y critica la moderna industria del cine, “el Roger Rabbit de esta generación”. Y pues, me disculparán, pero yo no veo nada de eso.

 


¿Tiene algo de profundidad Chip N’ Dale? A lo mucho podríamos decir que la historia de los protagonistas refleja el destino de la generación que creció viendo sus caricaturas. Nosotros, los Millennials, que cultivamos tantas expectativas, creyendo que nos esperaba un futuro brillante en el que todo sería posible… Para que un siglo XXI nos cortara las alas con crisis tras crisis completamente fuera de nuestro control.

 

Pero se me hace que esa lectura es hasta hacerle un favor a la película, que honestamente creo que sólo estaba reciclando la ya conocida trama de “héroe venido a menos, amargado por el recuerdo de sus glorias pasadas, que tiene una oportunidad de redescubrir su pasión por la vida”. De hecho, todos los detalles de la trama han sido vistos antes. ¿Actor que se ve en una aventura como las de la ficción que protagonizaba? Visto. ¿Amado personaje de la infancia presentado como un patán cínico y asqueroso? Trillado. ¿Misterio pseudo-noir que involucra una siniestra conspiración y la corrupción de las autoridades? Meh, Zootopia lo hizo mucho mejor.

 


La película no deconstruye nada y satiriza muy poco; lo que hace es principalmente burla. Su sentido del humor se basa sobre todo en tomar referentes de nuestras inocentes infancias y colocarlos en situaciones adultas que los ridiculizan o de plano denigran. Mira, Monterrey Jack es un adicto; Peter Pan es un viejo horrible; el cocinero sueco posee el equivalente a un fumadero de opio; Flaunder, Peppa Pig y otras caricaturas han sido secuestradas y condenadas a un destino peor que la muerte; los Paw Patrol le mordieron los huevos a un agente de la policía y lo dejaron estéril… Y Gadget, ¿te acuerdas de la linda Gadget? Bueno, pues la emparejamos con esta mosca, y ahora te los tendrás que imaginar teniendo sexo y engendrando unas abominaciones que harían vomitar al mismo Lovecraft.

 

Sí, son buenos troleos. Ha sido muy jocoso ver a ñoños forchaneros auténticamente ofendidos por lo que se ha hecho con Gadget. Pero para ser sinceros estos troleos no son ni muy originales, ni tampoco muy osados. Digo, si quisiera ver a personajes de mi niñez tratados sin ningún respeto para hacer comedia descerebrada, pondría La casa de los dibujos. Exagero, esta película es mucho mejor que aquella sima del humor edgy dosmilero, pero la traigo a colación para recordarles que tratar dibujos animados con irreverencia total es un camino que ya ha sido andado. Digo, vean este dibujo hecho por Wally Wood en 1967:

 


En realidad, la película viene a ser un sketch de Robot Chicken muy largo, sin mayor ni menor ingenio. Por otro lado, si quieren un torrente de cameos que no tenga piedad por ninguno de los personajes usados, es mucho más ácido el arco de Imaginationland de South Park, amén de las apariciones de Mickey Mouse en capítulos que se burlan y critican las prácticas corporativas y monopólicas de Disney.

 

Quizá lo que hace que sintamos esto más transgresor es que son los personajes originales en un producto oficial, y no parodias ni obras hechas por fans. Pero, ¿eso es bueno? Hay algo que me inquieta aquí. Esta película fue producida por Disney y estrenada en su servicio de streaming. Es un producto más del Imperio del Ratón, que ultimadamente tiene el control sobre todo lo que se hace y sale a la luz. De modo que empieza a parecerme muy sospechoso todo esto de la ‘autoparodia’: lo que yo veo aquí es una corporación tremendamente poderosa controlando hasta la forma en la que nos vamos a burlar de ella. ¿No les da escalofríos?

 

En cuanto a crítica, ¿qué exactamente critica? Hay burla, sí. Burla de la animación en CGI de principios de este siglo y burla de esa industria de películas que son copias chafísimas de éxitos animados. Sí señala la crueldad de la industria del entretenimiento que desecha y olvida a sus estrellas, pero eso tampoco es original. Además, ese problema nunca se resuelve en esa clase de historias, excepto a nivel individual: la estrella olvidada encuentra una manera de regresar a la fama haciendo algo espectacular, pero no rompe el ciclo de “use y deseche” del sistema. Podríamos decir que se burla también de la cultura sobresaturada de productos mediáticos en la que vivimos ahora, pero creo que la película celebra eso más que criticarlo. Definitivamente el público estaba celebrando la llovizna de cameos.

 


Es irónico, porque cuando escribí mi reseña de Doctor Strange in the Multiverse of Madness (otro producto del Ratón Miguelito), dije:

 

Ésta no podía ser la aventura en la que se cruzaran todos los personajes de todas las versiones de Marvel que han existido desde 1998 o antes. Que además no sé por qué ni para qué quieren eso. Se me hace que lo que les satisfaría sería un churro como Ready Player One, repleto de cameos de Fulanitos para que el público pueda emocionarse y decir “¡Mira, es Fulanito!”.

 

Y -me río al con desdén al escribirlo- al estrenarse Chip N’ Dale no tardaron en aparecer comentarios diciendo que “así es como debió ser Doctor Strange”. ¿Así cómo? Pues un torrente de cameos sin ton ni son, nomás para lograr la simplona satisfacción de reconocer lo que estás viendo en la pantalla. Es decir, más y más orgías de propiedades intelectuales, crossovers masivos de personajes ficticios provenientes de obras disímbolas, que sólo son posibles gracias a que un puñado de megacorporaciones superpoderosas son dueñas de toda nuestra imaginación.

 


Hablando de lo cual, Chip N’ Dale no critica las prácticas monopólicas de Disney, no habla de cómo chantajea a las cadenas de cines para exhiban sus películas y dejen menos espacio a otras, ni dice nada de sus intentos de establecer gobiernos autónomos dentro de sus parques; no nos invita a escaparnos de esta omnipresencia de franquicias y nostalgias que nos impide crear una cultura propia de esta década…. (si quieren saber  más del tema, chequen esta playlist).

 

Y no digo que tuviera que hacerlo, una película tiene derecho a ser sólo entretenida y graciosa, sin tener que hacernos pensar sobre las injusticias de la vida en el capitalismo tardío. Pero si va a serlo, no me pinches vengan a decir que una brillante o ácida autoparodia y blablablá. Y nunca, de ninguna manera, se atrevan a compararla con una obra maestra como lo es ¿Quién engañó a Roger Rabbit?.


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1 comentario:

Ognimod dijo...

Me tranquiliza un poco ver que no soy la única persona que se ha topado con críticas positivas a esta película (que no he visto, aunque sí fui a ver Space Jam 2 en el cine por Lola, segunda waifu más amada después de esa indiscutible diosa del Omniverso que es Petina deMouse) y no entiende por qué.

En realidad creo entender, al menos en parte, por qué: porque es de Disney, que ha convencido a medio mundo de que es de izquierdas porque la protagonista de Capitana Marvel es mujer y el de Pantera Negra es afrodescendiente.

Aun el detalle que mencionas, de ser una "sátira oficial", es algo que no solo está también muy visto sino que a otras producciones (como las propias dos Space Jam) se les ha criticado muy duramente, y no sin razón. No es sátira si estás haciendo lo mismo que satirizas... hasta que eres Disney. Ahí se te perdona todo. >=/