Películas de Superhéroes: El siglo XX - Ego Sum Qui Sum

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MAIK CIVEIRA & LA ALIANZA FRIKI ANTIFASCISTA

jueves, 15 de mayo de 2008

Películas de Superhéroes: El siglo XX


A manera de introducción preliminar, checa esta reflexión sobre el cine de superhéroes


Si alguna vez los héroes con capas y mallas eran casi del dominio exclusivo de los cómics (y en menor medida, de las series animadas), hoy están por todos los medios audiovisuales imaginables y tienen una gran presencia en nuestra cultura. Personajes oscuros que antes eran conocidos sólo por un nicho de seguidores, ahora tienen películas que rompen récords en taquilla y series de prestigio que reciben premios y galardones. 

No siempre fue así; viendo la historia del cine de superhéroes podemos ir encontrando diferentes etapas, que van de la mano con la evolución del género en su lugar de origen, las historietas, y de las adaptaciones en otros medios como la radio y la televisión.

La era de los seriales cinematográficos
(1936-1951)

En la década de los 30, los personajes más populares eran los héroes del pulp, antecesores directos de los superhéroes, pero cuyas habilidades eran más humanas y sus aventuras mucho menos fantásticas. Personajes como Tarzán, Flash Gordon, El Fantasma, Mandrake el Mago, La Sombra, Dick Tracy, el Avispón Verde, el Llanero Solitario y el Zorro estaban a medio camino entre los aventureros de la literatura decimonónica clásica y los superhéroes propiamente dichos.

La aparición de Superman en 1938 anunciaba el inicio de una nueva época de personajes poderosos y coloridos que llegaron por oleadas en los años siguientes: Batman, la Mujer Maravilla, el Capitán América, el Capitán Maravilla. Aunque terminarían por superar a la vieja guardia en popularidad, en la década de los 40 coexistirían en los distintos medios. 

Además de las tiras cómicas y las revistas pulp, estos personajes tuvieron sus propios programas de radio y seriales cinematográficos. Los dramas radiales eran una maravilla del ingenio y la creatividad, pues debían transmitir la misma emoción y suspenso que normalmente asociamos a medios audivisuales, pero usando solamente las voces de los actores, algún narrador, música y efectos de sonido. 


Algunos personajes que después serían muy populares en cómics y otros medios nacieron en dramas radiales, como el Llanero Solitario (1933) y el Avispón Verde (1936). No todo el mundo leía cómics, pero sí que todos escuchaban la radio e iban al cine. Tener un drama radial significaba una enorme fama y popularidad para un personaje, y si tenía éxito en las ondas sonoras era casi seguro que obtendría su propio serial cinematográfico.

Éstos los antecedentes de las series televisivas, antes de que existiera la televisión; se estrenaba un capítulo cada semana hasta concluir la serie. Estaba repletos de acción; los héroes saltaban de un peligro al otro, los villanos creaban elaboradas trampas mortales y hermosas damiselas debían ser rescatadas del peligro. Cada capítulo solía terminar en un cliffhanger para atraer al público a la siguiente entrega. 

De aquellos años destacan seriales como Flash Gordon (1936), Mandrake el Mago (1939), La Sombra (1940), El Avispón Verde (1940) Aventuras del Capitán Maravilla (1941), Batman (1943), El Fantasma (1942), Capitán América (1944) y Superman (1948). Otros muchos personajes tuvieron sus propios seriales, hasta que el formato decayó a finales de la década de los 40.

La era de las series televisivas
(1951-1978)

En 1951 se estrenó Superman contra los hombres topo, una película de bajo presupuesto y en blanco y negro, con George Reeves en el papel del Hombre de Acero. Esta película, el primer largometraje oficial de Superman o de cualquier héroe de DC, era en realidad un piloto para la nueva serie de televisión, Las aventuras de Superman, que se transmitiría entre 1952 y 1958.

Estamos en la primera Edad Dorada de la TV, cuando algunas de las series más clásicas vieron la luz. Los superhéroes no se aparecieron por las pantallas grandes casi para nada. Los largometrajes eran normalmente pilotos, spin-offs o compilaciones de capítulos de series televisivas ya existentes, y muy a menudo tenían estrenos muy limitados.

La increíblemente popular serie de TV de Batman, con Adam West y Burt Ward, se transmitió entre 1966 y 1968 y encapsula todo el encanto agogó y el camp de los 60. Un largometraje con el mismo equipo de la serie se estrenó también en 1966, lo que lo hace oficalmente la primera película del Encapotado. Con todo y sus cursilerías, o quizá por ellas, la serie y la peli gozan de mucho cariño por parte del publico.


La década de los 70 vio algunos experimentos rarísimos. Películas supuestamente basadas en cómics de superhéroes eran adaptadas de tal forma que resultaban irreconocibles. Era evidente que los productores no les daban mucha importancia, porque los presupuestos eran bajos, los actores eran desconocidos y en vez del género de superhéroes se acercaban más a cintas de acción de detectives al estilo de James Bond, cuando no de artes marciales.

Así, en 1974 se estrenó Wonder Woman, que poco tiene que ver con la Mujer Maravilla del cómic. Fue una película hecha directo para televisión en la que la heroína no tiene su traje característico ni habilidades superhumanas. No es más que una especie de agente secreto del gobierno que lucha contra el comunismo internacional. Tratamiento similar recibió el Capítán América en una película de 1979. Ambas fueron hechas sólo para la TV.

Pero pronto llegó una serie de TV dedicada a la Mujer Maravilla, protagonizada por Lynda Carter (una maravilla de mujer). que se convirtió en un clásico. Esta serie debutó con un piloto en forma de película para la TV en 1975; al año siguiente inició la primera temprada y la serie se extendería hasta 1979.


Esa misma década vio otra serie de TV, The Amazing Spider-Man, que se transmitió entre 1977 y 1979. Fue la primera vez que el Arácnido aparecía en un producto de acción en vivo. Como era costumbre, la serie tomaba muy poco de los cómics, y nunca aparecieron los villanos clásicos de Spidey. El piloto y algunos compendios de capítulos fueron estrenados como largometrajes fuera de Estados Unidos.

En 1977 se produjeron dos películas para TV que serían la introducción a la serie Hulk: El hombre increíble con Bill Bixbie como David Banner y Lou Ferrigno como Hulk. Este gran clásico, que captaba muy bien el sentido trágico del personaje de historietas, duró hasta 1982. Otros tres largometrajes para la TV se estrenaron tras la cancelación de la serie. En una de ellas El Regreso del Hombre Increíble (1988) aparece Thor, y en la siguiente El Juicio del Hombre Increíble (1989) aparece Matt Murdock, alias Daredevil. Con la última película La Muerte del Hombre Increíble se da por terminada esta influyente saga. 

Queriendo repetir el éxito de Spider-Man y Hulk, en 1978 se estrenó una película para la TV basada en los cómics del Doctor Strange; pretendía ser el piloto de una serie, pero la cadena no prosiguió con la idea debido a las malas críticas.

La era de Superman
(1978-1989)

En 1978 todo cambiaría con el estreno de Superman de Richard Donner, película de la que hablé (y elogié) con detalle por acá. Esta cinta sería revolucionaria porque demostraría que las películas de superhéroes podían hacerse en serio. Con eso no quiero decir que la película sea siempre seria, sino que los artistas se tomaron su trabajo con mucho profesionalismo para entregar un producto de alta calidad.

Gran presupuesto, revolucionarios efectos especiales, un diseño de arte que rivalizaba con lo mejor de la ciencia ficción de la década, una banda sonora épica y, sobre todo, un reparto de antología que incluía figuras consagradas del séptimo arte, como Marlon Brando y Gene Hackman, junto a nuevos talentos como Christopher Reeve y Margot Kidder. El cine de superhéroes de nuestros días sería inimaginable sin este gran logro de película, que con su secuela de 1980 se puede ver como una sola epopeya en dos partes.

¿Por qué el éxito de Superman no desencadenó un boom del cine de superhéroes? Yo creo que lo que pasó fue que el año anterior, 1977, otra película había marcado la cultura pop con mucha mayor fuerza: Star Wars, que revivió el género de la ópera espacial (y en las escenas ambientadas en Kryptón, podemos ver la influencia de la cinta de Lucas en la Donner). 


Hollywood estaba más interesado en hacer el próximo Star Wars y entonces tuvimos una nueva oleada de cintas espaciales que iban desde Alien (1979) hasta las películas de Star Trek (a partir de 1979), hasta los intentos por revivir a Flash Gordon y Buck Rogers. Luego, los 80 fueron una gran época para la ciencia ficción.

Otras dos cintas de Superman se estrenaron en aquella década: Superman III (1983) una comedia absurda, y Superman IV (1987), una cursilería de bajo presupuesto. En ellas, lo único bueno era Christopher Reeve. Un spin-off de la serie, Supergirl (1984), que a pesar de contar con un reparto interesante (Faye Dunaway, Peter O'Toole, Mia Farrow) es un churro sin pies ni cabeza. Hago una reseña más completa de ella aquí

A lo largo de los 80 se estrenaron muy pcoas películas de superhéroes y todas ellas fueron de bajísima calidad, como The Punisher (1989), que parecía tan avergonzada de su origen comiquero que el personaje ni siquiera usa su clásica camiseta de calavera. 

La era de Batman
(1989-1998)

En 1989 se dio otro gran hito del género, Batman, con la que Tim Burton le dio una nueva vida al Caballero de la Noche en la pantalla grande. Éxito absoluto en crítica y taquillas, fue seguida de una obra todavía más personal y arriesgada en 1992. Hablé de lo mucho que me gustan por acá.

¿Y por qué ese éxito no detonó, ahora sí, un boom de los superhéroes en el cine? Pues de hecho, sí lo hizo, pero de una forma muy peculiar. En vez de ver a otros héroes superpoderosos como Superman, Spider-Man o los Hombres-X (que estaban gozando de gran popularidad en los cómics y series animadas), Hollywood decidió probar con héroes clásicos de pulp. Probablemente esto se debiera a que el mismo Batman (sobre como lo manejó Burton) es más parecido a personajes como La Sombra y El Fantasma que a Linterna Verde o Iron Man. Además, los efectos especiales de aquella época eran más adecuados para las modestas habilidades de los héroes de pulp que para la pirotecnia fantástica de los superseres.

Dick Tracy (1990) fue la respuesta de Disney al Batman de Burton. Ésta sí una excelente película (para el estándar de películas basadas en cómics). Dirigida, producida y protagonizada por Warren Beatty, cuenta con un excelente reparto, que incluye a Al Pacino como Big Boy (actuación que le valió una nominación al Óscar) a Dustin Hoffman como Mumbles y, por supuesto, a Madonna en el papel de "Suspiritos" Mahoney. 


El gran logro de esta película fue captar la estética del cómic como nadie lo hizo sino hasta más de una década después con Sin City. La fotografía, la escenografía, los vestuarios y el maquillaje recrean a la perfección el mundo de historietas de los años 30. Al ver un cómic de esta época y compararlo con al película, uno puede apreciar la calidad del trabajo visual realizado. 

La trama es simple y lineal: el chico bueno quiere atrapar al chico malo, el chico malo le tiende una trampa al chico bueno, el chico bueno se debate entre la chica buena y la femme fatale, el chico bueno vence al chico malo y salva a la chica buena y la femme fatale tiene una oportunidad para redimirse. Esta simpleza argumental hizo de la peli fue blanco de muchas críticas, pero en realidad es una de sus virtudes, puesto que hace honor al cómic del que proviene. Además que el deleite visual es suficiente para apreciar esta cinta, tan divertida y llena de emociones y sorpresas.

En la misma tendencia aparecieron adaptaciones cinematográficas de otros héroes del pulp a lo largo de los 90: La Sombra (1994), El Fantasma (1996) y La máscara del Zorro (1998); sólo esta última tuvo algún éxito. Darkman (1990) y The Rocketeer (1991), aunque protagonizadas por personajes de reciente creación, mostraban una clara inspiración en los cómics y pulps de los 30 y 40. 


Héroes más populares no tuvieron tanta suerte. Capitán América (1991) y Los Cuatro Fantásticos (1994) fueron sendos fracasos y vergüenzas totales para todos los involucrados. Por su parte, The Flash (1990) fue una película hecha directo para la televisión y el video era en realidad la introducción de la serie de TV que le seguiría. Los realizadores de esta cinta decidieron seguir el camino que había tomado Tim Burton y hacer una película de superhéroes bastante oscura y violenta. El resultado es un filme bastante entretenido y muy bien realizado, y una serie que se volvió clásica.

En realidad, los mayores éxitos de la década, fueron cosechados por personajes tan poco conocidos que muchas personas ni siquiera sabían que su origen estaba en los cómics. Películas que fueron muy populares o muy aplaudidas o ambas, incluyen Tortugas Ninja (1990), El Cuervo (1994), Hombres de negro (1997) y Blade (1998). Otras que lo intentaron pero fracasaron miserablemente incluyen Spawn y Steel, ambas de 1997. Mientras tanto, la parodia a los super héroes ya se había presentado con cintas como The Meteor Man (1993) y Hombres misteriosos (1999), ambas de escaso éxcito.

Lo cierto es que en su estética y personajes no son cintas muy superheroicas que digamos, y se apegan más a otros géneros ya populares en el cine, ya fueran las de artes marciales, las de acción más convencional, el neo-noir, la fantasía oscura ultraviolenta o las comedias de sci-fi. De hecho, por esos años el mismo camino había tomado la serie de Batman, ahora bajo la batuta de Joel Schumaccher, que las convirtió en cintas de acción explosivas, coloridas y extravagantes con Batman eternamente (1995) y Batman y Robin (1997).


El fracaso de la última película de Batman parecía enterrar para siempre no sólo la franquicia, sino el género mismo de superhéroes. Ulteriores cintas del Caballero Nocturno y una tentativa cinta de Superman dirigida por Burton cayeron en el llamado development hell durante años y nunca vieron la luz. 

Eso sí, el éxito económico de Blade animó a los productores a probar suerte con otras propiedades de Marvel en el siglo siguiente. Una nueva era en las películas basadas en cómics se inició en el año 2000 con el estreno de X-Men de Bryan Singer, pero ésa es otra historia...


En la próxima entrada, iniciamos un recorrido por las películas de superhéroes más notables de principios del siglo XXI. También puedes leer de otros temas relacionados por acá:

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