I
El presente se inunda de pasado
Se dice que existe un ciclo cultural de nostalgia que dura más o menos 30 años. Tiene sentido; muchos artistas adultos se inspiran en la época en la que crecieron y la cultura que les influyó. Esto es sobre todo evidente en los productos gringos, que ultimadamente son los que nos tienen mentalmente colonizados. Así, a principios de los 90 tuvimos Los años maravillosos, que estaba ambientada en los 60; y a principios de los 00 tuvimos That ‘70s Show, ambientada obviamente en los 70.
Pero en otros tiempos había dos que tres películas o dos
que tres series que capitalizaban la añoranza por el ayer. Dos que tres
cosas del pasado se ponían de moda pasajeramente, como los pantalones
acampanados y la música de ABBA a finales de los 90. Nada se compara al nivel
en que la nostalgia ha capturado la cultura mediática del siglo XXI.
Las pantallas de cine y de TV están inundadas de refritos, secuelas y adaptaciones de los clásicos de nuestras infancias. Ancianos reinterpretan los mismos papeles que los hicieran famosos en los 80 o 90. Viejas series canceladas décadas antes son revividas cuando nadie las pedía. Desde Stranger Things a Ready Player One, grandes producciones se dedican a homenajear el pasado. Videojuegos clásicos son readaptados para consolas modernas, mientras que títulos nuevos se diseñan para emular el aspecto y la estética que venía con la tecnología de antes. Los cómics de Marvel y DC publican maxieventos que continúan y reinterpretan sagas clásicas. Nunca antes se había visto tanta mercancía oficial y parafernalia de la cultura pop de antaño. Además, el ciclo de 30 años parece haberse roto. Hoy la nostalgia por los 80 convive con la de los 90 y la de los 00, en una confusa mezcolanza.
En los primeros dosmiles, lo más que las grandes
corporaciones de entrentenimiento tenían que ofrecer en materia de nostalgia
era la Trilogía de Precuelas de Star Wars (1999-2005). Y aun éstas
fueron muy criticadas en su momento por sentirse demasiado diferentes, en tono,
narrativa y estética, a la Trilogía Original. Estaban también los revivals de
las series de Star Trek (desde 1987) y las del Doctor Who (desde
2005), pero estas franquicias eran muy de nicho, muy frikis, y no tan populares
con la mayoría del público.
Quizá el primer género en el que empezaron a verse
grandes cantidades de refritos más o menos exitosos fue en el horror, pues
muchos clásicos de los 70 y 80 fueron refritados en aquellos años, aunque
adaptadas a la moda de hacerlas más brutales: The Texas Chainsaw Massacre (2003),
Dawn of the Dead (2004), The Hills Have Eyes (2006), Halloween
(2007), Friday the 13th (2009) y A Nightmare on Elm Street
(2010). Realmente esta tendencia nunca se detuvo, sólo que ahora además de
refritos vemos secuelas o precuelas directas de las originales, muchas veces
con los viejos actores regresando a sus papeles. Te estoy viendo a ti, Jamie
Lee Curtis.
Pero antes de que la nostalgia se volviera mainstream,
se fue cultivando poco a poco, de forma más artesanal, más amateur, más DIY, en
los espacios virtuales de la supercarretera de la información…
Cuando en 2004 cumplí 20 años, me festejé quemando un CD con
las intros musicales de mis caricaturas ochenteras favoritas (bajadas, una por
una, con Ares), y lo puse en mi fiesta para gusto de la mayoría de mis amigos.
Cada track era un viaje inesperado al callejón de los recuerdos y podía ver en
cómo se formaban sonrisas en los rostros de mis camaradas.
Por ese tiempo, un amigo me dijo que lo que le pasaba a
nuestra generación se llamaba neostalgia, la “nueva nostalgia”,
la nostalgia de la gente joven. Hoy, que mi generación está llegando al cuarto
piso, podemos decir que nuestra neostalgia se ha vuelto simplemente nostalgia. Ya
he dedicado varios ensayos a tratar de entender por qué mi generación fue
tan nostálgica desde temprana edad. Hoy quiero recordar cómo era
experimentar la nostalgia en aquella época. Es decir, vamos a hacer metanostalgia.
Lo que hay que entender de esos años es que, es que, si te
ponías a rememorar cosas de tu infancia (como yo hacía con frecuencia), estabas
hablando de algo que ya había quedado fuera de tu alcance, o por lo
menos de tu vida cotidiana. Algunas de las películas más clásicas (pero ni de
lejos todas), aún podían conseguirse en los videoclubes o podían cacharse en la
siempre confiable programación de Canal 5. Pero en el caso de las series esto
era mucho más difícil, pues sólo con la llegada de los DVD se podían conseguir
completas, y estas colecciones no eran fácilmente accesibles (y, de nuevo, no
todas las series se lanzaron en este formato).
Si querías regresar a través del recuerdo a los 80 y 90 más
allá de la eventual conversación presencial, el espacio para hacerlo era
Internet. La cultura nostálgica se encontraba allí, en forma de foros,
blogs, webcómics, videos y fanart. Oh sí, lo recuerdo perfectamente… La WWW era
más libre y más diversa, no había sido colonizada por los grandes
oligopolios de Silicon Valley, y no pasábamos todo nuestro tiempo en los mismos
tres sitios web, sino que explorábamos un auténtico océano… Oras, tampoco
quiero romantizarla demasiado, pues igual había mucha chatarra, era muy
insegura y la verdad es que los usuarios éramos más irresponsables.
Pero sí era un ecosistema diferente. Era la época en que webcómics
como PvP o Penny Arcade hacían chistes sobre cómo era
jugar en una Super NES, en la que me la pasaba peleando con ñoños en el foro de
Star Wars, en la que las estéticas nostálgicas, como el synthwave y
el vaporwave comenzaban a tomar forma, y en la que inauguré la sección Neostalgia
este mismo blog. Y era la época del Nostalgia Critic.
Conocí a Doug Walker, el Nostalgia Critic por
recomendación de un amigo, por ahí de 2009, si mal no recuerdo. Me dijo que
tenía que ver su reseña sobre Batman & Robin. Me mató de la risa y,
tras devorar todos los videos que ya tenía hechos, comencé a seguirlo.
En ese tiempo YouTube todavía estaba en pañales, y no
era el monopolio colosal que es ahora. Existían diversas plataformas para ver
videos y show del NC se alojaba en los hoy extintos sitios
thatguywiththeglasses.com y blip.tv. No teníamos ni smartphone, ni Smart TV, o
siquiera un televisor que se pudiera conectar directo a la compu. Lo que
hacíamos mi novia y yo era echarnos en la cama, poner la laptop en nuestros
regazos y morirnos de risa con las reseñas del NC, que esperábamos puntualmente
cada martes.
Pero poco a poco dejamos de seguirlo con tanta frecuencia.
Como a muchos fans, no nos gustó que cambiara el formato del show al
incluir sketches y otros actores; preferíamos la sencillez que caracterizaba
sus primeros trabajos. A nuestro gusto, dejó de reseñar obras de los 80 y 90,
es decir, verdaderamente nostálgicas, para enfocarse en otras más modernas. Por
mi cuenta, empecé a seguir a Lindsay Ellis y luego a otros videoensayistas de
cine y cultura pop.
Todavía veo al Nostalgia Critic de vez en cuando, si aquello
que está reseñando me llama la atención. Es, para mí, un bocadillo
reconfortante, algo que me ayuda a olvidarme de los horrores del mundo
contemporáneo mientras lavo los platos. Doug Walker es un poco mayor que yo.
Cuando le descubrí, ambos estábamos en nuestros veintes. Hemos envejecido.
Tanto su trabajo, como su lugar en Internet y la forma en la que yo lo recibo,
han cambiado muchísimo.
Para escribir esta entrada, me puse a revisar las primeras
temporadas del show, de 2007 a 2012. Fue un viaje metanostálgico, la
experimentación de la nostalgia por la nostalgia, un regreso a la remembranza
como era antes. ¿Por qué el Nostalgia Critic? Bueno, pues porque creo que él es
la mejor representación de la cultura de la nostalgia como era en aquellos
días. Y porque quería redescubrir qué me gustaba tanto de su trabajo en ese
entonces, y cómo es que han cambiado las cosas. Y también hacer una valoración de
la influencia que ha tenido Doug Walker en Internet que, para bien o para mal,
no es desdeñable.
Doug Walker saltó a la fama en 2007, después de que una
apasionada y cómica reseña suya de Transformers se volviera viral en
YouTube. En ese primer video todavía no daba forma al Nostalgia Critic, y de
hecho la forma de reseñar la peli se parecía más otro personaje que
desarrollaría en el futuro, Chester A. Bum. Pronto encontró la fórmula
ganadora: con su atuendo clásico (lentes, gorra, saco y corbata), en su sencillo
escenario (detrás de un escritorio y frente a una pared desnuda) ponerse a
despotricar hiperbólicamente sobre películas y series de los 80 y 90.
Aunque podríamos argüir que fue su representante más exitoso,
Walker no fue el verdadero creador de este formato; ese crédito lo tiene James
Rolfe, con su Angry Video Game Nerd. En cualquier caso, ambos deben
mucho al clásico programa Mystery Science Theater 3000 (1988-1999), en
el que un conjunto de pintorescos personajes veían y comentaban irónicamente
viejas películas de ciencia ficción, horror y fantasía, en su mayoría de serie
B.
En los dosmiles, el oficio de hacer videos para Internet era
muy distinto. Una persona con una webcam y una computadora podía saltar a
la fama; no se necesitaba todo el equipo de producción y mercadotecnia que hasta
los videoensayistas más modestos tienen ahora. Nostalgia Critic, el
show, eran solamente Doug Walker, en un cuarto de su casa (aún vivía con sus
padres), con su hermano tras de cámaras, y de vez en cuando algún amigo
invitado. Los videos del NC tenían una calidad de audio y video muy bajas
comparadas con sus creaciones actuales. Y sí, al revisitar esos videos, la
textura sonora y visual tan primitivas me producen nostalgia.
Tras cinco años con el personaje, Walker se cansó de él y
quiso transitar hacia otros proyectos. Le dio un final a Nostalgia Critic
en 2012 e inició Demo Reel, lo que pretendía ser una webserie cómica,
parodia-homenaje a clásicos del cine, que duraría varias temporadas. El
experimento fracasó, y en menos de un año el NC estaba de regreso. Para no
dejar sin trabajo a los actores que había contratado para Demo Reel, los
incorporó como personajes en Nostalgia Critic, que ahora incluiría
sketches e insertaría las reseñas en narraciones más largas.
Ese año thatguywiththeglasses.com dejó de existir y los
videos de Walker pasaron a channelawesome.com, sitio de la compañía que hasta
ahora administra y produce Nostalgia Critic. El sitio dejó de existir en
2014, y ahora sólo queda el canal de YouTube. La época de los monopolios de
Internet se estaba consolidando.
Un cambio que se puede apreciar a lo largo de los años está
en el humor. En los dosmiles lo de moda era el humor edgy: sarcástico,
ácido, blasfemo, irrespetuoso o de plano cruel. Había muchas groserías, burlas
hirientes y chistes sobre temas de los que antes y después ya no se
consideraría correcto bromear. En el caso de Walker, hay un ocasional chiste
ligeramente sexista u homofóbico, algún chascarrillo sobre suicidio o violación,
la clase de cosas que entonces pasaban desapercibidas, pero que hoy se sienten
fuera de lugar. Desde hace tiempo que ya no usa esa clase de humor, dice menos
groserías y hasta su personaje del Nostalgia Critic aparece más moderado en sus
despotriques.
Entre finales de 2014 y principios de 2015, varios
trabajadores y creadores de contenido abandonaron Channel Awesome, acusando a la
empresa de distintos abusos y malos tratos. Otro grupo de colaboradores hizo lo
propio en abril de 2018. A esto se le ha conocido como la controversia
“Change the Channel”, y es la razón de que Nostalgia Critic haya
perdido mucho de su público y buena fama. Con todo, a la fecha el canal tiene
más de 1.3 millones de seguidores en YouTube.
No quiero ser demasiado duro con Doug Walker, pero tampoco
quiero hacerle apología. La controversia “Change the channel” lo expuso como un
jefe controlador y abusivo. Y aunque las acusaciones iban dirigidas más a
sus socios de Channel Awesome que al mismo Walker, no es como que él se
hubiera deslindado. Pero, por otro lado, también burlarse de él es agarrar el
fruto más bajo del árbol. Ya suficientes creadores han capitalizado la funa de
Walker, y no creo que haya mucho más qué añadir. Más bien quiero hacer un
balance.
Para mí y para muchos, la época clásica de Nostalgia
Critic fue la que va de 2007 a 2012, y desde entonces ha sido “la nueva
etapa”. Como nos pasa con muchas cosas, como “Los Simpson clásicos” o
“la Shakira de antes”, llega un momento en que te das cuenta de que el proyecto
lleva más tiempo chafeando de lo que duró su buena época, y entonces te
preguntas si el problema no serás tú. Lo cierto es que, como dije, todavía me entretienen
los videos de Walker. Pero no me hacen carcajearme como antaño. ¿Qué ha
cambiado?
En parte es que la novedad se ha perdido. Cuando Nostalgia
Critic apareció el formato era novedoso (con todo y que Rolfe se le había
adelantado). Después del NC, sin embargo, decenas de imitadores copiaron el
modelo de “crítico gruñón que hace alharaca por tonterías y/o se expresa
con desdén exagerado”. Muy pocos de ellos tuvieron el éxito de Walker o Rolfe y
desaparecieron. Otros evolucionaron y se graduaron a crear verdaderos análisis.
Incluso Rolfe dejó atrás su personaje de gamer cascarrabias y ahora hace
auténticos videoensayos.
No hay mejor ejemplo de esto que Lindsay Ellis, la otrora
Nostalgia Chick. Aunque ella inició su carrera como una versión femenina
del NC, bajo la guía del mismo Walker, pronto empezó a hacer análisis más
profundos y a menudo se le atribuye haber inventado el género del
videoensayo. Sea esto cierto o no, es enorme la influencia que ella ha
tenido en la existencia de un área de YouTube que ofrece contenidos
enriquecedores entre tanta basura. Y aunque empezó su carrera en Nostalgia
Critic, su desarrollo no es mérito de Walker, y seguro Ellis habría
encontrado su propio camino de otra forma.
Por cierto, aquí hay algo que no puedo dejar de subrayar. A
Lindsay la “cancelaron” por naderías y tras toneladas de acoso se vio
obligada a cerrar sus redes sociales y hasta abandonar su canal de YouTube
(ahora sólo se le encuentra en Nebula). Mientras, Doug Walker, que es mucho
menos talentoso y tiene mucho menos que aportar, a pesar de “Change the
channel” sigue teniendo casi millón y medio de seguidores. Esto nos dice dos
cosas. Uno, pinche misoginia; siempre las mujeres pagan mucho más caro por “faltas”
mucho más leves que las de los hombres. Y dos, esto nos muestra una vez más que
las cancelaciones y funas de la progreósfera sólo terminan dañando a otros
progresistas.
Por otro lado, la escuela de “hombre blanco
despotricando”, evolucionó hacia sitios muy oscuros. No es difícil darse
cuenta que toda la industria del contenido “anti-woke” viene de ahí: señoros treintones
o cuarentones haciendo berrinches por películas o series, sólo que ahora con una
carga política reaccionaria y discursos de odio. Otra consecuencia
inintencionada del trabajo de Walker.
Mientras tanto, a pesar de la introducción de los sketches y
otros intentos de innovación, lo que hace el Nostalgia Critic es
fundamentalmente lo mismo de siempre: narra y comenta la película (ya casi
nunca habla de series) mientras muestra clips seleccionados y se burla de sus
aspectos más ridículos. El chiste se pierde rápido; hay un número finito de
maneras en las que puedes decir “esta película es basura”.
La verdad es que Walker no es muy buen crítico; ni
siquiera sé si califica como tal. No tiene muchos conocimientos teóricos, algunas
veces ha sido evidente que no entiende lo que critica, y en cuanto a cine es
claro que sólo conoce lo más mainstream. Lo que hace es comedia,
como lo que hacían los robotitos de Mystery Science Theater 3000. La
experiencia de ver al NC era como reunirte con uno o dos amigos a pitorrearte
de alguna mala película mientras comes chucherías.
Para ser justos, Walker tiene algunos videos en los que
aparece fuera de personaje y hace verdaderas reseñas, si nunca análisis muy
sesudos. También ha tomado nota de los videoensayistas más jóvenes y se ha
aventado uno que otro él mismo; no demasiado profundos, pero tampoco mal
desarrollados. Y debo reconocerle que de vez en cuando sí hace algún
comentario agudo y que en más de una ocasión me ha hecho repensar mi punto
de vista sobre alguna obra.
Además, no creo que se pueda negar que, en la evolución de
los videos de Internet, Doug Walker aportó con un tipo de contenido que tenía
un poco más sustancia que los videos de gatitos haciendo tonterías, y que ayudó
a que llegáramos a los documentales de tres horas que se avienta Natalie Wynn.
F.D. Signifier, uno de los mejores videoensayistas de la anglósfera, no oculta
que en su juventud disfrutaba mucho de Nostalgia Critic y que fue una
importante influencia en él.
Y no sólo es en el mundo de habla inglesa; en español
proyectos como Bully Magnets, Te lo resumo o La Zona Cero
muestran de forma evidente la influencia del NC, de forma consciente o no.
Quizá esto se nota más que nada en el léxico mismo del lenguaje del
videoensayo: hacer una narración o presentar un argumento e intercalar
fragmentos brevísimos de películas o series, a manera de memes audiovisuales.
La verdad es que nunca me interesé mucho en lo que sucedía
detrás de cámaras del show, y hasta la controversia “Change the Channel” me
pasó desapercibida un par de años porque para entonces ya ni siquiera estaba
muy pendiente. Pero cuando me puse a investigar para escribir este texto,
encontré datos que ignoraba. Por ejemplo, que el proyecto empezó cuando un
veinteañero Doug se sumió en una depresión y se quedó en su casa viendo
películas y series viejas, por lo que empezó a notar lo absurdas y ridículas
que eran muchas de ellas. O que la misma depresión y ansiedad lo han acosado a
lo largo de toda su carrera.
Doug intentó acabar con Nostalgia Critic en 2012 y
empezar nuevos proyectos, pero no le funcionó. Sus ambiciones de hacer cine se
vieron frustradas por una realidad ineludible: él no tiene talento. Es
pésimo como cineasta. Realmente lo único que le sale bien es ser el NC. El
personaje acabó comiéndose a su creador. Y hasta con ese show Doug ha intentado
en varias ocasiones innovar, sólo para recibir el backlash de los fans.
En más de una ocasión ha mencionado lo frustrante que es que
la gente sólo quiera que haga lo mismo por años y años. Ha tenido que
explicar que el NC es un personaje, no su persona; que no es un modelo a
seguir, sino una caricatura para reírse; que no está bien que un adulto
reaccione con tanta altisonancia y sentimientos tan violentos hacia cosas tan
simples como películas o series. Ha platicado del acoso que ha recibido tanto
en línea como en la vida real, incluidos mensajes de odio y fanáticas que no
respetan sus límites personales ni el hecho de que no le gusta ser tocado.
Todo esto revela a una persona muy, muy triste, una
contracara para la imagen de megalómano abusivo que surgiera tras “Change the
channel”. Quizá por eso, porque somos de la misma generación de chavorrucos
deprimidos con sueños frustrados, o por el hecho que de verdad me
gustaba mucho lo que hacía, me es difícil condenarlo. Ah, pero tampoco
quiero que digan “pobre vato blanco que tiene el privilegio de vivir de hacer
tonterías en Internet, es que se pone triste a veces”. En fin, no sé. Queda en
cada quien hacer un juicio.
Creo que uno de los grandes atractivos de las primeras
temporadas de Nostalgia Critic era la selección de obras que reseñaba,
casi siempre de los 80 y 90. No eran películas oscuras de serie B, sino
producciones hollywoodenses con caras conocidas. No eran series de nicho, sino
de ésas que todos habíamos visto, aunque fuere porque no había otra cosa en la
tele. No solían ser de lo mejor de su época, aquello que trasciende las décadas
y a lo que volvemos una y otra vez, sino chucherías intrascendentes en las que
casi no pensabas, pero que recordabas si alguien las traía a colación.
Hoy en día, Walker suele abordar obras de las últimas dos
décadas. Claro, éstas son hoy tan viejas como lo eran en los 00 las películas y
series que entonces reseñaba el NC. Pero es que aquí hay que hablar de
algo que ha ido cambiando a lo largo de este siglo XXI: nuestra relación con
el tiempo y el pasado.
Primero, la forma en la que experimentamos el tiempo
es relativa a nuestra edad. Para un niño, dos años son una eternidad; para un
adolescente, cinco años llevan a otra época; para un joven adulto, su
adolescencia está a una década de distancia y su infancia, a dos. Para quienes
están en sus tardíos treinta y tempranos cuarenta, como mi generación, “el
presente” es muy extenso en ambas direcciones. Por eso nos sacamos de onda
cuando alguien nos dice cosas como que Frozen salió hace 12 años. No se
sienten como tales, porque cuando éramos más jóvenes “doce años” era algo
completamente distinto.
Entonces, no nos vamos a sentir igual sobre una película que en 2025 cumple 15 años, que como nos sentimos sobre una que los cumplió en 2005. Como dicen por ahí: “ya no hacen películas que marquen mi infancia”. Es algo tan obvio que se siente tonto decirlo, pero también es verdad. Digo, yo le doy clases a adolescentes que son más jóvenes que el MCU, pero todavía no siento que Iron Man haya sido una película de "mi juventud".
Sobre todo, Nostalgia Critic es producto de un
ambiente cultural muy distinto. De una época en la que la nostalgia era
diferente. Su lema, “yo lo recuerdo para que ustedes no tengan que hacerlo”
lo encapsula muy bien. Como les dije al principio, en los dosmiles no era tan fácil acceder a la cultura pop del pasado. Ciertos espacios en línea
existían para que fans de más o menos las mismas edades y con dietas culturales
similares nos encontráramos, y el show de Doug Walker era precisamente
uno de ellos. El chiste era echar una mirada a las películas y series de
nuestra infancia y adolescencia, y pitorrearnos al darnos cuenta de que eran
mucho más tontas de lo que las recordábamos. Era como juntar a tus amigos y
ponerte a revisar tus viejos VHS, comentar pendejadas, reírte un chingo y acaso
fumar un porro.
Pero, como decíamos al principio, hoy en día la nostalgia ya
no está confinada a esos espacios. La cultura pop de todas las décadas está a
sólo un click de distancia. Los recuerdos del ayer están por todas partes,
reiterados una y otra vez de formas distintas. El pasado se ha comido una gran
parte de nuestra cultura contemporánea. Todo parece ser un gran refrito de lo
mismo. Tanto Internet como la nostalgia ahora están en manos de grandes
corporaciones oligopólicas.
El filósofo Mark Fisher decía que una característica del
capitalismo tardío ha sido la lenta cancelación del futuro. Nos cuesta trabajo
imaginar futuros que sean radicalmente distintos a nuestro cada vez más
distópico presente. Eso incluye también la dificultad para crear expresiones
artísticas y culturales novedosas, y las que sí aparecen rara vez reciben el
apoyo de las megacorporaciones que controlan el entretenimiento o de las masas que
lo consumen, por lo que nos quedamos regurgitando lo mismo. El hecho de que
Doug Walker siga haciendo lo mismo después de casi veinte años es un ejemplo de
esto mismo. Pues cuando el futuro se cancela, el presente se inunda de
pasado. Y, ¿cómo podemos sentir añoranza por un pasado que se niega a
desparecer? Sólo nos queda añorar la forma en la que solíamos experimentar la
nostalgia.
Uff, no quería terminar con una nota tan pesimista. Así que aquí están el Top 11 de mis reseñas favoritas del Nostalgia Critic de sus
mejores días. ¿Por qué Top 11? Pues porque me gusta ir un paso más allá.
11. 1990s Sports Movies:
10. Ferngully:
9. Saved by the Bell:
8. Batman & Robin:
6. Captain Planet:
4. Moulin Rouge:
3. Star Wars Holiday Special:
2. The Room:
1. Casper:
Y eso fue mi Top 11 de críticas del Nostalgia Critic. Soy Ego y lo recuerdo porque no me queda de otra.
FIN
Hola, gracias por leer. Aquí nos dedicamos a sobrepensar sobre la cultura pop y otros temas. Si te gusta mi trabajo, por favor considera apoyarme con una subscripción en Patreon, o también puedes hacer una sola donación en Paypal. Mientras, aquí tienen más entradas sobre nostalgia, neostalgia y metanostalgia:
- La trampa de la Neostalgia
- Capitán Planeta: Los villanos ganaron
- Todas las generaciones están mal, excepto la mía
- ¿Estamos soñando con ovejas eléctricas?
- Monte S
- Claudia Jiménez Teutli
- Aswang
- Berenice
- Yussef Ríos
- Rodrigo Cervantes
- Marcos
- Emmanuel Vera Prestado
- Virgina Carrillo Rodríguez














3 comentarios:
En su momento vi unos cuantos videos del Nostalgia Critic y reconozco que me divirtieron, pero rápidamente se me pasó y volví al Angry Video Game Nerd, que me parecía mejor. Sucede que ya en esa época hubo varios detalles que me empezaron a chocar:
1. Se suponía que el propósito de los videos era poner al descubierto cómo las películas y series que nos gustaban de jóvenes, que nosotros pensábamos que eran buenas, en realidad eran malas, y nosotros creíamos que eran buenas porque no las habíamos visto en muchos años y la nostalgia nos cegaba. ¿Entonces para qué reseñaba productos por los cuales en esa época todavía nadie tenía nostalgia, como el live-action de Super Mario Bros., el Street Fighter de van Damme, o el Godzilla de Roland Emmerich? Hoy en día esas cosas tienen fanáticos que las defienden porque las recuerdan con nostalgia, pero en esa época estaban consideradas como boñiga absoluta que no le gustó a nadie ni en su época. La desconexión me tenía perplejo.
2. Similarmente, cuando atacaba películas que sí eran buenas a pesar del paso del tiempo (no vamos a decir que eran obras maestras, pero no eran malas), como el Mortal Kombat de 1995 o el live-action de las Tortugas Ninja de 1990, porque no se parecían a los originales (esto en el caso de las Tortugas era particularmente notable porque él parecía creer que las Tortugas originales eran las de la serie del 87). Eso era muy propio de los nostalgieros de la época contra los que se supone que él estaba posicionándose.
3. Esto realmente debería ser el punto principal, pero: los fanáticos. No tengo la intención de meterte en el saco de "los malos" y no quiero que este punto se interprete como tal. Pero Doug tenía unos fanáticos que primero te decían que todo lo que decía el tipo era verdad, que todo lo que reseñaba era verdaderamente basura irredimible, y que sus videos eran prueba empírica e irrefutable de ello (no podías mencionar alguna película que hubiera reseñado sin que apareciera alguien para decir "Pues el Nostalgia Critic dice que es mala *emoji de carita de nerd apuntando hacia arriba*); pero que luego les señalabas sus incongruencias más arriba mencionadas y te decían "Es un personaje que interpreta, no es en serio, es todo bromeando, no te lo tomes tan en serio". O sea, era un crítico serio o era un personaje según les interesaba. El reseñador de Schrödinger. Lo mismo hacían los fans de Yahtzee, el que reseñaba videojuegos; era "crítico, no reseñador" y "humorista" al mismo tiempo.
En honor a la verdad, esto lo hacían también los fans del AVGN, pero el AVGN se sentía más congruente con sus propios estándares de calidad, mientras que el NC se contradecía a sí mismo y a su propósito constantemente según le convenía. A esto hay que sumarle que, salvo por un par de controversias que no creo que hayan sonado tan fuerte, James Rolfe ha sido capaz de demostrar que fuera de sus personajes es muy buena persona y de muy buena salud; los que le siguieron resultaron tener serios problemas de carácter, estuviera éste justificado por una mala salud mental (como Spoony) o no (como o el neonazi de JonTron).
Y diría que James ha estado bajando en calidad también, pero eso en lo que se refiere a sus videos sobre juegos, y por razones perfectamente comprensibles -ha dejado en claro muchas veces que es mucho más afín al cine que a los videojuegos-.
Me llama mucho la atención que él mismo diga que sus opiniones son las mismas tanto dentro como fuera del personaje, ya que normalmente él mismo era el primero en insistir que no era así. ¿Tienes alguna fuente?
Pues no tengo una fuente en concreto, pero si miras las reseñas que hace fuera de personaje te das cuenta de que opina básicamente lo mismo, sólo que sin las hipérboles. O sea, como personaje puede decir cosas como "esta película es peor que tragar vidrios rotos", y fuera de personaje dice "sí esta película es malona".
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