Harley Quinn: Salir del pozo - Ego Sum Qui Sum

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MAIK CIVEIRA & LA ALIANZA FRIKI ANTIFASCISTA

miércoles, 28 de julio de 2021

Harley Quinn: Salir del pozo

 

¿Por qué hablar de Harley Quinn? La serie animada, protagonizada por la que otrora fuera simplemente conocida como “la novia del Guasón” ha recibido muchos elogios y se ha vuelto muy popular, y por eso fue una de las primeras cosas que vi apenas tuve acceso a los contenidos de HBO Max. Por cierto, eso de “sabemos que ser cliente Infinitum es una joda, así que te regalamos seis meses de HBO gratis” fue algo bastante considerado, Telmex; bien ahí.

 

La serie me resultó divertida desde un inicio, me encantaron los personajes, y pues soy un nerd de DC, así que esto es mi mero mole. Al principio, todo iba normal, un producto típico de una época en la que animación para adultos ya no se reduce a Los Simpson y sus múltiples imitadores. Así, la estaba disfrutando como algo entretenido, con humor muy inteligente (y muy negro), para relajarse y pasar el rato.

 

Pero como a la mitad de la segunda temporada empecé a notar un cambio. Cuando me di cuenta, el humor ya no era el único ni el principal objetivo de la serie. Sí, seguía siendo ultraviolenta e irreverente y con chistes buenísimos, pero también se puso intensa, cada vez más compleja y más profunda, emocionalmente hablando.

 

Esa pelea entre Batman y Bane fue más brutal que cualquier otra cosa que hayamos visto con esos personajes en medios audiovisuales. Ese capítulo con Mister Freeze es tan conmovedor como la clásica Corazón de Hielo de la serie animada de los 90. Esa retrospectiva de cuando Harley conoce al Joker nos da una de las versiones más aterradoras del personaje, sin nada que pedirle a la interpretación de Heath Ledger. Sin darme cuenta, había pasado de reírme a llevarme las manos a la cabeza diciendo “¡Berga, pero qué demonios!”.

 


Fue entonces que me di cuenta de que Harley Quinn no era nada más una caricatura chistosa; es una de las mejores series animadas para adultos que he visto en años. Si bien el humor negro con cubetadas de sangre por doquier bien podría hacerla parecer de la categoría de Rick y Morty, en realidad es mucho más cercana a algo como Bojack Horseman: una historia que inicia como pura comedia y termina haciéndote pensar, lo quieras o no, en el sentimiento trágico de la vida.

 

Así que, acompáñenme para platicar de algunos de los aspectos que más me impactaron sobre Harley Quinn (advierto que habrá algunos spoilers menores). Empecemos por el humor de la serie. Para quienes se quejan de que en estos tiempos ya no puede haber humor negro les reto a verla. Ésta es una serie que inicia con Joker y Harley masacrando alegremente a un montón de ricachones, con lujo de sangre, vísceras y desollamiento. El resto de la serie es así y no refrena sus golpes.

 

Pero hay grandes diferencias entre este humor negro y lo que la bandita de la generación de concreto lamenta que se ha perdido. Aquí se denuncia de lo que las series edgy de los primeros dosmiles celebran. O sea, donde series de hace un par de décadas (digamos, La casa de los dibujos) harían un chiste sexista, esta serie hace chistes sobre el sexismo, haciendo quedar a las actitudes sexistas y las personas que las tienen como el blanco de las bromas.

 

Por ejemplo, gran parte del chiste de los primeros capítulos de la serie es cómo el machismo opera en contra de Harley y sus deseos de ser tomada como una supervillana por mérito propio. No importa lo que haga, siempre está a la sombra del Guasón. La Legión de la Maldad tiene a una sola mujer y Luthor ni siquiera recuerda su nombre (es Cheetah, por cierto, pero sólo lo sabemos porque la vemos en el fondo). Constantemente vemos a otros villanos, pero también a policías, políticos y los medios, con la clase de actitudes y comentarios sexistas que abundan en la cultura contemporánea; las supervillanas también tienen que enfrentarse a un techo de cristal.

 


Claro, esto ha hecho enfurecer a buena parte de la nerdiza, que ha considerado a la serie un ejemplo más de la propaganda feminista con la que los progres están destruyendo la cultura pop. Y, por supuesto, Harley Quinn se toma un capítulo para burlarse de estos perderores.

 

Una de las mejores puntadas de la serie es que, a pesar de que nuestros protagonistas son villanos capaces de matar a un enemigo sin miramientos, el statu quo es siempre un mal mucho peor. Los políticos son corruptos, los empresarios son explotadores, el sistema carcelario es atroz, el sexismo permea la cultura por todas partes y la gente común (villanos incluidos) vive en constante inestabilidad económica. Fuera de monstruos absolutos como Joker, hay fuerzas mucho más perversas en el mundo que estos coloridos personajes, los cuales también tienen que buscar empleo (aunque sea en el crimen), pagar la renta y competir por atención mediática en un mundo en el que no eres nadie si no te haces viral en Internet.

 

Cuando el Guasón toma control de la TV y crea su propio noticiero, Hiedra dice “Bueno, por lo menos no es la cadena de noticias más malvada que hay”, haciendo referencia a Fox News. El viejo agente de la CIA, Sy Borgman sugiere terminar alguno de los trabajos inconclusos de Henry Kissinger, a lo que Harley dice “Somos criminales, ¿pero somos criminales de guerra?”.

 


King Shark pasa unos días tras las rejas y denuncia los horrores del sistema carcelario industrial. Y cuando Bane crea su propia prisión (inspirada en el pozo que vimos en The Dark Knight Rises) la administra de forma humanitaria, con un enfoque en la rehabilitación y no en el punitivismo; un lugar mucho más humano que el fallido Asilo Arkham, que nunca logra ni contener a sus internos ni ayudarlos en lo más mínimo.

 

No tengo duda de que gran parte del éxito de la serie está en que sus personajes, a pesar de ser literalmente villanos de cómics, tienen mucho en común con su público. Enfrentan la clase problemas que aquejan a los jóvenes adultos del mundo real: relaciones tóxicas de pareja y de familia, inseguridades varias, problemas para conseguir empleo o independizarse, la búsqueda del “quién soy”, el miedo al fracaso… Los peques que crecimos con Batman: la serie animada ahora tenemos la edad de los personajes que estamos viendo en pantalla, y también sus angustias y crisis existenciales.

 

De todos los personajes, la misma Harley Quinn (Kaley Cuoco) es quien aparece menos modificada en esta nueva versión. Después de todo, desde hace algunos años que el arco argumental que la define es precisamente su emancipación del Joker y la búsqueda de su propia identidad. Es, para ella, el equivalente a la historia de Bruce Wayne para consolidarse como Batman, o del joven Clark Kent para decidir a convertirse en Superman. Para ser quien pueden llegar a ser, Harley tiene que dejar una relación abusiva y superar a su ex.

 


No es nada fácil; el Guasón es un psicópata narcisista, un experto manipulador, y Harley tiene muchas heridas que él explota. Ella fue una promissing young woman, una atleta de nivel olímpico y una profesionista sobresaliente que se doctoró a muy temprana edad, pero viene de una familia disfuncional, y padeció a un padre que la saboteaba, coetáneos que la acosaban, jefes y compañeros de trabajo que no la tomaban en serio. Todo eso la vuelve vulnerable a los chantajes del Joker y la torcida promesa de que él es el único que la va a querer. En la primera temporada veremos a nuestra protagonista caer más de una vez, experimentar retrocesos en su proceso de sanación que, como sabemos, nunca es lineal.

 

La interpretación de Alan Tudyk como el Guasón me sorprendió: por un momento pensé que era el mismísimo Mark Hamill de vuelta en el papel. Éste es el Joker caótico y multifacético que sólo los mejores escritores son capaces de lograr; aterrador, sin duda, incluso seductor en ciertas ocasiones, pero en otras simplemente divertido. No es, sin embargo, el Joker todopoderoso que los cómics han creado en los últimos años, ni el infalible amo del crimen que siempre va un paso delante de todos. Sus debilidades son expuestas y nada lo hace más frágil que su propio egocentrismo. Por último, él reproduce un montón de conductas y actitudes tóxicas típicas de los novios abusivos. Al final, este payaso no es más que un vato que abusa de los demás, en especial de su pareja, para sentirse poderoso.

 

En el equipo de Harley está King Shark (Ron Funches), que cumple el papel del gentil gigante del grupo, un grandulón capaz de arrancar cabezas de un mordisco, pero que tiene un alma muy sensible, y cuya mayor aptitud no es su fuerza física sino su conocimiento de computadoras. Luego está Clayface (también Alan Tudyk), bastante nerfeado en esta versión, que se cree un gran actor de carácter, y que también tiene un gran corazón. Los dos me parecen absolutamente adorables.

 


En oposición tenemos un personaje como el Doctor Psycho (Tony Hale); es un megalómano arrogante, misógino y racista que se cree mejor que el resto. Mientras otras series, como Rick y Morty, lo ensalzarían como el tipo que siempre tiene la razón y pendejea a los otros porque es un genio, Harley Quinn golpea, humilla y pone en su lugar a Psycho a cada rato. Es gracioso porque es el blanco de los chistes las más de las veces. Sus únicos dos destinos posibles eran reformarse y volverse menos cretino o pasar a ser antagonista.

 

Sy Borgman (Jason Alexander) es un personaje al que yo no conocía y que me sorprendió descubrir que ya existía en los cómics. Es un anciano exagente de la CIA que tiene partes cibernéticas a las que su cuerpo envejecido ya no puede cargar, por lo que necesita una silla de ruedas. No me cayó muy bien el personaje, ni me gustó mucho cuando lo fueron incluyendo más y más en las historias.

 

Hablando de Borgman, hubo otras cositas de la serie que no me gustaron. No me agrada el humor escatológico, y para mí esa canción sobre lo bonito que es cagar en el mar se me hizo un punto bajo para la serie. Tampoco soy muy asiduo al “humor de masacre”, en el que el chiste es que un montón de gente inocente sea masacrada brutalmente con lujo de sangre y vísceras. Es que se me hace un recurso facilón que cansa muy rápido. Entiendo que ése es el estilo de humor de la serie y que es precisamente lo que le gusta a los fans, así que no espero que lo cambien ni nada.

 


Tampoco me agradó mucho lo que hicieron con Jim Gordon (Christopher Meloni). Me parecía brillante que lo hicieran un alcohólico con estrés postraumático, en vez del policía perfecto con temple de acero al que estamos acostumbrados. Después de todo, ha tenido que ver mucha mierda loca en Gotham. Pero no me gustó que lo hicieran tan patético e incompetente, tan a menudo el blanco de los chistes. De nuevo, eso es cuestión de gustos y estilos, no un defecto de la obra en sí.

 

En cambio, sí me gustó mucho lo que hicieron con Bane (Jason Adomian). Es cierto que lo mutan del brillante estratega e invencible luchador a un grandulón bobo al que nadie toma en serio, pero es uno de los personajes más empáticos de la serie. Me encanta cómo se vuelve tan paternal y protector con Hiedra y Harley, y es mucho mejor persona que Dos Caras o Joker. El que hayan decidido ponerlo a hablar como Tom Hardy en The Dark Knight Rises lo hacen el doble de divertido y adorable.

 

Batman (Diedrich Bader) es tan Batman como siempre, aunque la serie sí se burla de él de vez en cuando, en particular de su lado autodestructivo y su arrogancia (y tiene ciertas actitudes de niño rico mimado que dan mucha risa). Alfred (Tom Hollander) sí que es estupendo como siempre, más sarcástico que de costumbre, si es posible, sin tapujos para decirle al amo Bruce que está siendo un necio. 


Creo que al único personaje al que la serie no ridiculiza es a Barbara Gordon, Batgirl (Brianna Cuoco). Optimista y esperanzada, capaz de sacar del atolladero tanto a Batman como a su padre Jim Gordon. Y sí, claro que sí: una joven heroína, casi un adolescente, estaría haciendo streaming de sus hazañas en las redes sociales y convirtiéndose en una celebridad.

 


Mi personaje favorito de la serie es Hiedra Venenosa (Lake Bell). Amé lo que hicieron con Pamela. De años de ser la típica femme fatale, un súcubo seductor que envenena a los hombres, pasó a ser aquí el personaje más sensato y centrado de la serie, una mujer brillante y muy competente. Ni una sola vez utiliza su sexualidad como arma. Es la contraparte perfecta para la alocada y caótica Harley, y juntas hacen una pareja de ensueño. Porque claro, otro de los ejes de la serie es presenciar cómo pasan de ser mejores amigas a enamorarse.

 

Eso sí, aumentaron los poderes de Hiedra como nunca había visto. En los cómics que yo leía de chavo ella sólo podía exudar venenos, alucinógenos y feromonas hipnóticas. Para crear plantas monstruosas requería de un laboratorio. En esta serie es capaz de convertir cualquier materia vegetal en un monstruo tentacular, lo que la convierte en uno de los villanos más poderosos de Ciudad Gótica

 

Me encantó su relación con Kiteman, quien parecía al principio un perdedor total y luego resultó ser uno de los personajes más atentos y nobles. Hiedra le tomó un cariño sincero, pero es claro que eso no era amor; era sólo que él fue el primero en ser bueno y amoroso con Pamela, una mujer que por su pasado traumático pensó siempre ser una misántropa solitaria.

 


También Harley tenía problemas para creer en las relaciones de pareja, hasta que conoció de primera mano la historia de Nora y Victor Freeze. En el emocionante episodio en que el Señor Frío se sacrifica por su esposa Harley aprendió que su experiencia tortuosa en una relación abusiva y violenta no significa que no es posible encontrar el amor.

 

Ha sido increíble ver cómo en esta serie animada hay un desarrollo de personajes que casi nunca se permiten en los cómics, en los que siempre debe haber un “regreso a la normalidad”. Aquí los personajes pueden crecer, cambiar o hasta morir.

 

Mi momento favorito de Hiedra es cuando tiene que hacer un stand up como distracción para que ella y Harley puedan escapar de la prisión de Bane, y termina dando un discurso que capta la angustia de toda una generación. Les dejo con él:


 

“Bueno, de hecho subí al escenario para organizar un motín. Iba aprovechar el motín como una distracción para escapar en el helicóptero de George López. Ahora que lo digo, me doy cuenta de lo estúpido que suena eso. Nunca voy a salir de aquí, ¿verdad?

 

He pasado toda mi vida desconectada de mis sentimientos. Estaba viviendo en un pozo emocional. Pero eso me gustaba, ¿saben? Porque estaba segura, a salvo, y nadie me iba a poner un sombrero de lana. Supongo que acepté que estar sola era lo mío.

 

Y entonces algo pasó. Hice amigos… Me comprometí… Soy de las que ha hecho el amor en una cometa al vuelo… Un consejo sobre el sexo a 3000 metros de altura: no lo hagas al viento. Y estaba pensando en si era feliz. Era realmente feliz. Era como si hubiera salido de mi pozo emocional.

 

Y entonces, ¿qué pasa? ¿Dónde me pone el universo? Exacto, en el Pozo. Y, por mucho que cambiemos aquí abajo, por mucho que pongamos nuestras malditas camas, o pasemos el palo para hablar, seguimos atrapados en este Pozo. ¡Y, encima, con Bane! ¡Este tipo!

 

Trabajé muy duro para salir de un pozo, sólo para terminar en otro. La vida es sólo un gran pozo del que ninguno de nosotros podrá escapar nunca. Un pozo jodidamente grande, del que no se puede salir. Y ahí es donde estamos atrapados, para siempre.”

 

Minutos más tarde de este discurso con el que seguramente muchos de nosotros podemos sentirnos identificados, Hiedra, la que se había cerrado a la posibilidad de amar y ser amada, y Harley, la que pensó que nunca podría salir de la sombra de su novio abusivo, logran escapar del Pozo y se dan su primer beso. Sí hay salida, después de todo.



Más para seguir nerdeando y reflexionando:

3 comentarios:

Raúl H. Pérez Navarrete dijo...

Me está encantando la serie. Y me encantó tu reseña.

Coincido contigo en lo que comentas,lo que hicieron con Gordon no me pareció pero es un pequeño detalle comparado con el resto.

Saludos.

Maik Civeira dijo...

Gracias, Raúl. Qué gusto me da leerte por acá.

Emmanuel dijo...

Tenía mucho tiempo que una serie no me sacaba unas carcajadas tan sinceras. Super disfrutable. Y si, aunque es entretenimiento puro, también tiene carnita de dónde rascarle. Recomendada!