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MAIK CIVEIRA & LA ALIANZA FRIKI ANTIFASCISTA

lunes, 15 de marzo de 2021

Diez libros, diez mujeres II: Las imaginadoras

 


Seguimos con el recuento de diez excelentes libros escritos por mujeres que leí en la década pasada. Como les comentaba en la entrada anterior, dos de mis tópicos favoritos de la lectura son la historia y la literatura especulativa. Así, se dio la coincidencia de que, de los mejores libros escritos por mujeres que leí en la década de los 2010s, la mitad fuera de un grupo y la otra mitad del otro.

 

Estas reseñas ya las había publicado en otros lugares, pero me pareció conveniente tenerlas todas juntas en una sola lista, para que así quien se interese por esta conjunción (escritoras + géneros especulativos) tenga a su disposición estas recomendaciones. Bueno, empecemos ascendiendo hasta el mejor de estos libros:

 

5
Swastika Night
Katherine Burdekin


Novela ucrónica publicada en 1937, dos años antes de que iniciara la Segunda Guerra Mundial. Estamos en el futuro distante, a unos siete siglos tras la victoria del Eje. El mundo se encuentra dividido en los dos imperios, Japón y Alemania, que coexisten en una tensa calma interrumpida ocasionalmente por guerras fronterizas. El Imperio Alemán está organizado en un sistema semifeudal, dirigido por los Caballeros Teutónicos, de entre quienes es elegido un Fuehrer. El culto a Hitler se ha convertido en una religión con ecos nórdicos, mientras que el cristianismo sigue siendo practicado por parias intocables que viven al margen de la sociedad.


Los nazis, tras exterminar a los judíos (¡esta novela se escribió antes del Holocausto!) y relegar a las otras nacionalidades a ciudadanos de segunda, dirigen su desprecio contra el género femenino (el sistema necesita a otro a quien oprimir), y terminan convirtiendo a las mujeres en poco más que animales destinados a la reproducción y la satisfacción de los más bajos instintos masculinos.

 

Para Burdekin la opresión de las mujeres era parte integral de la ideología fascista. De hecho, su tesis principal es que la misoginia propia del nazismo no es diferente en cualidad, sino en intensidad, a la que existe de por sí en la cultura occidental, como se expresa por ejemplo en las religiones cristianas.

 

Una de las ideas más interesantes planteadas en la novela es que el concepto de masculinidad promovida por el fascismo, basada en la violencia y la brutalidad (lo que hoy llamaríamos “masculinidad tóxica”), en realidad no produce hombres de verdad, sino eternos adolescentes. Un aspecto que me pareció muy bien logrado fue la psicología de los personajes; Burdekin de verdad se esfuerza por recrear la mentalidad de alguien que ha crecido en una distopía misógina, una de la que ni siquiera “los buenos” logran deshacerse.


En la novela en sí no sucede gran cosa. Es literatura de las ideas en su forma más pura; más un experimento filosófico que una pieza narrativa en el sentido tradicional. Los protagonistas son un trabajador alemán llamado Herman, un inglés de nombre Alfred y el Caballero Friedrich von Hess. La mayor parte de la novela (que no pasa de las 200 páginas) consiste en diálogos sobre cómo funciona esa distopía, cómo llegó a ser lo que es, y cómo era el mundo antes de la guerra que lo forjó.

 

Antecediendo a clásicos como Mil Novecientos Ochenta y Cuatro y El cuento de la criada, en la obra están presentes elementos que llegarían a ser característicos del género distópico: la importancia de preservar el conocimiento que el sistema ha querido borrar, y el valor del pensamiento autónomo para erosionar poco a poco a la tiranía.

 

Pueden checar también estas otras recomendaciones de lecturas antifascistas.

 

4
Sisters of Tomorrow
Varias autoras
 


Este volumen reúne obras de las primeras mujeres de la ciencia ficción anglosajona. En esta colección se pueden encontrar textos narrativos, poemas, ensayos e ilustraciones publicados en las décadas de los 20, 30 y 40, en algunas de las revistas más icónicas del medio, como Amazing Stories y Weird Tales.

 

El prólogo y distintas introducciones ofrecen información sobre los orígenes y desarrollo de la ciencia ficción. Cada obra viene precedida de una semblanza de la autora, y así se puede saber que muchas de ellas fueron personajes realmente extraordinarios. Por ejemplo, Lilith Lorraine, que era toda una mujer del Renacimiento; Margaret Brundage, que hizo escuela con su estilo artístico de portadas pulp; o Edith Eyde, quien fundó la primera revista de temas lésbicos.

 

El grueso del libro está integrado por relatos. Algunos de los que personalmente me llamaron más la atención fueron los escritos por Leslie F. Stone, C.L. Moore y Leslie Perrie. Entre otras piezas destacables se encuentran los poemas fantásticos de Leah Bodine Drake, y las ilustraciones de Dolly Donnell.

 

Es súper recomendable el ensayo final de la escritora Kathleen Ann Goonan, para entender por qué estas mujeres fueron borradas de la historia de la ciencia ficción. En fin, no me extiendo más porque éste es un libro del que hace poco les platiqué con mucho detalle.

 

3
Orlando: Una biografía
Virigina Wolf


¿Qué es este libro? Una rareza propia de una época que reinventaba la literatura. A grandes rasgos, cuenta la historia de Orlando, un transgénero inmortal, de noble cuna, que atraviesa los siglos desde la época Isabelina hasta el siglo XX. Nacido varón, Orlando vive la primera parte de su vida como tal, para alrededor de los 30 años, y sin que medie explicación alguna, convertirse en mujer.

 

El libro es muchas cosas a la vez. De base es una carta de amor de Woolf a su amiga y amante Vita Sackville-West, una mujer extraordinaria, de quien Woolf se enamoró intensamente y a quien le agradece “haberle inculcado amor por la vida”. En efecto, mucho de lo que le sucede a Orlando refleja datos de la biografía de Vita o de los miembros su notable familia aristocrática.

 

Es también un relato fantástico, a la usanza de Jonathan Swift (uno de los ídolos de Woolf), en el que lo extraordinario, y a veces absurdo, sirve como vehículo para la sátira social o la reflexión filosófica. Pero tampoco se trata de una farsa chusca, como las hacía Swift, sino que está llena de momentos conmovedores y de hermosa imaginería, que hoy consideraríamos como “realismo mágico”.

 

Uno de mis pasajes favoritos habla de una helada que entra de golpe en Inglaterra en el siglo XVI y congela todo tal como se encontraba, incluyendo a las personas a mitad de sus actividades. El Támesis queda congelado también, duro como el acero, pero transparente como el cristal, y en sus aguas se pueden ver, como suspendidos en el tiempo, peces, marsopas y hasta naufragios.

 

En otro pasaje, igualmente maravilloso, se describe el cambio abrupto del siglo XVIII al XIX, como si el frío y la humedad bajaran de golpe, matando la promiscuidad y el libertinaje del Siglo de las Luces, y dando inicio a la austera Época Victoriana. A Orlando no le queda más que casarse en una era en la que la virtud familiar era lo más importante, pero para su fortuna encuentra el romanticismo con la intensidad de sentimientos (a veces francamente ridícula) que lo caracteriza.

 

Mas el libro es también una deconstrucción del género mismo de la biografía. El padre de Woolf había sido un notorio historiador, y ella parodia y desmenuza ciertas teorías históricas y biográficas en boga en aquellos días. El biógrafo de Orlando es explícitamente un hombre, y el libro satiriza constantemente la ineptitud de los escritores varones cuando se trata de capturar la voz femenina.

 

En un capítulo, Orlando se sienta a escribir y el narrador dice que “no está haciendo nada”, pues las mujeres “sólo cuando aman hacen algo”. Es decir, aunque Woolf lo escribe de tal forma que deja adivinar la intensa vida interior que está experimentando la protagonista, el narrador es incapaz de comprenderla y por páginas enteras se pone a decir disparates “en lo que esperamos a que Orlando termine de escribir...”

 

Confieso que me compré esta novela porque Orlando es uno de los personajes principales del Volumen III de The League of Extraordinary Gentlemen, el famoso cómic de Alan Moore en el que aparecen diversos personajes de la literatura.

 

2
Los mundos de Ursula K. Le Guin
Ursula K. Le Guin


Famosa sobre todo por su saga fantástica de Terramar, Le Guin también escribió mucha ciencia ficción en la que explora los temas que más le apasionan: anarquismo, feminismo y ecología. Como autora de sci-fi, se preocupa más por las consecuencias sociales de las premisas que imagina, y la tecnología tiene un papel menos protagónico; sus especulaciones no son del tipo científico (como, digamos, Asimov), sino político, social y cultural.

 

Esta preciosa edición de Minotauro incluye tres novelas: Los desposeídos, El nombre del mundo es bosque y La mano izquierda de la oscuridad.  Las tres obras, todas ganadoras del premio Hugo, se insertan en el Ciclo del Ekumen; en este universo, la humanidad proviene de un mundo llamado Hain que en algún momento se extendió por la galaxia y colonizó decenas de planetas. Sin embargo, con el tiempo la civilización hainiana se derrumbó y la Tierra y otros mundos olvidaron de dónde venían. En un futuro distante, poco a poco los mundos han comenzado a contactarse unos con otros y a formar una confederación de mundos, el Ekumen, con ayuda de una nueva tecnología, el ansible, que permite la comunicación interestelar instantánea.

 

Los desposeídos trata del mundo de Anarres, colonizado por rebeldes anarquistas que huyeron de su planeta de origen para fundar una utopía según las enseñanzas de la profetiza Odo. En Anarres existe una sociedad sin gobierno, sin jerarquías, sin propiedad, sin dinero, sin roles de género preestablecidos y sin matrimonio. En este escenario aparece Shevek, un científico de Anarres cuyas teorías podrían dar lugar a tecnologías que cambiarían para siempre las relaciones entre los mundos.

 

El nombre del mundo es bosque se ubica en un mundo llamado Athshe lleva unos años siendo explotado por colonos provenientes de la Tierra. Sus bosques están siendo talados y su población nativa reducida a la esclavitud. En este contexto surge un líder, Selver, que encabeza una rebelión contra los terrestres. la autora se inspiró en gran parte en la Guerra de Vietnam y a su vez encontramos ecos de esta obra en Avatar de James Cameron o la nueva saga de El Planeta de los Simios.

 

La mano izquierda de la oscuridad es la novela más aclamada de Le Guin, y se considera uno de los textos básicos de la ciencia ficción. Una de sus premisas más interesantes, y que la hacen famosa incluso entre quienes no la han leído, es que imagina un mundo, Gueden, con una civilización humana en la que cada individuo es hermafrodita y no existen los géneros. La imaginación de Le Guin es admirable, por la forma en la que construye todo un mundo, con su naturaleza y su cultura. Pero además de un experimento filosófico, la novela es un drama humano, una historia de amistades improbables y hasta con un poco de aventura e intriga política.

 

Cada novela se encuentra en un punto distinto del desarrollo del Ekumen, pero fuera de eso no están conectadas entre sí. En un ensayo anterior, hablé de esta imperdible trilogía con lujo de detalle.

 

1
Frankenstein
Mary Shellety


Uno mis libros favoritos de toda la vida, lo he leído ya tres veces; una en mi adolescencia, otra en mis veintes y, hace un par de años, en mis actuales treintas. Estoy seguro de que volveré a este libro una y otra vez.

 

Mucho más que un relato de espantos, Frankenstein es una novela en la que chocan las visiones del mundo de la Ilustración y el Romanticismo. Es una ventana al mundo de los debates científicos y tecnológicos de principios de la Revolución Industrial. Es el testimonio de una joven casi adolescente (y ya dos veces madre) que había sufrido demasiado a muy corta edad. Es el lamento de una humanidad abandonada a su suerte por un Creador distante e indiferente. Es una obra fundacional para los géneros de la ciencia ficción y el horror. Es todo eso y mucho más.

 

Frankenstein se ha convertido en una metáfora acerca del poder de la ciencia y los peligros que encarna. La visión escéptica de la ciencia que plantea Mary Shelley está íntimamente relacionada con su crítica a una forma de masculinidad que se basa en la necesidad de dominio. Ella atestiguó cómo los hombres abandonaban o descuidaban a sus familias en la persecución de la gloria, la fama y el poder, lo cual en última instancia siempre lleva al sufrimiento. La forma masculina de aproximarse a la ciencia es análoga. El hombre-científico busca someter la naturaleza a su dominio y no le importan las consecuencias de sus actos.

 

Mary Shelley sabía muy bien lo que era ser un marginado cuando concibió Frankenstein y lo supo toda su vida. Pero el monstruo no sólo representa a todos los abandonados y desgraciados del mundo (y el miedo de la sociedad a que éstos adquieran el poder para vengarse). Representa la condición misma de la humanidad, un grito de reclamo hacia un dios ausente que ha abandonado a su creación, la humanidad, en un mundo cruel para sufrir incesantemente miseria tras miseria.


Nunca se lee un mismo libro más de una vez. Como lectores nos vamos llenado de experiencias que transforman nuestras miradas. En esta ocasión, la primera en la que lo leí en su idioma original, pude ver en Frankenstein mucho más de lo que había captado cuando era más joven. Por ello, dediqué toda una serie de ensayos a una de mis obras favoritas; les invito a leerlos.

 

 

Ahora terminamos con esta serie de recomendaciones. ¿Han leído alguno de estos libros? ¿Qué opinan al respecto? Me gustaría ver sus comentarios. En el futuro próximo quiero ampliar más mis horizontes de lecturas con otros temas y enfoques, y voces que provengan de más allá de Europa y Norteamérica. ¿Tienen ustedes propósitos similares? Me gustaría conocerlos. Espero sus comentarios.

 

FIN


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