Crónica de un Invierno Fascista (y de la Resistencia) - Ego Sum Qui Sum

Breaking

MAIK CIVEIRA & LA ALIANZA FRIKI ANTIFASCISTA

sábado, 11 de julio de 2020

Crónica de un Invierno Fascista (y de la Resistencia)


En 2016 el periodista Jorge Ramos protagonizó el documental Hate Rising, dirigido por Catherine Tambini. En éste, Ramos recorre los Estados Unidos encontrando distintos grupos de odio, supremacistas blancos, neonazis y hasta el Ku Klux Klan. En ese entonces la alt-right era un concepto nuevo entre el gran público, y Donald Trump era apenas candidato a la presidencia de los Estados Unidos. Ramos y Tambini nos muestran cómo a lo largo de los 2010, los extremistas de ultraderecha habían crecido en número, cómo su presencia había servido de plataforma para la carrera política de Trump, a su vez que los discursos del magnate naranja habían ayudado a normalizar posturas racistas, misóginas y xenofóbicas que ya no eran tan abiertamente aceptadas en la conversación pública. En su momento, en una entrevista con el Chigago Tribune, Ramos dijo:

“Eso es lo que se llama el efecto Trump, cómo el odio se ha extendido, cómo gente que antes no se atrevía a decir nada, de pronto ahora lo dice, y gente que tiene puntos racistas y los ocultaba, ahora los grita al aire.”

Como sabemos, Trump llegó al poder a pesar de las advertencias de que, si él personalmente no es un fascista, sí que comparte discursos y ha impulsado políticas fascistoides. Sobre todo, entre sus bases se cuentan muchos distintos tipos de supremacistas blancos, y hasta los conservadores tradicionales han derivado cada vez más hacia la extrema derecha. Durante su presidencia, han aumentado en número y membresía los grupos extremistas, mientras que las posturas e ideas de ultraderecha se han normalizado y pasado a formar parte del discurso cotidiano, y han aumentado los crímenes de odio.

En 2017 los neonazis marcharon abiertamente por Charlottesville cantando “¡sangre y suelo!”, y después uno de ellos asesinó a una manifestante antifascista. Trump dijo de los extremistas que entre ellos había “excelentes personas”, y que la violencia había venido “de muchos lados”. En 2020 la ONU finalmente ha alertado que las organizaciones neonazis están a la alza y que significan una amenaza para la paz y la democracia a nivel mundial.



Otros líderes, con actitudes y discursos similares a los de Trump, han emergido en diferentes lugares del mundo. Los principales son Viktor Orbán en Hungría, Matteo Salvini en Italia, Boris Johnson en Inglaterra, Jair Bolsonaro en Brasil, Recep Erdoğan en Turquía  y Rodrigo Duterte en Filipinas. A ellos podemos sumar agrupaciones políticas de creciente poder como Frente Nacional en Francia, Vox en España y Alternativa para Alemania en ese país.

Todos tienen en común que han ganado poder con un discurso demagógico que promete castigar a las élites, mientras en realidad favorecen a las clases económicas privilegiadas; excitan el odio contra migrantes y grupos étnicos minoritarios a los que toman como chivos expiatorios de los problemas de su país; se presentan como campeones del tradicionalismo religioso (aunque su conducta no sea ejemplar ni piadosa), y de “los valores de antaño” contra una modernidad corrompida por el feminismo, la diversidad sexual y la “ideología de género”; predican el uso de la “mano dura” contra el crimen, pero esa dureza va dirigida siempre contra grupos vulnerables, como los pobres, las minorías y los migrantes, y nunca contra la corrupción en las altas esferas. Están en contra de la cooperación internacional y de la pertenencia a organismos supranacionales como la ONU o la Unión Europea, aunque favorecen a las corporaciones trasnacionales.

En los últimos años he tratado de cubrir el desarrollo de estos acontecimientos, tal como hice con los diversos movimientos sociales prodemocráticos que florecieron entre 2010 y 2015. Este periodo fue llamado la Primavera Democrática, y por analogía, a los años siguientes los he llamado el Invierno Fascista.

Así que aquí lo tienen, una colección de ensayos que tratan sobre el Invierno Fascista, y las diferentes formas de resistencia que han surgido para contrarrestarlo. A diferencia de lo que hice aquellos años primaverales, aquí no hay tanto una relación cronológica de los hechos, sino una revisión de los temas relacionados con esta ofensiva de ultraderecha y, sobre todo, una serie de refutaciones a las narrativas y posturas que los neofascistas sostienen o que sirven para darles bríos. Por supuesto, iré ampliando este índice conforme haya más material.

Quizá habría que preguntarse primero, ¿qué es el fascismo? Resulta que no tengo ningún texto en el que aborde esta definición, y es que pienso que hay materiales que ya lo hacen muy bien, como esta introducción de Curiosamente. El mejor, creo, es el famoso ensayo de Umberto Eco, El fascismo eterno, que en el siguiente video nos lee Quetzal, uno de los mejores YouTubers españoles:



Además de Quetzal, otros YouTubers han surgido para contrarrestar las narrativas neofascistas. Algunos de los mejores son Shaun, Three Arrows, ContraPoints e Innuendo Studios, que tiene una serie completa titulada The Alt-Right Playbook.


Primera parte: 
Temas y acontecimientos principales



El invierno se acerca: Empiezo con esta entrada y la siguiente, aunque no son las primeras que escribí, porque sirven como introducción. Ésta consiste en una caracterización de los diferentes grupos y personalidades de ultraderecha que han surgido alrededor del mundo en los últimos años, además de breves resúmenes de cómo fue que ascendieron al poder y también algunos ejemplos de resistencias que han surgido para contrarrestarlos.

De la Primavera Democrática al Invierno Fascista: La década de los 2010 inició con protestas en tres continentes contra las dictaduras añejas, la extrema desigualdad económica y la falta de democracia real en las instituciones. ¿Cómo acabó en una situación en la que fascistas de manual tienen la posibilidad de convertirse en gobernantes? Aquí hago un resumen que abarca la Primavera Árabe, la reacción en forma del fundamentalismo islámico y el crecimiento de las posturas reaccionarias como consecuencia de la crisis económica del 2008.

Entender el mal: A partir de aquí, seguimos en orden cronológico de los textos. En realidad, el proceso de radicalización de muchos hombres jóvenes en Occidente es paralelo a lo que empezó unos años antes con el extremismo islámico en el Medio Oriente tras la Primavera Árabe. Además, la guerra civil en Siria y el auge del Estado Islámico, con su respectiva crisis de refugiados, alentó la islamofobia y la xenofobia en Europa, dando a los partidos de ultraderecha un punto de partida para su ascenso. Así, comprender el fenómeno del extremismo islámico es un paso previo importante para entender lo que está pasando en Occidente.

Cuando el pasado nos alcance: Aquí es donde por primera vez hablo de la nueva ultraderecha y del ascenso de Trump, asuntos que abordo como retrocesos históricos peligrosos. También menciono allí una serie de posibles explicaciones para este fenómeno, incluyendo la desigualdad generada por las políticas neoliberales, las crisis económicas y de seguridad que vuelven a la gente al autoritarismo, el abandono de las clases trabajadoras por los partidos políticos liberales, los cambios generacionales hacia una sociedad más abierta que fueron percibidos por muchas personas como demasiado, o la demagogia y antiintelectualismo cultivados durante años por las cúpulas conservadoras.

England Prevails! Al mismo tiempo que Trump ganaba popularidad como candidato, en el Reino Unido se perfilaba el Brexit, la salida de ese país de la Unión Europea, como ejemplo paradigmático de la oposición del nuevo nacional-populismo a la integración global. Era importante aclarar cómo este movimiento no significaba “la derrota del neoliberalismo”, como muchos izquierdistas anti-UE esperaban, sino que sólo favorecía a la extrema derecha xenófoba en el Reino Unido. Los paralelismos con la distopía retratada en V de Vendetta son escalofriantes.



El neoliberalismo abrió la puerta al fascismo: Las políticas neoliberales, entendidas como la desregulación de los mercados, las privatizaciones a gran escala y la reducción del Estado de bienestar, aumentaron la desigualdad económica en todo el mundo, y contribuyeron a resquebrajar el tejido social, creando comunidades de individuos alienados los unos de los otros, debatiéndose entre la frustración y el individualismo. Dicho de otra forma, crearon el panorama perfecto para el surgimiento del fascismo.

Hail Trump! Escrita tras el triunfo del millonario republicano, es una caracterización de su persona, de las ideas que representa y del peligro que implica para las minorías, el desarrollo científico y la lucha contra el cambio climático. Aquí podemos ver cómo el calificativo de fascista para sus seguidores no es una exageración, cómo su apogeo era parte de un fenómeno global más amplio y de cómo se relaciona con asuntos en apariencia tan dispares como la Rusia de Putin, el neonazismo y el fundamentalismo cristiano. Por último, dónde se encuentran las esperanzas para vencerlo.

¿Quién le teme al marxismo cultural? Bajo el nombre de “marxismo cultural”, la derecha pretende deslegitimar cualquier idea o causa progresista, aunque no se relacione con el marxismo, ya sea el matrimonio igualitario o la lucha contra el racismo sistémico. La derecha, y no sólo la fascista, sino también los liberales clásicos, libertarianos, conservadores, etc., quieren plantear estas causas como si fueran parte de una conspiración global o una ideología atarantada que, de triunfar, nos llevaría a un estalinismo de pesadilla. Son afirmaciones sin sustento que, como muchas otras, pretenden desviar la atención del verdadero peligro.

La ciencia en rebeldía: Con la toma de posesión de Trump quedó claro que el tipo de demagogia que él representa es enemiga de la ciencia. No es de extrañar, con tantos creacionistas, racistas científicos y negacionistas del cambio climático que apoyan a este fantoche. Al iniciar su mandato, personas e instituciones dedicadas a la ciencia iniciaron una suerte de resistencia contra las intenciones de Trump.

Trump vs. México: El Mussolini naranja ha vilipendiado a México y a los mexicanos desde el inicio de su candidatura. Pero es importante entender que el enfrentamiento no es entre naciones, sino entre dos visiones de la realidad. La cultura misógina, homófoba y racista, que existe tanto en México como en los Estados Unidos, es el verdadero enemigo.



El día en que marchamos por la ciencia: Continuación de La ciencia en rebeldía, narra cómo en varias ciudades del mundo, el mismo día, se realizaron marchas para defender la importancia del quehacer científico en nuestras sociedades, y en contra del negacionismo científico encarnado por Trump y otros políticos. Recordando las palabras de Carl Sagan, la ciencia derriba los prejuicios tribales que nos separan como humanos.

Extremismo y conspiranoia: Como nos recuerda la filósofa Hannah Arendt en Los orígenes del totalitarismo, las teorías de la conspiración y la difusión incansable de falsedades son parte fundamental de movimientos políticos como el nazismo. En esta entrada relaciono las ideas de Arendt con las modernas teorías conspiratorias, tan en boga en las redes sociales, tales como la de “el gran reemplazo”, el marxismo cultural y la ideología de género, o las que culpan al empresario judío George Soros de querer destruir Occidente. Todas ellas sirven como propaganda de reclutamiento de los extremistas y si se les deja crecer sin control pueden terminar en atrocidades.

Los talibanes de América: Una de las fuerzas más influyentes en el crecimiento de la extrema derecha ha sido el fundamentalismo religioso, particularmente el cristianismo evangélico, aunque también en cierta medida el catolicismo. En este par de entradas se explica cómo el evangelismo evolucionó de una corriente que apoyaba los derechos civiles a una que exigía prácticamente una teocracia en América, de cómo los jerarcas religiosos apoyaron la llegada al poder de individuos como Trump y Bolsonaro, y de por qué la alianza de López Obrador con las iglesias en México es muy peligrosa.

Niños en jaulas. Desinformación y miseria moral: Uno de los espectáculos más indignantes de la administración Trump ha sido el trato de los inmigrantes indocumentados, lo que incluye el encierro de niños y adolescentes en condiciones inhumanas y bajo múltiples violencias. El texto refuta las narrativas de derecha que han querido negar o minimizar lo que en otros tiempos y lugares sería considerado un crimen contra la humanidad. También aborda cómo en otros países se han llevado a cabo campañas de criminalización contra inmigrantes y minorías étnicas.

Los falsos centristas y la falacia del justo medio: No se necesita ser un fanático comprometido para ayudar al fascismo; basta con minimizar la amenaza que significan los fascistas, equiparándola con las resistencias que han surgido y fingiendo que éstas significan un peligro igual o peor a aquéllos. Que es lo que muchos sujetos hacen, en particular los que quieren dárselas de centristas, moderados y racionales, como los charlatanes de la Intellectual Dark Web, que se la pasan atacando a los grupos que serían las víctimas de los fascistas. Su discurso es falaz: el justo medio no siempre está realmente en el centro, y muchas veces los supuestos centristas en realidad tienen una preferencia clara por un extremo.



¿Eran los nazis de izquierda? No, de ninguna manera. Nazismo y fascismo son la ultraderecha. De hecho, se aliaron con la clase empresarial para reprimir al movimiento obrero y las grandes corporaciones recibieron muchos beneficios del régimen de Hitler. ¿De qué se trata pues, al decir que los nazis son de izquierda? La derecha que no es completamente fascista, como los conservadores o los libertarianos, empujan esta idea para que sus propias políticas y acciones, por más relacionadas que estén con el nazismo, no puedan ser denunciadas como tales. Básicamente, quieren vendernos fascismo como si no lo fuera, alegando “¿cómo podemos ser fascistas, si los fascistas eran de izquierda”?

Deus Vult! Fundamentalismo cristiano y extrema derecha: Actualización de Los talibanes de América; aquí se cubre el desarrollo del fanatismo religioso y cómo llevó al poder a Jair Bolsonaro en Brasil, y cómo grupos fundamentalistas quieren hacer lo mismo en México y otras partes de América Latina, exaltando la homofobia y la misoginia. Se presenta la alianza impía entre las fuerzas armadas, las iglesias y el gran capital en todos los países en los que la ultraderecha ha conquistado el poder. Además, vemos cómo los neofascistas de Internet recurren a imaginería de las Cruzadas para empujar sus narrativas de odio.

Cómo Facebook protege a los neonazis: Es bien sabido que las redes sociales han servido como plataforma para ideologías de extrema derecha. Una persona puede radicalizarse sin darse cuenta, sólo dejándose llevar por las recomendaciones que los algoritmos de Facebook o YouTube les muestran. Lo que es peor, estas compañías, como siempre, más preocupadas por el lucro que por el bien de la sociedad, hacen caso omiso a falsedades, discursos de odio y campañas de acoso, mientras castigan y censuran los contenidos que intentan combatirlos. Es hora de desmantelar estos monopolios.

La Tierra en llamas. ¿Por qué la ultraderecha es tan ecocida? La lucha contra el cambio climático implicaría imponer una serie de regulaciones y políticas que afectarían a los intereses de las corporaciones trasnacionales, una acción en gran escala que sólo sería posible a través de la integración internacional. Es por eso que las trasnacionales apoyan el negacionismo del cambio climático y a políticos ultranacionalistas por otro. Estos últimos rechazan a las instituciones internacionales, como la ONU o la UE, pero permiten a las corporaciones operar libremente. De ahí esta relación entre nacionalismo extremo, capitalismo salvaje y negacionismo científico.

Cómo hacer fascismo sin ser funado por facho: Las ideas, valores y narrativas propias del fascismo se normalizan entre la derecha tradicional y hasta en otros ambientes ideológicos. Sin embargo, muchos de quienes las sostienen niegan ser fascistas. ¿Cómo concilian tamaña disonancia cognitiva? Aquí exploramos algunos recursos narrativos que cumplen la función de hacer pasar el fascismo como si no lo fuera.


Segunda parte:
Perspectivas históricas, filosóficas y literarias



Aquí dejo algunos textos que tienen que ver con la historia del fascismo y el nazismo, así como diversas obras literarias o filosóficas que lo han abordado. No son simplemente lecciones de historia o de filosofía política, sino que en cada entrada procuro hacer la relación entre lo que nos enseñan estos textos clásicos sobre los acontecimientos que estamos viviendo en el presente. Éstas las pongo en el orden en el que creo que es relevante leerlas:

Monstruos y héroes. Historias de horror y resistencia contra el nazismo: ¿Sabías que, antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, el New York Times llegó a decir que Hitler no era un peligro, ni siquiera para los judíos? ¿O que fue una revuelta popular, contra los fascistas y la policía que los protegía, lo que impidió que esa corriente política afianzara en Inglaterra? ¿Que el gobierno de los Estados Unidos le negó asilo a Anne Frank, presionado por organizaciones filo-nazis? Éstas y otras historias poco conocidas de la lucha contra el nazismo son recogidas aquí.

A sangre y fuego: Reseña y síntesis de una obra fundamental del historiador Enzo Traverso, en el que aborda la que él llama “guerra civil europea”, el ciclo de guerras, revoluciones, crisis y genocidios que se dieron entre 1914 y 1945. El nivel de violencia experimentado en aquellos años no significaba una “vuelta al barbarismo de tiempos pasados”, sino un fenómeno nuevo en la historia humana. Además de analizar el origen y características del nazismo, nos muestra que para derrotarlo fue necesaria una alianza entre liberales, socialistas y cristianos.

El día en que el mimo rompió el silencio: Antes de que iniciara la Segunda Guerra Mundial, el nazismo era visto como una corriente política legítima, con tanto derecho a competir en las democracias como el liberalismo y el conservadurismo. Algunas personas alzaron la voz respecto al peligro que significaba Hitler y sus canchanchanes, y una de ellas fue el genio del cine mudo, Charlie Chaplin.

Las otras fuerzas del Eje: La narrativa clásica sobre la Segunda Guerra Mundial, como una lucha clara entre los Aliados contra las Potencias del Eje, en la que el fascismo fue heroicamente derrotado, peca de simplista. Hubo más países gobernados por fascistas que Alemania e Italia; tanto la Unión Soviética como las potencias capitalistas occidentales intentaron usar a los fascistas los unos contra los otros; los Aliados permitieron la permanencia de dictaduras de ultraderecha para contener al comunismo. Es un texto bastante gracioso, aunque lo diga yo.

Crisis económicas de ayer y hoy: Las crisis económicas iniciadas en 1929 y en 2008 tienen mucho en común. Ambas iniciaron como consecuencia de un capitalismo salvaje sin regulaciones ni frenos. Ambas llevaron al ascenso de ideologías extremas, precisamente como el nazismo. La primera terminó en una guerra mundial. Esperemos hacerlo mejor en nuestros días.

Cuatro plumas blancas. Masculinidades tóxicas y guerras mundiales: Antes de que estallara la Primera Guerra Mundial, muchos en Europa se quejaban de que la cultura occidental se estaba “afeminando”, y que hacía falta una guerra para que volvieran a surgir hombres de verdad. Después de la guerra, el fascismo predicó el culto a la masculinidad agresiva y voluntariosa. Hoy en día vemos reaparecer los mismos argumentos que otrora contribuyeron a desencadenar catástrofes globales.



…Para acabar con todas las guerras: El fin de la Primera Guerra Mundial no significó el regreso de la paz. En los años que siguieron al armisticio las Freikorps alemanas, antecedentes directos de los nazis, recorrieron el Báltico recorriendo el Báltico matando, violando y quemando, felices de estar sin las ataduras de la civilización. La clase patronal empleó a las Freikorps y a los camisas negras de Mussolini para reprimir protestas sociales y huelgas obreras. Esto es lo que permitió que los fascistas llegaran al poder.

La Civilización Occidental: Los grupos neofascistas fetichizan la llamada “civilización occidental”, y algunos de ellos incluso se llaman a sí mismos “chauvinistas de Occidente” o “identitarios de Europa”. En esta entrada, con ayuda de Umberto Eco y Bertrand Russell, recordamos que Occidente se construyó con la aportación de muchísimas culturas y que como civilización no puede convertirse en un monolito homogéneo y estático, sino que inevitablemente seguirá evolucionando y tomando influencias de fuera.

Los orígenes del totalitarismo: La obra clásica de historia y teoría política de Hannah Arendt se convirtió en lectura obligatoria con la llegada de Trump al poder. Dedicada sobre todo a analizar el origen histórico del nazismo (y, en mucho menor medida, del estalinismo), nos recuerda que este monstruo no surgió de la nada, sino que sus raíces se encuentran en la cultura y la historia de Europa misma, en su antisemitismo milenario, en el imperialismo sostenido en doctrinas racistas, en la deshumanización de las masas oprimidas. También que el totalitarismo no murió con Hitler, sino que puede volver a surgir en cuanto las condiciones son propicias. Aquí podemos ver los paralelismos entre aquello y nuestro presente.

De Schopenhauer a Hitler. El asalto a la razón que dio a luz al nazismo: El filósofo marxista Georg Lukács explica, en este otro libro clásico sobre el origen de la ideología nazi, que la filosofía en la que se enraizó tenía un rancio abolengo. Lukács encuentra las raíces del nazismo en la filosofía irracionalista que se desarrolló en Alemania durante los siglos XIX y XX, una mentalidad que rechazaba los valores de la Ilustración y el progreso, y ponía a la voluntad y el instinto por encima de la razón. Es una lección que deberían tener en cuenta muchos izquierdistas, a menudo tentados por el antirracionalismo; y los liberales, que históricamente han preferido ceder a la reacción antes que darle un espacio a la izquierda.



La sociedad abierta y sus enemigos: El tercero de los libros básicos para comprender cómo el nazismo llegó al poder y qué similitudes tiene esa historia con la nuestra. Esta obra magna de Karl Popper tiene tanto para hacernos pensar y repensar, que sería difícil resumirla en un solo párrafo. Ya sea desde las bien conocidas paradojas de la libertad, la tolerancia y la democracia, o la revaloración de un liberalismo que hoy ha degenerado en la defensa mercenaria del capitalismo salvaje. Esta crítica a la filosofía política a través de su historia, con todas sus reservas, éste es un libro imprescindible.

La conjura contra América: ¿Qué hubiera pasado si Charles Lindbergh, un simpatizante del nazismo, hubiera llegado a la presidencia de los Estados Unidos en vez de Franklin Roosevelt? El escritor Philip Roth nos lo responde en esta novela ucrónica, una historia alternativa. Basada en hechos y personajes reales, nos muestra hasta qué punto el nazismo estaba normalizado en EUA, y cómo fue una serie de circunstancias históricas las que salvaron a ese país de irse de lleno a la ultraderecha. Más importante, nos muestra que el presidente no tiene que ser un dictador nazi para que su discurso racista envalentone a grupos de odio en todo el país y la violencia estalle con toda su furia. Los paralelismos con la presidencia de Trump son aterradores.

El Rinoceronte: Esta obra surrealista de Eugene Ionesco es una metáfora de cómo el fascismo se contagió entre los diferentes sectores de la sociedad en los años 20 y 30. Al principio nadie quería creer en la existencia de tal bestia prehistórica; luego se pretendía justificar su presencia, normalizarla; al final muchos acabaron cediendo a ella. Desde los vecinos pacíficos hasta los intelectuales sofisticados, todo mundo parecía contagiado por la locura fascista. Negarse a ella era un acto de valentía, era resistirse a renunciar a la propia humanidad.

1984. Las pequeñas distopías cotidianas: Con los problemas que vivimos en tiempos modernos, el capitalismo de vigilancia y el auge de la posverdad, la distopía clásica del socialista George Orwell se volvió best-seller. Este libro tiene mucho qué decirnos acerca de la manipulación de la verdad por parte de los grupúsculos que ocupan el poder. No es necesario vivir bajo un gobierno totalitario para experimentar pequeñas distopías.

Ciencia ficción para tiempos rebeldes: La narrativa es un vehículo muy poderoso para difundir ideas y desencadenar reflexiones. En esta entrada hice una lista de 10 películas de ciencia ficción de este siglo XXI que reflejan los tiempos que estamos viviendo, desde el fascismo mismo, la rebelión social, el deterioro ambiental, la desigualdad económica, la explotación laboral y la esperanza de construir un futuro mejor.

Un año de lecturas antifascistas: Además de las anteriormente citadas, les dejo una selección de libros que pueden ayudar a encontrar argumentos contra el fascismo y los fanatismos políticos en general. Cada recomendación viene con comentarios y enlaces a síntesis detalladas.


Tercera parte: 
Justicia social y pensamiento crítico



El principal enemigo del neofascismo son los movimientos por la justicia social, es decir, los que luchan contra las desigualdades sistémicas existentes en nuestras sociedades contemporáneas, los que se oponen al sexismo, la homofobia, el racismo, la desigualdad económica y demás formas de discriminación. De hecho, se podría suponer que el neofascismo ha surgido en parte como reacción a los avances sociales en estos rubros en las últimas décadas.

El problema es que no se necesita ser un fascista total para oponerse a la justicia social; ésta encuentra oposición en el conservadurismo tradicional, el libertarianismo, el liberalismo clásico e incluso algunos sectores de la izquierda, y en ecosistemas tan disímbolos como la cultura geek, las comunidades religiosas o el movimiento ateoscéptico. Una sociedad que aprenda a identificar y rechazar las diferentes manifestaciones de la discriminación, y a reconocer la importancia de los movimientos por la justicia social, será menos vulnerable a las tentaciones del neofascismo.

Pero si por un lado el ideal de la justicia social nos ofrece una guía ética, me parece necesario también fomentar el pensamiento crítico, el uso de la lógica y la razón para contrarrestar las narrativas de la creciente ultraderecha, sobre todo cuando se disfraza ella misma de “hechos y lógica” para sostener sus mitologías y prejuicios. Sostengo que será una mancuerna de justicia social y pensamiento crítico lo que nos ayudará a construir un mundo mejor. Por lo menos, ésa es mi esperanza.

Truthers. Cuidado con los verdadosos: Las teorías conspiratorias son usadas para sostener la ideología de la ultraderecha, pero no son exclusivas de ésta. Representan un peligro en el mundo contemporáneo precisamente porque pueden venir de cualquier parte.  En esta entrada pretendo plantear algunos principios para evitar caer en ellas.

¿Habríamos sido esclavistas? Cosas que hoy nos parecen atroces en el pasado eran normales. Pero ¿te has preguntado qué habrías opinado tú de haber vivido en una época en la que esclavitud era común? Más importante aún, ¿qué cosas que hoy pensamos que son normales en el futuro serán vistas como barbaridades? Esto se pone más difícil cuando vemos que la explotación y la marginación siguen siendo comunes en el mundo.



Feminismo: Vámonos de lleno con la justicia social, pues desde mi punto de vista el feminismo es importante y necesario. Resulta que la igualdad de género no se ha logrado todavía, aunque algunas personas crean que, con el derecho al voto, a la carrera, etc., lo importante ya había quedado resuelto. Probablemente más que ninguna otra cosa, la ultraderecha odia al feminismo. Aquí trato de desmentir creencias erróneas y aclarar qué es lo que se entiende con conceptos como patriarcado, a menudo caricaturizados y convertidos en hombres de paja por parte de sus detractores.

Tu opinión se llama homofobia: Un ensayo argumentando puntualmente en contra de los lugares comunes que se repiten cuando se trata de los derechos de la comunidad LGBTQ+, empezando por reconocer que las posturas que se oponen a estos derechos son homofobia, aunque quienes las sostengan no quieran reconocerlo. Lo cierto es que los homofóbicos no tienen ni un solo argumento válido, sino falacias y mentiras factuales.

Los peligros del sentido común: Lo que llamamos “sentido común” suele ser en realidad una serie prejuicios que no nos cuestionamos, y que chocan con una realidad más compleja de lo que hemos aprendido. Los demagogos suelen apelar al “sentido común” para deslegitimar la ciencia y el conocimiento experto, y halagan a la gente diciéndole que sabe más que cualquier profesional. Éste es un llamado para no dejarse engatusar.

La falacia del mundo justo: Los humanos tenemos un sesgo cognitivo que nos lleva a pensar que la vida, la naturaleza o el universo son intrínsecamente justos, y que todo lo bueno o malo que le sucede a una persona es “porque se lo merece”. Pero ésta es una ilusión peligrosa, porque nos lleva a no tener empatía con las víctimas de desgracias y a justificar jerarquías sociales. El karma y la ley de la atracción son supersticiones basadas en esta falacia, pero también lo es la meritocracia capitalista, la idea de que la riqueza y la pobreza de cada quien son exclusivamente resultado de sus virtudes y decisiones individuales. ¿Puede la ciencia demostrar que “el pobre es pobre porque quiere” es sólo un mito? Sí, tenemos una gran cantidad de datos que así lo demuestran.

Ad verecundiam: ¿Acaso las fuentes no importan? Se suele decir que atacar una fuente más que la información misma es una falacia, pero en realidad la cosa no es tan simple. Un hecho es un hecho, pero el acto de enunciar un hecho no siempre es neutral ni inocente, sino que puede ser parte de un discurso más amplio que tenga una doble intención. Al compartir una pieza de información, ten cuidado de no darle credibilidad o legitimidad a una fuente que tiene una agenda siniestra.



Misandria, heterofobia y racismo a la inversa: Cuando se habla de racismo, homofobia o misoginia, a menudo se suele traer a colación que también los hombres, los blancos y los heterosexuales son víctima de discriminación. El punto nunca es tratar de resolver las injusticias que sufren unos, sino minimizar las que sufren los otros para hacer de cuenta que las cosas “están parejas” y no hay nada de qué quejarse. En realidad, no existen tales fenómenos de “discriminación inversa” más que en casos individuales, mientras que del otro lado tenemos sistemas de opresión completos.

Esos verdaderos feminismos: Con el desarrollo del feminismo de tercera y cuarta olas, han surgido figuras que se han pretendido erigir como representantes de un feminismo “auténtico”, de la racionalidad, la libertad y la igualdad, en oposición al que se le califica de anticientífico, radical y dogmático. En realidad, como vemos aquí, los argumentos de estos personajes tienen poco de científicos, están llenos de errores factuales y sus discursos alientan el supremacismo masculino. Por cierto, las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, ni son tan contundentes ni tan bien establecidas como quieren hacerte creer, ni invalidan ni una sola de las causas del feminismo.

Privilegio, pensamiento crítico y justicia social: Algunos de los conceptos más importantes de los movimientos por la justicia social son privilegio e interseccionalidad. También son de los más atacados por la derecha y, de forma sorprendente, por los ateoscépticos. Sin embargo, sus ataques son siempre contra hombres de paja, que los pintan como conspiranoias o disparates posmodernos. En esta entrada argumento que son conceptos perfectamente razonables, congruentes con la evidencia y, sobre todo, importantes de comprender.

Los gays no son los “verdaderos intolerantes”: Un recurso común de los homofóbicos es decir que la comunidad LGBTQ+ es intolerante con los que piensan diferente y que está tratando de imponer su visión. El punto es nunca decir con todas sus letras en qué consiste esa forma de pensar diferente y esa visión que les quieren imponer. Si dejamos de hablar con abstracciones y empezamos a analizar las cosas con honestidad, veremos que ese reclamo ni siquiera tiene sentido.

El Rey León y la ideología conservadora: Aquí tomo de punto de partida el clásico animado de Disney para explicar cómo toda ideología conservadora tiene el propósito de justificar y racionalizar por qué ciertos grupos de personas son élites que deberían tener el poder y la riqueza porque así lo merecen, y porque además eso es lo que más le conviene a todo mundo. Esas justificaciones y racionalizaciones, sobra decirlo, no tienen sentido.



¿Gente buena contra gente mala? Tendemos a pensar que el problema del racismo, el sexismo, etcétera, es que hay gente que simplemente es racista y así; o sea, que hay gente que es mala. Como nadie quiere pensar en sí como una persona mala, entonces descarta de antemano la posibilidad de tener actitudes discriminatorias, y de que podría ser su responsabilidad combatir la discriminación. Entendiendo que la injusticia y la opresión son problemas del sistema (leyes, costumbres, normas sociales, creencias comunes, valores, prejuicios, etc.) es un importantísimo primer paso.

¿Y ahora por qué se ofendieron? La narrativa de que “la corrección política está fuera de control” presenta a los movimientos por la justicia social como un montón de histéricos haciendo escándalos por tonterías. Aquí vemos cómo muchas de esas historias son falsas o exageradas, y sirven para predisponer a la gente en contra de la justicia social, o peor aún, para que la ultraderecha reclute incautos que sienten que “el feminismo está arruinándolo todo” y cosas así.

Lo que te han dicho de los movimientos sociales es falso: Cuando se habla de movimientos sociales, nunca falta quien deslegitime los contemporáneos comparándolos con los del pasado. La ideología conservadora puede no tener más remedio que aceptar la canonización de los movimientos sociales del pasado, pero hará todo lo posible por hacernos creer que los movimientos actuales no son necesarios ni tan dignos como los de antaño. La realidad es que aquellas luchas heroicas eran más parecidas a las actuales que a la versión endulcorada que nos cuentan y fueron atacadas con la misma mala fe que se usa ahora contra sus sucedáneas.

Lo que te han dicho de Henry Ford y los derechos laborales es falso: Quizá hayas escuchado que fue el empresario Henry Ford, y no el movimiento obrero, quien inventó derechos laborales como el fin de semana; o que fue la Iglesia Católica, y no la Revolución Francesa, quien creó y difundió el ideal de los derechos humanos; o que fueron inventos como los electrodomésticos y no las protestas feministas, las que empoderaron a las mujeres. Son verdades a medias con una intención falaz: hacerte creer que el progreso social viene de una élite gobernante y no de las luchas sociales que se oponen a ella.




Esto sería todo por ahora, pero como dije, estaré ampliando este índice en el futuro. ¡Saludos y muchos buenos deseos!

5 comentarios:

Volaverunt91 dijo...

Una crónica extensa y documentada. Oye, tienes repetido el enlace de ¿Habríamos sido esclavistas? en la parte de Privilegio y justicia social.

Maik Civeira dijo...

Muchas gracias, ya lo corregí. (Y)

JorgeLaris dijo...

Ego, con respecto a tu entrada de la semana pasada, creo que te puede interesar mucho este artículo: "How “Cancel Culture” Repeatedly Emerged in My Attempt to Make a Film About Tennis Legend Martina Navratilova" https://theintercept.com/2020/07/14/cancel-culture-martina-navratilova-documentary/

Saline dijo...

Hola Ego!

Primero que nada gracias por toda la información recopilada. Por naturaleza soy bastante tonto pero la manera en que presentas la información hace más sencillo ver las interrelaciones, lo que ha decir verdad me está deprimiendo bastante más en esta triste época de ley seca en la que no me puedo consolar con alcohol.

Segundo, el link de De la Primavera Democrática al Invierno Fascista te lleva a "el invierno se acerca". Tardé algo en darme cuenta de que era un error en el link, pensé que estaba presionando mal.

XOXO

Maik Civeira dijo...

Jorge: Gracias. Lo voy a checar.

Saline: ¡Gracias por avisarme del error! Ya está corregido. No te deprimas, pronto voy a escribir sobre las resistencias que se han organizado contra el avance del fascismo :)

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA
Haz click para conocer la historia